{"id":32795,"date":"2016-06-13T12:28:47","date_gmt":"2016-06-13T17:28:47","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/mi-hijo-nacera-sin-cerebro-que-voy-a-hacer\/"},"modified":"2016-06-13T12:28:47","modified_gmt":"2016-06-13T17:28:47","slug":"mi-hijo-nacera-sin-cerebro-que-voy-a-hacer","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/mi-hijo-nacera-sin-cerebro-que-voy-a-hacer\/","title":{"rendered":"Mi hijo nacer\u00e1 sin cerebro. \u00bfQu\u00e9 voy a&nbsp;hacer?"},"content":{"rendered":"<p><b>Por: Orfa Astorga<\/b><\/p>\n<p align=\"justify\">Cae la tarde, en ocasiones observo por la ventana de mi habitaci&oacute;n la suave llovizna de la estaci&oacute;n, contemplando las plantas y flores de mi peque&ntilde;o jard&iacute;n mecerse con las min&uacute;sculas gotas que las pintan con el brillo de la vida. Son momentos de recogimiento, en donde puedo escuchar siempre el claro murmullo de&nbsp; la voz de Dios en el silencio de mi interior.<\/p>\n<p align=\"justify\"> Un murmullo que me habla de motivos por los que tanto vale la pena vivir y que no excluyen la experiencia del dolor, con el que m&aacute;s de una vez me ha tocado con amor de padre. Esta vez, al contemplar por la ventana, lo hago con las manos cruzadas &nbsp;sobre mi vientre adelantando un amoroso abrazo. <strong>Mi hijo est&aacute; en mi seno esperando nacer.<\/strong><\/p>\n<p align=\"justify\"> Hace&nbsp; solo tres semanas, despu&eacute;s del resultado de unos an&aacute;lisis, con cara sombr&iacute;a, el m&eacute;dico nos pidi&oacute; hablar conmigo y con mi esposo en su consultorio; presentimos que algo no andaba bien, pero no esper&aacute;bamos que fuera algo extraordinario. Sorprendida escuche los t&eacute;rminos anencefalia severa u holoacrania.<\/p>\n<p align=\"justify\"> Luego vinieron explicaciones que me aturdieron y hundieron en el sill&oacute;n, mi hijo ten&iacute;a una malformaci&oacute;n cong&eacute;nita por la que no habr&iacute;a de desarrollar cerebro.<\/p>\n<p align=\"justify\"> Una semana despu&eacute;s, el medico nos cit&oacute; a su consultorio para hablar sobre el caso.<\/p>\n<p align=\"justify\"> Hablando en voz baja, consoladora, y con cierta autoridad, me indic&oacute;, m&aacute;s que aconsejar, que abortara, plante&aacute;ndolo como algo ineludible. Lo hizo con argumentos en los que se refer&iacute;a a mi hijo como \u201cel producto mal logrado de un embarazo\u201d; que muy probablemente nacer&iacute;a muerto, y de nacer vivo, solo ser&iacute;a por unas horas o d&iacute;as; que su aspecto ser&iacute;a lastimoso y dif&iacute;cil de sobrellevar an&iacute;micamente aunque fuera por un corto tiempo.<\/p>\n<p align=\"justify\"> Tambi&eacute;n, con \u201cacogedor humanismo\u201d, no dej&oacute; de agregar a sus argumentos el costo econ&oacute;mico, que, de nacer, supondr&iacute;an las atenciones que necesitar&iacute;a. Ciertamente una dif&iacute;cil carga considerando nuestra situaci&oacute;n econ&oacute;mica. Luego guard&oacute; silencio estudiando mis reacciones y esperando un &quot;s&iacute;, estoy de acuerdo con usted&quot; como una l&oacute;gica respuesta a la actitud \u201cinteligente y compasiva\u201d con que suger&iacute;a la destrucci&oacute;n de mi hijo, no consider&aacute;ndolo persona.<\/p>\n<p align=\"justify\"><strong>M&aacute;s no fue as&iacute;.<\/strong><\/p>\n<p align=\"justify\"><strong>Desde el primer momento en que adquir&iacute; plena consciencia de la dif&iacute;cil realidad de mi hijo, decid&iacute; que nacer&iacute;a. Mi hijo, aun en estas dif&iacute;ciles circunstancias, no es \u201cel producto mal logrado de un embarazo\u201d.