{"id":3285,"date":"2015-12-01T01:11:30","date_gmt":"2015-12-01T06:11:30","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/el-dios-condenado\/"},"modified":"2015-12-01T01:11:30","modified_gmt":"2015-12-01T06:11:30","slug":"el-dios-condenado","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/el-dios-condenado\/","title":{"rendered":"El Dios condenado"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify; font-style: italic; \">por Gerson Amat<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p class=\"copete\" style=\"text-align: justify;\">\u00bfNo lo ven colgado en una cruz, condenado por nosotros porque no quiere condenarnos? Levantado bien alto, para que todos podamos verlo, para que todos podamos ver en \u00e9l al Hijo de Dios, al Dios condenado por nosotros, para que nosotros podamos vivir. Sin condenar, sin ser condenados.<\/p>\n<p class=\"texto\">\n<p>                    <P class=p1 align=justify><B>\u00a1Cu\u00e1nto nos gusta condenar!<\/B><\/P><br \/>\n<P class=p1 align=justify>No s\u00e9 de d\u00f3nde nos viene, pero eso de juzgar (a los dem\u00e1s, se entiende) es algo que nos encanta a los seres humanos. Lo peor es que no nos limitamos a hacer juicios m\u00e1s o menos te\u00f3ricos sobre la bondad o maldad de determinamos actos (insisto, de los dem\u00e1s), sino que no solemos quedarnos tranquilos hasta que no emitimos una sentencia, que en muchas ocasiones, por no decir en la mayor\u00eda, nos sale condenatoria. \u00a1Qu\u00e9 casualidad! No me lo estoy inventando. No ser\u00e9 yo quien acuse ahora, pero lo invito a que, cuando pueda tomarse un rato, haga un ejercicio: intente recordar la \u00faltima vez que conden\u00f3 un determinado comportamiento, o a una persona o grupo de personas en el que observ\u00f3 ese comportamiento.<\/P><br \/>\n<P class=p1 align=justify>No es un pasatiempo inocente esto de condenar a los dem\u00e1s. Porque la mayor\u00eda de ocasiones nos convertimos a la vez en legisladores, fiscales, jueces y verdugos. En primer lugar, somos nosotros los que aplicamos nuestra jerarqu\u00eda de valores y decidimos lo que est\u00e1 bien y lo que est\u00e1 mal. En segundo lugar, somos tambi\u00e9n nosotros los que nos fijamos en el comportamiento ajeno (sobre todo de quienes ya de entrada \u00abnos caen mal\u00bb), y hacemos una labor \u00abpolicial\u00bb intentando averiguar m\u00e1s detalles sobre tal comportamiento. Como fiscales, llegamos a una conclusi\u00f3n m\u00e1s o menos clara. Como jueces, decidimos que tal comportamiento (o persona) es perverso y, por tanto, merecedor de una condena. Lo peor es que tambi\u00e9n ejecutamos la sentencia, que suele ser de muerte. No de muerte f\u00edsica, claro, porque no podemos, pero s\u00ed de muerte moral. Una vez que condenamos a alguien, lo \u00abmatamos\u00bb espiritualmente: todo lo que esa persona lleve a cabo, estar\u00e1 mal hecho. Peor a\u00fan: esa persona deja de tener valor para nosotros. La eliminamos de nuestra consideraci\u00f3n: ya \u00abno queremos saber nada de ella\u00bb. Actuamos como si no existiera.<\/P><br \/>\n<P class=p1 align=justify>\u00bfQu\u00e9 pasa cuando somos nosotros los condenados? \u00bfQu\u00e9 pasa cuando son los otros los que nos juzgan a nosotros, y nos condenan, y ejecutan la sentencia, y nos marginan, y nos dejan de hablar, y comentan de todo contra nosotros, y nos descalifican para siempre? Entonces nos dolemos, \u00bfverdad? Y cuando podemos nos quejamos de ser v\u00edctimas de la injusticia ajena. Y no los condenamos a ellos, a los que nos condenan, porque no podemos, porque somos nosotros los condenados. Segundo ejercicio para casa: anote las veces que se ha sentido juzgado y condenado, tanto justa como injustamente.