{"id":32745,"date":"2016-06-13T12:27:15","date_gmt":"2016-06-13T17:27:15","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/lo-de-la-sucesion-apostolica-es-un-invento-catolico\/"},"modified":"2016-06-13T12:27:15","modified_gmt":"2016-06-13T17:27:15","slug":"lo-de-la-sucesion-apostolica-es-un-invento-catolico","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/lo-de-la-sucesion-apostolica-es-un-invento-catolico\/","title":{"rendered":"Lo de la sucesi\u00f3n apost\u00f3lica, \u00bfes un invento&nbsp;cat\u00f3lico?"},"content":{"rendered":"<p><b>Por: Javier Ordov\u00e1s<\/b><\/p>\n<p align=\"justify\">&ldquo;Volvi&eacute;ndose a los disc&iacute;pulos, les dijo aparte: Bienaventurados los ojos que ven lo que vosotros veis, porque os digo que muchos profetas y reyes desearon ver lo que vosotros veis y no lo vieron; y o&iacute;r lo que o&iacute;s y no lo oyeron&rdquo; (Jn 10,23).<br \/>\n&nbsp;<br \/>\nT&uacute;, Felipe, ya conoces este pasaje que&nbsp; es uno de los muchos del Nuevo Testamento en el que se&nbsp; desprende que toda la historia del pueblo hebreo est&aacute; dirigida a la llegada del Mes&iacute;as. El Mes&iacute;as inicia una nueva relaci&oacute;n de Dios con la humanidad.<br \/>\n&nbsp;<br \/>\nDios elige, selecciona, un pueblo para acercarse a la humanidad, y le lleva hacia su fe monote&iacute;sta. Es su pueblo elegido y el Padre Dios comienza a pactar con &eacute;l, gobernarlo y llevarlo hasta su prop&oacute;sito definitivo: el nacimiento del Mes&iacute;as dentro de ese pueblo con sus lealtades y sus infidelidades. Mes&iacute;as, que en los planes de Dios, es redentor pero,&nbsp; en las aspiraciones de las autoridades religiosas jud&iacute;as es entendido como&nbsp; un libertador pol&iacute;tico.<br \/>\n&nbsp;<br \/>\nEl pueblo jud&iacute;o ten&iacute;a su propia estructura de&nbsp; las doce tribus y lleg&oacute; a organizarse como una sociedad teocr&aacute;tica entorno a los reyes ungidos, sacerdotes, escribas y fariseos, aparte de los carismas promovidos por el Esp&iacute;ritu Santo en las figuras de los Patriarcas, Reyes, Jueces y Profetas.<br \/>\n&nbsp;<br \/>\nDios concede a su pueblo hebreo el privilegio de establecer con &eacute;l una alianza, un pacto, y emplea con &eacute;l una paciencia que solo puede ser divina; le da los mandamientos y preceptos, prescripciones morales, costumbres y el culto divino.<br \/>\n&nbsp;<br \/>\nHasta que Dios, en sus planes, considera que ha llegado el momento de sembrar, dentro de ese pueblo querido, la semilla del Salvador y Redentor de la humanidad entera, no s&oacute;lo de ese pueblo; por eso Cristo llamaba bienaventurados a sus contempor&aacute;neos que vieron y oyeron lo que durante muchos siglos desearon ver y o&iacute;r los reyes y profetas.<br \/>\n&nbsp;<br \/>\nDios emplea a su pueblo para que nazca el Salvador, su Hijo, y para que nazca un nuevo pueblo, una nueva Ley, un Mandamiento Nuevo, una nueva Iglesia, una nueva autoridad, nuevos legisladores y un destino universal; Dios ha empleado a su pueblo hebreo elegido para dirigirse a un nuevo pueblo: &rdquo;id pues y haced disc&iacute;pulos a todos los pueblos&rdquo; (Mt 28,18)<br \/>\n&nbsp;<br \/>\nElige a doce, con nombres y apellidos (Mc 3,14); elige a uno de ellos, tambi&eacute;n con nombre y le erige en cabeza de ellos dici&eacute;ndole &ldquo;Y yo te digo a ti que tu eres Pedro y que sobre esta piedra edificar&eacute; yo mi Iglesia y las puertas del infierno no prevalecer&aacute;n contra ella&rdquo; (Mt 16,18)<br \/>\n&nbsp;<br \/>\nY todav&iacute;a m&aacute;s: &ldquo;Yo te dar&eacute; las llaves del reino de los cielos, y cuanto atares en la tierra ser&aacute; atado en los cielos, y cuanto desatares en la tierra ser&aacute; desatado en los cielos&rdquo; (Mt16,19) A esos doce, y no a otros, les da potestad para &ldquo;atar y desatar&rdquo; y autoridad para &ldquo;perdonar y retener los pecados&rdquo; (Jn 20,22) y potestad para renovar la eucarist&iacute;a y el Sacrificio de la Cruz anunciado en la &uacute;ltima cena del jueves en el cen&aacute;culo: &ldquo;haced esto en conmemoraci&oacute;n m&iacute;a&rdquo; (Lc 22,7);(Mt 16,27);(1Cor 11,23). S&oacute;lo a esos doce, no a los dem&aacute;s, porque hay otros setenta (Lc 10,1-2) llamados disc&iacute;pulos, no ap&oacute;stoles, de los que no tenemos nombre, a los que env&iacute;a a predicar la buena nueva.<br \/>\n&nbsp;<br \/>\nTe recomiendo ver: &rdquo;50 referencias b&iacute;blicas acerca de la primac&iacute;a de San Pedro y del papado&rdquo; de Dave Armstrong<br \/>\n&nbsp;<br \/>\nTe puedes imaginar, Felipe, que para el creyente jud&iacute;o deb&iacute;a -y debe ser- una iron&iacute;a, casi una burla, que las doce tribus milenarias fueran sustituidas y juzgadas por doce Ap&oacute;stoles, personas corrientes (Mt19, 28), (Lc 22,30) del pueblo, de ninguna casta religiosa, y sin ninguna cultura especial. Yo personalmente me siento en deuda con el pueblo jud&iacute;o por la herencia que nos ha conseguido: el pueblo jud&iacute;o son los hermanos mayores de los cristianos.<br \/>\n&nbsp;<br \/>\nNo son los seguidores de Cristo quienes eligen a sus l&iacute;deres o pastores, es Cristo quien los designa.<br \/>\n&nbsp;<br \/>\nY Cristo quiere un solo reba&ntilde;o y un solo pastor (Jn 10,1-18)<br \/>\n&nbsp;<br \/>\nSolamente los sucesores leg&iacute;timos de esos doce con Pedro, como cabeza, son sucesores con potestad y autoridad para gobernar al &uacute;nico reba&ntilde;o.<br \/>\n&nbsp;<br \/>\nCuando Cristo design&oacute; a esos doce sab&iacute;a, no solamente que uno de ellos le traicionar&iacute;a sino, que a lo largo de los siglos, muchos de sus sucesores tambi&eacute;n le iban a traicionar; por ello, asegur&oacute; la asistencia permanente del Esp&iacute;ritu Santo.<br \/>\n&nbsp;<br \/>\nEsos doce hombres, aun sabi&eacute;ndose incultos se embarcaron en la loca aventura de &ldquo;ser pescadores de hombres&rdquo; (Lc, 5,10) en cumplimiento del mandato de Cristo de:&rdquo;id pues y haced disc&iacute;pulos a todos los pueblos&rdquo; (Mt 28,18); ellos iniciaron la expansi&oacute;n, la di&aacute;spora; ellos fueron consolidando la doctrina; ellos, fueron nombrando a sus colaboradores y sucesores, definiendo la liturgia. Se atrevieron a impulsar la Iglesia, con un solo reba&ntilde;o, que Cristo les hab&iacute;a encomendado, contando con la asistencia del Esp&iacute;ritu Santo que se les mostraba de manera patente lo que era completamente necesario en esos primeros pasos de su labor universal en el espacio y el tiempo.