{"id":33013,"date":"2016-06-13T12:36:34","date_gmt":"2016-06-13T17:36:34","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/las-secuelas-del-aborto-en-los-hombres\/"},"modified":"2016-06-13T12:36:34","modified_gmt":"2016-06-13T17:36:34","slug":"las-secuelas-del-aborto-en-los-hombres","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/las-secuelas-del-aborto-en-los-hombres\/","title":{"rendered":"Las secuelas del aborto en los&nbsp;hombres"},"content":{"rendered":"<p><b>Por: Revista Misi\u00f3n<\/b><\/p>\n<p align=\"justify\">Cada a&ntilde;o desde 1974 se celebra en Washington la &ldquo;Marcha por la vida&rdquo;, un acto reivindicativo en el que se pide la revocaci&oacute;n de la ley <em>Roe vs. Wade<\/em>, por la que se legaliz&oacute; el aborto en Estados Unidos en 1973.<br \/>\n&nbsp;<br \/>\nDesde no hace mucho tiempo, Chris Aubert participa en esa marcha o en la marcha que se hace en su localidad. Lo hace consciente de lo que vale una vida despu&eacute;s de darse cuenta de que, en lugar de los cinco hijos que le hacen inmensamente feliz, esa cifra podr&iacute;a ser de siete.<br \/>\n&nbsp;<br \/>\nEn 1985, su por entonces novia le dijo que estaba embarazada y que iba a abortar. &Eacute;l <strong>le dio 200 d&oacute;lares y se march&oacute; a ver un partido de b&eacute;isbol<\/strong>. En 1991, la historia&nbsp;se repiti&oacute; con otra novia.<br \/>\n&nbsp;<br \/>\n&ldquo;Era totalmente irrelevante para m&iacute;&rdquo;, cuenta en su <a target=\"_blank\" href=\"http:\/\/www.chrisaubert.com\/Chris_Aubert\/Truth_Blog\/Truth_Blog.html\">blog<\/a>. &Eacute;l cre&iacute;a que aquello no repercutir&iacute;a en su vida, <strong>pero, un d&iacute;a, en la consulta del ginec&oacute;logo, viendo, con su actual esposa, una ecograf&iacute;a de uno de sus hijos &ndash;esta vez s&iacute; deseado&ndash;, sinti&oacute; una punzada en el pecho<\/strong>, un arrepentimiento profundo por lo que hab&iacute;a hecho. &ldquo;Si pudiera volver atr&aacute;s, salvar&iacute;a a esos ni&ntilde;os&rdquo;, confiesa; &ldquo;<strong>hay una mancha que no se ir&aacute; de mi alma<\/strong>&rdquo;.<br \/>\n&nbsp;<br \/>\n<strong>Sobreproteger o destruir<\/strong><br \/>\n&nbsp;<br \/>\nVicky Thorn es activista provida desde antes de que existiera el movimiento como tal. Es la fundadora del <strong>Proyecto Raquel<\/strong>, que ayuda a las mujeres tras un aborto provocado. Tambi&eacute;n a los hombres, aunque asegura a la revista <a target=\"_blank\" href=\"http:\/\/revistamision.com\/showFile.php?yks=12ec6f1f73f42ee98e759aac13a18dc6febf86c1a3e61793\">Misi&oacute;n<\/a> que las secuelas de esta pr&aacute;ctica en ellos son a&uacute;n &ldquo;un tab&uacute;, porque se considera al aborto como un asunto de mujeres&rdquo;.<br \/>\n&nbsp;<br \/>\nTras no permitir el nacimiento de un hijo, Thorn describe una <strong>doble reacci&oacute;n en los hombres<\/strong>: por un lado, est&aacute;n los que, al tener hijos deseados, se vuelven <strong>sobreprotectores<\/strong> y viven en constante <strong>angustia<\/strong> por que les suceda algo. Por otro, se encuentran los que han pasado por un infierno de <strong>alcohol, drogas, adicciones sexuales y autodestrucci&oacute;n. <\/strong><br \/>\n&nbsp;<br \/>\nLa experiencia de\u2028Thorn es que, <strong>tras la\u2028p&eacute;rdida, el var&oacute;n pasa\u2028por la ira, la rabia, la\u2028frustraci&oacute;n, el sufrimiento\u2028profundo, el arrepentimiento\u2028y la tristeza<\/strong>.<br \/>\n&nbsp;<br \/>\n&ldquo;Les cuesta aceptar que han mirado hacia otro lado&rdquo;, afirma. A estos sentimientos se une la <strong>verg&uuml;enza por haber permitido que les arrebataran a sus hijos, a los que deb&iacute;an de haber protegido.<\/strong><br \/>\n&nbsp;<br \/>\nOtra de las ideas que apoya esta pretendida desvinculaci&oacute;n del hombre de la paternidad es la de que &ldquo;se trata del cuerpo de la mujer y por eso ella debe decidir&rdquo;.