<\/P><br \/>\n<P class=p1 align=justify>El resultado es que muchas veces las relaciones humanas, en el seno de las familias, los grupos o los pueblos, se convierten en una acumulaci\u00f3n de acusaciones mutuas, y de juicios de unos contra otros, y de condenas que excluyen a los otros de nuestro trato, y de ejecuciones de las sentencias, aunque sea s\u00f3lo simb\u00f3licamente. \u00a1Pero si pudi\u00e9ramos\u0085!<\/P><br \/>\n<P class=p1 align=justify><B>\u00a1Condenado mundo!<\/B><\/P><br \/>\n<P class=p1 align=justify>\u00bfSe acuerda de c\u00f3mo empieza el relato b\u00edblico? Cuando aquella pareja del jard\u00edn, Ad\u00e1n y Eva, el hombre y la mujer, 100% de los habitantes del mundo en aquellos momentos, quisieron ser como Dios, conocedores del bien y del mal. Quisieron ser expertos en el bien y en el mal, tener en su mano la capacidad de decidir ellos mismos lo que era bueno o malo. Y decidieron. Decidieron decidir por su cuenta. Por los resultados podemos deducir que, ya de entrada, se equivocaron. Y eso que ocurri\u00f3 \u00aben el principio\u00bb es lo que nos sucede a todos y a cada uno de los seres humanos. Desde que empezamos a adquirir conciencia de nuestra autonom\u00eda como personas, entre el final de la infancia y el comienzo de la adolescencia, nos sale la vena, y empezamos a querer decidir por nuestra cuenta, al margen de padres y educadores, no s\u00f3lo lo que nos conviene sino tambi\u00e9n los criterios para decidir. Para decidir sobre nosotros y sobre los dem\u00e1s, claro.<\/P><br \/>\n<P class=p1 align=justify>No hace falta insistir en el tema del pecado, como la Biblia se refiere a todo esto de los comportamientos humanos. Parece que es la primera lecci\u00f3n que aprendemos. El pecado propio y el pecado de los dem\u00e1s. Alguien se encarga, desde muy ni\u00f1os, de meternos el dedo en el ojo y decirnos lo malos que somos. Y enseguida descubrimos lo f\u00e1cil que resulta meter el dedo en el ojo ajeno y acusar de malos a los dem\u00e1s. Por otro lado, \u00a1si s\u00f3lo fuera cosa de ni\u00f1os! Lo peor viene cuando los ni\u00f1os llegamos a mayores, y nos convertimos en expertos, al mismo tiempo, en obrar mal y en echar las culpas a los dem\u00e1s. Entre hombres y mujeres. Entre esposos. Entre padres e hijos. Entre empresarios y trabajadores. Entre el gobierno y los sindicatos. Entre blancos y negros, gitanos y payos, abortistas y antiabortistas, estudiantes y profesores, nacionales y extranjeros, adultos y j\u00f3venes\u0085 \u00bfRealmente existe alguien que se salve de esto en este condenado mundo?<\/P><br \/>\n<P class=p1 align=justify>Entre todos, nuestros antepasados formaron este mundo en que vivimos. Y nosotros tambi\u00e9n hemos colaboramos un poquito. Adem\u00e1s, ahora somos nosotros los que estamos formando el mundo en que han de vivir nuestros hijos y nietos. Y no estoy hablando ahora de ecolog\u00eda. En todo caso es \u00abecolog\u00eda humana\u00bb, el equilibrio de las relaciones entre nosotros. \u00a1Condenado mundo! Mundo de incomprensi\u00f3n, de violencia, de miseria, de hambre, de drogas, de ni\u00f1os soldados, de abortos, de ni\u00f1as que abortan, de SIDA, de enfermedades incurables, de vidas s\u00f3rdidas, de gente pobre y de pobre gente, de alcoholismo, de guerras, de esclavitudes, de envidias, de explotaciones\u0085<\/P><br \/>\n<P class=p1 align=justify>Lo peor es que en eso de ser condenadores y condenados, aunque todos participamos, unos participan m\u00e1s que otros. Y unos hacen m\u00e1s de condenadores y otros de condenados. Y algunos hacen bastante m\u00e1s da\u00f1o del que reciben. Y algunos se ponen por encima de los otros para poder condenar m\u00e1s a gusto.