{"id":33126,"date":"2016-06-13T12:40:50","date_gmt":"2016-06-13T17:40:50","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/la-vida-de-un-embrion-vale-lo-mismo-que-la-de-una-persona-adulta\/"},"modified":"2016-06-13T12:40:50","modified_gmt":"2016-06-13T17:40:50","slug":"la-vida-de-un-embrion-vale-lo-mismo-que-la-de-una-persona-adulta","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/la-vida-de-un-embrion-vale-lo-mismo-que-la-de-una-persona-adulta\/","title":{"rendered":"\u00bfLa vida de un embri\u00f3n vale lo mismo que la de una persona&nbsp;adulta?"},"content":{"rendered":"<p><b>Por: Aleteia Team<\/b><\/p>\n<p align=\"justify\">\n\t<strong>1. La vida de un embri&oacute;n tiene el mismo valor que otra en cualquiera de sus fases porque desde la concepci&oacute;n tiene una dignidad intr&iacute;nseca al ser humano.<\/strong><\/p>\n<p align=\"justify\">\n\tLa constataci&oacute;n cient&iacute;fica de que la vida de cada ser humano comienza al completarse el proceso de fecundaci&oacute;n resulta cada vez m&aacute;s incuestionable. Sin embargo, se debate mucho sobre cu&aacute;ndo y en qu&eacute; casos esa entidad biol&oacute;gica en desarrollo puede considerarse una persona. Se trata de una cuesti&oacute;n crucial, ya que si el embri&oacute;n es ya un hombre, exige un respeto que implica no disponer de &eacute;l como medio, ni manipularlo, ni decidir sobre su origen, su vida o su muerte.<\/p>\n<p align=\"justify\">\n\t&quot;Est&aacute; en juego algo tan importante -advierte la enc&iacute;clica <em>Evangelium Vitae<\/em>&#8211; que, desde el punto de vista de la obligaci&oacute;n moral, bastar&iacute;a la sola probabilidad de encontrarse ante una persona para justificar la m&aacute;s rotunda prohibici&oacute;n de cualquier intervenci&oacute;n destinada a eliminar un embri&oacute;n humano&quot;.<\/p>\n<p align=\"justify\">\n\t&quot;&iquest;C&oacute;mo un individuo humano podr&iacute;a no ser persona humana?&quot;, pregunta la Congregaci&oacute;n para la Doctrina de la Fe en la Instrucci&oacute;n<em> Donum Vitae<\/em> sobre el respeto a la vida humana y la procreaci&oacute;n.<\/p>\n<p align=\"justify\">\n\tEl hombre es el mismo en todas sus fases. Reducir la persona a determinadas situaciones en las que en acto posea autoconciencia y racionalidad destruye la noci&oacute;n general de persona -responde el fil&oacute;sofo alem&aacute;n Robert Spaemann- porque no habr&iacute;a personas en sentido absoluto, sino que podr&iacute;a hablarse s&oacute;lo de situaci&oacute;n personal de los seres vivos.<\/p>\n<p align=\"justify\">\n\tPara Spaemann, &quot;es persona todo ser de una especie cuyos miembros poseen la capacidad de alcanzar la autoconciencia y la racionalidad&quot;.<\/p>\n<p align=\"justify\">\n\tAl considerar persona al embri&oacute;n, se tienen en cuenta criterios intr&iacute;nsecos a ese peque&ntilde;o ser. Porque, explica la catedr&aacute;tica de biolog&iacute;a molecular de la Universidad de Navarra Natalia L&oacute;pez Moratalla, lo espec&iacute;ficamente humano es inherente y originario, est&aacute; ligado a la vida recibida de los progenitores.<\/p>\n<p align=\"justify\">\n\tEn t&eacute;rminos teol&oacute;gicos, Dios infunde el alma al unirse el &oacute;vulo y el espermatozoide. &quot;Desde que aflora&quot;, la vida humana es sagrada porque &quot;implica directamente la acci&oacute;n creadora de Dios&quot;, explica Juan XXIII en la encl&iacute;clica Mater et magistra. Y son muchos los textos b&iacute;blicos que testimonian que incluso cuando est&aacute; todav&iacute;a en el seno materno, el hombre es t&eacute;rmino personal&iacute;simo de la amorosa y paterna providencia divina.