{"id":33012,"date":"2016-06-13T12:36:33","date_gmt":"2016-06-13T17:36:33","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/aborto-senti-decir-a-la-virgen-tu-hijo-esta-conmigo\/"},"modified":"2016-06-13T12:36:33","modified_gmt":"2016-06-13T17:36:33","slug":"aborto-senti-decir-a-la-virgen-tu-hijo-esta-conmigo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/aborto-senti-decir-a-la-virgen-tu-hijo-esta-conmigo\/","title":{"rendered":"Aborto: Sent\u00ed decir a la Virgen, &#8220;tu hijo est\u00e1&nbsp;conmigo&#8221;"},"content":{"rendered":"<p><b>Por: Alfa y Omega<\/b><\/p>\n<p align=\"justify\">Ania estaba lejos de casa, en un viaje de trabajo, cuando se hizo la prueba de embarazo. Al ver que sal&iacute;a positivo, &laquo;empec&eacute; a temblar. No sab&iacute;a si llamar al chico con el que estaba saliendo para dec&iacute;rselo, o esperar a volver. Al final le llam&eacute;, y &eacute;l se qued&oacute; sin palabras. S&oacute;lo me dijo que nos vi&eacute;ramos cuando llegara a casa&raquo;.<\/p>\n<p align=\"justify\"> Quedaron el mismo d&iacute;a que ella volvi&oacute; a su ciudad, y &eacute;l hab&iacute;a cambiado. &laquo;Estaba muy nervioso, fumaba un mont&oacute;n. Cuando nos pusimos a hablar, lo que me dijo fue: No te quiero, y he hablado con mi abogada para que hagamos un aborto. Ya hab&iacute;a pedido fecha y hora en una cl&iacute;nica, para el d&iacute;a siguiente. Al o&iacute;r esas palabras tan fr&iacute;as me ech&eacute; a llorar. Le dije que no quer&iacute;a hacerlo, que era mi hijo. Pero no sab&iacute;a qu&eacute; pod&iacute;a hacer yo, pensando en mi situaci&oacute;n&raquo;.<\/p>\n<p align=\"justify\"> No pod&iacute;a acudir a su familia, porque &laquo;ten&iacute;a una relaci&oacute;n muy mala con mis padres; no me iban a dejar quedarme en casa&raquo;. En ese breve espacio de tiempo, se le pasaron mil cosas por la cabeza: &laquo;Te entra miedo, no sabes qu&eacute; hacer ni c&oacute;mo reaccionar. Al final, le dije que si realmente quer&iacute;a hacer eso, lo organizara todo &eacute;l, porque yo no pod&iacute;a&raquo;.<\/p>\n<p align=\"justify\"><strong>O firmas, o te largas<\/strong><\/p>\n<p align=\"justify\"> La noche antes del aborto &laquo;fue la m&aacute;s larga de mi vida. Ten&iacute;a much&iacute;simo miedo, me sent&iacute;a muy sola, y no pod&iacute;a contarle a nadie lo que me estaba pasando. Pero no era capaz de decirle que no&raquo;. Cuando lleg&oacute; el d&iacute;a, Ania comenz&oacute; a llorar durante el camino hacia el centro abortista, y ya apenas par&oacute; durante el proceso. Lo recuerda con todo lujo de detalles: &laquo;Pasamos a la sala de espera. Yo estaba temblando de miedo. No estaba segura de lo que estaba haciendo, pero ya no me pod&iacute;a echar atr&aacute;s. En la sala hab&iacute;a m&aacute;s chicas, y una me impresion&oacute; mucho porque ten&iacute;a bastante barriguita. Yo sab&iacute;a que dentro hab&iacute;a una persona, y que esa chica hab&iacute;a venido a lo mismo que yo&raquo;.<\/p>\n<p align=\"justify\"> El siguiente paso fue la consulta del m&eacute;dico: &laquo;Me hizo sentar para hacerme una ecograf&iacute;a. Lo hizo sin ninguna delicadeza. Grap&oacute; la foto en la hoja donde yo ten&iacute;a que firmar, y al verla me puse otra vez a llorar. Estaba viendo a mi beb&eacute;. El m&eacute;dico me dijo: O firmas, o te largas. Era extremadamente fr&iacute;o, su cara no expresaba ning&uacute;n sentimiento. Ni le&iacute; el papel, pero mientras lo firmaba pensaba Dios m&iacute;o, qu&eacute; estoy haciendo, por qu&eacute; lo estoy haciendo&raquo;.