<\/P><br \/>\n<P class=p1 align=justify>Tercer ejercicio: una vez a la semana elabore una lista, a partir del peri\u00f3dico y el telediario, de los pecados reales del mundo, preg\u00fantese en qu\u00e9 medida nos sentimos v\u00edctimas y en qu\u00e9 medida colaboramos nosotros a convertir nuestro mundo en un mundo condenado y un condenado mundo para los dem\u00e1s. El que quiera nota, puede preguntarse qu\u00e9 se puede hacer para salvar al mundo de todo esto y qu\u00e9 puede hacer usted.<\/P><br \/>\n<P class=p1 align=justify><B>Disc\u00edpulos de un condenado<\/B><\/P><br \/>\n<P class=p1 align=justify>\u00bfSe acuerdan que estamos celebrando la Pascua? \u00bfSe acuerdan qu\u00e9 nos recuerda esta celebraci\u00f3n? Que a un tal Jes\u00fas de Nazaret lo apresaron, lo torturaron, lo juzgaron\u0085 y lo condenaron. A muerte, como tocaba. Y ejecutaron la sentencia. En sentido literal. Un juicio m\u00e1s, una condena m\u00e1s, una ejecuci\u00f3n m\u00e1s. Suma y sigue, en este condenado mundo condenador.<\/P><br \/>\n<P class=p1 align=justify>La Pascua nos recuerda que somos disc\u00edpulos y seguidores de un condenado. Condenado por este condenado mundo. Por los condenados poderosos de este mundo. Pero los que no eran tan poderosos tambi\u00e9n lo pasaron bien gritando su condena y pidiendo para \u00e9l la pena capital: \u00ab\u00a1Crucif\u00edcale!\u00bb. Tambi\u00e9n sus amigos lo condenaron. Por dentro y en silencio. Lo consideraron un fracasado, se avergonzaron de \u00e9l y huyeron. Lo abandonaron, y negaron tener algo que ver con \u00e9l.<\/P><br \/>\n<P class=p1 align=justify>Claro que la Pascua tambi\u00e9n nos recuerda que, si a estas alturas somos seguidores de aquel condenado llamado Jes\u00fas es porque su condena fue algo m\u00e1s que cualquier condena, y que su muerte fue algo m\u00e1s que cualquier muerte. Porque cuando estaba cumpliendo su condena, cuando se estaba ejecutando su sentencia de muerte en la cruz, Jes\u00fas estaba juzgando a la muerte, y condenando a la muerte, y triunfando sobre la muerte. Porque Dios resucit\u00f3 a Jes\u00fas. Y de este modo sabemos que cuando Jesucristo, el Hijo de Dios hecho hombre, estaba muriendo en la cruz, v\u00edctima de la condena de este condenado mundo condenador, Dios mismo estaba en Cristo padeciendo la condena con la que el mundo lo conden\u00f3, para acabar con todas las condenas de este condenado mundo. \u00abPorque Dios no envi\u00f3 a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para salvarlo\u00bb (Jn 3.17). Porque \u00abtanto am\u00f3 Dios al mundo, que dio a su Hijo \u00fanico, para que todo aquel que cree en \u00e9l no muera, sino que tenga vida eterna\u00bb (Jn 3.17).<\/P><br \/>\n<P class=p1 align=justify><B>\u00bfQui\u00e9n condena a qui\u00e9n?