{"id":3275,"date":"2015-12-01T01:11:13","date_gmt":"2015-12-01T06:11:13","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/el-valor-de-la-soledad\/"},"modified":"2015-12-01T01:11:13","modified_gmt":"2015-12-01T06:11:13","slug":"el-valor-de-la-soledad","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/el-valor-de-la-soledad\/","title":{"rendered":"El valor de la soledad"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify; font-style: italic; \">por Keila Ochoa Harris<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p class=\"copete\" style=\"text-align: justify;\">Hace unos meses pensaba que mi vida estaba bajo control hasta que sufr\u00ed un colapso nervioso que me releg\u00f3 a la cama. All\u00ed descubr\u00ed la soledad y lo valiosa que \u00e9sta resulta para la vida espiritual, pues sin darme cuenta hab\u00eda ca\u00eddo en la trampa del ritmo moderno.<\/p>\n<p class=\"texto\">\n<p>                    <P align=justify>La soledad es una escuela a la que a pocos les importa asistir, aunque ninguna instruye mejor. William Penn <\/P><br \/>\n<P align=justify>Hace unos meses pensaba que mi vida estaba bajo control hasta que sufr\u00ed un colapso nervioso que me releg\u00f3 a la cama. All\u00ed descubr\u00ed la soledad y lo valiosa que \u00e9sta resulta para la vida espiritual, pues sin darme cuenta hab\u00eda ca\u00eddo en la trampa del ritmo moderno, guiada por tres conceptos equivocados: <\/P><br \/>\n<P align=justify>1) El activismo es sin\u00f3nimo de productividad Poco a poco me hab\u00eda involucrado en m\u00e1s y m\u00e1s tareas para, seg\u00fan yo, servir al Se\u00f1or. Pero como consecuencia, mi calendario se llen\u00f3 de citas, mis semanas de compromisos y mis a\u00f1os de proyectos. De repente me hall\u00e9 postrada en cama, sin energ\u00eda y consumida por la tristeza. Por primera vez en mi vida, no sab\u00eda qu\u00e9 hacer. Me vi forzada a dejar mi trabajo, a cancelar mis compromisos y a desechar las listas de pendientes que poblaban mi escritorio. <\/P><br \/>\n<P align=justify>Quien ha tenido esta experiencia sabe lo frustrante que es amanecer cada ma\u00f1ana sin fuerzas. No pod\u00eda realizar mis actividades rutinarias pero ten\u00eda energ\u00eda suficiente como para leer, y as\u00ed mi estado de \u00e1nimo me impuls\u00f3 a buscar consuelo en los Salmos. Entonces comprend\u00ed la importancia de establecer una parada en el camino para organizar mi vida alrededor de mi tiempo a solas con Dios (no al rev\u00e9s), y mirar a trav\u00e9s de sus ojos, no los m\u00edos. <\/P><br \/>\n<P align=justify>Una hermana en Cristo, a quien admiro mucho, me llam\u00f3 en esos d\u00edas y me dijo esta frase: \u00abLa inteligencia espiritual no es activismo, sino un estate quieto.\u00bb \u00a1Cu\u00e1n cierto! \u00bfC\u00f3mo pod\u00eda escuchar a Dios si me hallaba inmersa en prisas y actividades? Pude confirmar esta frase en el Salmo 46.10: \u00abEstad quietos, y conoced que yo soy Dios.\u00bb <\/P><br \/>\n<P align=justify>Aunque la soluci\u00f3n temporal a mi problema fue el reposo para recuperarme de la enfermedad, reconoc\u00ed que deb\u00eda hacer algo pr\u00e1ctico. De este modo me apropi\u00e9 de la idea que Ricardo Foster sugiere en su libro Celebrando la disciplina: llenar el d\u00eda con dos o tres momentos de soledad, y design\u00e9 un lugar especial para apartarme a orar, aunque fuera durante quince minutos. En ese tiempo me dedico a repasar mis acciones, a ponerme en manos de Dios y a comunicarle mis pensamientos. Trato de tener un espacio en la ma\u00f1ana, otro a medio d\u00eda y, si es posible, un \u00faltimo en la tarde. <\/P><br \/>\n<P align=justify>Esta decisi\u00f3n me ha obligado a decir \u00abno\u00bb a llamadas telef\u00f3nicas, invitaciones sociales, programas televisivos y otras cosas que causan interrupciones. Cualquier actividad que me robe parte de esos momentos o complique mi d\u00eda al grado de que no pueda recostarme o sentarme para conversar con el Se\u00f1or (aparte de mi tiempo devocional y estudio b\u00edblico) debe ser desechada. \u00bfDif\u00edcil? Bastante. Pero los frutos compensan el esfuerzo. <\/P><br \/>\n<P align=justify>Como Catherine de Hueck Doherty escribi\u00f3: \u00abDesiertos, silencio, soledad, no son necesariamente lugares, sino estados de la mente y del alma. . . Ser\u00e1n peque\u00f1as soledades, diminutos desiertos, cortos silencios, pero la experiencia que traer\u00e1n, si estamos dispuestos a entrar en ellos, ser\u00e1 tan santa como todos los desiertos del mundo. . . Pues es Dios quien hace nuestras soledades, desiertos y silencios santos.