{"id":32798,"date":"2016-06-13T12:28:55","date_gmt":"2016-06-13T17:28:55","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/duelo-por-un-aborto-espontaneo-necesitamos-llorar-la-perdida\/"},"modified":"2016-06-13T12:28:55","modified_gmt":"2016-06-13T17:28:55","slug":"duelo-por-un-aborto-espontaneo-necesitamos-llorar-la-perdida","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/duelo-por-un-aborto-espontaneo-necesitamos-llorar-la-perdida\/","title":{"rendered":"Duelo por un aborto espont\u00e1neo: \u201cNecesitamos llorar la&nbsp;p\u00e9rdida\u201d"},"content":{"rendered":"<p><b>Por: Alvaro Real<\/b><\/p>\n<p align=\"justify\">Toda p&eacute;rdida de un ser querido duele. Cuando esta p&eacute;rdida sucede antes incluso de que nazca se unen muchas consideraciones ps&iacute;quicas, sociales y espirituales. Es una p&eacute;rdida silenciosa de la cual muchas veces no se quiere hablar. En muchas ocasiones no existe entierro y la p&eacute;rdida se reduce a una peque&ntilde;a intervenci&oacute;n ginecol&oacute;gica.<\/p>\n<p align=\"justify\"> Pasado un tiempo las heridas quedan ah&iacute; y las parejas que han pasado por ello muestran la necesidad de llorar, de pasar el duelo. No se trata de pasar p&aacute;gina sin m&aacute;s, sino de vivir con serenidad lo ocurrido. No obviarlo, sino superarlo.<\/p>\n<p align=\"justify\"> El servicio Extreme&ntilde;o de Salud (SES) ha publicado recientemente un manual de buenas pr&aacute;cticas. Se trata de la gu&iacute;a <a target=\"_blank\" href=\"http:\/\/saludextremadura.gobex.es\/documents\/19231\/562422\/libro+duelo+SES.pdf\"><em>Atenci&oacute;n profesional a la p&eacute;rdida y el duelo durante la maternidad<\/em><\/a>. En esa gu&iacute;a se ofrecen muchos testimonios de parejas que han pasado por ello. Publicamos uno, como muestra de la necesidad de vivir el duelo por el no nacido.<\/p>\n<p align=\"justify\"><strong>1. TESTIMONIO DE LBD<\/strong><\/p>\n<p align=\"justify\"> Hace 12 a&ntilde;os nos quedamos embarazados de nuestro primer hijo.<br \/> Nueva residencia, nuevo trabajo, nuevas ra&iacute;ces, deseado y buscado.<\/p>\n<p align=\"justify\"><strong>Comenc&eacute; a manchar despu&eacute;s de una jornada laboral intensa de 24 horas y supe que algo iba mal. Acudimos a consultar y nos comunicaron que la gestaci&oacute;n se hab&iacute;a interrumpido dos semanas antes: aborto diferido.<\/strong><\/p>\n<p align=\"justify\"> Desconcierto, incredulidad y conformismo: &quot;Bueno, al menos sabemos que no somos est&eacute;riles&#8230;&quot;. Concretamos con el ginec&oacute;logo mi ingreso a la ma&ntilde;ana siguiente para iniciar todo el proceso y <strong>nos fuimos a casa algo cabizbajos aunque tranquilos.<\/strong><\/p>\n<p align=\"justify\"> La manera de comunic&aacute;rnoslo fue adecuada aunque, claro, jug&aacute;bamos con ventaja: conoc&iacute;amos a nuestro ginec&oacute;logo y entend&iacute;amos de qu&eacute; se trataba.<\/p>\n<p align=\"justify\"> Esa noche no fui capaz de conciliar el sue&ntilde;o; no estaba nerviosa ni preocupada, simplemente insomne. A la ma&ntilde;ana siguiente ingres&eacute; en el hospital. Cuando me adjudicaron habitaci&oacute;n, en la Unidad de Ginecolog&iacute;a (no gestantes, no beb&eacute;s), no pod&iacute;a dar cr&eacute;dito a lo que me ocurri&oacute;: <strong>compartir habitaci&oacute;n con la misma se&ntilde;ora a la que, dos noches antes, ayudaba en el parto de su hijo, el mismo beb&eacute; al que, por circunstancias, entregaba en adopci&oacute;n..<\/strong>.