<\/B><\/P><br \/>\n<P class=p1 align=justify>Resulta que nos pasamos la vida, que el ser humano se ha pasado la historia, conden\u00e1ndonos unos a otros, conden\u00e1ndonos a nosotros mismos, siendo v\u00edctimas de las condenas de los otros, haciendo de este mundo un mundo condenado, porque hemos querido \u00abser como Dios\u00bb. Porque hemos cre\u00eddo que ser Dios consiste en tener poder; en tener poder para ejecutar lo que queramos; en tener poder para hacer que los dem\u00e1s hagan lo que queremos que hagan; en tener poder para condenar a los dem\u00e1s cuando no hacen lo que queremos que hagan. \u00c9sa es la imagen que el ser humano se hace de Dios: Alguien como nosotros, con los mismos defectos que nosotros, pero a lo grande, con todo el poder para ejecutar su santa voluntad, el mismo poder que el ser humano tantas veces desea tener. Pero ese no es Dios, ese es solo un \u00abdiosecillo\u00bb, creado por nuestra imaginaci\u00f3n a nuestra semejanza.<\/P><br \/>\n<P class=p1 align=justify>\u00bfQui\u00e9n condena a qui\u00e9n? Fuimos y somos nosotros, los seres humanos, quienes condenamos a Dios. Enredados en un mundo de condenas mutuas, nuestras acciones son una mara\u00f1a de condenas y de sufrimiento por las condenas que recibimos de los dem\u00e1s, una mara\u00f1a de pecado y de sufrimiento por el pecado. Inmersos en un mundo de muerte, condenamos a muerte, sin saberlo, al Dios de la vida. Habituados a condenar y a ser condenados, condenamos, en pasado y en presente, a quien contemplamos como el Gran Condenador.<\/P><br \/>\n<P class=p1 align=justify>\u00bfQui\u00e9n condena a qui\u00e9n? Por supuesto, no es Dios quien condena a este mundo. No es Dios quien nos condena. Dios ama a este mundo, lo ha amado y lo amar\u00e1 eternamente. Porque este mundo, nuestro mundo de los hombres y mujeres, pertenece a Dios. Porque, aunque este mundo no lo quiera reconocer, es obra suya, obra de Dios. Creado por Dios, por su Palabra, esa misma Palabra que se hizo carne en Jesucristo.<\/P><br \/>\n<P class=p1 align=justify>\u00bfQui\u00e9n condena a qui\u00e9n? Si Dios ha amado tanto al mundo, a este mundo, que le entreg\u00f3 a su propio Hijo para que hiciera con \u00e9l lo que quisiera&#8230; Si Dios ha amado tanto al mundo que en la persona de su Hijo se dej\u00f3 condenar por este mundo&#8230; Porque Jesucristo, el Hijo de Dios, no estaba aqu\u00ed para condenar el mundo, sino para salvarlo. Porque ahora, resucitado, no est\u00e1 presente en el mundo por medio de la Iglesia para condenar al mundo, sino para salvarlo. Porque los cristianos no hemos sido \u0093salvados\u0094 de nuestra condenada vida para condenar al mundo, sino para ser instrumentos de salvaci\u00f3n en las manos de Dios para este condenado mundo.<\/P><br \/>\n<P class=p1 align=justify>Un poco m\u00e1s arriba en el Evangelio seg\u00fan Juan, en el mismo cap\u00edtulo que hemos le\u00eddo (3), Jes\u00fas le dice a Nicodemo que para ver el \u00abreino de Dios\u00bb es necesario nacer de nuevo. Es decir, que para ser capaces de distinguir el reino de Dios en este condenado mundo, para dejar de ver este mundo como un mundo condenado y poder verlo, con los ojos de Dios, como su propio Reino, se necesita \u00abnacer de nuevo\u00bb. Y est\u00e1 claro que Jes\u00fas no habla de un nacimiento biol\u00f3gico. \u00c9l mismo lo afirma. Ni se refiere a que tengamos que reencarnar despu\u00e9s de morir. Ni tampoco est\u00e1 pensando en una nueva oportunidad para volver a empezar, para seguir cometiendo los mismos errores y entrar de nuevo en la din\u00e1mica condenatoria del mundo condenador.