<\/strong> Para m&iacute;, est&aacute; lejos de ese concepto de vida en que la persona deja de serlo solo por no poder manifestarse racionalmente, lo que ha sido la horrible premisa con que se practica el aborto de los m&aacute;s indefensos, simplemente porque no son deseados o porque estorban.<\/p>\n<p align=\"justify\"><strong>Mi hijo, inocente entre los inocentes, es una persona que llegar&aacute; al mundo d&eacute;bil y necesitado del cuidado de los dem&aacute;s. <\/strong>Es para m&iacute; como la suave llovizna que observo por la ventana y que es acogida como un don de vida por la creaci&oacute;n.<\/p>\n<p align=\"justify\"> Mi hijo vive con un halito divino en el que ha recibido el ser personal, con el &nbsp;que el creador llama a la vida a cada uno de sus hijos. Las cualidades de su inteligencia y voluntad que no han de manifestarse aqu&iacute; en la tierra le permitir&aacute;n gozar de su presencia en la morada eterna. Mi hijo <strong>ser&aacute; bautizado.<\/strong>&nbsp;&nbsp;<\/p>\n<p align=\"justify\"> Dios me est&aacute; ofreciendo la entera persona de mi hijo, no simplemente su cuerpo, una vida natural, las cualidades de una inteligencia. Es un don personal que acepto consciente de que la vida de mi hijo valdr&aacute; m&aacute;s para nosotros en la medida en que sea amado, sin importar las condiciones y el tiempo que este en este mundo. <strong>Un don que regresar&eacute; muy agradecida a su origen divino, respondiendo con un \u201cs&iacute; &nbsp;acepto\u201d a Dios, y con un no a mi m&eacute;dico.<\/strong><\/p>\n<p align=\"justify\"> Sigo observando la suave lluvia en la ventana, y en un acto de fe, estrecho el abrazo sobre mi vientre mientras escucho el claro murmullo de la voz de Dios en el silencio de mi interior. Un murmullo que me habla de motivos por los que tanto vale la pena vivir.<\/p>\n<p align=\"justify\"><em>Desde el momento mismo de la concepci&oacute;n, cada persona humana es un don divino, un esp&iacute;ritu encarnado que solo puede ser comprendido desde Dios, quien le ha otorgado su ser personal por infinito amor.<\/p>\n<p align=\"justify\"> Este art&iacute;culo est&aacute; inspirado en un caso real.<\/em><\/p>\n<p align=\"justify\"><em>Por Orfa Astorga de Lira, o<\/em><em>rientadora Familiar, m<\/em><em>&aacute;ster en matrimonio y familia&nbsp;<\/em><em>por la Universidad de Navarra<\/em><\/p>\n<p align=\"justify\"><strong><em><a target=\"_blank\" href=\"\/religion\/grandes-temas\/el-sinodo-de-la-familia-5869561706446848\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"300\" height=\"250\" src=\"https:\/\/s0.wp.com\/wp-content\/themes\/vip\/plugins\/lazy-load\/images\/1x1.trans.gif\" data-lazy-src=\"https:\/\/hmn-uploads.s3.amazonaws.com\/hm-vip-production\/uploads\/sites\/19\/2015\/04\/httpres.cloudinary.comaleteiaimageuploadv1429024232bannersconsultorio.jpg\" class=\"attachment-full\" alt=\"\" \/><noscript><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"300\" height=\"250\" src=\"https:\/\/hmn-uploads.s3.amazonaws.com\/hm-vip-production\/uploads\/sites\/19\/2015\/04\/httpres.cloudinary.comaleteiaimageuploadv1429024232bannersconsultorio.jpg\" class=\"attachment-full\" alt=\"\" \/><\/noscript><\/a><\/em><\/strong><br \/> &nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por: Orfa Astorga Cae la tarde, en ocasiones observo por la ventana de mi habitaci&oacute;n la suave llovizna de la estaci&oacute;n, contemplando las plantas y flores de mi peque&ntilde;o jard&iacute;n mecerse con las min&uacute;sculas gotas que las pintan con el brillo de la vida. 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