{"id":3323,"date":"2015-12-01T01:12:16","date_gmt":"2015-12-01T06:12:16","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/hable-reina-madre\/"},"modified":"2015-12-01T01:12:16","modified_gmt":"2015-12-01T06:12:16","slug":"hable-reina-madre","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/hable-reina-madre\/","title":{"rendered":"\u00a1Hable, reina madre!"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify; font-style: italic; \">por Joyce E.W. Every-Calyton<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p class=\"copete\" style=\"text-align: justify;\">El egocentrismo es la esencia misma del pecado y ninguna madre amorosa va a querer que su hijo viva en pecado, por el contrario como la madre de Lemuel, ser\u00e1 celosa con el hijo que tanto quiere, orient\u00e1ndolo sabiamente.<\/p>\n<p class=\"texto\">\n<p style=\"text-align: justify;\">Una madre le est&aacute; hablando a su hijo; una madre sin nombre de un rey poco conocido. Se trata de la madre del rey Lemuel, de Mass&aacute;, en Arabia, y las palabras est&aacute;n registradas en Proverbios 31.1&ndash;9. Ese pasaje de la Biblia es fascinante porque se origina en una mujer, una mujer gentil, no perteneciente al pueblo de Israel. Pero ese es otro asunto. &iexcl;Escuch&eacute;mosla primero!<br \/>\nEn el per&iacute;odo del antiguo Testamento, y tambi&eacute;n en las naciones vecinas, el papel del padre en la educaci&oacute;n del hijo era de suprema importancia, y normalmente la funci&oacute;n de la madre era solamente reforzar aquello que el padre ense&ntilde;aba. Buenos ejemplos de esto ocurren en Proverbios 1.8 &mdash;&laquo;Hijo m&iacute;o, oye la ense&ntilde;anza de tu padre y no dejes la instrucci&oacute;n de tu madre&raquo;. Es probable que el esposo de esta &laquo;reina madre&raquo; ya hubiese fallecido. De cualquier manera ella se lanz&oacute; a la tarea de orientar a su hijo que se encontraba en una posici&oacute;n muy importante &mdash;el futuro de la naci&oacute;n depend&iacute;a de su desempe&ntilde;o&mdash; Entonces, &iquest;c&oacute;mo valorar la instrucci&oacute;n dada? &iquest;Qu&eacute; podemos aprender de esta mujer?<br \/>\nEn el vers&iacute;culo 2, observamos cu&aacute;nto ella amaba a su hijo: &laquo;Hijo m&iacute;o &hellip; hijo de mi vientre&raquo;. Evidentemente ella lo hab&iacute;a consagrado a Dios, pues lo describe como &laquo;hijo de mis votos&raquo;. De hecho, el nombre dado, Lemuel, significa perteneciente a Dios. Y, movida por ese amor tan intenso por su hijo, lo orient&oacute; sin importar la posici&oacute;n de &eacute;l. Ella es quien ten&iacute;a la experiencia de vida que los a&ntilde;os proporcionan; as&iacute;, consigui&oacute; detectar las &aacute;reas donde &eacute;l precisaba de m&aacute;s ayuda.<br \/>\nAntes de considerar esas &aacute;reas, unas observaciones simples. A veces, esas madres sin nombre, madres amorosas, creyentes sinceras, con tanta facilidad se pasman al ver el diploma universitario de la hija, o se intimidan por la posici&oacute;n del hijo en una gran empresa. Se pasman, se intimidan y paran de orientar. Cohibidas, &iexcl;piensan que una universidad nos ense&ntilde;a a vivir la vida como realmente es! Si ellas supiesen lo que pasa en realidad, las tonter&iacute;as que se hablan en un aula, se llenar&iacute;an de