<\/p>\n<p align=\"justify\"><strong>&laquo;S&oacute;lo quer&iacute;a quitarse al hijo de encima&raquo;<\/strong><\/p>\n<p align=\"justify\"> Una enfermera &laquo;me hizo pasar a otra habitaci&oacute;n y me dijo que me tranquilizara, que no me iba a doler&raquo;. All&iacute; se quit&oacute; la ropa, se puso el camis&oacute;n de hospital, y se la llevaron a la sala de abortos. &laquo;S&oacute;lo me hab&iacute;a quedado con la cruz de la Primera Comuni&oacute;n. La cog&iacute;, le ped&iacute; perd&oacute;n al Se&ntilde;or, le dije que tuviera compasi&oacute;n de m&iacute;. As&iacute;, con la cruz en la mano, me qued&eacute; dormida&raquo;.<\/p>\n<p align=\"justify\"> Se despert&oacute; en la habitaci&oacute;n donde se hab&iacute;a cambiado de ropa. &laquo;Al saber que ya lo hab&iacute;an hecho, mi llanto fue desgarrador. Y lo peor de todo es que, mientras yo estaba as&iacute;, mi novio estaba hablando por el m&oacute;vil, como si fuera algo normal. Ten&iacute;a todo tan controlado\u2026 que me pregunto si quiz&aacute; no era su primera vez&raquo;. Despu&eacute;s de salir del centro abortista, &laquo;desapareci&oacute; y no lo volv&iacute; a ver. No le import&oacute; c&oacute;mo me sent&iacute;a, s&oacute;lo quitarse al hijo de encima. Un d&iacute;a, me lo encontr&eacute;, y me trat&oacute; como si no hubiera pasado nada&raquo;.<\/p>\n<p align=\"justify\"><strong>Una religiosa que &laquo;lloraba conmigo&raquo;<\/strong><\/p>\n<p align=\"justify\"> Ania, ya sola, empez&oacute; a caminar por las calles &laquo;como una zombie. No pensaba, no sent&iacute;a nada. S&oacute;lo andaba. No era capaz ni de llegar a mi casa. Termin&eacute; yendo a un convento, donde conoc&iacute;a a la superiora. Me abrac&eacute; a ella llorando, y le cont&eacute; que acababa de abortar. Ella lloraba conmigo, y me dijo que sent&iacute;a mi dolor, que Jes&uacute;s me amaba y estaba conmigo. Cuando me tranquilic&eacute;, me explic&oacute; que ten&iacute;a que confesarme en la catedral&raquo;, porque el aborto era un pecado muy grave. &laquo;Ella misma me acompa&ntilde;&oacute; al d&iacute;a siguiente&raquo;.<\/p>\n<div class=\"multipage_separator\"><\/div>\n<p align=\"justify\"> Desgraciadamente, no encontr&oacute; el consuelo que estaba buscando. &laquo;El sacerdote no me dijo nada que me diese fuerzas o me inspirara, s&oacute;lo Reza esta oraci&oacute;n, ya est&aacute;s perdonada. Pens&eacute;: &iquest;Para eso he tenido que venir a la catedral?&raquo; Aunque la joven sab&iacute;a que Dios la hab&iacute;a perdonado, &laquo;conmigo misma no estaba bien&raquo;.<\/p>\n<p align=\"justify\"> Durante cuatro a&ntilde;os, &laquo;lo que hice fue intentar no pensar en el tema. Lo tapaba con otras cosas: con un mont&oacute;n de trabajo, con el alcohol, teniendo relaciones con chicos\u2026 Si ve&iacute;a un beb&eacute; me lo recordaba por un momento, pero enseguida desconectaba&raquo;.<\/p>\n<p align=\"justify\"><strong>Ante la Virgen embarazada<\/strong><\/p>\n<p align=\"justify\"> As&iacute; fue tirando hasta 2012, cuando Ania decidi&oacute; apuntarse a una peregrinaci&oacute;n a Medjugorje. Durante uno de los viajes, &laquo;me sent&iacute; muy identificada con una mujer que dio testimonio sobre su aborto y lo mal que lo hab&iacute;a pasado. Fue como si se me volviera a abrir la herida. Me ech&eacute; a llorar, habl&eacute; con uno de los sacerdotes y con esta mujer, que me recomend&oacute; que cuando volviese a Madrid hablase con la gente de Proyecto Raquel&raquo;, el itinerario que la Iglesia ofrece a las personas que sufren s&iacute;ndrome post-aborto.