{"id":3280,"date":"2015-12-01T01:11:23","date_gmt":"2015-12-01T06:11:23","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/viviendo-por-la-fe\/"},"modified":"2015-12-01T01:11:23","modified_gmt":"2015-12-01T06:11:23","slug":"viviendo-por-la-fe","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/viviendo-por-la-fe\/","title":{"rendered":"Viviendo por la fe"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify; font-style: italic; \">por A. B. Bruce<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p class=\"copete\" style=\"text-align: justify;\">Los cristianos sostenemos una lucha continua entre vivir seg\u00fan la raz\u00f3n o seg\u00fan la fe. Adem\u00e1s, esta batalla se incrementa cuando los sucesos mundiales hacen que nuestro coraz\u00f3n se turbe y busque respuestas a la pregunta: \u00bfPor qu\u00e9 Dios lo permite?<\/p>\n<p class=\"texto\">\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p align=\"justify\">Habacuc 2.4\u009620 (especialmente vs. 4, 14 y 20)<\/p>\n<p align=\"justify\">&nbsp;<\/p>\n<p align=\"justify\">La s&iacute;ntesis del pasaje que va desde el verso 4 hasta el final del cap&iacute;tulo, es que los caldeos, a quienes Dios utilizar&iacute;a como instrumentos para castigar a Israel, ser&iacute;an tambi&eacute;n castigados y finalmente derrotados. Dios los estaba utilizando temporalmente, pero su fin estaba sellado.<\/p>\n<p align=\"justify\">Dios iba a humillar el orgullo de los caldeos y aplicarles un terrible castigo. Los detalles ofrecidos en este pasaje describen la arrogancia y bajeza de ese pueblo con tal exactitud que la misma historia secular puede confirmarlo. Para entender la ense&ntilde;anza debemos subrayar ciertos principios que claramente aparecen en este pasaje.<\/p>\n<p align=\"justify\">&nbsp;<\/p>\n<p><b><\/p>\n<p align=\"justify\">Dos posibles estilos de vida: el de la raz&oacute;n y el de la fe<\/p>\n<p align=\"justify\">&nbsp;<\/p>\n<p><\/b><\/p>\n<p align=\"justify\">El verso 4 dice: &laquo;Mas el justo por su fe vivir&aacute;&raquo;. Recordemos que esta importante declaraci&oacute;n se cita varias veces en el Nuevo Testamento. Los eruditos discrepan respecto a la traducci&oacute;n exacta de la primera parte del vers&iacute;culo. Puede ser traducido: &laquo;Aquel cuya alma se levante (o enorgullece), no es recto&raquo; o tambi&eacute;n como se cita en Hebreos 10.38, donde se indica que Dios no se agrada de aquel cuya alma se retrae, o retrocede (comparar Versi&oacute;n Moderna y V.H-A.). La verdad que declara este vers&iacute;culo es que solo hay dos posibles actitudes hacia la vida en este mundo: de fe y de incredulidad. O conducimos nuestra vida con fe en Dios, y las conclusiones que surgen naturalmente de esa actitud, o nuestro enfoque estar&aacute; basado en un rechazo de Dios y las negaciones que se derivan de esa decisi&oacute;n. Podemos &laquo;retraernos&raquo; del camino de la fe en Dios, o por el contrario podemos vivir por fe en Dios. Los mismos t&eacute;rminos utilizados sugieren una correspondencia con los dos caminos posibles. Lo que el hombre cree determina la conducta de su vida. El justo, el recto, vivir&aacute; por la fe, o dicho de otra manera, el hombre que vive por fe, es un hombre justo. Por la otra parte, el hombre que &laquo;se retira&raquo; es injusto porque no vive por fe. Aqu&iacute; nos confrontamos con las dos &uacute;nicas opciones de la vida, y todos nosotros estamos en una u otra. No importa cu&aacute;les sean mis ideas pol&iacute;ticas o filos&oacute;ficas, estas tendr&aacute;n irremediablemente este com&uacute;n denominador: mi vida est&aacute; fundada en fe, o no lo est&aacute;. Si no lo est&aacute; poco importa cu&aacute;les sean mis convicciones, o cu&aacute;les mis posiciones pol&iacute;ticas, sociales, econ&oacute;micas. Lo que realmente interesa es saber si acepto la regla impuesta por Dios o no. Los famosos cap&iacute;tulos 10, 11 y 12 de la carta a los Hebreos exponen e ilustran esta verdad.