coraje, pedir&iacute;an al Se&ntilde;or las palabras necesarias, el momento oportuno e ir&iacute;an adelante. H&aacute;blele a su hijo de la indisciplina, de la desgracia que para miles y miles. &iexcl;Hable, mujer! &iexcl;Y no se olvide de vivir de acuerdo a la Escritura! &iexcl;No se esconda detr&aacute;s de la disculpa trillada de &laquo;yo no s&eacute; qu&eacute; decir&raquo;; o &laquo;ellos ya est&aacute;n formados y no lo necesitan&raquo;! Tampoco se calle porque su esposo sea fiel a la tarea de orientar. Recuerde que el nombre de la madre de muchos de los reyes del Antiguo Testamento aparecen en el texto b&iacute;blico (1Re 1.11&ndash;13; 2Re 15.2; 18.2; 2Cr 15.16, y otros), justamente porque ellas ejercieron un papel preponderante en el desempe&ntilde;o de sus hijos, para bien o para mal. En su caso particular no tiene que ser diferente.<br \/>\nEsa madre sabia que nos ocupa trabaj&oacute; varias &aacute;reas donde la experiencia confiere una autoridad innegable. Primero ella trabaj&oacute; el &aacute;rea de la disciplina personal, y dio su aviso contra la inmoralidad sexual &mdash;&laquo;No des a las mujeres tu fuerza, ni tus caminos a las que destruyen los reyes&raquo; (Pr 31.3)&mdash; refuerza la ense&ntilde;anza de otros pasajes, como, por ejemplo, Proverbios 5.7&ndash;23. Llama la atenci&oacute;n la franqueza y su abordaje sin rodeos. Cu&aacute;nta fuerza moral, cu&aacute;nta fuerza emocional, cu&aacute;nta fuerza espiritual y fuerza f&iacute;sica (&iexcl;que lo diga un infectado de VIH!).<br \/>\n&iquest;No se disipan nuestros pa&iacute;ses, inclusive nuestras iglesias, debido a la indisciplina personal y la inmoralidad? &iquest;Cu&aacute;ntos j&oacute;venes con tanto potencial no perder&aacute;n el camino por esta causa? Destruidos en su vida acad&eacute;mica, financiera, profesional, espiritual &mdash;para no hablar de otras consecuencias, el luto de las madres solteras, una generaci&oacute;n que crece sin saber lo que es tener un hogar dirigido por un padre y una madre casados, una generaci&oacute;n que crece en las calles de nuestras grandes ciudades. &iexcl;Esta es una instrucci&oacute;n clara, sabia e imprescindible! No podemos jam&aacute;s renunciar a nuestra responsabilidad, pensando que la educaci&oacute;n sexual en las escuelas, la educaci&oacute;n informal de los compa&ntilde;eros o las telenovelas van a ser suficientes. Toda orientaci&oacute;n aunque sea escasa, cuando no est&aacute; de acuerdo con la Biblia, es inoportuna. &iexcl;Tome coraje! &iexcl;Hable, mujer! Hable como esa madre que hace tanto tiempo habl&oacute;.<br \/>\nPero ella no par&oacute; all&iacute;. Una alusi&oacute;n a las bebidas alcoh&oacute;licas es relevante. Aunque hoy, muchos, desesperados &mdash;&laquo;los que perecen&raquo;, los &laquo;amargados de esp&iacute;ritu&raquo; (Pr 31.6)&mdash; se anestesian de los dolores de la vida en los clubes, en las fiestas sociales, en los millares de barcitos, o aun en casa. Con buena percepci&oacute;n, la madre de Lemuel comenta aquello que lleva a tantos a caer en esto: &laquo;para que se escapen de su pobreza y no se acuerden m&aacute;s de sus fatigas&raquo; (Pr 31.7), sin mencionar el n&uacute;mero creciente de accidentes provocados por aquellos que, bebidos, &laquo;se olvidan de la ley&raquo; (Pr 31.5). La situaci&oacute;n es igualmente seria. Con las consabidas disculpas nos mantienen callados: &laquo;los j&oacute;venes de hoy en d&iacute;a son as&iacute;&raquo;, &laquo;todos beben, aun s&eacute; de un dirigente de la iglesia que tiene un bar en la sala&raquo;. &iexcl;D&iacute;gale la verdad a su hijo! H&aacute;blele de la indisciplina, de la desgracia que la bebida trae para miles y miles. &iexcl;Hable, mujer! &iexcl;Y no se olvide de vivir de acuerdo a la Escritura!