{"id":32952,"date":"2016-06-13T12:34:06","date_gmt":"2016-06-13T17:34:06","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/%e2%80%8bcomo-cristiano-ronaldo-se-salvo-de-ser-abortado\/"},"modified":"2016-06-13T12:34:06","modified_gmt":"2016-06-13T17:34:06","slug":"%e2%80%8bcomo-cristiano-ronaldo-se-salvo-de-ser-abortado","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/%e2%80%8bcomo-cristiano-ronaldo-se-salvo-de-ser-abortado\/","title":{"rendered":"\u200bC\u00f3mo Cristiano Ronaldo se salv\u00f3 de ser&nbsp;abortado"},"content":{"rendered":"<p><b>Por: Aleteia Team<\/b><\/p>\n<p align=\"justify\">El jugador de f&uacute;tbol portugu&eacute;s Cristiano Ronaldo tiene 29 a&ntilde;os y un sueldo en 2014 de 21 millones de euros en el Real Madrid.&nbsp;Es el m&aacute;ximo goleador de la historia de la selecci&oacute;n portuguesa, el portugu&eacute;s que m&aacute;s goles ha marcado en la Champions League, el madridista que menos partidos necesit&oacute; para alcanzar los cien goles de Liga, el primer futbolista en la historia de la Liga que consigui&oacute; marcarle a todos los equipos a los que se enfrent&oacute; en una temporada, y el &uacute;nico futbolista que ha conseguido marcar en seis visitas consecutivas al Camp Nou.<br \/> &nbsp;<br \/> Todo eso -y mucho m&aacute;s- pudo haberse perdido si un m&eacute;dico hubiera cedido a los miedos y desesperanza de su madre y lo hubiera abortado a su petici&oacute;n. Su madre, Maria Dolores dos Santos Aveiro, lo ha contado en una biograf&iacute;a reciente. El diario <em>La Raz&oacute;n<\/em> ha publicado este extracto.&nbsp;<br \/> &nbsp;<br \/> &nbsp;<br \/> ***<br \/> &nbsp;<br \/> Nerviosa y con miedo, Mar&iacute;a Dolores sab&iacute;a que hab&iacute;a llegado el d&iacute;a. Ten&iacute;a que hablar con el m&eacute;dico y pedirle que pusiera fin a su embarazo. Era su cuarto embarazo, que tanto le preocupaba y que tantas dificultades iba a traer a su casa.<br \/> &nbsp;<br \/> Teniendo en cuenta la petici&oacute;n de la afligida madre, las palabras del m&eacute;dico no podr&iacute;an haber sido m&aacute;s lac&oacute;nicas.<br \/> &nbsp;<br \/> \u2013&iexcl;De ninguna manera! Usted tiene s&oacute;lo treinta a&ntilde;os y ninguna raz&oacute;n f&iacute;sica por la cual no pueda tener este beb&eacute;. &iexcl;Ya ver&aacute; como es la alegr&iacute;a de la casa!<br \/> &nbsp;<br \/> Dolores se ech&oacute; a llorar: no pod&iacute;a creer que no tuviera la connivencia del m&eacute;dico para llevar a cabo la interrupci&oacute;n. Pero peor a&uacute;n fue el comentario sobre la alegr&iacute;a que traer&iacute;a el beb&eacute; cuando ella no sab&iacute;a ni c&oacute;mo iba a alimentarlo cuando naciese.<br \/> &nbsp;<br \/> Regres&oacute; a su casa derrotada por el miedo a lo que el futuro le deparar&iacute;a. No estaba convencida de que aquel beb&eacute; debiera nacer. &iquest;Qu&eacute; vida le esperar&iacute;a?<br \/> &nbsp;<br \/><strong>El aborto casero que no funcion&oacute;<\/strong><br \/> &nbsp;<br \/> En conversaci&oacute;n con una de las hijas de la madrastra, su vecina, que era consciente de las dificultades que Dolores y su familia viv&iacute;an, le recomend&oacute; una receta casera para aquellos que quieren evitar que el embri&oacute;n contin&uacute;e su camino dentro del &uacute;tero materno.<br \/> &nbsp;<br \/> La soluci&oacute;n era muy simple, tal vez demasiado simple. Todo lo que la mujer embarazada ten&iacute;a que hacer era hervir una cerveza negra, beb&eacute;rsela y, una vez ingerido hasta el &uacute;ltimo sorbo del l&iacute;quido caliente, correr hasta sentir que su cuerpo realizaba un gran esfuerzo.