{"id":3309,"date":"2015-12-01T01:11:59","date_gmt":"2015-12-01T06:11:59","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/ventana-a-los-valores-del-reino\/"},"modified":"2015-12-01T01:11:59","modified_gmt":"2015-12-01T06:11:59","slug":"ventana-a-los-valores-del-reino","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/ventana-a-los-valores-del-reino\/","title":{"rendered":"Ventana a los valores del Reino"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify; font-style: italic; \">por Gerson Amat<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p class=\"copete\" style=\"text-align: justify;\">A la luz de la cruz y de la resurrecci\u00f3n de Jes\u00fas se descubre una \u00abnueva justicia\u00bb, una nueva manera de valorar la vida, una nueva manera de tener una \u00abrelaci\u00f3n justa\u00bb con Dios, pero tambi\u00e9n con los dem\u00e1s, con las cosas creadas y con nosotros mismos.<\/p>\n<p class=\"texto\">\n<p align=\"justify\" class=\"p1\"><b>Una sociedad necesitada de valores<\/b><br \/>\nHablar de &laquo;valores&raquo; se ha convertido en un t&oacute;pico, casi en una moda. Se oye comentar, casi en todos los &aacute;mbitos, que en nuestra sociedad se han perdido los valores, que la juventud ya no posee valores, que se necesita que reforcemos los valores y, sobre todo, eduquemos en valores. Hasta en las iglesias evang&eacute;licas se habla de valores. Incluso circula un material para la educaci&oacute;n en valores &laquo;cristianos&raquo; de adolescentes y j&oacute;venes. Lo que est&aacute; detr&aacute;s de estas expresiones es un sentimiento bastante generalizado de que se ha generado un &laquo;deterioro moral&raquo; en la sociedad, y en relaci&oacute;n con distintos aspectos de la vida.<br \/>\nLa tarea se complica cuando tratamos de conciliar los criterios de todos los que afirman que se han perdido los valores para discernir cu&aacute;les son los valores que verdaderamente &laquo;valen&raquo;. Esos &laquo;verdaderos valores&raquo; que se supone que val&iacute;an antes y que ahora ya no valen. Cuando llegamos a este punto unos piden justicia, otros libertad, igualdad y fraternidad; otros orden p&uacute;blico y seguridad&hellip; La lista podr&iacute;a extenderse tanto como la gu&iacute;a de tel&eacute;fonos, porque cada persona, o cada grupo, ostenta sus criterios acerca de lo que verdaderamente vale para su vida. Entonces advertimos que no es que se hayan &laquo;perdido los valores&raquo;, sino que otros valores los han reemplazado. Lo que &laquo;antes&raquo; (&iquest;hace quince a&ntilde;os, antes de la democracia, antes de la guerra&hellip;?) val&iacute;a para las personas que en aquellos momentos integraban la mayor&iacute;a de la sociedad ahora ha dejado de valer para quienes ahora pertenecen a la mayor&iacute;a, que no son las mismas personas que &laquo;antes&raquo;, ni siquiera sus hijos o sus nietos. Y mientras se ha dejado de valorar lo que para muchos era valios&iacute;simo, las mayor&iacute;as de hoy valoran otras cosas que antes resultaban impensables.