{"id":32757,"date":"2016-06-13T12:27:38","date_gmt":"2016-06-13T17:27:38","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/deshaciendo-equivocos-historicos-lutero-la-sagrada-escritura-y-la-iglesia\/"},"modified":"2016-06-13T12:27:38","modified_gmt":"2016-06-13T17:27:38","slug":"deshaciendo-equivocos-historicos-lutero-la-sagrada-escritura-y-la-iglesia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/deshaciendo-equivocos-historicos-lutero-la-sagrada-escritura-y-la-iglesia\/","title":{"rendered":"Deshaciendo equ\u00edvocos hist\u00f3ricos: Lutero, la Sagrada Escritura y la&nbsp;Iglesia"},"content":{"rendered":"<p><b>Por: Jaime Septi\u00e9n\/El Observador<\/b><\/p>\n<p align=\"justify\">El hoy obispo em&eacute;rito de Quer&eacute;taro, M&eacute;xico, monse&ntilde;or Mario De Gasper&iacute;n Gasper&iacute;n, vivi&oacute; el Concilio Vaticano II como sacerdote reci&eacute;n ordenado y como estudiante de Biblia en la Universidad Gregoriana de Roma.&nbsp; A lo largo de su vida sacerdotal y episcopal, ha sido un constante animador del estudio de la Palabra de Dios y una de las mentes m&aacute;s brillantes de la Conferencia del Episcopado Mexicano.<br \/>\n&nbsp;<br \/>\nA &uacute;ltimas fechas ha venido escribiendo una serie de m&aacute;s de treinta reflexiones sobre el Concilio Vaticano II y el A&ntilde;o de la Fe en El Observador, rememorando aquella cita de la Iglesia universal con el cambio de &eacute;poca y el A&ntilde;o de la Fe lanzado por Benedicto XVI para recoger los frutos del Concilio, uno de ellos, el encuentro con las confesiones protestantes.<br \/>\n&nbsp;<br \/>\n<em>&#8211; &iquest;Qu&eacute; reflexi&oacute;n mereci&oacute; al Concilio la reforma protestante?<\/em><br \/>\n&nbsp;<br \/>\nEntre las tareas que se fij&oacute; el Concilio Vaticano II est&aacute; el di&aacute;logo con los hermanos protestantes como parte integrante del movimiento ecum&eacute;nico. Mart&iacute;n Lutero hab&iacute;a intentado una reforma de la Iglesia en su tiempo. La Iglesia, dec&iacute;a &eacute;l, se ha atrincherado detr&aacute;s de tres murallas: la supremac&iacute;a del poder eclesi&aacute;stico sobre el secular; la superioridad del concilio sobre los fieles; y la interpretaci&oacute;n de la Biblia sometida a la Iglesia. En estos tres campos la iglesia jer&aacute;rquica ten&iacute;a el sart&eacute;n por el mango y nadie pod&iacute;a levantar la voz, menos para reformarla. Esta &ldquo;triple muralla&rdquo; es la que &eacute;l pretend&iacute;a derribar. A eso dedic&oacute; su vida y no escatim&oacute; esfuerzos ni medios para lograrlo, recurriendo inclusive al poder secular.<br \/>\n&nbsp;<br \/>\n<em>&#8211; En el centro de todo est&aacute; la interpretaci&oacute;n de la Biblia, &iquest;no es as&iacute;?<\/em><br \/>\n&nbsp;<br \/>\nDe aqu&iacute; arranca la acusaci&oacute;n protestante contra la Iglesia cat&oacute;lica, de querer someter la Biblia a su dominio y a su voluntad. Con esto se est&aacute; declarando &ndash;dec&iacute;an los reformadores-, superior a la santa Escritura y due&ntilde;a de la Palabra de Dios, lo cual es inaceptable. Lutero pretend&iacute;a liberar a la Biblia de esta esclavitud. Por eso propuso y declar&oacute;, como principio interpretativo de la Biblia, el &ldquo;libre examen&rdquo;, o sea, la interpretaci&oacute;n individual de la Escritura. Cada uno debe leerla e interpretarla seg&uacute;n el Esp&iacute;ritu Santo le inspire. El cristiano deber&aacute; guiarse por la Biblia sola. La expresi&oacute;n latina &ldquo;sola Scriptura&rdquo; significa que &ldquo;la sagrada Escritura se interpreta por s&iacute; misma&rdquo;, y que no est&aacute; sometida al magisterio de la Iglesia.