{"id":32777,"date":"2016-06-13T12:28:22","date_gmt":"2016-06-13T17:28:22","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/siento-que-te-perdieras-la-oportunidad-de-ser-padre\/"},"modified":"2016-06-13T12:28:22","modified_gmt":"2016-06-13T17:28:22","slug":"siento-que-te-perdieras-la-oportunidad-de-ser-padre","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/siento-que-te-perdieras-la-oportunidad-de-ser-padre\/","title":{"rendered":"&#8220;Siento que te perdieras la oportunidad de ser&nbsp;padre&#8221;"},"content":{"rendered":"<p><b>Por: Andrea Romano<\/b><\/p>\n<p align=\"justify\">El tema del aborto es tratado aqu&iacute; y all&aacute; como una cuesti&oacute;n de si los derechos son de la mujer o si los derechos son del ni&ntilde;o. Pero hay un gran olvidado en este asunto, a quien pr&aacute;cticamente no se le da voz: el padre de la criatura.<\/p>\n<p align=\"justify\"> Por una parte hay quienes ni siquiera consideran la posibilidad de que el hombre pueda opinar sobre el aborto. <strong>&quot;&iquest;Acaso es &eacute;l a quien le crece la tripa?&quot;, dicen.<\/strong> Luego, en una postura menos radical, est&aacute;n quienes piensan que este puede dar su opini&oacute;n pero apenas cuenta, pues la &uacute;ltima palabra la tendr&aacute; siempre la mujer embarazada. Por &uacute;ltimo hay un grupo (m&aacute;s silenciado pero no por ello menos numeroso) que defiende el papel del hombre pues es el padre del ni&ntilde;o, al igual que la mujer es la madre.<\/p>\n<p align=\"justify\"> De cualquier forma la realidad es una: cuando una mujer se queda embarazada y decide abortar, bien porque teme que su pareja le rechace si tiene el hijo o bien porque piensa que no est&aacute;n preparados para ser padres, el hombre sufre. Y muchas veces, se ve obligado a sufrir en silencio.<\/p>\n<p align=\"justify\"> Existe bibliograf&iacute;a al respecto, como Fatherhood aborted. The profound effects of abortion on men [Paternidad abortada. Los profundos efectos del aborto sobre el hombre], de Guy Condon y Dave Hazard, y blogs especializados donde se recoge una tipolog&iacute;a de hasta diez casos diferentes de situaciones del padre en relaci&oacute;n al hijo abortado.<\/p>\n<p align=\"justify\"> Entre ellos, el que corresponde al caso de la mujer que, profundamente arrepentida de haber abortado y de hab&eacute;rselo ocultado a su pareja (tanto la decisi&oacute;n que tom&oacute; como el momento en el que fue a abortar), le escribe una carta pidiendo perd&oacute;n en un reciente post en Reddit, y que recoge LifeNews. Una carta que es, como m&iacute;nimo, conmovedora.<\/p>\n<p align=\"justify\"><strong>&quot;Al padre del ni&ntilde;o al que abort&eacute;:<\/strong><\/p>\n<p align=\"justify\"><strong>&quot;Siento no haberte incluido en mi decisi&oacute;n. Deb&iacute; haberlo hecho, y me arrepiento hasta el d&iacute;a de hoy. Me pasaba por la cabeza dec&iacute;rtelo. Todos los d&iacute;as&#8230; a&uacute;n lo hace.<\/strong> Pero en mi camino pens&eacute; que (si no te lo dec&iacute;a) te proteger&iacute;a del p&aacute;nico, del miedo y el pavor que yo sent&iacute;a. Tienes que ver que estaba asustada.<\/p>\n<p align=\"justify\"> &quot;Tambi&eacute;n ten&iacute;a miedo de que pudieras hacerme cambiar de opini&oacute;n. Ten&iacute;a miedo de que me convencieras de que todo iba a salir bien. Ten&iacute;a miedo de que me ofrecieras tu apoyo. Ten&iacute;a miedo de que te pusieras de parte del ni&ntilde;o. Ten&iacute;a miedo.<\/p>\n<p align=\"justify\"> &quot;Me convenc&iacute; a m&iacute; misma de que no ten&iacute;a que confiar en ti, de que no ten&iacute;as voz en esto<strong>. Estaba convencida de que no habr&iacute;a funcionado, de que ninguno de los dos est&aacute;bamos hechos para ser padres.<\/strong><br \/> &nbsp;<br \/> &quot;Estaba convencida de que me dejar&iacute;as plantada si tomaba la decisi&oacute;n de tener al beb&eacute;. Estaba convencida de que ser&iacute;as como mi padre y de que yo tendr&iacute;a que hacerlo todo sola. Estaba convencida de que t&uacute; ya ten&iacute;as tu vida y no quer&iacute;as la presi&oacute;n a&ntilde;adida de dos vidas m&aacute;s.<\/p>\n<p align=\"justify\"> &quot;Estaba convencida de que ten&iacute;a raz&oacute;n, y de que no necesitaba tu opini&oacute;n. Y lo siento. Siento que no lo hablara contigo, porque esa vida era una mitad de ti. <strong>Siento no haber confiado en ti y no haber afrontado mis l&aacute;grimas. Siento que no tuvieras la oportunidad de decir &acute;adi&oacute;s&acute;&#8230;o incluso de decir &acute;hola&acute;.<\/strong><\/p>\n<p align=\"justify\"> &quot;Siento que te perdieras la oportunidad de ser padre. Siento que no tuvieras opci&oacute;n.<br \/> &nbsp;<br \/> &quot;Tal vez te haya privado de una de las mayores alegr&iacute;as de tu vida, tal y como me he hecho a m&iacute; misma. Y no hay palabras para describir lo cruel y ego&iacute;sta que fui por tomar esa decisi&oacute;n sin ti&#8230; no hay palabras para expresar una disculpa con la mayor sinceridad. Por favor, perd&oacute;name.<\/p>\n<p align=\"justify\"> &quot;M.&quot;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por: Andrea Romano El tema del aborto es tratado aqu&iacute; y all&aacute; como una cuesti&oacute;n de si los derechos son de la mujer o si los derechos son del ni&ntilde;o. Pero hay un gran olvidado en este asunto, a quien pr&aacute;cticamente no se le da voz: el padre de la criatura. Por una parte hay &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/siento-que-te-perdieras-la-oportunidad-de-ser-padre\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00ab&#8220;Siento que te perdieras la oportunidad de ser&nbsp;padre&#8221;\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-32777","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/32777","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=32777"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/32777\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=32777"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=32777"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=32777"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}