{"id":3262,"date":"2015-12-01T01:10:59","date_gmt":"2015-12-01T06:10:59","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/en-los-dias-de-ezequias\/"},"modified":"2015-12-01T01:10:59","modified_gmt":"2015-12-01T06:10:59","slug":"en-los-dias-de-ezequias","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/en-los-dias-de-ezequias\/","title":{"rendered":"En los d\u00edas de Ezequ\u00edas&#8230;"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify; font-style: italic; \">por Jorge Pradas<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p class=\"copete\" style=\"text-align: justify;\">Peri\u00f3dicamente necesitamos que se nos vuelva a recordar cu\u00e1l es la esencia de nuestro llamado. Aunque no podemos olvidar que el pueblo est\u00e1 compuesto de individuos, es necesario protegerse de los peligros que entra\u00f1a un culto personal y solitario a Dios. Hoy resulta vital identificarse con la Iglesia.<\/p>\n<p class=\"texto\">\n<p>                    <P align=justify>Hablar del culto a Dios no es hablar de la pompa de un ritual rutinario; ni del laicismo de una fr\u00eda reuni\u00f3n, sin un atisbo de clerec\u00eda; tampoco de la \u00abfervorosa\u00bb actitud de personas exaltadas por una emoci\u00f3n que est\u00e1 fuera de todo control. El culto que debemos al Se\u00f1or, y que seguramente le debe de agradar, es el que resulta de abandonarnos en sus manos y de dejar que el Esp\u00edritu Santo act\u00fae libremente en nuestro interior. Pero siempre conscientes de nuestros hechos, para dar fruto de labios que confiesan su nombre (He 13.15) y adorarle en esp\u00edritu y en verdad (Jn 4.23). As\u00ed es como participa en este culto nuestro esp\u00edritu, alma y cuerpo, en una variedad que s\u00f3lo est\u00e1 en el programa de Dios para que su pueblo, inspirado por \u00e9l, se lo ofrezca lo m\u00e1s a menudo posible. Esta entrega nace del \u00edntimo deseo de dar toda la gloria a Dios, pues es lo que a \u00e9l le satisface porque es digno de suprema alabanza (Sal 145.3).<\/P><br \/>\n<P align=justify>Y, precisamente, este culto es lo que la Iglesia le ha escatimado por siglos, a excepci\u00f3n, de vez en cuando, de uno que otro individuo o peque\u00f1a comunidad, que han entendido bien que dar culto a Dios es la ocupaci\u00f3n m\u00e1s importante de su pueblo. Este pueblo, reunido con el prop\u00f3sito de darle gloria, deber\u00eda esperar, en cada celebraci\u00f3n que ofrece al Se\u00f1or, el testimonio del Esp\u00edritu de que Dios ha aceptado el culto que se le ha rendido. Este testimonio lo recibimos cuando dependemos de su inspiraci\u00f3n y nos\u00a0 entregamos a nosotros mismos a Dios con toda sinceridad. <\/P><br \/>\n<P align=justify>El ejemplo de Ezequ\u00edas<\/P><br \/>\n<P align=justify>En esta espera se encontraba el rey Ezequ\u00edas mientras restauraba el culto a Dios, situando en sus mecanismos rituales todo el simbolismo de un culto ofrecido en la mayor dependencia del Esp\u00edritu Santo. De su misi\u00f3n debemos aprender mucho, y sentirnos desafiados a restaurar, a la vez, el culto que, entendemos, alguna vez le ha ofrecido la Iglesia a su amado Se\u00f1or: saturado de limpieza de vida y de aut\u00e9ntico fervor espiritual, pero que ahora es pobre y carnal. <\/P><br \/>\n<P align=justify>Este rey, es uno de los pocos que la Escritura menciona como uno que \u00abhizo lo recto ante los ojos de Jehov\u00e1\u00bb (2Cr 29.2). Esa rectitud lo centr\u00f3 en la restauraci\u00f3n del culto al Se\u00f1or. Su virtud consisti\u00f3 en reconocer que \u00e9l y su generaci\u00f3n, y sus antepasados hab\u00edan obrado mal, al llenar la casa de Dios de inmundicia, tal como lo relata el cap\u00edtulo 24 del Segundo libro de Cr\u00f3nicas. Una vez m\u00e1s, la hero\u00edna del relato hab\u00eda defraudado a su amado, yendo tras los baales. Pero, ahora, el Esp\u00edritu Santo levantaba a un hombre que conducir\u00eda a este pueblo a reconocer su pecado y al ofrecer frutos dignos de arrepentimiento. <\/P><br \/>\n<P align=justify>Otra vez, en el curso de la historia, el pueblo de Dios volv\u00eda a reconocerlo como Se\u00f1or y, por lo tanto, lo