{"id":3326,"date":"2015-12-01T01:12:19","date_gmt":"2015-12-01T06:12:19","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/como-piedras-vivas\/"},"modified":"2015-12-01T01:12:19","modified_gmt":"2015-12-01T06:12:19","slug":"como-piedras-vivas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/como-piedras-vivas\/","title":{"rendered":"Como piedras vivas"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify; font-style: italic; \">por Jos\u00e9 Belaunde<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p class=\"copete\" style=\"text-align: justify;\">Nuestro modelo de piedra viva es Jesucristo, la piedra angular sobre la cual todo el edificio es edificado. El  est\u00e1 vivo con la vida de Dios y es nuestra fuente de vida \u00abporque en \u00c9l habita toda la plenitud de la divinidad\u00bb (Col 2.9).<\/p>\n<p class=\"texto\">\n<p class=\"p1\" style=\"text-align: left;\">La sola idea de piedra viva es una contradicci&oacute;n porque sencillamente no hay nada m&aacute;s muerto que una piedra. No se mueve, no respira, est&aacute; fr&iacute;a. Pero esto no debe sorprendernos. El evangelio est&aacute; lleno de nociones que contradicen a los conceptos del mundo, pues Jes&uacute;s mismo fue puesto por &laquo;se&ntilde;al que ser&aacute; contradicha&raquo; (Lc 2.34). Por ello, la vida del cristiano est&aacute; llena de lo que para el mundo son contradicciones, seg&uacute;n dice Pablo: &laquo;como enga&ntilde;adores, pero veraces; como desconocidos, pero bien conocidos; como moribundos, mas he aqu&iacute; vivimos; como castigados, mas no muertos; como entristecidos, mas siempre gozosos; como pobres, mas enriqueciendo a muchos; como no teniendo nada, mas posey&eacute;ndolo todo&raquo; (2 Co 6.8-10).<br \/>\nNuestro modelo de piedra viva es Jesucristo, la piedra angular sobre la cual todo el edificio es edificado, (Is 28.16; 1 Pe 2.6). Est&aacute; vivo con la vida de Dios y es nuestra fuente de vida &laquo;porque en &Eacute;l habita toda la plenitud de la divinidad&raquo; (Col 2.9).<br \/>\n La piedra no escoge su lugar sino es colocada por el arquitecto de acuerdo a la ubicaci&oacute;n prevista en sus planes. Estamos vivos gracias a la vida que recibimos de &Eacute;l cuando nacimos de lo alto. Como la vid transmite su vida a todos los renuevos que brotan en ella, as&iacute; tambi&eacute;n nosotros tenemos vida si permanecemos en &Eacute;l como sarmientos en la cepa (Jn 15.4-5).<br \/>\nNadie es piedra viva para s&iacute; mismo, sino para ser utilizado en la edificaci&oacute;n de la casa espiritual que Dios est&aacute; construyendo para morada suya entre los hombres (Ef 2.22). El modelo de su construcci&oacute;n es el que vio Mois&eacute;s en el esp&iacute;ritu y que sirvi&oacute; tambi&eacute;n para el tabern&aacute;culo del desierto (Ex 26.30) y para el templo que edific&oacute; Salom&oacute;n (Hb 8.5), hecho &eacute;ste de piedras muertas.<br \/>\nLas piedras con que se construye el nuevo templo espiritual han sido sacadas de la cantera situada en el desierto que es el mundo, morada de b&uacute;hos y chacales (Is 34.14-15). Cristo nos rescat&oacute; del reino de las tinieblas y nos trajo al reino de su luz admirable (1 Pe 2.9), al valle florido donde se construye su templo.&nbsp;<br \/>\nPero, antes de ser utilizados en su edificaci&oacute;n, tenemos que ser tallados por &Eacute;l. Primero a golpes potentes de mazo, luego, a medida que vamos tomando la forma que &Eacute;l requiere, con cinceles cada vez m&aacute;s finos y golpes cada vez m&aacute;s precisos, hasta que por fin estamos listos para ser colocados en el sitio que &Eacute;l ha previsto. La piedra no escoge su lugar sino es colocada por el arquitecto de acuerdo a la ubicaci&oacute;n prevista en sus planes. Si la piedra se pusiera a discutir y se negara a ser colocada en su sitio, correr&iacute;a el peligro de ser descartada.