\u00bb <\/P><br \/>\n<P align=justify>2) El objetivo son las personas Al involucrarme en un ministerio en el que ayudamos a la gente, mi l\u00f3gica dict\u00f3 que deb\u00eda aceptar desayunos, almuerzos y reuniones para platicar con los que me necesitaban, ya fuera para escucharles, aconsejarles o animarles. Es cierto que las ep\u00edstolas nos mandan realizar muchas acciones \u00ablos unos por los otros\u00bb, pero la Biblia tambi\u00e9n nos ense\u00f1a que la vida gira alrededor de la cabeza, no del cuerpo. El prop\u00f3sito es conocer y honrar a Dios; el centro del servicio cristiano es Jes\u00fas. Y a\u00fan cuando las personas son una parte fundamental, no son ni la fuente ni la finalidad. Por algo el Se\u00f1or nos recuerda que \u00c9l es el primero y el postrero. <\/P><br \/>\n<P align=justify>Quiz\u00e1 mi miedo a la soledad se acentuaba con la falta de compa\u00f1\u00eda. Pensaba que al encerrarme en una habitaci\u00f3n me hallar\u00eda completamente sola. Sin embargo, Lutero y Spurgeon dijeron que a\u00fan detr\u00e1s de la puerta cerrada el diablo nos sigue, incluso a nuestros rincones m\u00e1s solitarios. Si sigui\u00f3 al Se\u00f1or Jesucristo al desierto, \u00a1cu\u00e1nto m\u00e1s a alguien como yo! En esos d\u00edas de soledad \u00abforzada\u00bb, mis temores y preocupaciones me torturaron. En la lucha aparecieron pecados no confesados, motivaciones personales disfrazadas de piedad y el impulso secreto de ansiar, en el fondo, la fama y la recompensa material. <\/P><br \/>\n<P align=justify>Contemplar mi enga\u00f1oso y perverso coraz\u00f3n me desquici\u00f3, pero las promesas del Se\u00f1or triunfaron y a mi confesi\u00f3n sigui\u00f3 la paz. Entonces ocurri\u00f3 algo mejor: \u00a1mi compasi\u00f3n aument\u00f3! Al verme v\u00edctima de mi pecado, valor\u00e9 las batallas de los dem\u00e1s. En mi ceguera de creerme una \u00abgran cristiana\u00bb hab\u00eda juzgado err\u00f3neamente, pero cuando me di cuenta de la \u00abpersona muerta en mi propia casa\u00bb (en palabras de Henri Nouwen), me fue m\u00e1s f\u00e1cil perdonar y aprender que las guerras tambi\u00e9n se libran en la soledad del coraz\u00f3n. <\/P><br \/>\n<P align=justify>Sin embargo, la soledad no excluye la comuni\u00f3n. Dietrich Bonhoeffer lo explic\u00f3 muy bien en su libro Life Together (Vida en comunidad). Uno de los cap\u00edtulos se titula: \u00abUn D\u00eda Juntos\u00bb y el siguiente: \u00abUn D\u00eda Solos\u00bb. Bonhoeffer escribe: \u00abEl que quiere comuni\u00f3n sin soledad salta a un vac\u00edo de palabras y sentimientos, y el que busca soledad sin comuni\u00f3n perece en el abismo de la vanidad, el ego\u00edsmo y la tristeza.\u00bb <\/P><br \/>\n<P align=justify>La clave est\u00e1 en el balance. \u00bfMi error? Me inclin\u00e9 hacia el aspecto social descuidando mis tiempos de soledad. \u00bfLa soluci\u00f3n? La disciplina. \u00bfEl ejemplo? El Se\u00f1or Jesucristo. En Lucas 5.16 se nos dice: \u00abMas \u00e9l se apartaba a lugares desiertos, y oraba.