<br \/>\nNi siquiera los pensadores &laquo;de oficio&raquo; consiguen un acuerdo sobre qu&eacute; son los valores, ni sobre si existen o no valores como tales. Para unos los valores, que no dejan de ser ideas abstractas (como la bondad, la justicia, la amistad, el esfuerzo), ser&iacute;an &laquo;realidades&raquo; que est&aacute;n ah&iacute;, al alcance, y que s&oacute;lo es asunto de aplicarlas a la vida. Para otros, en cambio, no existen &laquo;realmente&raquo;, de manera que s&oacute;lo ser&iacute;an criterios totalmente subjetivos y, por tanto, relativos. Lo &uacute;nico que queda m&aacute;s o menos claro es que los valores se relacionan con la bondad o la maldad de los comportamientos humanos y son, por tanto, necesarios para la vida, porque tienen el car&aacute;cter de normas de conducta y funcionan como una especie de &laquo;fundamento&raquo; de nuestras actitudes y comportamientos, de manera que marca una especie de camino para la felicidad que da sentido a nuestra vida como seres humanos.<br \/>\n<b>A la caza de los &laquo;valores evang&eacute;licos&raquo;<\/b><br \/>\nNi siquiera los evang&eacute;licos nos escapamos de este tema de los valores. No podemos. Moldean nuestra manera de hablar, y por lo tanto a de ver el mundo, la cultura en la que hemos nacido y de la que formamos parte. Resulta normal, entonces, que nosotros, hombres y mujeres de nuestra &eacute;poca, tambi&eacute;n utilicemos este mismo lenguaje.<br \/>\nLo que ya no es tan normal es que a la hora de hablar de ese &laquo;reemplazo de valores&raquo; los cristianos estemos de acuerdo con los que no lo son (digo, cristianos), porque considero que tampoco alcanzar&iacute;amos un acuerdo en cuanto a los valores que verdaderamente &laquo;valen&raquo;. &iquest;Ostentamos los mismos valores los cristianos y los no lo son? &iquest;Hemos coincidido alguna vez en cuesti&oacute;n de valores? &iquest;Existen valores espec&iacute;ficamente &laquo;cristianos&raquo; o &laquo;evang&eacute;licos&raquo;? Y si es as&iacute;, &iquest;c&oacute;mo podemos saber cu&aacute;les son los valores del evangelio?<br \/>\nEn este punto de la discusi&oacute;n podemos toparnos con un problema, pues existen dos maneras (por lo menos) de leer los textos de los evangelios. De entrada podemos llevar a cabo una lectura &laquo;moral&raquo;: leer los evangelios buscando directamente &laquo;qu&eacute; tenemos que hacer&raquo;. Una lectura orientada al descubrimiento de todos los principios, normas, consejos, frases escritas con el verbo en imperativo&hellip; As&iacute; encontrar&iacute;amos un sinf&iacute;n de exigencias que tendr&iacute;amos que satisfacer, se supone, para &laquo;ser buenos&raquo; y conseguir as&iacute; &laquo;la felicidad&raquo;, entendida, m&aacute;s o menos, como una vida tranquila, sana, apacible, &laquo;de buen rollo&raquo;. En el fondo, estas son algunas de las cosas que busca la gente. En este planteamiento se tratar&iacute;a de seguir a Jes&uacute;s de Nazaret como si fuera un maestro de moral, como alguien muy sabio que nos habr&iacute;a dado una lista de ense&ntilde;anzas que nos llevar&iacute;an&hellip; &iexcl;Al fracaso!<br \/>\nPorque las ense&ntilde;anzas de Jes&uacute;s lo llevaron, desde el punto de vista humano, es decir, desde los valores de su &eacute;poca tanto como los de la nuestra, a la incomprensi&oacute;n de sus familiares, al abandono y traici&oacute;n de sus amigos, al enfrentamiento con las autoridades religiosas y a la condena de las autoridades civiles y militares. Las hermosas ense&ntilde;anzas de Jes&uacute;s lo llevaron a la cruz. &iquest;Es eso lo que quiere la gente? &iquest;Lo que de verdad queremos para