hac\u00eda digno del culto que de inmediato iba a ofrecerle. Es interesante observar, en el \u00faltimo vers\u00edculo del cap\u00edtulo 29, que todo lo realizaron r\u00e1pidamente porque Dios hab\u00eda preparado al pueblo para que le ofrecieran aquel primer culto. La preparaci\u00f3n consisti\u00f3 en el reconocimiento de su pecado y su consecuente santificaci\u00f3n. <\/P><br \/>\n<P align=justify>Es necesario discernir que cuando una iglesia carece de un culto a Dios, en esp\u00edritu y en verdad, se debe a que esta ama otras cosas: va en pos de los \u00abbaales\u00bb y vive en adulterio. El regreso al culto a Dios es la se\u00f1al inequ\u00edvoca de que ha vuelto a la buena senda. <\/P><br \/>\n<P align=justify>Fue un per\u00edodo relativamente corto el de aquella restauraci\u00f3n, despu\u00e9s siguieron dos reyes imp\u00edos que hicieron lo malo: Manas\u00e9s y Am\u00f3n. <\/P><br \/>\n<P align=justify>El culto a Dios es la facultad de terminar con este ciclo; con las idas y venidas, las ca\u00eddas y los levantamientos. De esto trata el culto a Dios, de permanecer en fidelidad. Ezequ\u00edas ten\u00eda esta intenci\u00f3n, y solo la superaba su anhelo por ofrecer a Dios no s\u00f3lo un culto normal, sino uno de mayor gloria a\u00fan. Y pronto recibir\u00eda la oportunidad de celebrarlo, ya que la Pascua estaba cerca. <\/P><br \/>\n<P align=justify>Una materia pendiente<\/P><br \/>\n<P align=justify>Estamos urgidos por el tiempo. La hora de ir hasta lo \u00faltimo de la tierra con el evangelio del Reino hace rato que son\u00f3. Pero, aun as\u00ed, tenemos una tarea m\u00e1s urgente a la cual debemos dedicarnos todav\u00eda, y es restaurar el culto a Dios de una manera permanente. \u00a1Pero hablo del culto a Dios, del verdadero culto que reconoce al Se\u00f1or como digno de todo honor y de toda gloria! Aun estando ocupados en los asuntos de Dios y en un servicio indirecto a \u00e9l, somos capaces de provocar el celo de Dios por no dedicarnos a la mejor parte: estar a los pies de Jes\u00fas ador\u00e1ndole y escuch\u00e1ndole. Y \u00e9l mismo, en los evangelios, nos demuestra que esto le gusta y le complace. Es lo que vemos en su respuesta a Marta, que en su af\u00e1n por servir conden\u00f3 a su hermana (Lc 10.41\u009642); igualmente en su respuesta al fariseo (Lc 7.36\u009650), y a Judas, el Iscariote; (Jn 12.1\u00968), cuando ambos protestaron por una mujer que lo ungi\u00f3 en cada oportunidad. Dios rechaza el culto cuando es ofrecido en apariencia y no viene de un coraz\u00f3n limpio, agradecido y amante, tal como lo predica Isa\u00edas en el cap\u00edtulo 1 de su libro.<\/P><br \/>\n<P align=justify>El pueblo deb\u00eda santificarse para aquella restauraci\u00f3n de Ezequ\u00edas, pues el arrepentimiento siempre trae aparejado el deseo de rendir tributo; por esto es importante que pase por el lavamiento santificador. Si la Iglesia ha abandonado el culto que Dios es digno de recibir, debe detener urgentemente todas las otras actividades, o bien reducirlas a la categor\u00eda de mantenimiento, para dedicarse a preparar ese servicio directo al Se\u00f1or de se\u00f1ores y Rey de reyes. Ninguna actividad es correcta, si primero la Iglesia no deja todo para consagrarse a su oficio de esposa de Cristo, ya que su ocupaci\u00f3n primordial es servir limpia y santamente a Dios mismo, el cual es esp\u00edritu. Este es el culto al Se\u00f1or.<\/P><br \/>\n<P align=justify>Este es el culto racional, en el cual no solo interviene el ser entero, sino un doble conocimiento de Dios: el espiritual y el mental. Por un lado, a veces, no deja satisfecho a nuestro esp\u00edritu, pero nuestra mente sabe que no se podr\u00e1 ir m\u00e1s all\u00e1. Otras veces el esp\u00edritu queda satisfecho, pero la mente sabe que el Se\u00f1or merece mucho m\u00e1s. Resulta innecesario buscar la paz en esta lucha mental y espiritual, que tantas veces descorazona a los creyentes y los lleva a los hospitales. Es dominar en paz todas las emociones del ser, que en ninguna manera significa que las ocultemos, sino que las manifestemos racionalmente (Ro 12.1). <\/P><br \/>\n<P