<br \/>\nEn segundo lugar, ella abord&oacute; cuestiones ligadas a la esfera p&uacute;blica. La mam&aacute; de Lemuel estaba orientando a un rey, al l&iacute;der de una naci&oacute;n. No piense, que por esto sus palabras no tienen nada que ver con usted. Al final, por ah&iacute; afuera van mujeres criando los futuros l&iacute;deres de nuestros pa&iacute;ses, lavando su ropa, haciendo su comida, disciplinando, jugando, trasmitiendo valores &mdash;tal vez usted sea una de ellas. &iquest;Ya pens&oacute; en esa posibilidad? Asusta, &iquest;no? Pero, aunque sus hijos no lleguen a dirigir una naci&oacute;n, necesitan una orientaci&oacute;n que los ayude a ser buenos ciudadanos, para el bien com&uacute;n. Los valores sociales aqu&iacute; esbozados son v&aacute;lidos para todos, en todas las &eacute;pocas.<br \/>\nAunque sus hijos no lleguen a dirigir una naci&oacute;n, necesitan una orientaci&oacute;n que los ayude a ser buenos ciudadanos, para el bien com&uacute;n.<br \/>\n&laquo;Abre tu boca a favor del mudo, por los derechos de todos los que se hallan desamparados&raquo; (Pr 31.8). Esa orden no es s&oacute;lo una vindicaci&oacute;n de un trabajo serio, int&eacute;rprete entre sordos y mudos. &iexcl;Ojal&aacute; tuvi&eacute;semos m&aacute;s personas, m&aacute;s creyentes que se preocuparan por ellos! La palabra mudo se refiere, ante todo, a aquellos que no cuentan con alguien que hable a su favor, quien reivindique sus (a veces pocos) derechos. Podemos incluir aqu&iacute; hu&eacute;rfanos, viudas, ni&ntilde;as y ni&ntilde;os de la calle, limitados f&iacute;sicos&hellip; C&oacute;mo impresiona el testimonio de Job que &laquo;hac&iacute;a de ojos para el ciego, y de pies para el cojo. De los necesitados era padre, y aun la causa de los desconocidos examinaba&raquo; (Job 29.15&ndash;16). &iquest;Qu&eacute; tal comenzar a trasmitir valores de verdadera compasi&oacute;n a los hijos? El mundo actual es tan cruel con su filosof&iacute;a de &laquo;cada quien por su lado&raquo;, &laquo;ese no es mi problema, gracias a Dios&raquo;. Mas sepa que, gracias a&nbsp; ese mismo Dios, el problema es suyo. El Se&ntilde;or anda por el patio de nuestra casa, por el estacionamiento del condominio donde vivimos, preguntando: &laquo;&iquest;Donde est&aacute; tu hermano?&raquo; (Gn 4.9) Ese &laquo;no s&eacute;&raquo; de Ca&iacute;n a toda su indignaci&oacute;n no valdr&aacute; de nada. Las universidades y escuelas no ense&ntilde;an esa compasi&oacute;n de Cristo y de Job. Cursos acerca de la &laquo;Sociolog&iacute;a de la miseria&raquo; no son la misma cosa.