nosotros y para nuestros hijos? &iquest;Una vida que lleve a la incomprensi&oacute;n y al fracaso, con el riesgo de acabar igual de mal que Jes&uacute;s? Es un absurdo, &iquest;verdad? Hacer una lectura &laquo;moral&raquo; de los evangelios nos lleva al absurdo. &iquest;Qui&eacute;n puede creer que de verdad sean valores, como se&ntilde;alan las Bienaventuranzas, la pobreza, la tristeza, la mansedumbre, el hambre y la sed (es decir, la b&uacute;squeda apasionada) de la justicia, la misericordia, la rectitud de conciencia, el compromiso por la paz, la persecuci&oacute;n, los insultos o la calumnia? &iquest;Qui&eacute;n puede creer que todo eso nos puede hacer felices? &iexcl;Todo eso es humanamente absurdo!<br \/>\nPero existe otra manera de leer los evangelios. Yo la llamo &laquo;teol&oacute;gica&raquo;: se trata de ubicarnos desde la perspectiva de Dios, que al principio del ministerio de Jes&uacute;s proclama: &laquo;Este es mi Hijo amado en quien me complazco&raquo; (Mt 3,17). Consiste en no fijarnos, de entrada, en todas y cada una de las ense&ntilde;anzas morales concretas de Jes&uacute;s, sino en la persona misma de Jes&uacute;s. Consiste en prestar atenci&oacute;n al mensaje global de Jes&uacute;s: &laquo;El tiempo se ha cumplido y ya est&aacute; cerca el reino de Dios. Convert&iacute;os y creed en la buena noticia&raquo; (Mc 1.17). Se trata de aceptar la buena noticia anunciada por Jes&uacute;s y de seguirlo como el (mi\/nuestro) Se&ntilde;or, como el que viene de parte de Dios para traernos un gran regalo. Es decir, se trata de creer\/confiar en Jes&uacute;s. No es aceptar unas verdades morales m&aacute;s o menos sabias que se deben seguir, sino creer en Jes&uacute;s, Aqu&eacute;l que muere y resucita. Aqu&eacute;l que pasa por la cruz, por la muerte, por el fracaso, por el absurdo, hacia la vida exaltada en Dios, su Padre.<br \/>\n<b>&iquest;Tiene &laquo;valor&raquo; la cruz?<\/b><br \/>\nLos cristianos no vivimos a partir de una ense&ntilde;anza moral, ni siquiera la de Jes&uacute;s, sino de la proclamaci&oacute;n de los disc&iacute;pulos y disc&iacute;pulas la ma&ntilde;ana de Pentecost&eacute;s: &laquo;A este, que es Jes&uacute;s, Dios lo ha resucitado, y todos nosotros somos testigos de ello. El poder de Dios lo ha exaltado y &eacute;l, habiendo recibido del Padre el Esp&iacute;ritu Santo prometido, lo ha repartido en abundancia, como est&aacute;is viendo y oyendo&raquo; (Hch 2.32&ndash;33). Los cristianos partimos de lo que es menos valorado por los seres humanos: la muerte humillante, maldita e infame en una cruz. Este instrumento de tortura de los poderosos de este mundo se convierte para nosotros en un valor, en el valor m&aacute;s valioso y sublime porque por ella podemos contemplar el inmenso amor de Dios por sus criaturas. &laquo;El lenguaje de la cruz es, ciertamente, un absurdo para los que van por sendas de perdici&oacute;n; mas para nosotros, los que estamos en camino de salvaci&oacute;n, es poder de Dios [&hellip;] Por eso Dios ha decidido salvar a los creyentes a trav&eacute;s de un mensaje que parece absurdo. Porque mientras los jud&iacute;os piden milagros y los griegos buscan sabidur&iacute;a, nosotros anunciamos a Cristo crucificado que para los jud&iacute;os es una piedra en la que tropiezan, y para los paganos es cosa de locos. Pero para los que Dios ha elegido, sean jud&iacute;os o griegos, ese Cristo es poder y sabidur&iacute;a de Dios&raquo; (1Co 1.18.21b&ndash;24).