{"id":32841,"date":"2016-06-13T12:30:05","date_gmt":"2016-06-13T17:30:05","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/las-heridas-del-aborto-le-revento-la-cabeza-no-lograba-perdonarle\/"},"modified":"2016-06-13T12:30:05","modified_gmt":"2016-06-13T17:30:05","slug":"las-heridas-del-aborto-le-revento-la-cabeza-no-lograba-perdonarle","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/las-heridas-del-aborto-le-revento-la-cabeza-no-lograba-perdonarle\/","title":{"rendered":"Las heridas del aborto: Le revent\u00f3 la cabeza, no lograba&nbsp;perdonarle\u2026"},"content":{"rendered":"<p><b>Por: Catalunya Cristiana<\/b><\/p>\n<p align=\"justify\">Corr&iacute;a el a&ntilde;o 1975 y A.D. ejerc&iacute;a como enfermera en la maternidad de un hospital p&uacute;blico de Catalu&ntilde;a (Espa&ntilde;a). A sus 24 a&ntilde;os, era la alegr&iacute;a de aquel centro.&nbsp;\u201cEra el momento de descubrir la vida y yo descubr&iacute; much&iacute;simas -explica-. Era muy feliz ejerciendo mi profesi&oacute;n. En aquellos tiempos particip&eacute; en unos 2.000 nacimientos\u201d.<br \/> &nbsp;<br \/> La alegr&iacute;a de A.D. se transform&oacute; en profunda tristeza <strong>una fr&iacute;a ma&ntilde;ana del mes de enero. El director del centro le pidi&oacute; que le preparara el quir&oacute;fano, pero no el instrumental. Ella obedeci&oacute;<\/strong> sin hacerse m&aacute;s preguntas&#8230;<br \/> &nbsp;<br \/> Al rato <strong>se asom&oacute; al quir&oacute;fano para ver si necesitaba algo y lo que contempl&oacute; le horroriz&oacute;: \u201cUna mujer en la mesa de partos, cubierta totalmente con tallas verdes, el m&eacute;dico revestido y nadie m&aacute;s&#8230; Vi el quir&oacute;fano y el gesto del m&eacute;dico reventando la cabeza de un beb&eacute;, que, por lo que s&eacute; ahora, pesar&iacute;a quilo y medio. Vi moverse el bracito de la criatura, los pies&#8230; y sigo vi&eacute;ndolo todav&iacute;a con una gran angustia y dolor<\/strong>\u201d.<br \/> &nbsp;<br \/> Pese al <em>shock<\/em> que provoc&oacute; aquella experiencia en la joven enfermera y al cambio sustancial en su estado de &aacute;nimo, A.D. <strong>tuvo bloqueados estos recuerdos<\/strong>. Cada vez, sin embargo, que sal&iacute;a el tema del aborto, entraba en crisis y no pod&iacute;a evitar las l&aacute;grimas y la ansiedad.<br \/> &nbsp;<br \/><strong>Como compensaci&oacute;n, aunque esto lo ha sabido m&aacute;s tarde, se volc&oacute; por completo en su trabajo<\/strong>. Su af&aacute;n era salvar beb&eacute;s: &quot;Una vida dedicada a la vida&quot;. Pero nunca volvi&oacute; a ser la misma.<br \/> &nbsp;<br \/> M&aacute;s de 30 a&ntilde;os despu&eacute;s de acontecidos los hechos, durante el debate p&uacute;blico sobre la ley del aborto del gobierno socialista, aprobada en 2010, despert&oacute; de nuevo con gran virulencia en A.D. el recuerdo, no borrado, de la experiencia vivida. \u201cSe me desencaden&oacute; una situaci&oacute;n psicol&oacute;gica insoportable\u201d, recuerda.