{"id":3276,"date":"2015-12-01T01:11:15","date_gmt":"2015-12-01T06:11:15","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/aprendiendo-de-la-desilusion\/"},"modified":"2015-12-01T01:11:15","modified_gmt":"2015-12-01T06:11:15","slug":"aprendiendo-de-la-desilusion","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/aprendiendo-de-la-desilusion\/","title":{"rendered":"Aprendiendo de la Desilusi\u00f3n"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify; font-style: italic; \">por Rusty Wright<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p class=\"copete\" style=\"text-align: justify;\">En medio de las desiluciones recordemos que tenemos de nuestro lado al mejor Consolador (el Esp\u00edritu Santo) Aprendamos juntos c\u00f3mo mantener las esperanzas vivas a pesar de lo que ocurra a nuestro alrededor.<\/p>\n<p class=\"texto\">\n<p align=\"justify\" class=\"p1\">Las desilusiones pueden ser dolorosas, sin importar su magnitud. Mi amiga Nancy (nota 1) termin&oacute; una larga relaci&oacute;n por la que luch&oacute; durante a&ntilde;os. Las palabras hirientes, los tristes recuerdos y la fricci&oacute;n diaria hab&iacute;an dejado su cicatriz. &laquo;Nunca he experimentado la cercan&iacute;a emocional que otras parejas gozan&raquo; me confes&oacute; Nancy. La esperanza de lograr una profunda satisfacci&oacute;n se convirti&oacute; en una terrible pesadilla y sus sue&ntilde;os destruidos la llevaron a terminar su relaci&oacute;n.<br \/>\nOtro amigo, Alberto, perdi&oacute; el trabajo que amaba. Sus amigos y compa&ntilde;eros valoraban sus logros pero su supervisor estaba extra&ntilde;amente distante, lo criticaba y le daba poco reconocimiento. Se sent&iacute;a asfixiado y subestimado, de tal manera que al final el trabajo de sus sue&ntilde;os se convirti&oacute; en su frustraci&oacute;n.<br \/>\nSusana, por su parte, sab&iacute;a que algo andaba mal mucho antes de que el doctor se lo dijera: &laquo;La biopsia result&oacute; positiva, es maligno y debemos realizar una lumpectomia o una mastectomia para sacarlo&raquo;. Los siguientes d&iacute;as fueron  un torbellino de confusiones a medida que Susana luchaba por entender lo que ocurr&iacute;a. No se supon&iacute;a que esto formar&iacute;a parte de su vida tan especial: presidenta de su clase, animadora, mujer de sociedad, esposa y madre orgullosa. El c&aacute;ncer atacaba a otras personas. &iquest;C&oacute;mo se supon&iacute;a que manejar&iacute;a esta tragedia?<br \/>\nCuando reflexiono sobre mi propia vida, me doy cuenta de que no soy diferente a mis amigos. Todos experimentamos desilusiones: relaciones turbulentas, bajas evaluaciones laborales o acad&eacute;micas, la muerte de alg&uacute;n ser querido, problemas de salud, desaires sociales, etc&eacute;tera.<br \/>\nLas desilusiones pueden terminar en depresiones o desesperaci&oacute;n, lo cual puede llevar a serias consecuencias. El psic&oacute;logo de UCLA, James C. Coleman, lo explica con varios ejemplos: &laquo;Las v&iacute;ctimas de naufragio que pierden las esperanzas pueden morir en unos cuantos d&iacute;as aun cuando, psicol&oacute;gicamente hablando, pueden vivir m&aacute;s&raquo;. Dr. Coleman remarca que la desilusi&oacute;n puede llevar al suicidio, mientras que la desesperaci&oacute;n causada por la pobreza puede manifestarse como apat&iacute;a. &laquo;Los valores, prop&oacute;sitos y esperanzas parecen actuar como catalizadores&raquo; para movilizar la energ&iacute;a y encontrar satisfacci&oacute;n. Sin ellas, puede parecer que la vida no vale la pena (nota 2).