<br \/>\nLa muerte y la resurrecci&oacute;n de Jesucristo invierten todos los valores humanos. Porque lo que parec&iacute;a el gran fracaso de Jes&uacute;s se manifiesta como su gran victoria, como la victoria de Dios sobre los poderes de este mundo. Ambas nos anuncian que lo que tiene &laquo;valor&raquo; no es el &eacute;xito de los que se salieron con la suya al matar a Jes&uacute;s. Tampoco tiene &laquo;valor&raquo; el poder econ&oacute;mico o pol&iacute;tico de los grandes sacerdotes de Jerusal&eacute;n, ni siquiera el poder religioso de los escribas y fariseos. Lo que de verdad tiene &laquo;valor&raquo; para los seres humanos es el amor de Dios que se ha manifestado en la resurrecci&oacute;n de su Hijo, y que le ha dado la raz&oacute;n, que ha declarado como verdadera su actuaci&oacute;n y su ense&ntilde;anza.<br \/>\nLo que ciertamente vale para Jes&uacute;s, y lo que en verdad vale para los hombres y las mujeres era y es Dios. Dios mismo. Y tambi&eacute;n, los hombres, los hombres y mujeres de carne y hueso, porque cada uno de ellos y ellas son imagen de Dios. Y tambi&eacute;n, los disc&iacute;pulos y disc&iacute;pulas, claro, los que lo acompa&ntilde;aron en su ministerio. Pero tambi&eacute;n, los enfermos y los pose&iacute;dos por esp&iacute;ritus malos, a los que san&oacute;, y los publicanos, y los pecadores, y las prostitutas, a los que acogi&oacute; en su comunidad. Tambi&eacute;n. los enemigos que lo ejecutaron, por quienes pidi&oacute; perd&oacute;n al Padre desde la cruz. Para Jes&uacute;s lo que de verdad tiene valor es Dios, y aquellos a quienes Dios ama.<br \/>\nLo que tiene valor para Jes&uacute;s es el reinado de Dios, es decir, su proyecto para los seres humanos: que seamos felices en comuni&oacute;n con &eacute;l, y que s&oacute;lo se realiza cuando lo dejamos a &eacute;l, a Dios mismo, en el centro de nuestras vidas. Ese era el secreto de Jes&uacute;s, y ese es el gran valor que Jes&uacute;s nos propone en la m&eacute;dula del Serm&oacute;n del Monte: &laquo;Vosotros, antes que nada, buscad el reino de Dios y su dikaiosine (= &laquo;todo lo que lleva consigo&raquo;, &laquo;el hacer lo que es justo delante de Dios&raquo;), y Dios os dar&aacute;, adem&aacute;s, todas estas cosas&raquo; (Mt 6,33). Jes&uacute;s entreg&oacute; su vida precisamente por poner en primer lugar el reinado de Dios y todo lo relacionado con &eacute;l, hasta las &uacute;ltimas consecuencias. Y como garant&iacute;a del &laquo;valor&raquo; de su elecci&oacute;n y su decisi&oacute;n, de que este es el aut&eacute;ntico camino, el Padre lo exalt&oacute;.<br \/>\nEl acontecimiento de la Pascua de Jes&uacute;s cambi&oacute; la vida de sus disc&iacute;pulos. A partir de ese momento, con la fuerza y la iluminaci&oacute;n del Esp&iacute;ritu Santo, su vida estuvo verdaderamente centrada en servir y anunciar a Dios y a su Reino, definitivamente manifestado en Cristo. A partir de ese momento, por la fe, por la confianza en el Dios que hab&iacute;a resucitado a Jes&uacute;s, la vida de los disc&iacute;pulos estuvo centrada en Dios.