{"id":3319,"date":"2015-12-01T01:12:11","date_gmt":"2015-12-01T06:12:11","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/quien-eres\/"},"modified":"2015-12-01T01:12:11","modified_gmt":"2015-12-01T06:12:11","slug":"quien-eres","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/quien-eres\/","title":{"rendered":"\u00bfQui\u00e9n eres?"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify; font-style: italic; \">por Marco A. Vega<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p class=\"copete\" style=\"text-align: justify;\">Volvamos a vivir el evangelio en el que el grande solo es Jes\u00fas. Volvamos a morir para que nosotros disminuyamos y del \u00fanico que hable la gente sea de \u00e9l.<\/p>\n<p class=\"texto\">\n<p style=\"text-align: justify;\">En la historia b&iacute;blica se destacan tres preguntas hechas por Dios que, sencillamente, me impresionan; y no es precisamente la pregunta, sino lo que ella revela al que es cuestionado. La primera se hace en el huerto del Ed&eacute;n, Dios cuestiona a Ad&aacute;n despu&eacute;s de su ca&iacute;da: &laquo;&iquest;d&oacute;nde est&aacute;s?&raquo;, la segunda, es la pregunta que Jes&uacute;s le hace a los disc&iacute;pulos de Juan el Bautista, cuando por instrucci&oacute;n de este comenzaron a seguirlo, la pregunta en esta oportunidad fue: &laquo;&iquest;qu&eacute; buscan?&raquo;. Y la tercera la tenemos en la muy conocida historia de Jacob, cuando despu&eacute;s de pelear con &eacute;l, Dios le pregunta &laquo;&iquest;c&oacute;mo te llamas?&raquo;<br \/>\nEstas tres preguntas, que Dios mismo hizo a estas tres personas, me mueven a averiguar qu&eacute; buscaba con ellas; &iquest;informaci&oacute;n?, esta posibilidad se descarta, porque estar&iacute;amos afirmando que Dios no sabe todas las cosas como siempre hemos cre&iacute;do; o, &iquest;desafiar luego de redarg&uuml;ir? Creo que detr&aacute;s de estas preguntas hay un desaf&iacute;o directo del Se&ntilde;or a sus siervos. No son para que Dios obtenga informaci&oacute;n, sino para hacer a la persona consciente de su realidad en cuanto a d&oacute;nde est&aacute;, qu&eacute; busca y qui&eacute;n es ella, tras la b&uacute;squeda de sus propias respuestas.<br \/>\n&iquest;D&oacute;nde est&aacute;s? no es m&aacute;s que &iquest;cu&aacute;nto est&aacute;s creciendo?, &iquest;c&oacute;mo est&aacute; tu vida espiritual hoy?, &iquest;cu&aacute;nto has madurando? Es una confrontaci&oacute;n directa al lugar donde nos encontramos desarrollando el ministerio &iquest;arenas movedizas o terreno firme?<br \/>\n&iquest;Qu&eacute; buscas? Esta pregunta nos desaf&iacute;a a discernir con toda honestidad qu&eacute; nos mueve verdaderamente a servir a Dios. &iquest;Buscamos los beneficios \u0097t&iacute;tulos puestos, reconocimientos\u0097 que &eacute;l nos da o lo buscamos a &eacute;l?, &iquest;y si no hubieran &laquo;beneficios&raquo;, seguir&iacute;amos am&aacute;ndolo?<br \/>\n&iquest;C&oacute;mo te llamas? Sin lugar a duda es la pregunta m&aacute;s relevante. Desaf&iacute;a a la persona a indagar en lo m&aacute;s &iacute;ntimo y a contestar con honestidad. Debe hacerlo como lo hizo Jacob cuando dio su nombre, pues en realidad lo que confes&oacute; fue &laquo;soy un enga&ntilde;ador&raquo;. Responder a esta pregunta no es tarea sencilla. Es la misma respuesta que debemos dar a la pregunta &iquest;qui&eacute;n eres?<br \/>\nComo Dios conoce todo lo que est&aacute; escondido para el ojo humano, no hay alternativa, debemos decir la verdad.<br \/>\nLa pregunta &iquest;c&oacute;mo te llamas? provoca el deseo de conocer a la persona en su interior. &iquest;Qui&eacute;n eres?, &iquest;qui&eacute;n eres cuando est&aacute;s a solas? y &iquest;qui&eacute;n eres cuando est&aacute;s frente las multitudes?, &iquest;qui&eacute;n crees que has llegado a ser?