<\/p>\n<p align=\"justify\">\n\tPor eso, el embri&oacute;n &quot;debe ser tratado como una persona desde la concepci&oacute;n&quot;, ense&ntilde;a el Catecismo de la Iglesia Cat&oacute;lica.<\/p>\n<p align=\"justify\">\n\tPara L&oacute;pez Moratalla, &quot;a una vida incipiente no se le puede negar la dignidad que le confiere su car&aacute;cter personal por el hecho de no manifestar todav&iacute;a las peculiaridades que corresponden a otra etapa de su vida&quot;.<\/p>\n<p align=\"justify\">\n\tSi la consideraci&oacute;n de persona se basara en criterios extr&iacute;nsecos, es decir, en factores externos al embri&oacute;n (como por ejemplo que ya haya anidado en el &uacute;tero de la madre), se acabar&iacute;a por caer en elementos totalmente convencionales y arbitrarios, advirti&oacute; la Academia Pontificia para la Vida en el comunicado final de su tercera asamblea general, del a&ntilde;o 1997.<\/p>\n<p align=\"justify\">\n\tPara evitarlo, concluye la <em>Evangelium Vitae<\/em>, &quot;al fruto de la generaci&oacute;n humana, desde el primer momento de su existencia, se ha de garantizar el respeto incondicional que moralmente se le debe al ser humano en su totalidad y unidad corporal y espiritual&quot;.<\/p>\n<p align=\"justify\">\n\tReferencias:<\/p>\n<p align=\"justify\">\n\t<a target=\"_blank\" href=\"http:\/\/www.aebioetica.org\/revistas\/2011\/22\/2\/75\/283.pdf\">Inicio de la vida humana: &iquest;Qu&eacute; hace humano el cuerpo del hombre? Coordinado por Natalia L&oacute;pez Moratalla<\/a><\/p>\n<p align=\"justify\">\t<a target=\"_blank\" href=\"http:\/\/www.vatican.va\/roman_curia\/congregations\/cfaith\/documents\/rc_con_cfaith_doc_19870222_respect-for-human-life_sp.html\">Instrucci&oacute;n<em> Donum Vitae<\/em><\/a><\/p>\n<p align=\"justify\">\t<a target=\"_blank\" href=\"http:\/\/www.vatican.va\/roman_curia\/pontifical_academies\/acdlife\/documents\/rc_pa_acdlife_doc_16021997_final-doc_sp.html\">Comunicado final de la III Asamblea General de la Pontificia Academia para la Vida, celebrada del 14 al 16 Febrero 1997 en el Vaticano<\/a><\/p>\n<p align=\"justify\">\n\t<a target=\"_blank\" href=\"http:\/\/www.vatican.va\/archive\/catechism_sp\/p3s2c2a5_sp.html\">Catecismo de la Iglesia Cat&oacute;lica (2274 y 2323)<\/a><\/p>\n<p align=\"justify\">\n\t<strong>2. El valor de la persona humana radica en que ha sido creada por Dios a su imagen, por amor.<\/strong><\/p>\n<p align=\"justify\">\n\t&quot;La vida del hombre proviene de Dios, es su don, su imagen e impronta, participaci&oacute;n de su soplo vital&quot;, escribe Juan Pablo II en la enc&iacute;clica Evangelium vitae (39), y a&ntilde;ade: &quot;es sagrada porque desde su inicio comporta la acci&oacute;n creadora de Dios y permanece siempre en una especial relaci&oacute;n con el creador, su &uacute;nico fin&quot;.<\/p>\n<p align=\"justify\">\n\tLa vida humana no es s&oacute;lo hechos f&iacute;sicos o qu&iacute;micos, sino que tiene tambi&eacute;n un importante componente espiritual. En cada &quot;yo&quot;, lo f&iacute;sico y lo metaf&iacute;sico est&aacute;n entremezclados. El homo sapiens, que algunos han llamado tambi&eacute;n animal liberum (libre), se mueve por algo m&aacute;s que por sus instintos corporales, tiene un impulso vital que coordina su vida. Para referirse a &eacute;l, se habla de raz&oacute;n, mente, entendimiento, alma,&#8230; La imagen y la semejanza de Dios se transmite a cada nueva vida precisamente por la creaci&oacute;n del alma.