<\/p>\n<p align=\"justify\"> Al final, tambi&eacute;n ella se sinti&oacute; con fuerzas para coger el micr&oacute;fono en el autob&uacute;s y hablar de su experiencia, e incluso &laquo;del odio que hab&iacute;a llegado a tener a Dios&raquo;. Otro momento clave de este viaje fue la parada que hicieron en el monasterio de Iesu Communio, en La Aguilera: &laquo;Todo el mundo pasaba a orar sobre una imagen de la Virgen&raquo;. Ella tambi&eacute;n se acerc&oacute;, y &laquo;cuando llegu&eacute; result&oacute; que la imagen representaba a la Virgen embarazada. Me arrodill&eacute; ante ella y romp&iacute; a llorar por el dolor de saber que yo ya no ten&iacute;a a mi hijo. En ese momento, sent&iacute; que alguien me acariciaba la cabeza y me dec&iacute;a: No te preocupes, que tu hijo est&aacute; conmigo&raquo;.<\/p>\n<p align=\"justify\"><strong>Dicen que no duele, pero s&iacute;<\/strong><\/p>\n<p align=\"justify\"> Al volver a Madrid, entr&oacute; en Proyecto Raquel. Ah&iacute;, ha aprendido a reconocer la gravedad de la herida que llevaba dentro, y a ir superando el dolor. Ahora, puede hablar de ello y quiere hacerlo, aunque &laquo;cada vez que doy testimonio se me abre la herida&raquo;. Lo hace para que otras mujeres que se encuentren en su misma situaci&oacute;n &laquo;se den cuenta de que no est&aacute;n solas&raquo;, y animarlas a que no aborten. &laquo;Cuando te dicen que no te va a doler, s&oacute;lo te hablan de ti, no piensan en tu criatura. Pero lo que m&aacute;s duele es la herida psicol&oacute;gica&raquo;.<\/p>\n<p align=\"justify\"> En su situaci&oacute;n, &laquo;es muy doloroso&raquo; cuando oye a la gente defender el aborto. &laquo;No se dan cuenta de lo que llevan dentro realmente, no saben que es una persona, que tiene esp&iacute;ritu y que de lo primero que se forma es su coraz&oacute;n. Lo ven como un objeto&raquo;. Y, por supuesto, no aguanta que se hable de derecho al aborto. &laquo;Yo abort&eacute; porque no ve&iacute;a ninguna salida, era lo que se esperaba que hiciera. Nadie me dio ninguna informaci&oacute;n&raquo; sobre lo que iba a sufrir despu&eacute;s, ni sobre las entidades que le ofrec&iacute;an ayuda.<\/p>\n<p align=\"justify\"> Ahora, Ania a veces colabora haciendo rescates en la puerta de un centro abortista. Y ha comprobado que hablar de derecho al aborto ha hecho que &laquo;las chicas aborten mucho m&aacute;s, a veces van como al supermercado. Lo tienen tan asumido que, cuando les ofreces ayuda, simplemente te dicen: Es que no quiero tener al ni&ntilde;o. Otras no quieren, pero van obligadas por su padre o por su novio. La sociedad se lo toma como algo rutinario&raquo;.<\/p>\n<p align=\"justify\"><em><strong><a target=\"_blank\" href=\"http:\/\/www.alfayomega.es\/noticias_digital\/2014\/03\/20140305_TestimonioAnia.php\">Art&iacute;culo<\/a> de Mar&iacute;a Mart&iacute;nez Lopez publicado por Alfa y Omega&nbsp;<\/strong><\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por: Alfa y Omega Ania estaba lejos de casa, en un viaje de trabajo, cuando se hizo la prueba de embarazo. Al ver que sal&iacute;a positivo, &laquo;empec&eacute; a temblar. No sab&iacute;a si llamar al chico con el que estaba saliendo para dec&iacute;rselo, o esperar a volver. 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