{"id":32656,"date":"2016-06-13T12:24:41","date_gmt":"2016-06-13T17:24:41","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/teologia-de-la-prosperidad-el-evangelio-de-la-avaricia\/"},"modified":"2016-06-13T12:24:41","modified_gmt":"2016-06-13T17:24:41","slug":"teologia-de-la-prosperidad-el-evangelio-de-la-avaricia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/teologia-de-la-prosperidad-el-evangelio-de-la-avaricia\/","title":{"rendered":"Teolog\u00eda de la prosperidad: el evangelio de la&nbsp;avaricia"},"content":{"rendered":"<p><b>Por: Miguel Pastorino<\/b><\/p>\n<p align=\"justify\">Dentro de algunas formas del neopentecostalismo en Estados Unidos y Am&eacute;rica Latina, ha crecido una corriente llamada &quot;<strong>teolog&iacute;a de la prosperidad<\/strong>&quot;, que influye en no pocas iglesias pentecostales y se hace cada vez m&aacute;s presente en los ministerios evang&eacute;licos, con fuerte presencia en los medios de comunicaci&oacute;n. Este paradigma teol&oacute;gico, es asumido por cada vez m&aacute;s pastores neopentecostales, con una deficiente formaci&oacute;n b&iacute;blica y teol&oacute;gica y una gran capacidad de manipulaci&oacute;n de sus fieles, llegando a montar verdaderos imperios econ&oacute;micos.<\/p>\n<p align=\"justify\"><strong>No hay que identificar injustamente esta mentalidad con todo el pentecostalismo,<\/strong> que es muy diverso y complejo en sus teolog&iacute;as, sino con varias iglesias -y sectas- muy particulares.<\/p>\n<p align=\"justify\"> Sus predicadores m&aacute;s representativos no tienen reparo en ense&ntilde;ar abiertamente sus doctrinas del negocio con Dios, donde lo m&aacute;s importante es la prosperidad material, como signo de la bendici&oacute;n divina. Para esto someten a sus fieles a un constante desaf&iacute;o de entregar sus bienes, a cambio de beneficios espirituales y materiales.<br \/> &nbsp;<br \/><strong>Una mentalidad que se impone<\/strong><br \/> &nbsp;<br \/> La mentalidad tecnoecon&oacute;mica y consumista ha colonizado espacios de la vida cotidiana que no dependen del intercambio comercial. Se ha infiltrado en las relaciones familiares, en la pol&iacute;tica, en la religi&oacute;n, en la educaci&oacute;n, en el tiempo libre y la vida espiritual. La l&oacute;gica funcional e instrumental transforma tambi&eacute;n los modos de vivir la fe y de expresar la religiosidad.<\/p>\n<p align=\"justify\"> Para cada vez m&aacute;s personas, los valores importantes son la rentabilidad, la productividad, el beneficio personal y la inmediatez. En esta l&oacute;gica se ofrece un dios a medida de los consumidores desesperados por soluciones m&aacute;gicas que &quot;tienen su precio&quot;. Se valora a las personas y al dios de turno por su eficacia, utilidad y funcionalidad. As&iacute; se degeneran los v&iacute;nculos entre las personas y dentro de la misma religi&oacute;n. Existe as&iacute; un terreno f&eacute;rtil para que las sectas que ofrecen prosperidad material sean las &quot;Iglesias&quot; m&aacute;s exitosas y se presenten como las portadoras de la mayor &quot;unci&oacute;n&quot; o las m&aacute;s bendecidas y elegidas por Dios para el tiempo presente.&nbsp;&nbsp;&nbsp;<\/p>\n<p align=\"justify\"> En contextos cr&iacute;ticos a nivel social y econ&oacute;mico, donde la poblaci&oacute;n es m&aacute;s vulnerable y desea afanosamente un estilo de vida impuesto e inventado artificialmente por el mercado, se comprende que las masas de personas sumergidas en la angustia, la desesperaci&oacute;n y la falta de recursos, sean impulsadas a sacrificar lo que sea para alcanzar &quot;las promesas de Dios&quot;. Entregarlo todo con la esperanza de ser ricos y poderosos m&aacute;gicamente, o al menos para salir instant&aacute;neamente de su apremiante situaci&oacute;n.<br \/> &nbsp;<br \/><strong>&iquest;Ser pobre es pecado?<\/strong><br \/> &nbsp;<br \/> Si bien en sus or&iacute;genes la teolog&iacute;a de la prosperidad sostuvo que la bendici&oacute;n de Dios es tambi&eacute;n econ&oacute;mica, y fue defendida por pastores del neopentecostalismo norteamericano de los a&ntilde;os 50 y 60, y todav&iacute;a est&aacute; presente en varias iglesias pentecostales, era algo inocuo comparada con la evoluci&oacute;n aberrante que ha tomado esta corriente en las &uacute;ltimas dos d&eacute;cadas.&nbsp;<\/p>\n<p align=\"justify\"> Pr&eacute;dicas abiertamente materialistas que se&ntilde;alan la avaricia como un camino de santidad, donde ense&ntilde;an sin escr&uacute;pulos: &quot;Dios es tu socio, si quieres ganar m&aacute;s dinero, tendr&aacute;s que invertirlo todo aqu&iacute;&quot;, &quot;ser pobre es pecado&quot;, &quot;si usted confiesa que es pr&oacute;spero, usted no ser&aacute; m&aacute;s pobre&quot;, &quot;Jes&uacute;s quiere que usted sea rico y para eso usted debe sacrificarse por &eacute;l&quot;, &quot;Si un mafioso se mueve en un auto lujoso, un hijo de Dios debe tener uno mejor&quot;, etc.<\/p>\n<p align=\"justify\"> Los predicadores de la prosperidad no hablan del mas all&aacute; o de la vida espiritual, sino que identifican la bendici&oacute;n de Dios con ganancias econ&oacute;micas. Cada cita de la Biblia donde se dice que alguien recibir&aacute; una bendici&oacute;n, lo interpretan siempre como un aumento de ingresos econ&oacute;micos. Culpan a las personas pobres de su pobreza, ya que es por su falta de fe o por vivir en pecado.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por: Miguel Pastorino Dentro de algunas formas del neopentecostalismo en Estados Unidos y Am&eacute;rica Latina, ha crecido una corriente llamada &quot;teolog&iacute;a de la prosperidad&quot;, que influye en no pocas iglesias pentecostales y se hace cada vez m&aacute;s presente en los ministerios evang&eacute;licos, con fuerte presencia en los medios de comunicaci&oacute;n. Este paradigma teol&oacute;gico, es asumido &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/teologia-de-la-prosperidad-el-evangelio-de-la-avaricia\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abTeolog\u00eda de la prosperidad: el evangelio de la&nbsp;avaricia\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-32656","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/32656","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=32656"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/32656\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=32656"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=32656"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=32656"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}