{"id":3320,"date":"2015-12-01T01:12:13","date_gmt":"2015-12-01T06:12:13","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/cambio-de-perspectiva\/"},"modified":"2015-12-01T01:12:13","modified_gmt":"2015-12-01T06:12:13","slug":"cambio-de-perspectiva","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/cambio-de-perspectiva\/","title":{"rendered":"Cambio de Perspectiva"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify; font-style: italic; \">por Carlos Scott<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p class=\"copete\" style=\"text-align: justify;\">Cuando hablamos de Dios y la obra misionera, resulta indispensable entender que la misi\u00f3n no es nuestra ni pertenece a ning\u00fan proyecto privado. Hablar de misi\u00f3n es hablar de la misi\u00f3n de Dios.<\/p>\n<p class=\"texto\">\n<p style=\"text-align: justify;\">Durante los siglos anteriores se entendi&oacute; a la misi&oacute;n en una variedad de maneras. Se la interpret&oacute; como el salvar a los individuos de la condenaci&oacute;n eterna. Otros la entend&iacute;an en t&eacute;rminos culturales, tales como introducir a las personas del oriente o del sur a las bendiciones y privilegios del occidente cristiano. Muchas veces fue percibida en categor&iacute;as eclesi&aacute;sticas, como la expansi&oacute;n de la Iglesia o de una denominaci&oacute;n espec&iacute;fica. A veces se la defini&oacute; con referencia a la historia de la salvaci&oacute;n, como el proceso por el cual el mundo, de manera evolutiva o por un cataclismo, se transformar&iacute;a en el reino de Dios.<br \/>\nKarl Barth fue uno de los primeros te&oacute;logos en articular la misi&oacute;n en t&eacute;rminos de una actividad de Dios mismo. Entendi&oacute; la misi&oacute;n como algo derivado de la misma naturaleza de Dios. Esto la coloc&oacute; en el contexto de la doctrina de la Trinidad, no de la eclesiolog&iacute;a o la soteriolog&iacute;a. La doctrina cl&aacute;sica sobre la missio Dei (misi&oacute;n de Dios) como Dios Padre enviando al Hijo, y Dios Padre y el Hijo enviando al Esp&iacute;ritu Santo se ampli&oacute; para incluir un &laquo;movimiento&raquo; m&aacute;s: el Padre, el Hijo y el Esp&iacute;ritu Santo enviando a la Iglesia al mundo.<br \/>\n&laquo;La Iglesia se encuentra al servicio del movimiento de Dios hacia el mundo&raquo;<br \/>\nLa misi&oacute;n es de Dios y el &eacute;nfasis en la cruz impide cualquier posibilidad de comodidad misionera. La misi&oacute;n es un atributo de Dios. Dios es un Dios misionero. Se concibe la misi&oacute;n, entonces, como un movimiento de Dios hacia el mundo; se concibe a la Iglesia como un instrumento para esa misi&oacute;n. Existe la Iglesia porque existe la misi&oacute;n, y no al rev&eacute;s. La Iglesia es misionera por su misma naturaleza porque &laquo;su origen est&aacute; en la misi&oacute;n del Hijo y del Esp&iacute;ritu Santo&raquo;. Participar de la misi&oacute;n es participar en el movimiento del amor de Dios hacia las personas, porque Dios es fuente de un amor que env&iacute;a.<br \/>\n&laquo;La Iglesia se encuentra al servicio del movimiento de Dios hacia el mundo&raquo;. En su misi&oacute;n, la Iglesia testifica la plenitud de la promesa del reino de Dios y participa en la continua lucha de este reino contra los poderes de la oscuridad y el mal.<br \/>\nEl concepto &laquo;missio Dei&raquo; nos ayuda para articular la convicci&oacute;n de que ni la Iglesia ni ning&uacute;n otro agente humano pueden considerarse como el autor o portador de la misi&oacute;n. La misi&oacute;n es primera y finalmente la obra del Dios trino, Creador, Redentor y Santificador, por causa del mundo; un ministerio en el cual la Iglesia tiene el privilegio de participar. La misi&oacute;n nace en el coraz&oacute;n de Dios. Dios es fuente de un amor que env&iacute;a. Este es el sentido m&aacute;s profundo de la misi&oacute;n. Es imposible penetrar m&aacute;s all&aacute;; existe la misi&oacute;n sencillamente porque Dios ama a las personas.<br \/>\n&laquo;Por lo tanto nos acercarnos a definir la misi&oacute;n de Dios (missio Dei) cuando el pueblo de Dios cruza intencionalmente barreras de iglesia a no iglesia, de fe a no fe, para proclamar por palabra y acci&oacute;n el advenimiento del reino de Dios en Jesucristo, a trav&eacute;s de la participaci&oacute;n de la Iglesia en la misi&oacute;n de Dios de reconciliar a las personas con Dios, consigo mismas, unas con otras, y con el mundo, y reunirlas en la Iglesia a trav&eacute;s del arrepentimiento y la fe en Jesucristo por la obra del Esp&iacute;ritu Santo con miras a la transformaci&oacute;n del mundo como una se&ntilde;al de la venida del reino en Jesucristo&raquo; (Chuck Van Engen).