<br \/> &nbsp;<br \/> Le dijeron que ten&iacute;a todos los s&iacute;ntomas de un s&iacute;ndrome postaborto y le animaron a buscar ayuda psicol&oacute;gica. <strong>El m&eacute;dico de cabecera la deriv&oacute; a una psiquiatra que no la crey&oacute;&#8230;<\/strong> Casi la tom&oacute; por mentirosa, aunque le ofreci&oacute; medicaci&oacute;n para calmar la ansiedad.<br \/> &nbsp;<br \/> A.D. no acept&oacute; y fue derivada a una psic&oacute;loga, tambi&eacute;n de la Seguridad Social, que le ayud&oacute; mucho, pero hasta un cierto l&iacute;mite: \u201c<strong>Lleg&oacute; un punto en que, para acabar la terapia, quer&iacute;an que cambiara la percepci&oacute;n y que no viera aquello como algo malo&#8230;\u201d.<\/strong><br \/> &nbsp;<br \/> Precisamente, <strong>uno de los grandes dramas hoy es que los problemas de las personas que sufren las consecuencias del aborto no son reconocidos como tales y eso impide curar sus heridas<\/strong>.<br \/> &nbsp;<br \/> Tras a&ntilde;os de angustia solapada y pese a no haber llegado hasta el final en la terapia, el paso por la psic&oacute;loga dej&oacute; a A.D. m&aacute;s tranquila. Pod&iacute;a hablar del tema y la angustia hab&iacute;a menguado. Quedaba, sin embargo, pendiente la sanaci&oacute;n completa.<br \/> &nbsp;<br \/> La encontr&oacute; hace pocos meses en el <strong>Proyecto Raquel<\/strong> de Barcelona, una iniciativa de car&aacute;cter diocesano que ofrece orientaci&oacute;n y ayuda a las personas que sufren las consecuencias del aborto: \u201cAll&iacute; empec&eacute; a tener presente a aquella mujer del quir&oacute;fano, que no s&eacute; qui&eacute;n es y a la que nunca he culpabilizado, pues siempre la he considerado una v&iacute;ctima, y tambi&eacute;n al m&eacute;dico, al que nunca hab&iacute;a podido perdonar&#8230;\u201d.<br \/> &nbsp;<br \/> A.D. inici&oacute; <strong>un proceso de sanaci&oacute;n personal que ha acabado d&aacute;ndole una paz que ni sospechaba<\/strong>: &laquo;Sigo llorando, pero lo hago con paz.&raquo; <strong>Tomar conciencia del perd&oacute;n y la misericordia de Dios le ha ayudado a curar las heridas<\/strong> de una experiencia en la que no particip&oacute; directamente, pero que le dej&oacute; graves secuelas.<br \/> &nbsp;<br \/> \u201cHe ido mejorando poco a poco \u2014acaba diciendo\u2014 y ahora me estoy capacitando para ayudar tambi&eacute;n a otras personas en circunstancias parecidas. Estoy aprendiendo c&oacute;mo acercarme y consolar&#8230; Soy consciente del dolor, del sufrimiento, de la impotencia, de las consecuencias del aborto, porque lo he vivido. S&eacute; lo que est&aacute;n pasando, pero al mismo tiempo soy un buen testimonio de que esa herida puede ser sanada\u201d.<br \/> &nbsp;<br \/> &nbsp;<br \/><em>Fragmento de un art&iacute;culo publicado en el n&uacute;mero del 1 de marzo de 2015 del semanario Catalunya Cristiana<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por: Catalunya Cristiana Corr&iacute;a el a&ntilde;o 1975 y A.D. ejerc&iacute;a como enfermera en la maternidad de un hospital p&uacute;blico de Catalu&ntilde;a (Espa&ntilde;a). A sus 24 a&ntilde;os, era la alegr&iacute;a de aquel centro.&nbsp;\u201cEra el momento de descubrir la vida y yo descubr&iacute; much&iacute;simas -explica-. Era muy feliz ejerciendo mi profesi&oacute;n. 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