{"id":32633,"date":"2016-06-13T12:11:49","date_gmt":"2016-06-13T17:11:49","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/el-peligroso-juego-de-un-matrimonio-yo-yo\/"},"modified":"2016-06-13T12:11:49","modified_gmt":"2016-06-13T17:11:49","slug":"el-peligroso-juego-de-un-matrimonio-yo-yo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/el-peligroso-juego-de-un-matrimonio-yo-yo\/","title":{"rendered":"El peligroso juego de un matrimonio&nbsp;yo-yo"},"content":{"rendered":"<p><b>Por: Juan \u00c1vila Estrada<\/b><\/p>\n<p align=\"justify\"><strong><em>Yo. T&uacute;. &Eacute;l. Nosotros. Vosotros. Ellos<\/em><\/strong>. Ese es el orden de los pronombres personales tal y como nos los ense&ntilde;aron en el colegio. Siempre ha sido claro que el &ldquo;Yo&rdquo; encabeza la&nbsp; lista de todos con lo cual podemos unir a&nbsp; &eacute;l los respectivos reflexivos &ldquo;mi&rdquo;, &ldquo;me&rdquo;. Nunca nadie podr&iacute;a olvidar que el idioma es claro en poner a cada parlante como principio de toda relaci&oacute;n. El &ldquo;Yo&rdquo;, afirma la filosof&iacute;a, es clave en toda relaci&oacute;n humana.<\/p>\n<p align=\"justify\">&iquest;Pero qu&eacute; sucede cuando ese &ldquo;Yo&rdquo; se encuentra con un &ldquo;T&uacute;&rdquo; y establecen&nbsp; una relaci&oacute;n de amor? &iquest;Es posible que los pronombres contin&uacute;en conservando ese orden ense&ntilde;ado por el idioma? NO, no es posible. Por el contrario, se convierte en un atentado al amor el pensar que el &ldquo;Yo&rdquo; sigue antecediendo los dem&aacute;s pronombres; pero claro, pensar&aacute;s que en una relaci&oacute;n de amor y m&aacute;s espec&iacute;ficamente de&nbsp; esposos lo m&aacute;s importante es el &ldquo;T&uacute;&rdquo;; pues tampoco. El peligro de un &ldquo;T&uacute;&rdquo; incondicional e irrevocable entre esposos est&aacute; en que el &ldquo;Yo&rdquo; se diluya poco a poco hasta llegar a la aniquilaci&oacute;n de la identidad y del principio de individualidad y unidad que hay en cada ser humano. <strong>No hay un &ldquo;Yo&rdquo; sin un &ldquo;T&uacute;&rdquo; ni un T&uacute;&rdquo; sin un &ldquo;Yo&rdquo;. Entonces aclaremos un poco: en una relaci&oacute;n esponsal el pronombre que viene a encabezar la lista de todos es el &ldquo;Nosotros&rdquo;<\/strong> pues en &eacute;ste se encuentran incluidos los dos primeros, sin mezclarlos, sin anularlos, sin desconocerlos, simplemente uni&eacute;ndolos en una relaci&oacute;n de oblaci&oacute;n y de entrega mutua en donde ambos empiezan&nbsp; a vivir con dos cerebros y un solo pensamiento. &iquest;Extra&ntilde;o, no?<\/p>\n<p align=\"justify\">No se pueden construir relaciones entre esposos en donde cada uno considere que el &ldquo;Yo&rdquo; o su respectivo &ldquo;mi, me&rdquo; sean lo m&aacute;s importante de todo. Ahora es lo &ldquo;nuestro&rdquo; lo que viene a enriquecer la relaci&oacute;n y a darle una nueva dimensi&oacute;n. Ya no debe ser &ldquo;mi&rdquo; dinero, mis problemas, mi tiempo, mi vida; &eacute;ste no es lenguaje de amor sino de ego&iacute;stas casados que en alg&uacute;n momento pensaron err&oacute;neamente que el matrimonio estaba hecho s&oacute;lo para un: &ldquo;s&eacute; t&uacute; MI mujer&rdquo;.<\/p>\n<p align=\"justify\">&ldquo;<strong><em>Somos<\/em><\/strong> esposos, <strong><em>somos<\/em><\/strong> nueva familia, <strong><em>somos<\/em><\/strong> una sola carne, <strong><em>somos<\/em><\/strong> un proyecto de Dios juntados no solo por el amor humano sino por la Gracia del Se&ntilde;or,&nbsp; que avala y bendice dicho amor para hacerlo sobrenatural.