<br \/>\n<b>Una nueva comprensi&oacute;n de los &laquo;valores evang&eacute;licos&raquo;<\/b><br \/>\nY a partir de la Pascua, por el Esp&iacute;ritu Santo que recibieron, los disc&iacute;pulos adquieren una nueva comprensi&oacute;n de las ense&ntilde;anzas de Jes&uacute;s. A partir de la Pascua, por la iluminaci&oacute;n del Esp&iacute;ritu, los disc&iacute;pulos descubren el aut&eacute;ntico &laquo;valor&raquo; de los &laquo;valores&raquo; propuestos por Jes&uacute;s, y que son considerados como &laquo;antivalores&raquo; por quienes no han descubierto todav&iacute;a el amor de Dios.<br \/>\nA la luz de la cruz y de la resurrecci&oacute;n de Jes&uacute;s se descubre una &laquo;nueva justicia&raquo;, una nueva manera de tener una &laquo;relaci&oacute;n justa&raquo; con Dios, pero tambi&eacute;n con los dem&aacute;s, con las cosas creadas y con nosotros mismos. &laquo;Si vosotros no cumpl&iacute;s la voluntad de Dios mejor que los maestros de la ley y que los fariseos, no entrar&eacute;is en el reino de los cielos&raquo; (Mt 5.20). No se trata de cumplir unas normas, sino de vivir de acuerdo con las demandas de Dios para nosotros, lo cual es lo mejor para nosotros. No basta con no matar, no cometer adulterio, repudiar a la mujer legalmente, no jurar en falso o no pasarse de la ley del tali&oacute;n. Ni siquiera basta con amar a quienes nos aman. Jes&uacute;s pide la perfecci&oacute;n, la excelencia: &laquo;Vosotros ten&eacute;is que ser perfectos, como es perfecto vuestro Padre celestial&raquo; (Mt 5.48). La versi&oacute;n de Lucas nos aclara cu&aacute;l es esa perfecci&oacute;n: &laquo;Sed compasivos, como tambi&eacute;n vuestro Padre es compasivo&raquo; (Lc 6.36). Esa es la perfecci&oacute;n de Dios: su amor que regala el sol y la lluvia a justos e injustos; su amor que nos am&oacute; cuando todav&iacute;a &eacute;ramos pecadores.<br \/>\nEl &laquo;valor&raquo; m&aacute;ximo es el mismo Dios. El amor de Dios. El amor con el que Dios nos ha inundado el coraz&oacute;n al darnos el Esp&iacute;ritu Santo (Ro 5.5). El amor de Dios que nos capacita para vivir como vivi&oacute; el mismo Jes&uacute;s, y que es lo m&aacute;s absurdo a los ojos de los seres humanos: amar a los enemigos. &laquo;Dios nos ha dado la mayor prueba de su amor haciendo morir a Cristo por nosotros cuando a&uacute;n &eacute;ramos pecadores&raquo; (Ro 5.8). Ese amor es el que nos transforma y nos hace hijos de Dios, capaces, como su Hijo, de amar a nuestros enemigos y orar por los que nos persigan (Mt 5.44).<br \/>\nEsa es una justicia que supera la ley. Repasemos el Serm&oacute;n del Monte: Una manera de hacer el bien sin que los dem&aacute;s nos alaben, de orar sin pasar p&uacute;blicamente por piadosos, de arrepentirse de coraz&oacute;n sin poner cara de penitente. Es una manera de vivir acumulando &laquo;letras del tesoro&raquo; de Dios, adquiriendo &laquo;valores garantizados&raquo;, &laquo;acciones&raquo; y &laquo;obligaciones&raquo; que s&oacute;lo cotizan en la bolsa del Reino, desprendi&eacute;ndonos de todo con generosidad, movidos por la gratitud a Aqu&eacute;l que nos ha dado gratis lo que m&aacute;s valor tiene: una vida nueva, una vida de calidad, que ni la muerte puede destruir. Una vida que vale m&aacute;s que la comida de los mejores chefs de moda, y m&aacute;s que la ropa de las supermodelos. Una vida liberada del miedo al futuro, porque sabe que en el futuro est&aacute; Dios esper&aacute;ndonos, a la vez que nos sujeta ahora de la mano para que no caigamos. Una vida liberada para poder amar, sin miedo a la pobreza, a la tristeza, a la violencia&#8230; Una vida sin miedo. Dios, en este mundo, no nos libera del dolor y de la muerte. Nos libera del miedo al dolor y a la muerte, el miedo que nos impide amar como &eacute;l y ser felices como &eacute;l.