<\/p>\n<p align=\"justify\">&nbsp;<\/p>\n<p align=\"justify\">Cuando miramos al mundo de hoy y examinamos el curso futuro de la historia, se presentan dos posibilidades delante de cada uno de nosotros. Podemos observar y meditar sobre lo que vemos y luego, despu&eacute;s de leer lo que los expertos pol&iacute;ticos y militares, estadistas y dem&aacute;s autoridades opinan, podemos finalmente recurrir a los libros de historia. Como resultado de todo el estudio podremos procurar llegar a conclusiones, y formarnos una opini&oacute;n propia. Sin duda, este es uno de los motivos por los cuales todos leemos los peri&oacute;dicos. Decimos: Este hombre es un experto; &iquest;qu&eacute; opina acerca de este tema? Hubo expertos que dijeron que no habr&iacute;a guerra en 1939. Afirmaban haber estudiado meticulosamente todas las posibilidades, y en su opini&oacute;n era imposible que Hitler iniciara una guerra. Muchas personas aceptaron esta opini&oacute;n e hicieron planes y proyectos. Se gobernaban por sus propias opiniones y deducciones, por la aplicaci&oacute;n del sentido com&uacute;n y la sabidur&iacute;a del mundo, o por la perspicacia de ciertos pronosticadores.<\/p>\n<p align=\"justify\">&nbsp;<\/p>\n<p align=\"justify\">Sin embargo, la Biblia claramente nos ense&ntilde;a otra manera de mirar los acontecimientos. Esta ense&ntilde;anza no se basa en conclusiones derivadas de cuidadosos c&aacute;lculos del poder&iacute;o militar que pueda tener una naci&oacute;n. Tampoco se centra en si ha llegado el momento para que tal naci&oacute;n inicie un ataque. &iexcl;La Biblia s&oacute;lo afirma con sencillez que cierto acontecimiento tomar&aacute; lugar! No da razones, s&oacute;lo dice que ha de ocurrir porque Dios as&iacute; lo ha dicho. Tal es el caso que consideramos tocante a los caldeos. No se ofrecen argumentos ni existe un cuidadoso an&aacute;lisis del poder&iacute;o de las fuerzas rivales, sino solamente la sencilla declaraci&oacute;n de Dios al profeta. El profeta cree esta declaraci&oacute;n, y act&uacute;a de conformidad a ella.<\/p>\n<p align=\"justify\">&nbsp;<\/p>\n<p><b><\/p>\n<p align=\"justify\">La inevitable necesidad de elegir entre estas dos alternativas<\/p>\n<p align=\"justify\">&nbsp;<\/p>\n<p><\/b><\/p>\n<p align=\"justify\">La vida de cada uno de nosotros se basa en una de estas dos actitudes. O adoptamos la sencilla Palabra de Dios y vivimos de acuerdo a ella, o no la adoptamos. Si protestamos contra la idea de que los profetas pueden predecir el futuro. O si decimos que los milagros y el creer en lo sobrenatural son rid&iacute;culos en un mundo cient&iacute;fico y sofisticado como el actual, solo estaremos retray&eacute;ndonos del camino piadoso de la vida. El camino b&iacute;blico es un vivir por fe. &laquo;El justo por su fe vivir&aacute;&raquo;. Fe significa adoptar la Palabra de Dios y actuar de acuerdo a ella sencillamente porque es la Palabra de Dios. Significa creer en lo que Dios ha dicho precisamente porque &eacute;l lo ha dicho. Aquellos h&eacute;roes de la fe listados en Hebreos 11 creyeron la Palabra de Dios sencillamente porque Dios hab&iacute;a hablado. No ten&iacute;an otra raz&oacute;n. Por ejemplo, &iquest;por qu&eacute; tom&oacute; Abraham a Isaac su hijo y subi&oacute; al monte Moriah? &iquest;Por qu&eacute; estuvo a punto de sacrificarlo? Sencillamente porque Dios le hab&iacute;a dicho que lo hiciera.