<br \/>\nLa obra misionera en relaci&oacute;n a la misi&oacute;n de Dios<br \/>\nEl Antiguo Testamento fue la Escritura de los primeros ap&oacute;stoles. Es el trasfondo de la mayor&iacute;a de los conceptos y doctrinas de los escritores del Nuevo Testamento que defin&iacute;a la vida de la iglesia del primer siglo, es decir la misi&oacute;n. El mensaje del Antiguo Testamento es misionero en s&iacute;. El hilo que corre a lo largo del Antiguo Testamento es el deseo de Dios de salvar todas las naciones. La misi&oacute;n es el elemento que une y da sentido a los treinta y nueve libros. El mensaje del Antiguo Testamento est&aacute; referido a la misi&oacute;n transcultural, integral y prof&eacute;tica.<br \/>\nEl Pentateuco revela el prop&oacute;sito original de Dios para la humanidad, es decir, el ideal: G&eacute;nesis 1 y 2, es universal e integral. Luego relata la ca&iacute;da, la entrada del pecado y sus efectos (G&eacute; 3&ndash;11) de alcance universal e integral. Finalmente registra la propuesta de Dios en la misi&oacute;n de Israel (la soluci&oacute;n), que es universal, integral y prof&eacute;tica.<br \/>\nEl horizonte de la misi&oacute;n es transcultural, tiene que ver con la salvaci&oacute;n a todas las naciones.<br \/>\nG&eacute;nesis 12.1&ndash;3 expone el principio de la respuesta que Dios va a dar al contexto de pecado. Va a establecer un pacto, construir una relaci&oacute;n, con un hombre y su familia de entre todas las naciones. Primero lo separa del resto de la comunidad humana: &laquo;deja tu tierra, tus parientes y la casa de tu padre&raquo; (v. 1), le promete una tierra (v. 1), construir una relaci&oacute;n de bendici&oacute;n, de protecci&oacute;n, de confianza y de obediencia (v. 2), y formar una nueva comunidad (una naci&oacute;n grande, v. 2). B&aacute;sicamente Dios le promete a Abram todo lo que el ser humano hab&iacute;a perdido en la ca&iacute;da. En este sentido, Israel se convierte en un paradigma, un microcosmos del mundo. Lo que no se hab&iacute;a logrado con toda la humanidad, Dios lo estaba creando con un hombre y su familia. Dios enfatiza el horizonte universal, anuncia que por medio de Abram todas las familias de la tierra ser&aacute;n bendecidas. Orlando Costas describe la elecci&oacute;n de Israel como &laquo;un llamamiento al servicio de las naciones&raquo;. En el particularismo de la elecci&oacute;n radica el prop&oacute;sito universal en la bendici&oacute;n.<br \/>\nIsrael y los profetas<br \/>\nEl problema de Israel es que no cumpli&oacute; con su misi&oacute;n de ser ejemplo para las naciones. Pensaba que su elecci&oacute;n era un privilegio exclusivo, que Dios era su Dios y no el Dios de todo el mundo, que pod&iacute;an vivir en la manera que se les antojara y todav&iacute;a as&iacute; recibir&iacute;a la aprobaci&oacute;n de Dios, que la religi&oacute;n externa era suficiente para agradar al Se&ntilde;or. Esta mentalidad provoca la entrada del elemento prof&eacute;tico en la historia de Israel.<br \/>\nEs muy importante entender que el ministerio prof&eacute;tico en el Antiguo Testamento descansa en el pacto y especialmente en la renovaci&oacute;n de este registrada en Deuteronomio. La voz prof&eacute;tica es &laquo;volvamos al desierto&raquo;, volvamos a depender de nuestro Dios, a reconocerlo. Somos reino de sacerdotes y naci&oacute;n santa a las naciones. Deuteronomio contiene las bendiciones y las maldiciones del pacto (caps. 27&ndash;28). &laquo;Si realmente escuchas al Se&ntilde;or tu Dios, y cumples fielmente todos estos mandamientos que hoy te ordeno, el SE&Ntilde;OR te pondr&aacute; por encima de todas las naciones&raquo; (28.1 &#8211; NVI). Con la obediencia vienen las bendiciones. Estar &laquo;por encima de todas las naciones&raquo; es un concepto misionero (Ex 19.5). Es ser un especial tesoro para bendecir a las naciones. &laquo;Pero debes saber que si no obedeces al SE&Ntilde;OR tu Dios ni cumples fielmente todos los mandamientos y preceptos que hoy te ordeno, vendr&aacute;n sobre ti y te alcanzar&aacute;n todas estas maldiciones&raquo; (28.15 &#8211; NVI).<br \/>\nLa Biblia entera muestra el plan de Dios de reconciliar el hombre consigo y comunicar su gloria a todas las naciones.