<\/p>\n<p align=\"justify\">Ellos fueron tan inspirados, y de forma m&aacute;s evidente, por el Esp&iacute;ritu Santo como lo fueron los escritores del libro sagrado, de la Biblia. Su autoridad y potestad son tan verdaderas como lo son los autores inspirados de la Biblia. Recogieron directamente, fueron testigos, de la vida y palabra de Cristo y aprobaron la escritura de los cuatro evangelistas que contiene la vida y doctrina de Cristo que ellos mismos presenciaron.<br \/>\n&nbsp;<br \/>\nCristo hubiera podido retrasar unos a&ntilde;os m&aacute;s su muerte y dedicarlos a instruir mejor a los ap&oacute;stoles y disc&iacute;pulos, a dejar establecido y definido un cuerpo doctrinal y a establecer una estrategia organizativa y de expansi&oacute;n. Pues eso es precisamente lo que hizo el Esp&iacute;ritu Santo y lo que contin&uacute;a siempre y actualmente<br \/>\n&nbsp;<br \/>\n&ldquo;Yo rogar&eacute; al Padre y os dar&aacute; otro Par&aacute;clito para que est&eacute; con vosotros siempre (Jn 14, 16)<br \/>\n&nbsp;<br \/>\n&ldquo;Cuando venga aquel, el Esp&iacute;ritu de verdad, os guiar&aacute; hacia toda la verdad&rdquo; (Jn 16,13);<br \/>\n&nbsp;<br \/>\n&ldquo;El me glorificar&aacute; porque recibir&aacute; de lo m&iacute;o y os lo anunciar&aacute;&rdquo; (Jn 16,14)<br \/>\n&nbsp;<br \/>\nEs patente, clara y evidente la inspiraci&oacute;n y la asistencia del Esp&iacute;ritu Santo a los primeros cristianos: es humanamente, sociol&oacute;gicamente imposible que ese grupo de ap&oacute;stoles crearan, en tan poco tiempo, esa instituci&oacute;n universal con unos contenidos tan s&oacute;lidos y tan opuestos a la cultura de esa &eacute;poca. Dios inspir&oacute; a los autores del Antiguo Testamento en su momento, inspir&oacute; a los cristianos en sus inicios y contin&uacute;a inspir&aacute;ndolos a lo largo de los siglos; si no fuera as&iacute;, la Iglesia no se mantendr&iacute;a&nbsp; con unos hombres que hemos demostrado a Dios nuestra infidelidad, desde el origen del ser humano, pasando por el pueblo hebreo y siguiendo por las infidelidades continuas de los cristianos durante siglos.<br \/>\n&nbsp;<br \/>\nEs clara y evidente la asistencia del Esp&iacute;ritu Santo a la Tradici&oacute;n y el Magisterio de la Iglesia desde su nacimiento.<br \/>\n&nbsp;<br \/>\n&nbsp;<br \/>\n&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por: Javier Ordov\u00e1s &ldquo;Volvi&eacute;ndose a los disc&iacute;pulos, les dijo aparte: Bienaventurados los ojos que ven lo que vosotros veis, porque os digo que muchos profetas y reyes desearon ver lo que vosotros veis y no lo vieron; y o&iacute;r lo que o&iacute;s y no lo oyeron&rdquo; (Jn 10,23). &nbsp; T&uacute;, Felipe, ya conoces este pasaje &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/lo-de-la-sucesion-apostolica-es-un-invento-catolico\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abLo de la sucesi\u00f3n apost\u00f3lica, \u00bfes un invento&nbsp;cat\u00f3lico?\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-32745","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/32745","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=32745"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/32745\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=32745"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=32745"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=32745"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}