&nbsp; Aqu&iacute; no se trata de morir a nada (por lo menos no es un morir como equivocadamente lo interpretan muchos), se trata es de un nuevo vivir, de un nuevo nacimiento, de un nuevo vocabulario, pues todo es nuevo entre esposos. Quien esto no lo logra asimilar adecuadamente siempre hablar&aacute; como los solteros que no han aprendido a amar: &ldquo;mi novia (o), mi reloj, mi&hellip;mi&hellip;mi&hellip;&rdquo; y cuando algo no marche bien, el otro s&oacute;lo existir&aacute; para hacerle recordar todo el da&ntilde;o que hizo o por no haber colmado las expectativas.<\/p>\n<p align=\"justify\">Es que para casarse hasta el idioma hay que revisarlo, reestructurarlo, recomponerlo.<\/p>\n<p align=\"justify\">El matrimonio no puede ser constituido entre dos &ldquo;Yo-Yo&rdquo; pues sus vidas quedar&iacute;an unidas, como aquel juguete que todos hemos tenido, por una&nbsp; corta e irrompible cuerda que los har&iacute;a vivir a modo de sube y baja o cuando m&aacute;s entretenido est&aacute;, a modo de p&eacute;ndulo. Por experto que sean muchos para usar el juego del yo-yo, por numerosos malabares que sepan hacer con &eacute;l, siempre permanecer&aacute;n en el mismo lugar y la cuerda se enrollar&aacute; sobre s&iacute; misma en un eterno retorno sobre la nada y el hast&iacute;o.<\/p>\n<p align=\"justify\">El &ldquo;nosotros&rdquo; tiene capacidad de extensi&oacute;n, se abre a la vida, revisa siempre sus metas, eval&uacute;a sus estrategias, tiene capacidad de inventiva, sabe rehacerse cada d&iacute;a, sabe hacer de la rutina un trampol&iacute;n para madurar pues les hace echar ra&iacute;ces; el &ldquo;nosotros&rdquo; no le tiene miedo a los hijos pues conoce perfectamente que ellos son consecuencia natural de la elecci&oacute;n de este nuevo pronombre. El Yo-yo o el Yo-T&uacute; tienen el peligro de encerrarse ego&iacute;stamente pensando s&oacute;lo en el beneficio personal y en la comodidad. S&oacute;lo el &ldquo;nosotros&rdquo; permite un &ldquo;&eacute;l&rdquo; que se dice &ldquo;nuestro&rdquo;; s&oacute;lo el nosotros concibe la vida como un don de Dios y como una materializaci&oacute;n de ese amor que ha sido consagrado por el Creador. Cuando sientas que el &ldquo;nosotros&rdquo; se empieza a destruir lucha por el &ldquo;t&uacute;&rdquo; para que el&nbsp; &ldquo;&eacute;l&rdquo; quede preservado. En una crisis matrimonial, los hijos necesitan ver c&oacute;mo sus padres luchan por conservarse mutuamente. Hay que cuidar primero al c&oacute;nyuge (&ldquo;t&uacute;&rdquo;) sin descuidar a los hijos (&ldquo;&eacute;l&rdquo;). Si saben cuidarse entre ambos como un &ldquo;nosotros&rdquo; tendr&aacute;n todo el poder para cuidar los &ldquo;&eacute;l&rdquo; de su relaci&oacute;n.<\/p>\n<p align=\"justify\">Por todo esto hago una nueva propuesta para los esposos cristianos: tenemos un nuevo orden entre los pronombres personales: <strong><em>Nosotros, t&uacute;, yo, &eacute;l, vosotros, ellos.&nbsp;<\/em><\/strong><\/p>\n<p align=\"justify\">\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por: Juan \u00c1vila Estrada Yo. T&uacute;. &Eacute;l. Nosotros. Vosotros. Ellos. Ese es el orden de los pronombres personales tal y como nos los ense&ntilde;aron en el colegio. Siempre ha sido claro que el &ldquo;Yo&rdquo; encabeza la&nbsp; lista de todos con lo cual podemos unir a&nbsp; &eacute;l los respectivos reflexivos &ldquo;mi&rdquo;, &ldquo;me&rdquo;. 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