<br \/>\nSi es o no completamente honesta la respuesta a cada una de estas tres preguntas, solo lo apreciaremos al considerar qui&eacute;n es la persona que las hace. Cuando es Dios mismo, no hay posibilidad de escapar, de mentir, o de cambiar de alg&uacute;n modo la historia. Como Dios conoce todo lo que est&aacute; escondido para el ojo humano, no hay nada qu&eacute; hacer, no hay alternativa, debemos decir la verdad acerca de d&oacute;nde estamos, qu&eacute; buscamos y qui&eacute;nes somos. Delante de la presencia de Dios siempre nuestra realidad sale a la luz. Pero lo verdaderamente curioso es que, cuando son las dem&aacute;s personas las que hacen las mismas preguntas, ya sea por orgullo, por jactancia o por gloria, muchos de los l&iacute;deres contestan m&aacute;s de lo que debieran. Esto se observa cuando algunos predicadores invitados son presentados antes de su exposici&oacute;n, tal pareciera que el cielo se detiene para dar paso al &laquo;s&uacute;per hombre&raquo; de Dios.<br \/>\nEs justamente en este asunto que Juan el Bautista nos da un gran ejemplo de humildad cuando lo interrogaron acerca de su identidad. Es sobre esta pregunta que reflexionaremos en este art&iacute;culo: &iquest;Qui&eacute;n soy?<br \/>\nEste es el testimonio de Juan, cuando los jud&iacute;os enviaron de Jerusal&eacute;n sacerdotes y levitas a preguntarle:<br \/>\n\u0097&iquest;Qui&eacute;n eres t&uacute;? &Eacute;l confes&oacute; y no neg&oacute;. Confes&oacute;: \u0097Yo no soy el Cristo.<br \/>\nY le preguntaron: \u0097&iquest;Qu&eacute;, pues? &iquest;Eres t&uacute; El&iacute;as? Dijo: \u0097No soy. \u0097&iquest;Eres t&uacute; el Profeta? Y respondi&oacute;: \u0097No.<br \/>\nEntonces le dijeron: \u0097&iquest;Qui&eacute;n eres? Tenemos que dar respuesta a los que nos enviaron. &iquest;Qu&eacute; dices de ti mismo?<br \/>\n\u0097Dijo: \u0097Yo soy &laquo;la voz de uno que clama en el desierto: Enderezad el camino del Se&ntilde;or&raquo;, como dijo el profeta Isa&iacute;as. Juan 1.19\u009623Dijo: \u0097Yo soy &laquo;la voz de uno que clama en el desierto: Enderezad el camino del Se&ntilde;or&raquo;, como dijo el profeta Isa&iacute;as. Juan 1.19\u009623<br \/>\nLos que interrogaron a Juan eran hombres. Pero no simples hombres, sino sacerdotes y levitas. Con ellos era preciso quedar bien Con los altos jerarcas, con los pastores, con los l&iacute;deres muchos buscamos alardear de grandeza. Que sepan que tenemos tambi&eacute;n lo nuestro. Pero a diferencia de lo que yo personalmente hubiera dicho, Juan responde a la primer pregunta con un: &laquo;Yo no soy el Cristo.&raquo; Y si observamos bien, la pregunta que le hicieron fue otra: &iquest;Qui&eacute;n eres t&uacute;? Nunca le preguntaron que si era el Cristo. Pero Juan previendo lo que ellos supon&iacute;an respondi&oacute; directamente y sin rodeos. Perm&iacute;tame parafrasear lo que me parece que Juan dijo: &laquo;Ni crean, ni siquiera lo piensen, yo no soy y nunca ser&eacute; el que es grande en verdad, Jesucristo.&raquo; Fue su forma espectacular de no arrogarse una dignidad mesi&aacute;nica que solo el Mes&iacute;as posee, &laquo;ser la estrella de la historia&raquo;. La actitud opuesta a la de Juan preocupa en gran manera, solo basta ver cada presentaci&oacute;n de &laquo;siervos&raquo; que actualmente se da en algunas iglesias del Se&ntilde;or, que m&aacute;s bien parecen ellos los dioses y Dios el siervo. Son &laquo;siervos&raquo; con coraz&oacute;n de se&ntilde;or.<br \/>\nEntonces, cuando nos pregunten &iquest;qui&eacute;n eres?, podemos seguir el ejemplo de Juan el Bautista, &laquo;Jes&uacute;s es el que importa, no lo que yo sea, o lo que yo haga&raquo;. &iexcl;Es lo que &eacute;l hizo lo que importa, no lo que yo hago! No quiero con esto caer en extremos. Por supuesto podemos informar sobre lo que hacemos, pero este no es el problema, sino la actitud con la que anunciamos &laquo;todo lo que tenemos&raquo; como si en verdad fuera por nuestro propio poder que tenemos ciertos logros.