\u201dgajes del oficio\u201d, pens&eacute; yo, pero no pude evitar una sensaci&oacute;n de amargura ante esta circunstancia.<\/p>\n<p align=\"justify\"> Al poco rato, me cambiaron a una habitaci&oacute;n individual. El proceso fue sencillo y relativamente r&aacute;pido, s&oacute;lo unas horas de molestias\/dolor que sobrellev&eacute; lo mejor posible. <strong>Acompa&ntilde;ada por mi&nbsp;pareja y con la presencia espor&aacute;dica de la enfermera y la auxiliar en la habitaci&oacute;n, expuls&eacute; casi la totalidad de los restos abortivos.<\/strong> En cualquier caso, <strong>pas&eacute; por quir&oacute;fano donde nuestro ginec&oacute;logo me realiz&oacute; un legrado.<\/strong><\/p>\n<p align=\"justify\"> De este momento, recuerdo el detalle del anestesi&oacute;logo quien, ante la insistencia de la enfermera de sondarme previamente, contest&oacute; con contundencia: \u201cno, mejor cuando est&eacute; dormida\u201d\u2026<strong>Esos son los detalles que marcan, desde mi punto de vista, el respeto por la intimidad de la mujer.<\/strong><\/p>\n<p align=\"justify\"> Despertar, estancia en la planta, mi pareja, dos buenas amigas; todo bien. <strong>Alta a casa, \u201cborr&oacute;n y cuenta nueva\u201d. Me encontraba fenomenal, \u201cesto les pasa a muchos\u201d, pens&eacute;&#8230;&nbsp;<\/strong>A los 5 d&iacute;as me descubr&iacute; llorando porque s&iacute;, sin avisar, sin esperarlo y sin entender mucho por qu&eacute;, eso de \u201cmujer legrada, mujer pre&ntilde;ada\u201d y los cientos de dichos existentes no consegu&iacute;an consolarme.<\/p>\n<p align=\"justify\"> Un d&iacute;a de llanto intensivo, buena compa&ntilde;&iacute;a y, paulatinamente, me fui encontrando mejor.<\/p>\n<p align=\"justify\"> Actualmente somos padres de dos hijos. En mi caso, se cumpli&oacute; el dicho y hasta que sobrepas&eacute; la \u201cbarrera psicol&oacute;gica\u201d de las 8 semanas, <strong>mi segundo embarazo lo viv&iacute; sin querer ilusionarme, por si acaso. A partir de ah&iacute;, todo march&oacute; bien. <\/strong>Ahora lo recuerdo todo como algo natural, sin centrarme en ello pero sin olvidarlo. <strong>No me apena recordar.<\/p>\n<p align=\"justify\"> A los padres que viven una situaci&oacute;n similar les dir&iacute;a que se dejen llevar por sus instintos<\/strong>: todo vale, cualquier sentimiento, sensaci&oacute;n o percepci&oacute;n es normal. Cuanto antes \u201crompa\u201d, antes sana. <strong>Una monta&ntilde;a rusa an&iacute;mica, esa es la sensaci&oacute;n&#8230; aunque aparentemente nos encontremos bien, quiz&aacute;s ma&ntilde;ana no sea as&iacute;.<\/strong><\/p>\n<p align=\"justify\"><strong>Necesitamos llorar la p&eacute;rdida, con nuestra pareja, con nuestra mejor amiga<\/strong> o amigo, en definitiva, personas que no nos juzguen por ello, que \u201cs&oacute;lo est&eacute;n ah&iacute;\u201d. Evitar a los \u201cfamiliares y amigos t&oacute;xicos\u201d que se dedican a contarte experiencias similares una y otra vez cuando, realmente, no nos apetece que lo hagan. Saber decir que no. Y decir S&Iacute; a una nueva maternidad\/ paternidad cuando estemos preparadas y preparados\u201d. LBD<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por: Alvaro Real Toda p&eacute;rdida de un ser querido duele. Cuando esta p&eacute;rdida sucede antes incluso de que nazca se unen muchas consideraciones ps&iacute;quicas, sociales y espirituales. Es una p&eacute;rdida silenciosa de la cual muchas veces no se quiere hablar. 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