\u00bb La palabra \u00abapartaba\u00bb denota un h\u00e1bito. La frase \u00aba lugares desiertos\u00bb indica que eleg\u00eda un sitio geogr\u00e1fico accesible, pero libre de interrupciones. La disciplina de la soledad tiene un objetivo: buscar a Dios en oraci\u00f3n. Sin un prop\u00f3sito espiritual, no funciona. <\/P><br \/>\n<P align=justify>3) Mucho ayuda, el que mucho hablaEn mi familia siempre me han se\u00f1alado como la m\u00e1s parlanchina. Puedo hablar por horas sobre varios temas, y quiz\u00e1 de all\u00ed naci\u00f3 mi afici\u00f3n por la literatura. Pero reflexionando sobre los d\u00edas anteriores a mi crisis, not\u00e9 que tanta actividad en mi calendario increment\u00f3 de manera natural el uso de mi lengua. \u00bfQu\u00e9 se hace alrededor de una taza de caf\u00e9? \u00a1Conversar! A\u00fan m\u00e1s en un grupo compuesto exclusivamente por mujeres. Adem\u00e1s, en mi caso, hablaba m\u00e1s que escuchar, por lo que mis consejos carec\u00edan de resultados. <\/P><br \/>\n<P align=justify>En mi peregrinaje de soledad no tuve otra opci\u00f3n que el silencio. Me hallaba en cama y, aunque recib\u00eda visitas espor\u00e1dicas, la mayor parte del tiempo me encontraba sola. Esto me forz\u00f3 a callar y, aunque de mi boca brot\u00f3 un r\u00edo de oraciones, al final este tambi\u00e9n se sec\u00f3. Entonces aprend\u00ed que el mundo y Satan\u00e1s promueven el ruido, ya que conocen el poder del silencio. Como la quietud incomoda, se llena el vac\u00edo con charla trivial, el televisor o la radio y, cuando la lengua se suelta, no puede ser detenida, llevando a su due\u00f1o a terribles pecados como la mentira, la cr\u00edtica y el chisme. <\/P><br \/>\n<P align=justify>Nuevamente Nouwen me ilustr\u00f3 en cuanto a los beneficios de la soledad pues, entre otras cosas, el silencio nos ense\u00f1a a hablar. Una de las razones por las que me cuesta tanto trabajo callar es que me siento in\u00fatil. Me gusta tener el control. En la soledad uno se obliga a cerrar los labios y, al hacerlo, le entrega el control a Dios. No existe otro ant\u00eddoto para la palabrer\u00eda. <\/P><br \/>\n<P align=justify>Lo m\u00e1s incre\u00edble es que cuando se empieza a disfrutar el silencio y se lo implementa en el ministerio, se cumple el proverbio: \u00abEn las muchas palabras no falta pecado; mas el que refrena sus labios es prudente\u00bb (10.19). <\/P><br \/>\n<P align=justify>Esta pr\u00e1ctica de soledad y silencio implica tiempo y esfuerzo. A veces siento que me duermo o comienzo a divagar. Quiz\u00e1 el peor enemigo sea la mente, con su tropa de pensamientos; sin embargo, cuando uno aprende a cerrarle la puerta, pronto desiste. Lo importante es recordar que esta disciplina libra de las preocupaciones y ayuda a escuchar la voz que el alma anhela, aquel silbo suave y apacible que experiment\u00f3 El\u00edas. <\/P><br \/>\n<P align=justify>Al mirar hacia atr\u00e1s s\u00e9 que mi colapso nervioso tuvo un prop\u00f3sito. Tambi\u00e9n reconozco que no ser\u00e1 el \u00faltimo, ni que he aprendido todas las lecciones. Sin embargo, no me queda duda alguna sobre la importancia de tener un tiempo a solas, y no uno sino varios durante el d\u00eda, para estar quieta, arreglar cuentas con el Se\u00f1or y guardar silencio en su presencia. <\/P><br \/>\n<P align=justify>Tomado de Apuntes Mujer L\u00edder, volumen III, n\u00famero 4. Todos los derechos reservados. <\/P><\/p>\n<p class=\"pie\" style=\"text-align: justify; font-style: italic; \"><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>por Keila Ochoa Harris Hace unos meses pensaba que mi vida estaba bajo control hasta que sufr\u00ed un colapso nervioso que me releg\u00f3 a la cama. All\u00ed descubr\u00ed la soledad y lo valiosa que \u00e9sta resulta para la vida espiritual, pues sin darme cuenta hab\u00eda ca\u00eddo en la trampa del ritmo moderno. La soledad es &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/el-valor-de-la-soledad\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abEl valor de la soledad\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-3275","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3275","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=3275"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3275\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=3275"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=3275"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=3275"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}