<br \/>\n<b>Una vida construida sobre Dios mismo<\/b><br \/>\nCuando descubrimos en Jesucristo el valor del amor de Dios, que supera todas nuestras expectativas, nos damos cuenta (de nuevo sigo las Bienaventuranzas) de c&oacute;mo Dios ha abierto su Reino a los pobres, de c&oacute;mo consuela a los tristes, de c&oacute;mo los mansos reciben el cumplimiento de las promesas, de c&oacute;mo Dios colma toda hambre y sed de justicia, de c&oacute;mo su misericordia nos convierte en misericordiosos, de c&oacute;mo los que miran con la conciencia limpia se les da la capacidad de ver a Dios (precisamente en los &laquo;otros&raquo;: en los pobres, hambrientos, desnudos, encarcelados&hellip; en los pr&oacute;jimos&hellip; en los que Jes&uacute;s quiere ser servido), y de c&oacute;mo los que construyen puentes para la paz entre las personas, los grupos y las naciones se convierten en hijos de Dios. Y entonces adquieren sentido, y &laquo;valor&raquo;, la incomprensi&oacute;n, la persecuci&oacute;n, el insulto, la calumnia e incluso la muerte; por la muerte y la resurrecci&oacute;n de Jesucristo.<br \/>\n&iquest;Existen &laquo;valores&raquo; cristianos? &iquest;Cu&aacute;les son los &laquo;valores&raquo; evang&eacute;licos? Es importante saberlo, porque donde cada uno tiene sus &laquo;riquezas&raquo;, sus &laquo;valores&raquo;, all&iacute; enfocamos el coraz&oacute;n. &iquest;Cu&aacute;les son de verdad nuestras riquezas? &iquest;A qu&eacute; le damos verdaderamente valor en nuestras vidas? &iquest;Qu&eacute; es lo que est&aacute; detr&aacute;s de nuestras actitudes y mueve verdaderamente nuestras acciones? Cada uno tiene que contestarse a s&iacute; mismo estas preguntas.<br \/>\nJes&uacute;s nos muestra el valor central: Dios, el Dios de Jes&uacute;s. El &uacute;nico que merece ser amado con todo nuestro ser. Jes&uacute;s nos lo ha dado a conocer. &Eacute;l lo llamaba &laquo;Abba&raquo;, &laquo;papa&iacute;to&raquo;. En el supermercado de la vida podemos escoger los valores que queramos. Jes&uacute;s nos invita a &laquo;invertir&raquo; acertadamente, a buscar el mejor &laquo;terreno&raquo; sobre el que construiremos nuestra vida: la roca. Y la Roca, en la Biblia, es Dios.<br \/>\nTermino con las mismas palabras de Jes&uacute;s: &laquo;El tiempo se ha cumplido y ya est&aacute; cerca el reino de Dios. Convert&iacute;os y creed en la buena noticia&raquo;. (Mc 1.15).<br \/>\n&iexcl;Am&eacute;n!<\/p>\n<\/p>\n<p class=\"pie\" style=\"text-align: justify; font-style: italic; \">\u00a9Copyright 2009, LupaProtestante. Se tom\u00f3 de LupaProtestante.com. Se usa con permiso. Todos los derechos reservados. DesarrolloCristiano.com.<\/p><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>por Gerson Amat A la luz de la cruz y de la resurrecci\u00f3n de Jes\u00fas se descubre una \u00abnueva justicia\u00bb, una nueva manera de valorar la vida, una nueva manera de tener una \u00abrelaci\u00f3n justa\u00bb con Dios, pero tambi\u00e9n con los dem\u00e1s, con las cosas creadas y con nosotros mismos. 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