<br \/>\nEl deseo del Se&ntilde;or es que todas las naciones lo conozcan. Israel deb&iacute;a ser el modelo (una fuerza centr&iacute;peta y centr&iacute;fuga), pero fracas&oacute;. Dios env&iacute;a a sus profetas para que Israel vuelva al pacto, a la ley, y que anuncien lo que ha de pasar si no obedecen. El horizonte final es bendecir a todas las naciones y que sepan que el Se&ntilde;or es Dios. El horizonte de la misi&oacute;n es sumamente transcultural, es decir, tiene que ver con la salvaci&oacute;n y la bendici&oacute;n a todas las naciones.<br \/>\n&iquest;Por qu&eacute; participar en la misi&oacute;n de Dios?<br \/>\n&hellip;porque Dios es un Dios de amor \/ la misi&oacute;n es de Dios\/ el prop&oacute;sito es de Dios.<br \/>\n&hellip;porque es lo que somos &mdash;somos elegidos para servir, somos el instrumento de Dios para la bendici&oacute;n de las naciones.<br \/>\n&hellip;porque nos encontramos a nosotros mismos en tanto participemos como instrumentos del amor de Dios para todas las naciones.<br \/>\n&hellip;porque somos especialmente escogidos para participar en la misi&oacute;n de Dios.<br \/>\nReflexiones<br \/>\nLa Biblia entera muestra el plan de Dios de reconciliar el hombre consigo y comunicar su gloria a todas las naciones. La Iglesia es el instrumento de Dios para llevar a cabo su plan. La misi&oacute;n de Dios es un atributo de Dios mismo que se expresa en su accionar por redimir a la humanidad, e invita a su Iglesia a participar.<br \/>\nLa misi&oacute;n es transcultural (universal) e integral. La misi&oacute;n integral sin ser universal se convierte en localismo. Ocuparnos de la gente cercana pero no de la gente lejana es etnocentrismo y ego&iacute;smo. En el otro lado, la misi&oacute;n universal sin ser integral se convierte en proselitismo. Corremos el riesgo de ocuparnos &uacute;nicamente del aspecto religioso, personal, interno, y dejar de lado los otros aspectos de la vida de la gente. En el Antiguo Testamento, la misi&oacute;n se extiende a todas las &aacute;reas de la vida y a todas las naciones.<br \/>\n&laquo;La acci&oacute;n sin reflexi&oacute;n es fanatismo en movimiento pero la reflexi&oacute;n sin entrega es la par&aacute;lisis de toda acci&oacute;n&raquo;<br \/>\nLa encarnaci&oacute;n del Hijo es el modelo para la misi&oacute;n de la Iglesia. En su encarnaci&oacute;n, Jes&uacute;s se identific&oacute; con la humanidad pecadora, se solidariz&oacute; con ella en sus aspiraciones, angustias y debilidades, y la dignific&oacute; como creaci&oacute;n hecha a imagen de Dios. La Iglesia est&aacute; llamada a encarnar su misi&oacute;n al estilo de Jes&uacute;s.<br \/>\nDebemos anhelar y desear que la Iglesia de Jesucristo sea plantada en todas las etnias como expresi&oacute;n y anticipo del reino de Dios; pero el reino de Dios es mucho m&aacute;s que la Iglesia, por lo tanto su entendimiento misional debe abarcar todos los aspectos de la vida.<br \/>\nExiste un reino y un rey que quiere ser Se&ntilde;or. &laquo;Jesucristo es el Se&ntilde;or&raquo; y su deseo es que los ciegos vean, los tristes tengan gozo, los paral&iacute;ticos caminen, los que carecen de ropa y alimento los tengan, que se practiquen la justicia y el amor como se&ntilde;al del Reino (Lucas 4.18&ndash;19 y Mateo 9.35&ndash;36).<br \/>\nEspero, finalmente, que no caigamos en lo que muchas veces ha se&ntilde;alado John Stott: &laquo;La acci&oacute;n sin reflexi&oacute;n es fanatismo en movimiento pero la reflexi&oacute;n sin entrega es la par&aacute;lisis de toda acci&oacute;n&raquo;. Dios llama a todos los creyentes a participar y comprometerse en su misi&oacute;n.<\/p>\n<\/p>\n<p class=\"pie\" style=\"text-align: justify; font-style: italic; \">El autor (comibam_conosur@ciudad.com.ar), que ha trabajado durante largos a\u00f1os en la consolidaci\u00f3n de la obra misonera de la Iglesia Iberoamericana, es el presidente de COMIBAM Internacional. Vive, junto a su esposa Alicia, en Buenos Aires. Tienen dos hijos varones, y un nieto.  \u00a9Apuntes Pastorales XXV-2, todos los derechos reservados.<\/p><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>por Carlos Scott Cuando hablamos de Dios y la obra misionera, resulta indispensable entender que la misi\u00f3n no es nuestra ni pertenece a ning\u00fan proyecto privado. Hablar de misi\u00f3n es hablar de la misi\u00f3n de Dios. Durante los siglos anteriores se entendi&oacute; a la misi&oacute;n en una variedad de maneras. 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