<\/P><br \/>\n<P class=p1 align=justify>\u00abA quienes le recibieron y creyeron en \u00e9l les concedi\u00f3 el privilegio de llegar a ser hijos de Dios. Y son hijos de Dios, no por la naturaleza ni los deseos humanos, sino porque Dios los ha engendrado\u00ab (Jn 1.12\u009613). \u00abNacer de nuevo\u00bb tiene que ver con recibir a Dios, que viene a nosotros en Jesucristo. Tiene que ver con reconocer en el condenado que est\u00e1 en la cruz al Dios que ama a este mundo. Creer, aceptar, reconocer, recibir a Jes\u00fas, el condenado, como el Hijo de Dios, el Dios hecho carne, es decir, debilidad, naturaleza humana susceptible de ser condenada. Creer, aceptar, reconocer, recibir a Jes\u00fas, v\u00edctima de la condenaci\u00f3n, como el que nos libera de toda condenaci\u00f3n.<\/P><br \/>\n<P class=p1 align=justify><B>\u00a1Yo no te condeno! \u00a1No os conden\u00e9is, por favor!<\/B><\/P><br \/>\n<P class=p1 align=justify>\u00bfQui\u00e9n condena a qui\u00e9n? En Jes\u00fas condenado, Dios nos est\u00e1 diciendo: \u00abYo no te condeno. No te condenes t\u00fa. Cr\u00e9eme. Yo no te condeno. No los condeno. No condeno a tu mundo. No tienen por qu\u00e9 vivir condenados. Yo no quiero que este mundo siga viviendo condenado. Yo les ofrezco una vida nueva. Mi propia vida. Les ofrezco hacerlos capaces de amar, capaces de perdonar, capaces de crear por amor, capaces de vivir y de dar vida. Vida eterna, vida de calidad, vida reconciliada. Ya, ahora. No esperen ir a ning\u00fan cielo. Empiecen a vivir ya, ahora, en este mundo. Empiecen a transformar este mundo en mi Reino. Empiecen a transformar este mundo en \u00abel cielo\u00bb, donde no hay condenaci\u00f3n sino perd\u00f3n, donde no hay oscuridad sino luz, donde no hay muerte, sino vida\u00bb.<\/P><br \/>\n<P class=p1 align=justify>\u00bfO prefieren que este mundo siga siendo un mundo condenado? \u00bfPrefieren seguir viviendo condenando a los dem\u00e1s, condenados a condenar antes de que los dem\u00e1s los condenen a ustedes? Mantengan su mente clara ante esta verdad: aunque se empe\u00f1en en condenar, no ser\u00e9 yo quien los condene. Aunque quisiera, si se empe\u00f1an en condenar no me dejan a m\u00ed la oportunidad de condenarlos, porque ya se condenaron a ustedes mismos. Ya est\u00e1n condenados. Pero yo no te condeno. \u00bfNo quieres creerlo? \u00bfNo quieres creerme?\u00bb<\/P><br \/>\n<P class=p1 align=justify>\u00bfNo lo ven colgado en una cruz, condenado por nosotros porque no quiere condenarnos? Levantado bien alto, para que todos podamos verlo, para que todos podamos ver en \u00e9l al Hijo de Dios, al Dios condenado por nosotros, para que nosotros podamos vivir. Sin condenar, sin ser condenados. En un mundo nuevo. Haciendo nuevo el mundo. En el nombre de Dios. Con el Esp\u00edritu de Dios. Con la vida de Dios.<\/P><br \/>\n<P class=p1 align=justify>Crean en el Dios condenado por amor. Crean en el Hijo de Dios que da la vida.<\/P><br \/>\n<P class=p1 align=justify>Se tom\u00f3 de LupaProtestante.com, copyright 2009.\u00a0Se usa con permiso. Todos los derechos reservados. DesarrolloCristiano.com, todos los derechos reservados.<\/p>\n<p class=\"pie\" style=\"text-align: justify; font-style: italic; \"><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>por Gerson Amat \u00bfNo lo ven colgado en una cruz, condenado por nosotros porque no quiere condenarnos? Levantado bien alto, para que todos podamos verlo, para que todos podamos ver en \u00e9l al Hijo de Dios, al Dios condenado por nosotros, para que nosotros podamos vivir. 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