<b>C&oacute;mo mantener las esperanzas vivas<\/b><\/p>\n<li style=\"text-align: justify;\"><b>Ajuste sus expectativas<\/b><br \/>\n    No todos los equipos ganan el campeonato mundial ni tampoco todos los atletas ganan el oro ol&iacute;mpico. No todos los solicitantes obtienen el trabajo, las personas se enferman y no todos los matrimonios viven felices para siempre. Entonces uno podr&iacute;a pensar que no vale la pena establecer metas tan altas, pero la verdad es que a nadie le gusta ser un mediocre y siempre busca alcanzarlas. Por otro lado tambi&eacute;n podemos apoyar nuestra esperanza donde no debemos. Por ejemplo, si su mayor esperanza es lograr el &eacute;xito con el tiempo se desilusionar&aacute; porque el &eacute;xito es transitorio. El Rey Salom&oacute;n escribi&oacute;: &laquo;Consider&eacute; luego todas las obras que mis manos hab&iacute;an hecho y el trabajo en que me hab&iacute;a empe&ntilde;ado, y he aqu&iacute;, todo era vanidad y correr tras el viento, y sin provecho bajo el sol&raquo; (Eclesiast&eacute;s 2.11). Por otro lado, si tenemos tanto miedo en salir desilusionados podemos sentirnos tentados a disminuir nuestras expectativas y alejarnos de lo que Dios quiere para nosotros. Lograr el balance adecuado es dif&iacute;cil mas no imposible.<\/li>\n<li style=\"text-align: justify;\"><b>Aprenda de sus fracasos<\/b><br \/>\n    Las desilusiones y los fracasos ayudan a formar el car&aacute;cter y la paciencia cuando se lo permitimos. Nos ense&ntilde;an a ganar y a perder con gracia, un arte que se est&aacute; extinguiendo en estos d&iacute;as. Pablo le comparte a la iglesia en Roma (Ro 5.3-4): &laquo;nos gloriamos en las tribulaciones, sabiendo que la tribulaci&oacute;n produce paciencia; y la paciencia, car&aacute;cter probado; y el car&aacute;cter probado, esperanza\u0085&raquo; La fortaleza espiritual interna, la que resulta de una fe sincera en Dios, ayuda a formar nuestras actitudes.<\/li>\n<li style=\"text-align: justify;\"><b>Entable relaciones<\/b><br \/>\n    Dios a menudo ministra nuestras heridas a trav&eacute;s de otras personas. Sin embargo, a veces nos sentimos tentados a levantar muros cuando estamos vulnerables, pero, si dejamos por fuera a nuestros amigos, podr&iacute;amos estar cerr&aacute;ndole la puerta a la sanidad y esperanza. Durante un tiempo particularmente dif&iacute;cil de mi vida, le agradec&iacute; a Dios por mis amigos cercanos. Mi esposa estaba divorci&aacute;ndose de m&iacute;, algunos compa&ntilde;eros me estaban traicionando y yo tem&iacute;a la posibilidad de c&aacute;ncer. Dos d&iacute;as antes de que el divorcio llegara a concretarse, un amigo de toda la vida me llam&oacute; para saber c&oacute;mo estaba. Llor&eacute; mientras le contaba que mi mundo se derrumbaba pero al saber que mi amigo estaba ah&iacute; y que realmente se interesaba por lo que estaba sufriendo, gan&eacute; fuerzas y esperanzas para soportar las pruebas.<\/li>\n<li style=\"text-align: justify;\"><b>Profundice su relaci&oacute;n con Dios<\/b><br \/>\n    Los amigos son esenciales pero no olvidemos que son seres humanos que pueden defraudarnos o equivocarse. Afortunadamente muy temprano en mi vida me di cuenta de que Dios nunca me dejar&iacute;a porque ya me hab&iacute;a dicho: &laquo;Nunca te dejar&eacute; ni te desamparar&eacute;&raquo; (Hebreos 13.5). Su amistad me ha sostenido todos estos a&ntilde;os a&uacute;n en medio de las criticas de amigos y enemigos, los desaf&iacute;os financieros, las decepciones acad&eacute;micas y las relaciones destruidas. Dios es el &uacute;nico cuyo historial est&aacute; limpio, as&iacute; que tiene sentido confiar en &Eacute;l. Pablo renov&oacute; sus fuerzas y esperanzas a trav&eacute;s de su amistad con Dios, por eso escribe: &laquo;Si Dios est&aacute; por nosotros, &iquest;qui&eacute;n estar&aacute; contra nosotros? El que no eximi&oacute; ni a su propio Hijo, sino que lo entreg&oacute; por todos nosotros, &iquest;c&oacute;mo no nos conceder&aacute; tambi&eacute;n con &Eacute;l todas las cosas?&raquo; (Romanos 8.31\u009632). Pablo estaba convencido de que nada pod&iacute;a separarlo del amor de Dios: &laquo;Porque estoy convencido de que ni la muerte, ni la vida, ni &aacute;ngeles, ni principados, ni lo presente, ni lo por venir, ni los poderes, ni lo alto, ni lo profundo, ni ninguna otra cosa creada nos podr&aacute; separar del amor de Dios\u0085&raquo; (v. 38). Cuanto m&aacute;s pongamos nuestra seguridad en el eterno amor de Dios, menos poder tendr&aacute;n las desilusiones para minar nuestras esperanzas.