<br \/>\nQueda, todav&iacute;a, otro grupo enorme de mudos. Son los que no nacieron y que nunca nacer&aacute;n; los que fueron abortados. &iquest;No ser&aacute; hora de asumir el desaf&iacute;o, la desgracia de ese aspecto de la realidad nacional y mundial a&uacute;n con m&aacute;s ah&iacute;nco como madres cristianas, como madres creyentes, pues el problema est&aacute; en la iglesia tambi&eacute;n? &iexcl;Hable mujer a sus hijos e hijas de todo ese cuadro social doloroso! Ay&uacute;delos a sentir el dolor del pueblo, la tragedia de todos aquellos que se hallan desamparados.<br \/>\nEse cuadro social tambi&eacute;n incluye pobres y desamparados (Pr 31.9). Mucho se ha hablado de esa realidad tercer-mundista y quedamos casi anestesiadas, no sentimos m&aacute;s la injusticia de una situaci&oacute;n de tama&ntilde;a desigualdad.<br \/>\nPero, la madre de Lemuel orient&oacute; a su hijo para tener una actuaci&oacute;n definida, concreta&hellip;&laquo;haz justicia a los pobres y a los desamparados&raquo;. Ella no estaba incentivando a su hijo hacia ninguna pol&iacute;tica de izquierda &mdash;considere que en todo el pasaje no hay ninguna orientaci&oacute;n sobre c&oacute;mo guardar las fronteras nacionales, sobre el ej&eacute;rcito y su tama&ntilde;o, sobre los tipos de castigo que deber&iacute;an aplicarse o sobre el nombre del primer ministro. Ay&uacute;delos a sentir el dolor del pueblo, la tragedia de todos aquellos que se hallan desamparados. Orientar b&iacute;blicamente no es la misma cosa que andar arengando porque &laquo;los j&oacute;venes ya no aguantan m&aacute;s las mismas salidas&raquo;. Hay principios de justicia que son universales porque son b&iacute;blicos y este es uno de ellos. &iexcl;Hable, mujer! No se esconda detr&aacute;s de las viejas disculpas: &laquo;La gente ya no sabe por qu&eacute; partido pol&iacute;tico votar&raquo;, &laquo;el problema es del gobierno&raquo;, &laquo;ya lo intentamos pero los pobres siguen en las mismas; no quieren mejorar&raquo;, &laquo;una vez pobre, siempre pobre&raquo;. La Biblia insiste: &laquo;Abre tu boca, juzga rectamente&raquo;.<br \/>\n&iquest;Ser&aacute; que nuestros pa&iacute;ses necesitaban ser como son? &iquest;Esa multitud de necesitados va creciendo y creciendo sin que digamos nada, sin que hagamos nada, nunca? Hable, mujer, por amor a Dios, por amor a todo su pueblo, por amor a su propio hijo. El egocentrismo es la esencia misma del pecado y ninguna madre amorosa va a querer que su hijo viva en pecado, por el contrario como la madre de Lemuel, ser&aacute; celosa con el hijo que tanto quiere, orient&aacute;ndolo sabiamente. &iexcl;Feliz Lemuel que tuvo una madre as&iacute;! Hable usted, mujer y &laquo;sus hijos se levantar&aacute;n y la llamar&aacute;n dichosa&raquo; (Pr 31.28).<\/p>\n<\/p>\n<p class=\"pie\" style=\"text-align: justify; font-style: italic; \">La autora, irlandesa de nacimiento, vive en Brasil con su esposo, Glenn, desde 1972. Es ge\u00f3grafa y doctora en Teolog\u00eda.  Ense\u00f1a en el Seminario Teol\u00f3gico Bautista del Norte de Brasil y en el Seminario Teol\u00f3gico Congregacional. Publicado en @Apuntes Pastorales XXVI-4, todos los derechos reservados.<\/p><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>por Joyce E.W. Every-Calyton El egocentrismo es la esencia misma del pecado y ninguna madre amorosa va a querer que su hijo viva en pecado, por el contrario como la madre de Lemuel, ser\u00e1 celosa con el hijo que tanto quiere, orient\u00e1ndolo sabiamente. 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