<\/p>\n<p align=\"justify\">\n\tPero esta concepci&oacute;n del hombre resulta a menudo incomprensible. En opini&oacute;n de L&oacute;pez Moratalla, en la cultura dominante se han dado dos regresiones: por una parte, la reducci&oacute;n de lo personal a lo biol&oacute;gico ha llevado a confundir la dignidad y el valor de la persona humana con el valor y la dignidad de la vida en cuanto proceso org&aacute;nico, y por otra parte, la separaci&oacute;n dualista de lo personal y lo biol&oacute;gico, de mente y cuerpo, ha llevado a considerar el cuerpo como algo que se posee, pero que no se es, y que puede manipularse a voluntad.<\/p>\n<p align=\"justify\">\n\t&quot;Para ambas perspectivas, pertenecer a la especie humana es un hecho biol&oacute;gico carente de relevancia &eacute;tica: s&oacute;lo ser&iacute;a persona el individuo de la especie humana en cuanto expresa de hecho ciertas cualidades (autonom&iacute;a, autoconciencia, racionalidad, etc.), cualidades todas ellas que requieren un largo periodo de tiempo de maduraci&oacute;n del cerebro, incluso despu&eacute;s del nacimiento -explica-. El car&aacute;cter personal, la dignidad propia de cada ser humano, ser&iacute;a algo que le reconocen los dem&aacute;s en tanto cumple determinadas condiciones de desarrollo, senescencia, capacidad de razonar, etc&eacute;tera&quot;.<\/p>\n<p align=\"justify\">\n\tEsta mentalidad favorece algunas pr&aacute;cticas actuales como la legalizaci&oacute;n del aborto, la experimentaci&oacute;n con embriones, la eutanasia, la eliminaci&oacute;n de miles de embriones diagnosticados con s&iacute;ndrome de Down o numerosos suicidios, que en algunos pa&iacute;ses aparecen como la primera causa de muerte no natural por delante de los accidentes de tr&aacute;fico.<\/p>\n<p align=\"justify\">\n\tLa enc&iacute;clica Evangelium vitae constata una confusi&oacute;n entre el bien y el mal en relaci&oacute;n con el mismo derecho fundamental a la vida. &quot;El criterio propio de la dignidad personal &#8211;el del respeto, la gratuidad y el servicio&#8211; se sustituye por el criterio de la eficiencia, la funcionalidad y la utilidad. Se aprecia al otro no por lo que &laquo; es &raquo;, sino por lo que &laquo; tiene, hace o produce &raquo;. Es la supremac&iacute;a del m&aacute;s fuerte sobre el m&aacute;s d&eacute;bil&quot;, indica.<\/p>\n<p align=\"justify\">\n\tSan Gregorio de Nisa propone una concepci&oacute;n de la persona humana como &quot;imagen viva que participa con su dignidad en la perfecci&oacute;n del modelo divino&quot; con un &quot;se&ntilde;or&iacute;o ministerial, reflejo real del se&ntilde;or&iacute;a &uacute;nico e infinito de Dios&quot;. Desde esta perspectiva, el hombre no es due&ntilde;o absoluto y &aacute;rbitro, sino administrador. Y su participaci&oacute;n en la soberan&iacute;a de Dios sobre el mundo se traduce en la responsabilidad, personal y social, de defender y promover, respetar y amar la vida, especialmente la que se encuentra en condiciones de mayor debilidad, como por ejemplo la del embri&oacute;n.<\/p>\n<p align=\"justify\">\n\tReferencias:<\/p>\n<p align=\"justify\">\n\t<a target=\"_blank\" href=\"http:\/\/books.google.es\/books\/about\/En_defensa_de_la_vida_humana.html?id=wk3IygAACAAJ&amp;redir_esc=y\"><em>En defensa de la vida humana<\/em>. Jos&eacute; Ram&oacute;n Recuero. Biblioteca Nueva. Madrid 2011<\/a><\/p>\n<p align=\"justify\">\n\t<a target=\"_blank\" href=\"http:\/\/www.vatican.va\/holy_father\/john_paul_ii\/encyclicals\/documents\/hf_jp-ii_enc_25031995_evangelium-vitae_sp.html\"><em>Evangelium vitae<\/em><\/a><\/p>\n<p align=\"justify\">\n\t<strong>3. Ese valor exige un respeto y una protecci&oacute;n para impedir su destrucci&oacute;n o manipulaci&oacute;n, tanto en su fase embrionaria como en cualquier otra, y ello a veces puede suponer un conflicto de intereses en el que debe triunfar la verdad.