align=justify>Reorganizar las prioridades<\/P><br \/>\n<P align=justify>Para lograr este control necesitamos dedicar tiempo, pues todo lo dem\u00e1s resultar\u00eda vano, si fallamos en nuestro culto. Levantemos el campamento. No encaremos m\u00e1s programas, ni campa\u00f1as, ni actividades, si no hemos afirmado nuestros pies en esa contemplaci\u00f3n y exaltaci\u00f3n a Dios. Tiempo vendr\u00e1 en que aquellas tareas podr\u00e1n ser encaradas y que todo podr\u00e1 llevarse a cabo simult\u00e1neamente, pero esto s\u00f3lo ocurre cuando el culto a Dios ya es una experiencia vital en el esp\u00edritu, alma y cuerpo de la Iglesia. Durante el periodo en que el pueblo se prepar\u00f3 bajo la restauraci\u00f3n de Ezequ\u00edas, no se relata que el pueblo se enfocara en otras labores, aunque suponemos que se realizaban, pero a t\u00edtulo secundario, en un plano tan inferior que ni siquiera se mencionan. <\/P><br \/>\n<P align=justify>Considero necesario destacar que la vida cotidiana continuaba, porque el prop\u00f3sito de este art\u00edculo no es impulsar el estancamiento de la Iglesia ni cerrar las puertas al crecimiento num\u00e9rico, sino todo lo contrario. Su prop\u00f3sito es que se levanten iglesias numerosas, llenas de gente. Se llenar\u00e1, pero de hombres y mujeres que, a su vez, est\u00e9n llenos del Esp\u00edritu Santo. Sin embargo, no esperemos que las iglesias se llenen de esa gente espiritual con esa pasividad que sufre el pueblo en el rengl\u00f3n de la evangelizaci\u00f3n. Ese crecimiento ocurrir\u00e1 solo con la plena participaci\u00f3n de cada uno, y despu\u00e9s de haber encontrado la verdadera motivaci\u00f3n para evangelizar, la cual es la gloria de Dios. Esta motivaci\u00f3n la recibe el creyente directamente de Dios, porque es sacerdote de \u00e9l, y ministra en primer lugar al Se\u00f1or. Sin ese culto restaurado, sin esa limpieza para poder acercarse a su presencia, una iglesia numerosa no es m\u00e1s que un mont\u00f3n de gente librada del infierno. Es gente llena de necesidades espirituales y f\u00edsicas, que se pasa la vida extendiendo la mano \u0097no tan limpia\u0097, en una actitud limosnera que no armoniza con las riquezas de un heredero de la gloria venidera, ni de un elegido de Dios que es transformado de gloria en gloria. Adem\u00e1s, debe ser la totalidad de la iglesia la que est\u00e9 inmersa en la tarea evangelizadora, no una elite. <\/P><br \/>\n<P align=justify>En el culto que la amada ofrece a su Amado, el pueblo reconoce los m\u00e9ritos de Cristo y no puede contener su admiraci\u00f3n y gratitud. En el tiempo de Ezequ\u00edas restaurar el culto era un asunto nacional; hoy es un asunto universal, que empieza en cada una de las iglesias que forman este vasto mosaico de denominaciones, pero que cada una est\u00e1 incluida en la Iglesia del Se\u00f1or. <\/P><br \/>\n<P align=justify>Aunque no podemos olvidar que el pueblo est\u00e1 compuesto de individuos, es necesario protegerse de los peligros que entra\u00f1a un culto personal y solitario a Dios. Hoy resulta vital identificarse con la Iglesia. Que esa b\u00fasqueda personal de Dios y de la paternidad espiritual est\u00e9n cubiertas por esa identificaci\u00f3n, y que cada proyecto que deba desarrollarse como individuos sea a plena conciencia de esa funci\u00f3n de cuerpo.<\/P><br \/>\n<P align=justify>Adaptado del libro Congregados para darle Gloria, \u00a91986 por Editorial Quilmes. Se usa con permiso. Se reservan todos los derechos. Publicado en Apuntes Pastorales, Volumen XXV \u0096 N\u00famero 3. DesarrolloCristiano.com, todos los derechos reservados. <\/p>\n<p class=\"pie\" style=\"text-align: justify; font-style: italic; \"><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>por Jorge Pradas Peri\u00f3dicamente necesitamos que se nos vuelva a recordar cu\u00e1l es la esencia de nuestro llamado. Aunque no podemos olvidar que el pueblo est\u00e1 compuesto de individuos, es necesario protegerse de los peligros que entra\u00f1a un culto personal y solitario a Dios. Hoy resulta vital identificarse con la Iglesia. 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