<\/p>\n<p align=\"justify\">&nbsp;<\/p>\n<p align=\"justify\">No obstante, vivir por fe significa mucho m&aacute;s que eso. Significa construir toda nuestra vida sobre la fe en Dios. El secreto de todos aquellos personajes del Antiguo Testamento, es que vivieron &laquo;como viendo al invisible&raquo; (He 11.27). Prefirieron, igual que Mois&eacute;s, &laquo;ser maltratados con el pueblo de Dios, que gozar de los deleites temporales del pecado&raquo; (He 11.25). Por una parte, en la corte de Egipto hab&iacute;a sabidur&iacute;a humana. Por la otra, la sencilla Palabra de Dios que le hab&iacute;a revelado a Mois&eacute;s sus prop&oacute;sitos para el pueblo a quien pertenec&iacute;a, y el destino para el cual los estaba preparando. Para esa &eacute;poca eran esclavos y eran cruelmente maltratados. Mois&eacute;s s&oacute;lo ten&iacute;a la Palabra de Dios para apoyarse. Sin embargo, desech&oacute; la corte del Fara&oacute;n, y le dio la espalda al futuro promisorio que le ofrec&iacute;a. Mois&eacute;s sali&oacute;, como Abraham, y abandon&oacute; su propia patria. Sali&oacute; &laquo;como viendo al invisible&raquo;. &laquo;El justo por su fe vivir&aacute;&raquo;. Estos hombres arriesgaron todo apoyados en la Palabra de Dios. Estaban dispuestos a sufrir por ello y, si fuere necesario, aceptar la p&eacute;rdida de todo. Muchos de los primeros cristianos enfrentaron la misma alternativa . Tuvieron que enfrentar terribles situaciones. Se les obligaba a decir: C&eacute;sar es el Se&ntilde;or, y ellos respond&iacute;an: No podemos decirlo porque sabemos que no es la verdad; &iexcl;solo hay un Se&ntilde;or, y es el Se&ntilde;or Jesucristo! Las autoridades insist&iacute;an: Si no dicen que C&eacute;sar es el Se&ntilde;or, ser&aacute;n arrojados a los leones. Sin embargo, se rehusaron a hacerlo. &iquest;Sobre qu&eacute; base? &iexcl;Sobre la base &uacute;nica de la Palabra de Dios! Cre&iacute;an que cierta Persona hab&iacute;a venido a este mundo con gran pobreza en Bel&eacute;n, que hab&iacute;a trabajado como carpintero y que luego hab&iacute;a muerto en una cruz. Tambi&eacute;n cre&iacute;an que era el Se&ntilde;or de gloria, y que hab&iacute;a resucitado de los muertos. En virtud de ello, declaraban que jam&aacute;s reconocer&iacute;an a C&eacute;sar como el Se&ntilde;or. Lo arriesgaron todo. Murieron por su fe y en la fe.<\/p>\n<p align=\"justify\">&nbsp;<\/p>\n<p align=\"justify\">Esta es nuestra posici&oacute;n como cristianos hoy. La alternativa nos presiona cada vez con m&aacute;s fuerza. &iquest;Hay todav&iacute;a personas lo suficientemente insensatas para apoyarse en este mundo y lo que puede ofrecer? &iquest;Cu&aacute;l es el principio que controla nuestras vidas? &iquest;Es el principio de los c&aacute;lculos? &iquest;Es la sabidur&iacute;a del mundo, con un an&aacute;lisis astuto y equilibrado de la historia y del conocimiento humano? &iquest;O es la Palabra de Dios que nos advierte que esta vida y este mundo solo son transitorios y que ambos son una preparaci&oacute;n para el mundo futuro? No nos dice que demos la espalda totalmente al mundo, pero s&iacute; insiste en que tengamos un correcto enfoque del mismo. Declara enf&aacute;ticamente que lo m&aacute;s importante es el reino de Dios. Debemos hacernos, en la presencia de Dios, esta sencilla pregunta: &iquest;Est&aacute; mi vida basada en el principio de la fe? &iquest;Estoy sometiendo mi vida al hecho de que lo que leo en la Biblia es la Palabra de Dios y es verdadero? &iquest;Estoy dispuesto a arriesgarlo todo, incluso mi vida, basado en este hecho? &laquo;Mas el justo por su fe vivir&aacute;&raquo;.