<br \/> &nbsp;<br \/> Pasadas un par de horas, la reacci&oacute;n ser&iacute;a espont&aacute;nea, y lo que los m&eacute;dicos no quer&iacute;an que aconteciera suceder&iacute;a a la velocidad de un parpadeo. El embri&oacute;n saldr&iacute;a tranquilamente del vientre de aquella que nunca ser&iacute;a su madre.<br \/> &nbsp;<br \/> Dolores, con su desesperaci&oacute;n nacida del miedo, sigui&oacute; las indicaciones. Pasadas dos horas&#8230; &iexcl;Nada! Busc&oacute; en su bajo vientre desconfiada, a la espera de noticias, y no vio ninguna se&ntilde;al. Reinaba la paz en su cuerpo. El embri&oacute;n parec&iacute;a estar en un tranquilo y profundo sue&ntilde;o, sin querer salir antes de lo previsto.<br \/> &nbsp;<br \/><strong>Dios tiene una voluntad<\/strong><br \/> &nbsp;<br \/> Con la mano en su vientre, unas pocas horas despu&eacute;s del intento de aborto, Mar&iacute;a Dolores tom&oacute; una decisi&oacute;n que cambiar&iacute;a su vida para siempre, a pesar de que en ese momento no era consciente de su importancia.<br \/> &nbsp;<br \/> \u2013Si la voluntad de Dios es que este ni&ntilde;o nazca, que as&iacute; sea.<br \/> &nbsp;<br \/> Las creencias y el instinto materno de Dolores hablaron m&aacute;s alto. Seguir&iacute;a el designio de Dios y dejar&iacute;a que aquel embri&oacute;n llegara a t&eacute;rmino.<br \/> &nbsp;<br \/> La convicci&oacute;n que llev&oacute; a Dolores a aceptar al beb&eacute; que ven&iacute;a en camino era fuerte, tan fuerte como la realidad que la rodeaba.<br \/> &nbsp;<br \/> Por m&aacute;s horas que trabajase, ella no consegu&iacute;a darle a sus hijos lo que necesitaban. Todo lo que ella quer&iacute;a era que estudiaran, pero la verdad es que el camino que pisaban les llevar&iacute;a, m&aacute;s tarde o m&aacute;s temprano, a abandonar la escuela e ir a trabajar para ayudar a mantener a la familia.<\/p>\n<div class=\"multipage_separator\"><\/div>\n<p align=\"justify\"> &nbsp;<br \/> En una de las revisiones rutinarias, Dolores supo que tendr&iacute;a un var&oacute;n, por lo que tendr&iacute;a dos parejas. El m&eacute;dico insist&iacute;a en que el nuevo peque&ntilde;o ser&iacute;a la alegr&iacute;a de la casa, pero Dolores sent&iacute;a que el mundo se derrumbaba encima de ella.<br \/> &nbsp;<br \/> Menos mal que pod&iacute;a contar con el cari&ntilde;o que sus hermanas ten&iacute;an por ella y por sus hijos.<br \/> &nbsp;<br \/> El vientre crec&iacute;a, aportando certezas de que aquel beb&eacute; nacer&iacute;a. Nada lo impedir&iacute;a. Quer&iacute;a nacer y esperaba ser bien recibido.<br \/> &nbsp;<br \/><strong>El amor con el temor<\/strong><br \/> &nbsp;<br \/> Aunque su carnet de identidad le otorgaba tan s&oacute;lo una treintena de a&ntilde;os, la vida le hab&iacute;a asignado a Dolores una condici&oacute;n de mujer m&aacute;s &laquo;vieja&raquo;, con m&aacute;s experiencia que otras mujeres de la misma edad.<br \/> &nbsp;<br \/> Aquel ser&iacute;a su cuarto parto y estaba preparada, pero a&uacute;n as&iacute;, el nacimiento de un beb&eacute; siempre trae el dolor de los alumbramientos anteriores y nunca se sabe c&oacute;mo terminar&aacute;.<br \/> &nbsp;<br \/> Dolores sab&iacute;a que hab&iacute;a llegado el momento que tanto tem&iacute;a y, que al mismo tiempo, tanto deseaba. A lo largo de los meses de embarazo, como era de esperar, hab&iacute;a desarrollado un tierno amor por aquel peque&ntilde;o que hab&iacute;a usurpado su vientre.