<br \/>\nCon la segunda y tercera pregunta \u0097&iquest;Eres t&uacute; El&iacute;as? &iquest;Eres t&uacute; el Profeta?\u0097 respondi&oacute; con la misma actitud. Juan engrandece de nuevo el nombre de Dios al responder con sencillez: &laquo;No.&raquo; Y reafirma con su corta respuesta que el reino de Dios no se trata de qui&eacute;n es &eacute;l, sino de qui&eacute;n es el que lo envi&oacute;. Al ver los sacerdotes y levitas que no pod&iacute;an atraparlo en sus palabras le preguntan de nuevo: &laquo;&iquest;Qui&eacute;n eres?&raquo; &laquo;&iquest;Qu&eacute; dices de ti mismo?&raquo; Y Juan dice una de las frases m&aacute;s significativas para la vida de todo cristiano; en el vers&iacute;culo 23 afirma: &laquo;Soy la voz de uno que clama&raquo;.<br \/>\n&laquo;Jes&uacute;s es el que importa, no lo que yo sea, o lo que yo haga&raquo;<br \/>\n&iexcl;Sencillamente impresionante! Se define como uno. Solamente eso. Soy uno de los tantos que aman a Dios. Soy simplemente uno que quiere ayudar a que la gente busque a Dios. Soy uno entre los millones que sirven al Se&ntilde;or en este mundo. Soy solo eso, uno. Declara que es uno, no el &laquo;&uacute;nico&raquo;. Hay una marcada diferencia entre ser uno a ser el &uacute;nico. Si hubiera dicho que era el &uacute;nico, hubiera hablado con arrogancia, mentira, fraude, enga&ntilde;o.<br \/>\nAnte esta conciencia de Juan no puedo evitar recordar a El&iacute;as, que lloraba en una cueva quej&aacute;ndose ante el Se&ntilde;or porque se cre&iacute;a el &uacute;nico que no hab&iacute;a doblado sus rodillas a Baal. La respuesta del Se&ntilde;or tuvo una mezcla de confrontaci&oacute;n y humor al decirle que &eacute;l no era el &uacute;nico, sino que adem&aacute;s de &eacute;l hab&iacute;a nada m&aacute;s y nada menos que siete mil personas que tampoco hab&iacute;an doblado sus rodillas a Baal. No solamente El&iacute;as, sino tambi&eacute;n nosotros mismos creemos a veces que somos los &uacute;nicos en el mundo, que nuestra iglesia es la &uacute;nica, y que incluso nuestro ministerio pareciera, a nuestra propia mirada, que es el &uacute;nico capaz de tocar vidas.<br \/>\nY para hacer un cierre de pel&iacute;cula, en el vers&iacute;culo 25, cuando cuestionan su ministerio: &laquo;&iquest;Por qu&eacute; bautizas, si t&uacute; no eres el Cristo, ni El&iacute;as, ni el Profeta?&raquo;, Juan vuelve a hacer de las suyas al dar una respuesta que va m&aacute;s all&aacute; de la pregunta. Juan confiesa en el vers&iacute;culo 26: &laquo;Yo bautizo en agua, pero el que viene despu&eacute;s de m&iacute; &#8230; ni siquiera soy digno de desatar la correa de su calzado.&raquo; Para Juan el Bautista nunca fue importante su trabajo, Jes&uacute;s era todo. Su misi&oacute;n era menguar, era &laquo;desaparecer&raquo;. Por eso fue capaz de nunca buscar hacer m&eacute;ritos para ser reconocido, para ser aplaudido o apreciado por lo que hac&iacute;a. Por el contrario, hizo todo su esfuerzo para que quitaran de &eacute;l la mirada y la posaran en aquel a quien deb&iacute;an mirar, a Jes&uacute;s.<br \/>\nBuscando ser honesto, abriendo mi coraz&oacute;n al m&aacute;ximo, si yo en este tiempo estuviera ocupando la posici&oacute;n de Juan el Bautista e igualmente fuera interrogado &iquest;Qui&eacute;n eres?, quiz&aacute;s las siguientes hubieran sido algunas de mis respuestas:<\/p>\n<li style=\"text-align: justify;\">Para la honra y gloria de mi Se&ntilde;or, soy el &uacute;nico que conoci&oacute; a Jes&uacute;s desde que estaba en el vientre de mi madre. Incluso me regocij&eacute; cuando supe que &eacute;l estaba frente a m&iacute; en el vientre de su madre. Y fui lleno del Esp&iacute;ritu Santo por mi propio primo Jes&uacute;s.