<br \/>\n&nbsp;<br \/>\n<em>&#8211; Esto, evidentemente, no era el sentido de la Iglesia&hellip;<\/em><br \/>\n&nbsp;<br \/>\nEra el proclamar el principio de que la sagrada Escritura es el libro de la Iglesia y para la Iglesia; y que, por tanto, debe leerse en sinton&iacute;a con la Iglesia, bajo la gu&iacute;a de sus pastores. A &eacute;stos, dice san Pablo, Dios encomend&oacute; el oficio &ldquo;de custodiar el dep&oacute;sito de la fe&rdquo;, y de transmitirlo &iacute;ntegro a las nuevas generaciones. De este modo, <strong>el magisterio de la Iglesia no se proclama superior o mangoneador de la Palabra de Dios, sino su servidor.<\/strong><br \/>\n&nbsp;<br \/>\n<em>&#8211; La idea del Concilio fue poner las cosas en orden, primero la Palabra, luego el magisterio, &iquest;no cree usted?<\/em><br \/>\n&nbsp;<br \/>\nEl magisterio eclesi&aacute;stico sirve a la Palabra de Dios, interpret&aacute;ndola de acuerdo a la tradici&oacute;n eclesial, recibida de los Ap&oacute;stoles y del mismo Jesucristo. De esta manera, dice el Concilio, que el pueblo cristiano entero, unido a sus pastores, persevera siempre en la doctrina apost&oacute;lica, en la uni&oacute;n, en la eucarist&iacute;a y en la oraci&oacute;n, como lo hac&iacute;a la primera comunidad cristiana. Es un servicio a la unidad y a la verdad, y evita el individualismo y la fragmentaci&oacute;n.<br \/>\n&nbsp;<br \/>\n<em>&#8211; Hay en esto una misi&oacute;n de la Iglesia&hellip;<\/em><br \/>\n&nbsp;<br \/>\nLa primera actitud de la Iglesia, especialmente de los pastores, es la de escuchar con atenci&oacute;n y respeto la santa Palabra de Dios.<br \/>\n&nbsp;<br \/>\n<em>&#8211; Y de obediencia&hellip;<\/em><br \/>\n&nbsp;<br \/>\nCon esta actitud humilde comienza el Concilio a hablar sobre la Divina Revelaci&oacute;n. Dice que la Palabra de Dios la escucha con devoci&oacute;n y la proclama con valent&iacute;a el santo Concilio, obedeciendo aquellas palabras de Juan: Les anunciamos la vida eterna, que estaba junto al Padre y se nos manifest&oacute;. Lo que hemos visto y o&iacute;do se lo anunciamos para que tambi&eacute;n ustedes vivan en esta uni&oacute;n nuestra que nos une con el Padre y con su Hijo Jesucristo.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;<br \/>\n<em>&#8211; Da la impresi&oacute;n de un Concilio que m&aacute;s que escucharse a s&iacute; mismo estuvo atento a lo que le dec&iacute;a Dios&hellip;<\/em><br \/>\n&nbsp;<br \/>\nLo primero que hace el Concilio es escuchar la Palabra de Dios. Lo hace con devoci&oacute;n y obediencia. No tiene miedo en proclamar esta Palabra al mundo entero, para que, el que la escuche y crea, tenga la vida eterna.<br \/>\n&nbsp;<br \/>\n<em>&#8211; &iquest;Se equivoc&oacute; Lutero?<\/em><br \/>\n&nbsp;<br \/>\nLa Iglesia no es due&ntilde;a, sino fiel servidora de la Palabra de Dios<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por: Jaime Septi\u00e9n\/El Observador El hoy obispo em&eacute;rito de Quer&eacute;taro, M&eacute;xico, monse&ntilde;or Mario De Gasper&iacute;n Gasper&iacute;n, vivi&oacute; el Concilio Vaticano II como sacerdote reci&eacute;n ordenado y como estudiante de Biblia en la Universidad Gregoriana de Roma.&nbsp; A lo largo de su vida sacerdotal y episcopal, ha sido un constante animador del estudio de la Palabra &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/deshaciendo-equivocos-historicos-lutero-la-sagrada-escritura-y-la-iglesia\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abDeshaciendo equ\u00edvocos hist\u00f3ricos: Lutero, la Sagrada Escritura y la&nbsp;Iglesia\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-32757","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/32757","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=32757"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/32757\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=32757"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=32757"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=32757"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}