<br \/> &nbsp;<br \/> Era la hora de abrazarle, de decirle que lo amaba, que lo quer&iacute;a igual que a sus hermanos y que lo perdonaba por venir fuera de tiempo, aunque ven&iacute;a a tiempo de ser muy querido por todos.<br \/> &nbsp;<br \/> Los segundos se atropellaban en el reloj, con el bullicio propio de la ocasi&oacute;n. La respiraci&oacute;n jadeante de Dolores daba claros indicios de que pod&iacute;a suceder en cualquier momento.<br \/> &nbsp;<br \/> Los dolores aumentaban con cada suspiro. Los nervios tambi&eacute;n. Las dudas insistieron en aparecer en el peor momento. &iquest;Nacer&iacute;a perfecto? &iquest;Nacer&iacute;a sano? &iquest;Nacer&iacute;a&#8230;?<br \/> &nbsp;<br \/> Una vez m&aacute;s los terribles porqu&eacute;s, el inevitable sentimiento de culpa al revivir los fantasmas de una vida dif&iacute;cil y un futuro incierto, que con el nuevo miembro de la familia s&oacute;lo empeorar&iacute;an.<br \/> &nbsp;<br \/><strong>El beb&eacute; y la profec&iacute;a<\/strong><br \/> &nbsp;<br \/> Con gritos y llanto, el beb&eacute; abandon&oacute; la cuna natural de la madre y se precipit&oacute;, gracias a las manos del m&eacute;dico, en sus brazos. Entre sangre y l&aacute;grimas, madre e hijo se reconocen por primera vez. Se confirmaba: era un ni&ntilde;o con una voz de quien s&oacute;lo acaba de llegar, pero que ya tiene algo que decir.<br \/> &nbsp;<br \/> El m&eacute;dico, para suavizar la tensi&oacute;n del momento, lanz&oacute; una frase que se fij&oacute; para siempre en la memoria de Dolores:<br \/> &nbsp;<br \/> \u2013&iexcl;Con unos pies como estos, ser&aacute; jugador de f&uacute;tbol!<br \/> &nbsp;<br \/> Fuera esperaba un padre nervioso y tres ni&ntilde;os deseosos de ver al beb&eacute; al que hab&iacute;an esperado tantos meses. Pronto se dieron cuenta de que el reci&eacute;n llegado dominar&iacute;a la humilde casa de esa familia, del clan Aveiro, ya completo.<br \/> &nbsp;<br \/> Dos adultos y cuatro ni&ntilde;os compart&iacute;an el mismo techo, unidos por un amor que no diferencia entre familias ricas o pobres. En esa casa no hab&iacute;a oro, pero prevalec&iacute;an el afecto y el cari&ntilde;o. Orgullosa, Dolores ve&iacute;a a su familia amarse.<br \/> &nbsp;<br \/> Faltaba escoger el nombre del miembro reci&eacute;n llegado. Dolores ten&iacute;a un enorme aprecio por un hombre que fuera actor unos a&ntilde;os antes y que, en aquel tiempo, presid&iacute;a los Estados Unidos de Am&eacute;rica: Ronald Reagan.<br \/> &nbsp;<br \/> Con la voluntad de quien desea una vida de ensue&ntilde;o para su hijo, qued&oacute; decidido que el peque&ntilde;o ser&iacute;a bautizado con el nombre de Cristiano Ronaldo dos Santos Aveiro.<br \/> &nbsp;<br \/><strong>Pobreza&#8230; pero acogida amorosa<\/strong><br \/> &nbsp;<br \/> En una de las consultas de rutina que Dolores hac&iacute;a con el beb&eacute;, el m&eacute;dico, que ve&iacute;a a una madre abatida por las dificultades para mantener una casa llena de ni&ntilde;os y con escasos medios de subsistencia, trat&oacute; de motivar a la pobre madre lanzando un pron&oacute;stico casi en un tono de profec&iacute;a:<br \/> &nbsp;<br \/> \u2013&iexcl;Al&eacute;grese, mujer, este beb&eacute; le dar&aacute; mucha suerte en la vida y mucha felicidad!<br \/> &nbsp;<br \/> Mar&iacute;a Dolores no percib&iacute;a qu&eacute; suerte era esa, tan s&oacute;lo sab&iacute;a que cada d&iacute;a que pasaba, estaba m&aacute;s desesperada.