<\/p>\n<p align=\"justify\">&nbsp;<\/p>\n<p><b><\/p>\n<p align=\"justify\">La absoluta certidumbre de la destrucci&oacute;n del mal y el triunfo de Dios<\/p>\n<p align=\"justify\">&nbsp;<\/p>\n<p><\/b><\/p>\n<p align=\"justify\">Los cinco &laquo;ayes&raquo; registrados en este cap&iacute;tulo no solo se aplican a los caldeos sino deben considerarse como un principio universal en la historia. Todo lo que sea malo est&aacute; bajo el juicio de Dios. A pesar de que los caldeos iban a prosperar por un tiempo, el l&iacute;mite de su &eacute;xito ya estaba fijado. El imp&iacute;o podr&aacute; triunfar por un tiempo, podr&aacute; &laquo;extenderse como laurel verde&raquo; (Sal 37.35), pero no permanecer&aacute;. Su sentencia ya est&aacute; sellada. Lo que produce perplejidad al pueblo de Dios es, &iquest;por qu&eacute; Dios lo permite? Lo hace para llevar adelante sus prop&oacute;sitos, para que el mundo tropiece bajo estos poderes del mal, antes que &eacute;l demuestre repentinamente su poder y manifieste su propia soberan&iacute;a. El principio al cual nos debemos aferrar es que Dios est&aacute; sobre todo. &laquo;El camino de los transgresores es duro&raquo; (Pr 13.15), ya sean individuos, naciones, o el mundo entero. El hombre del mundo podr&aacute; hacerse de una fortuna gracias a pr&aacute;cticas imp&iacute;as en su negocio, y as&iacute; triunfar. &iexcl;Pero miremos el fin de los imp&iacute;os! &iexcl;Mir&eacute;moslo en el lecho de la muerte; mir&eacute;moslo enterrado en la tumba, y pensemos en la agon&iacute;a de su destino eterno! Deber&iacute;amos sentir l&aacute;stima por los imp&iacute;os que son lo suficientemente insensatos como para embriagarse con su &eacute;xito temporal. Su fin ya est&aacute; sellado.<\/p>\n<p align=\"justify\">&nbsp;<\/p>\n<p align=\"justify\">Lo mismo ocurre con las naciones. Leemos en los libros de historia secular acerca de los imperios imp&iacute;os que han surgido y c&oacute;mo parec&iacute;an tener a todo el mundo bajo sus pies: Egipto, Babilonia, Grecia, Roma. Recordemos su fin. Durante la era cristiana ha ocurrido lo mismo. Hubo un tiempo cuando parec&iacute;a que Turqu&iacute;a iba a doblegar a todo el mundo pero finalmente cay&oacute;. Naci&oacute;n tras naci&oacute;n se ha levantado para luego caer. Lleg&oacute; el momento en que la calamidad pronunciada por Dios entr&oacute; en vigencia. Nosotros mismos hemos vivido en un periodo en que hemos visto este principio en acci&oacute;n. No importa qu&eacute; es lo que est&aacute; ocurriendo en el mundo de hoy, el mismo principio sigue operando. Los ayes se pronuncian sobre los caminos de todos los que se oponen a Dios. Est&aacute;n condenados. Podr&aacute;n tener gran prosperidad temporal, y debemos as&iacute; esperarlo. Podr&aacute;n cabalgar por el universo, pero as&iacute; como surge su estrella, tambi&eacute;n se ha de apagar. El ay, el juicio, la condena de Dios sobre el imp&iacute;o, es irrevocable.<\/p>\n<p align=\"justify\">&nbsp;<\/p>\n<p align=\"justify\">Volvamos ahora al aspecto positivo de esta verdad (v. 14), leemos: &laquo;Porque la tierra est&aacute; llena del conocimiento de la gloria de Jehov&aacute;, como las aguas cubren el mar&raquo;. No corresponde a ninguno de nosotros intentar predecir lo que va a ocurrir en detalle, pero podemos estar seguros de este gran hecho, que es, la victoria final de Dios. S&iacute;, los paganos podr&aacute;n rabiar, y los pueblos imaginar cosas vanas. &laquo;Pero yo he puesto mi rey sobre Si&oacute;n, mi santo monte&raquo; (Sal 2.6). Los enemigos de Dios y su pueblo podr&aacute;n amotinarse, y todas las apariencias podr&aacute;n se&ntilde;alar hacia la exterminaci&oacute;n de la Iglesia cristiana. Sin embargo, viene el d&iacute;a cuando &laquo;en el nombre de Jes&uacute;s&raquo; se doblar&aacute; &laquo;toda rodilla de los que est&aacute;n en los cielos, y en la tierra, y debajo de la tierra; y toda lengua confiese que Jesucristo es el Se&ntilde;or, para gloria de Dios Padre&raquo; (Fil 2.10,11). Con toda certeza, la tierra ser&aacute; llena de la gloria de Dios. El maligno ser&aacute; derrotado y arrojado al lago de fuego; todo lo que se opone a Dios, ser&aacute; destruido y habr&aacute; &laquo;cielos nuevos y tierra nueva, en los cuales mora la justicia&raquo; (2 Pe 3.13). La ciudad de Dios descender&aacute; y los justos entrar&aacute;n en ella. Todo lo impuro quedar&aacute; fuera, y Dios ser&aacute; el todo en todos. El triunfo final de Dios es seguro.