<\/strong><\/p>\n<p align=\"justify\">\n\tEl car&aacute;cter sagrado e inviolable de la vida humana (en el que se refleja la inviolabilidad misma del Creador) hace que nadie, en ninguna circunstancia, pueda atribuirse el derecho de matar directamente a un ser humano inocente como el no nacido, declara la Instrucci&oacute;n Donum vitae.<\/p>\n<p align=\"justify\">\tSin embargo, algunas pr&aacute;cticas extendidas conllevan la eliminaci&oacute;n deliberada de seres humanos inocentes, d&eacute;biles e indefensos. Por ejemplo, muchos embriones son utilizados para la experimentaci&oacute;n y como material biol&oacute;gico o como abastecedores de &oacute;rganos o tejidos. Al mismo tiempo, el aborto tiende a asumirse como un &quot;derecho&quot; hasta el punto de que el Estado lo considera legal y lo ofrece como un servicio p&uacute;blico gratuito.<\/p>\n<p align=\"justify\">\tA veces, las dificultades que puede conllevar el nacimiento de un nuevo hijo o los beneficios de la &quot;producci&oacute;n&quot; de un embri&oacute;n con determinadas caracter&iacute;sticas, llevan a poner en duda que el no nacido sea una persona; su vida se considera como un bien s&oacute;lo relativo que, seg&uacute;n una l&oacute;gica proporcionalista o de puro c&aacute;lculo, se coteja con otros bienes en juego atendiendo a la propia situaci&oacute;n personal; los derechos del embri&oacute;n disminuyen entonces para resolver m&aacute;s f&aacute;cilmente el conflicto de intereses.<\/p>\n<p align=\"justify\">\tPero ello es contrario al respeto a la vida y amenaza toda la cultura de los derechos humanos; podr&iacute;a incluso poner en peligro el significado mismo de la convivencia democr&aacute;tica (basada en el reconocimiento de la dignidad de todos los hombres) porque se acepta la eliminaci&oacute;n de algunos, el rechazo del m&aacute;s d&eacute;bil; las &laquo; razones de la fuerza &raquo; sustituyen la &laquo; fuerza de la raz&oacute;n &raquo;.<\/p>\n<p align=\"justify\">\tLa libertad debe reconocer y respetar su v&iacute;nculo constitutivo con la verdad, advierte la misma enc&iacute;clica; si no, se autodestruye y se dispone a la eliminaci&oacute;n del otro. &quot;Cada vez que la libertad, queriendo emanciparse de cualquier tradici&oacute;n y autoridad, se cierra a las evidencias primarias de una verdad objetiva y com&uacute;n, fundamento de la vida personal y social, la persona acaba por asumir como &uacute;nica e indiscutible referencia para sus propias decisiones no ya la verdad sobre el bien o el mal, sino s&oacute;lo su opini&oacute;n subjetiva y mudable o, incluso, su inter&eacute;s ego&iacute;sta y su capricho&quot;.<\/p>\n<p align=\"justify\">\tContra esta injusticia, la Evangelium vitae recuerda que &quot;el Creador ha confiado la vida del hombre a su cuidado responsable, no para que disponga de ella de modo arbitrario, sino para que la custodie con sabidur&iacute;a y la administre con amorosa fidelidad&quot;. Y a&ntilde;ade: &quot;S&oacute;lo si nos abrimos a la plenitud de la verdad sobre Dios, el hombre y la historia, la palabra &laquo; no matar&aacute;s &raquo; volver&aacute; a brillar como un bien para el hombre en todas sus dimensiones y relaciones&quot;.<\/p>\n<p align=\"justify\">\n\t<em>Agradecemos la revisi&oacute;n de este art&iacute;culo a Juan Luis Lorda, profesor de Antropolog&iacute;a de la Universidad de Navarra.<\/em><\/p>\n<p align=\"justify\">\n\t&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por: Aleteia Team 1. La vida de un embri&oacute;n tiene el mismo valor que otra en cualquiera de sus fases porque desde la concepci&oacute;n tiene una dignidad intr&iacute;nseca al ser humano. La constataci&oacute;n cient&iacute;fica de que la vida de cada ser humano comienza al completarse el proceso de fecundaci&oacute;n resulta cada vez m&aacute;s incuestionable. 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