<\/p>\n<div class=\"multipage_separator\"><\/div>\n<p align=\"justify\"> &nbsp;<br \/> De todos modos, le pareci&oacute; que, de hecho, su beb&eacute; trajo una cierta alegr&iacute;a a la casa. La primera sonrisa, la primera risa, los primeros pasos vacilantes. Todos los movimientos del nuevo &laquo;peque&ntilde;o rey&raquo; del clan Aveiro eran recibidos con gran entusiasmo por sus hermanos mayores. Cristiano crec&iacute;a en un ambiente de amor.<br \/> &nbsp;<br \/> Elma, Hugo y Katia trataban de hacer las veces de madre, que estaba siempre ocupada en traer comida a la mesa. Dinis mostraba ahora un lado m&aacute;s humano, determinado por el gran amor que sent&iacute;a por sus hijos, dando un poco de &aacute;nimo a Mar&iacute;a Dolores. En cierto modo, se sent&iacute;a aliviada al saber que, sin tener en Dinis al marido que siempre hab&iacute;a so&ntilde;ado, &iexcl;por lo menos el padre de sus hijos los quer&iacute;a y nunca los maltratar&iacute;a! Eso era lo m&aacute;s importante.<br \/> &nbsp;<br \/> En cuanto a su felicidad como mujer casada, hab&iacute;a poco o nada que hacer. Los a&ntilde;os que hab&iacute;a vivido de espaldas a su marido hab&iacute;an llevado a su matrimonio al fracaso.<br \/> &nbsp;<br \/> Dinis y Dolores estaban cada vez m&aacute;s distantes entre s&iacute;; lo que los un&iacute;a era tan s&oacute;lo el amor por sus hijos. Manten&iacute;an el respeto el uno por el otro, pero poco m&aacute;s que eso.<br \/> &nbsp;<br \/> El divorcio nunca fue una opci&oacute;n, porque hab&iacute;a un enorme temor hacia las creencias y la opini&oacute;n de su padre, Jos&eacute;. Dolores sab&iacute;a que, con el anuncio de una eventual separaci&oacute;n, tendr&iacute;a que esperar, muy probablemente, la vieja correa contra la que hab&iacute;a luchado en tantas batallas. El fantasma de la autoridad del padre a&uacute;n estaba colgado en el aire, a pesar de que Dolores ten&iacute;a m&aacute;s de 30 a&ntilde;os y era madre de cuatro hijos. Conoc&iacute;a bien aquella vieja frase del padre:<br \/> &nbsp;<br \/> \u2013Si buena cama haces, en ella te vas a acostar.<br \/> &nbsp;<br \/> Dolores decidi&oacute; compartir la vida con el hombre que le hab&iacute;a dado esos cuatro maravillosos hijos. Vivir&iacute;a por ellos, le respetar&iacute;a por ellos. Nada m&aacute;s que eso.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por: Aleteia Team El jugador de f&uacute;tbol portugu&eacute;s Cristiano Ronaldo tiene 29 a&ntilde;os y un sueldo en 2014 de 21 millones de euros en el Real Madrid.&nbsp;Es el m&aacute;ximo goleador de la historia de la selecci&oacute;n portuguesa, el portugu&eacute;s que m&aacute;s goles ha marcado en la Champions League, el madridista que menos partidos necesit&oacute; para &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/%e2%80%8bcomo-cristiano-ronaldo-se-salvo-de-ser-abortado\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00ab\u200bC\u00f3mo Cristiano Ronaldo se salv\u00f3 de ser&nbsp;abortado\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-32952","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/32952","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=32952"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/32952\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=32952"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=32952"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=32952"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}