<\/li>\n<li style=\"text-align: justify;\">Soy el mensajero de Dios. Pero no como muchos otros mensajeros que andan por ah&iacute;; yo soy diferente. Incluso soy el &uacute;nico que bautizo en el Jord&aacute;n, los dem&aacute;s ni &laquo;Jord&aacute;n&raquo; tienen. Me parece impresionante, que Dios me haya dado exclusivamente el ministerio del bautismo de agua. Gente de todos lados viene a bautizarse, incluso confiesan sus pecados delante de m&iacute;. Claro\u0085 todo esto lo cuento para la gloria de Dios.<\/li>\n<li style=\"text-align: justify;\">Soy uno que tiene un ministerio de avanzada, confronto a la gente y miles se convierten a Dios. Dios me eligi&oacute; as&iacute;, con este car&aacute;cter. He logrado hacer convocatorias multitudinarias, tengo un gran liderazgo, y soy un modelo para muchos. Estoy pensando en hacer un programa de radio y bautismo por internet. Lo que no s&eacute; es c&oacute;mo hacer con el agua, pero vamos adelante. Quiz&aacute;s me d&eacute; resultado.<\/li>\n<li style=\"text-align: justify;\">He desarrollado el &laquo;modelo del bautismo&raquo;. Cada d&iacute;a asisten m&aacute;s a las aguas. De seguro es el bautismo de multiplicaci&oacute;n. Estamos tratando de abrir algunas sucursales bautismales. Adem&aacute;s estoy a punto de publicar un libro llamado Un bautismo sin berreras.<\/li>\n<li style=\"text-align: justify;\">Jes&uacute;s, refiri&eacute;ndose a m&iacute;, dice que soy antorcha que arde y alumbra, y adem&aacute;s afirma que no ha habido otro como yo sobre esta tierra. Claro, lo cuento no para que hagan una doctrina de esto, sino para que vean c&oacute;mo Dios me est&aacute; usando. &iexcl;Bendito sea su nombre!<\/li>\n<li style=\"text-align: justify;\">Yo tengo un esp&iacute;ritu diferente que muchos no entienden, vine en el esp&iacute;ritu de El&iacute;as. Es decir, &laquo;se ponen a cuentas con Dios o los quemo a todos&#8230;&raquo;<\/li>\n<li style=\"text-align: justify;\">Mis &uacute;ltimas conferencias sobre bautismo han logrado que llegue a muchos otros pa&iacute;ses de habla hispana. Ahora queremos bautizar en el mar Caribe, en algunos r&iacute;os grandes de la regi&oacute;n y, si podemos, en el Mar Muerto.<\/li>\n<p style=\"text-align: justify;\">Parece risible, pero en realidad as&iacute; nos escuchamos cuando nos preguntan qui&eacute;nes somos. Dejamos de glorificar a Dios y nos vestimos con el traje de &laquo;siervos&raquo; en busca de aplausos. Dando honor a nuestros logros, nuestros t&iacute;tulos, nuestras posiciones. Sin acordarnos de que nada de esto tiene sentido sin Jes&uacute;s.<br \/>\nConsiervos, l&iacute;deres y pastores, volvamos a vivir el evangelio en el que el grande solo es Jes&uacute;s. Volvamos a morir si es que nos bajamos de nuestra cruz, para que nosotros disminuyamos y del &uacute;nico que hable la gente sea de &eacute;l.<\/p>\n<\/p>\n<p class=\"pie\" style=\"text-align: justify; font-style: italic; \">Marco A. Vega es el director de Desarrollo Cristiano Costa Rica y pastor general de la iglesia Vida Abundante del Sur en San Jos\u00e9, Costa Rica. DesarrolloCristiano.com. \u00a9Copyright 2000-2009, todos los derechos reservados.\n<\/p><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>por Marco A. Vega Volvamos a vivir el evangelio en el que el grande solo es Jes\u00fas. Volvamos a morir para que nosotros disminuyamos y del \u00fanico que hable la gente sea de \u00e9l. En la historia b&iacute;blica se destacan tres preguntas hechas por Dios que, sencillamente, me impresionan; y no es precisamente la pregunta, &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/quien-eres\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00ab\u00bfQui\u00e9n eres?\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-3319","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3319","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=3319"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3319\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=3319"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=3319"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=3319"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}