<\/li>\n<li style=\"text-align: justify;\"><b>Conc&eacute;ntrese en la esperanza final<\/b><br \/>\n    Durante ese oscuro momento de mi vida, mi mentor me record&oacute; lo que Pablo hab&iacute;a dicho a la iglesia en Roma: &laquo;Y sabemos que para los que aman a Dios, todas las cosas cooperan para bien\u0085&raquo; (8.28). Mi mentor me dijo que eso segu&iacute;a vigente a&uacute;n en nuestros d&iacute;as y la verdad es que estaba en lo correcto. Algunas veces nos concentramos en el aqu&iacute; y ahora, pero recordemos que nuestra situaci&oacute;n actual no es el final de la historia. Pablo sab&iacute;a perfectamente lo que se sufr&iacute;a por las desilusiones, solo basta con leer sus cartas para darnos cuenta. No obstante, nunca dej&oacute; de animar a los creyentes a ver m&aacute;s all&aacute;, aun en medio de las pruebas y aferrarse a la esperanza suprema en Dios. El ap&oacute;stol escribe: &laquo;Por tanto no desfallecemos, antes bien, aunque nuestro hombre exterior va decayendo, sin embargo nuestro hombre interior se renueva de d&iacute;a en d&iacute;a. Pues esta aflicci&oacute;n leve y pasajera nos produce un eterno peso de gloria que sobrepasa toda comparaci&oacute;n, al no poner nuestra vista en las cosas que se ven, sino en las que no se ven; porque las cosas que se ven son temporales, pero las que no se ven son eternas.&raquo; (2 Corintios 4.16-18). Los planes de Dios son siempre mayores que los nuestros y aunque las desilusiones duelen a corto plazo, no se comparan en nada con la esperanza final que gozamos en el Se&ntilde;or.<br \/>\n    Pedro exhorta a sus destinatarios (1Pe 1.13): &laquo;Por tanto, ce&ntilde;id vuestro entendimiento para la acci&oacute;n; sed sobrios en esp&iacute;ritu, poned vuestra esperanza completamente en la gracia que se os traer&aacute; en la revelaci&oacute;n de Jesucristo&raquo;. En otras palabras, cosas maravillas ocurrir&aacute;n una vez que Jes&uacute;s regrese a este mundo tan convulsionado. Pero a&uacute;n hoy, Dios ofrece su compasi&oacute;n, perd&oacute;n y fuerzas a aquellos que conf&iacute;an en &Eacute;l. Una relaci&oacute;n con &Eacute;l nos llena de una gran esperanza que nos fortalece para enfrentar cualquier desilusi&oacute;n.<\/li>\n<p align=\"justify\" class=\"p1\">Notas:<br \/>\n1- Los nombres y algunos detalles han sido cambiados para proteger la privacidad de las personas<br \/>\n2- Abnormal Psychology and Modern Life (La psicolog&iacute;a anormal y la vida moderna)<\/p>\n<\/p>\n<p class=\"pie\" style=\"text-align: justify; font-style: italic; \">Rusty Wright, escritor y orador asociado a Probe Ministries (www.probe.org), es un conferencista internacional, galardonado autor, periodista y columnista especializado. Es licenciado en Psicolog\u00eda de Duke University y tiene una Maestr\u00eda en Teolog\u00eda de Oxford University. Se lo puede contactar en RustyWright@aol.com \u00a9 2004 Rusty Wright. Se usa con permiso. Todos los derechos reservados. Traducido y adaptado por DesarrolloCristiano.com, todos los derechos reservados.<\/p><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>por Rusty Wright En medio de las desiluciones recordemos que tenemos de nuestro lado al mejor Consolador (el Esp\u00edritu Santo) Aprendamos juntos c\u00f3mo mantener las esperanzas vivas a pesar de lo que ocurra a nuestro alrededor. Las desilusiones pueden ser dolorosas, sin importar su magnitud. Mi amiga Nancy (nota 1) termin&oacute; una larga relaci&oacute;n por &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/aprendiendo-de-la-desilusion\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abAprendiendo de la Desilusi\u00f3n\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-3276","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3276","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=3276"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3276\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=3276"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=3276"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=3276"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}