<\/p>\n<p align=\"justify\">&nbsp;<\/p>\n<p align=\"justify\">&iquest;Cu&aacute;l es entonces nuestra conclusi&oacute;n final, a la luz de todo lo que hemos considerado? &laquo;&iquest;De qu&eacute; sirve la escultura que esculpi&oacute; el que la hizo? &iquest;La estatua de fundici&oacute;n que ense&ntilde;a mentira, para que haciendo im&aacute;genes mudas conf&iacute;e el hacedor en su obra?&raquo; (v. 18). &iexcl;Dios nos guarde de confiar o encomendarnos a cualquier poder que no sea Dios mismo, o a cualquier &iacute;dolo que los hombres puedan levantar! &laquo;Ay del que dice al palo: Despi&eacute;rtate, y a la piedra muda: &iexcl;Lev&aacute;ntate! &iquest;Podr&aacute; &eacute;l ense&ntilde;ar? He aqu&iacute; est&aacute; cubierto de oro y plata, y no hay esp&iacute;ritu dentro de &eacute;l&raquo; (v. 19). &iexcl;No pongas tu confianza en absolutamente nada que sea del hombre! &iexcl;S&oacute;lo conf&iacute;a en Dios!<\/p>\n<p align=\"justify\">&nbsp;<\/p>\n<p align=\"justify\">&laquo;Mas Jehov&aacute; est&aacute; en su santo templo; calle delante de &eacute;l toda la tierra&raquo; (v. 20). No solo los paganos deben callar y guardar silencio, sino tambi&eacute;n los cristianos. No debe haber ninguna duda, inquisici&oacute;n o incertidumbre acerca de la bondad, la santidad y el poder de Dios. No debemos preguntar con tono de queja, &iquest;por qu&eacute; permiti&oacute; Dios que esto sucediera?, tampoco, &iquest;por qu&eacute; hace Dios tal cosa? Considera la palabra que Dios le dio al profeta. Mira a Dios. Mira a lo absoluto y final. Tapemos con la mano nuestra boca que est&aacute; tan pronta a hablar con insensatez. Tomemos conciencia que &eacute;l est&aacute; en el templo del universo, Dios sobre todo. Humill&eacute;monos silenciosamente e inclin&eacute;monos delante de &eacute;l para adorarle. Magnifiquemos su gracia, su poder, su bondad, y esper&eacute;mosle a &eacute;l con paz y calma en el coraz&oacute;n.\n<\/p>\n<\/p>\n<p class=\"pie\" style=\"text-align: justify; font-style: italic; \">Tomado y adaptado del libro Del temor a la fe, D. Martin Lloyd-Jones, Editorial DCI &#8211; Hebr\u00f3n. \u00a9Copyright 2000, todos los derechos reservados<\/p><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>por A. B. Bruce Los cristianos sostenemos una lucha continua entre vivir seg\u00fan la raz\u00f3n o seg\u00fan la fe. Adem\u00e1s, esta batalla se incrementa cuando los sucesos mundiales hacen que nuestro coraz\u00f3n se turbe y busque respuestas a la pregunta: \u00bfPor qu\u00e9 Dios lo permite? Habacuc 2.4\u009620 (especialmente vs. 4, 14 y 20) &nbsp; La &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/viviendo-por-la-fe\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abViviendo por la fe\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-3280","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3280","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=3280"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3280\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=3280"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=3280"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=3280"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}