<br \/>\n&nbsp;<br \/>\n<strong>Cosa de dos<\/strong><br \/>\n&nbsp;<br \/>\n&ldquo;<strong>Un embarazo es cosa de dos<\/strong> y hay que hablarlo, m&aacute;s incluso si es inesperado. No se puede dejar al hombre de lado&rdquo;, asegura Samuel, que, dentro de apenas cuatro meses, se convertir&aacute; en padre a los 20 a&ntilde;os de edad.<br \/>\n&nbsp;<br \/>\nNi sus padres, ni los padres de su novia, ni su novia, ni &eacute;l trabajan. &ldquo;Aun as&iacute;, estamos todos muy contentos. En mi familia, nos gustan mucho los ni&ntilde;os, y yo quer&iacute;a tener hijos, aunque no tan pronto&rdquo;, concluye.<br \/>\n&nbsp;<br \/>\nLes preocupa el futuro, y por eso acudieron a Red Madre. Desde esta organizaci&oacute;n les procurar&aacute;n todo lo necesario para que a su peque&ntilde;o no le falte de nada.<br \/>\n&nbsp;<br \/>\nPero <strong>la mentira sobre el papel del hombre en la procreaci&oacute;n<\/strong> se extiende como una mancha de aceite. En ese pilar se apoyan muchos de los abortorios para esgrimir sus argumentos, cimentados desde una profunda visi&oacute;n feminista.<br \/>\n&nbsp;<br \/>\nSin ir m&aacute;s lejos, una visita a la p&aacute;gina web de la cl&iacute;nica Dator nos da la respuesta. En su apartado &ldquo;Hombre y aborto&rdquo;, la primera frase reza as&iacute;: &ldquo;Es la mujer quien debe tomar la decisi&oacute;n final sobre tener o no un aborto&rdquo;.<br \/>\n&nbsp;<br \/>\nOndina V&eacute;lez, m&eacute;dica y miembro del Instituto CEU de Estudios de la Familia, afirma que los hombres <strong>se sienten muy heridos tras el aborto, de tal forma que, en muchos casos, incluso pueden no volver a retomar la relaci&oacute;n con su pareja<\/strong>.<br \/>\n&nbsp;<br \/>\n&ldquo;En muchos matrimonios y parejas, la actitud m&aacute;s frecuente es que los hombres se encuentren expectantes y aceptan la decisi&oacute;n de ellas, precisamente porque sienten que &lsquo;el aborto es cosa de mujeres&rsquo; y que ellos no tienen derecho a opinar&rdquo;.<br \/>\n&nbsp;<br \/>\nPor ejemplo, dos de los varones que ha atendido Ondina en su consulta no estaban de acuerdo con deshacerse del hijo que ven&iacute;a en camino. &ldquo;Al poco tiempo, rompieron la relaci&oacute;n con sus parejas&rdquo;, apostilla V&eacute;lez.<br \/>\n&nbsp;<br \/>\nSon los que, o miran para otro lado, o inducen a la mujer a cometer un aborto. Parece que no se pueden desvincular de esa &ldquo;mala prensa&rdquo;. Sin embargo, tambi&eacute;n son v&iacute;ctimas de un entorno que muchas veces les presiona. Como dice Thorn, &ldquo;fueron animados a permitir que ella eligiera, cuando en realidad ellos quer&iacute;an ser padres&rdquo;.<br \/>\n&nbsp;<br \/>\n<strong><em>Por &Aacute;ngeles Conde Mir.&nbsp;<a target=\"_blank\" href=\"http:\/\/revistamision.com\/showFile.php?yks=12ec6f1f73f42ee98e759aac13a18dc6febf86c1a3e61793\">Art&iacute;culo<\/a> publicado originalmente en la revista Misi&oacute;n<\/em><\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por: Revista Misi\u00f3n Cada a&ntilde;o desde 1974 se celebra en Washington la &ldquo;Marcha por la vida&rdquo;, un acto reivindicativo en el que se pide la revocaci&oacute;n de la ley Roe vs. Wade, por la que se legaliz&oacute; el aborto en Estados Unidos en 1973. &nbsp; Desde no hace mucho tiempo, Chris Aubert participa en esa &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/las-secuelas-del-aborto-en-los-hombres\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abLas secuelas del aborto en los&nbsp;hombres\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-33013","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/33013","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=33013"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/33013\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=33013"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=33013"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=33013"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}