<br \/>\nUna vez puesta en el lugar destinado, la piedra colabora en el equilibrio de las fuerzas din&aacute;micas que rigen la construcci&oacute;n. La piedra soporta la presi&oacute;n de los bloques que est&aacute;n encima y, a su vez, es soportada por los que est&aacute;n debajo y a sus lados. As&iacute;, nosotros colaboramos con el sostenimiento del edificio &laquo;soport&aacute;ndonos unos a otros y perdon&aacute;ndonos unos a otros&raquo; (Col 3.13), y tratando de no ser un peso excesivo para las piedras que, a su vez, tambi&eacute;n nos soportan. La piedra debe encajar perfectamente en su sitio. Si no encaja bien hace peligrar la estructura del edificio y tendr&iacute;a que ser desechada. As&iacute; tambi&eacute;n, nosotros, lo seremos igualmente si somos tercos y nos rebelamos contra las presiones que nos toca sobrellevar.<br \/>\nLa piedra, una vez puesta en la pared, sufre sin quejarse ni protestar los embates del mal tiempo, del viento, la lluvia y la nieve. Est&aacute; all&iacute; precisamente para eso, para guarecer el interior del templo. &iquest;Qu&eacute; ser&iacute;a del edificio si las piedras del muro, asustadas por los embates de la tempestad, quisieran retirarse a un sitio m&aacute;s protegido? No obstante, los bloques de piedra pueden resistir porque han sido &laquo;fortalecidos con todo poder, conforme a la potencia de su gloria, para toda paciencia y longanimidad&raquo; (Col 1.11). As&iacute; como el alfarero nunca fabrica dos c&aacute;ntaros iguales, Dios nunca crea dos piedras iguales. La piedra que est&aacute; en contacto con el mundo es machucada, golpeada, rayada por los transe&uacute;ntes, pero, llena del amor de Dios &laquo;todo lo sufre, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta&raquo; (1 Co 13.7). En todo edificio bien construido hay piedras de diversas formas. As&iacute; como el alfarero nunca fabrica dos c&aacute;ntaros iguales, Dios nunca crea dos piedras iguales.<br \/>\nLas piedras cumplen, asimismo, diversas funciones de acuerdo a sus distintas formas. Si as&iacute; no fuera, el edificio no ser&iacute;a &laquo;funcional&raquo;, sino una construcci&oacute;n mon&oacute;tona, amorfa e in&uacute;til. &laquo;Si todo el cuerpo fuese ojo &iquest;d&oacute;nde estar&iacute;a el o&iacute;do? Si todo fuese o&iacute;do &iquest;d&oacute;nde estar&iacute;a el olfato?&raquo; pregunta Pablo en primera a Corintios (12.17).<br \/>\nHay piedras que son cimientos: los ap&oacute;stoles y profetas (Ef 2.20). Hay piedras que son columnas: sostienen las estructuras&nbsp; (G&aacute; 2.9). En la base de las columnas hay piedras cuadradas, s&oacute;lidas; hay piedras cil&iacute;ndricas y bien pulidas en la espiga; otras son capiteles, de variadas formas, art&iacute;sticamente labradas. Ellas alegran y dan vida al conjunto. Hay piedras curvas que forman parte de los arcos, unen una columna con otra, o muro con columna. La esbeltez de los arcos parece desafiar las leyes de la mec&aacute;nica. El trazo de las uniones requiere osad&iacute;a y firmeza, pero sin ellas el edificio no podr&iacute;a adquirir altura ni amplitud (Hab 3.19).&nbsp;<br \/>\nEn los arcos y en las b&oacute;vedas hay piedras claves, colocadas en el medio, sin las cuales unos y otros se derrumbar&iacute;an. Han sido cinceladas con gran precisi&oacute;n y colocadas con todo cuidado para que encajen perfectamente en el centro, sin inclinarse ni a un lado ni al otro. Son como balanzas fieles. As&iacute; hay cristianos que son llamados a juzgar entre hermano y hermano y deben hacerlo sin distinci&oacute;n de personas (St 2.9).&nbsp;<br \/>\nEn el edificio hay piedras macizas, otras talladas en filigrana. Hay piedras visibles, admiradas por todos; hay piedras ocultas, cuya existencia nadie conoce, pero son las m&aacute;s necesarias. Son los intercesores que se colocan en la brecha por otros (Ez 22.30).<br \/>\nHay piedras donde resuena la alabanza: son los m&uacute;sicos y cantores (Sal 95.1-3; Sal 150). Hay piedras en los vitrales, por donde entra la luz que ilumina a otros: son los maestros (2 Ti 2.2). Hay piedras en las puertas, por donde entran los convidados a la boda: son los evangelistas (2 Ti 4.5).<br \/>\nHay piedras en las b&oacute;vedas que coronan el edificio, exaltadas (Jb 36.7). Hay piedras humildes, colocadas en el piso, por donde la congregaci&oacute;n camina y que todos pisan. En el &uacute;ltimo d&iacute;a ser&aacute;n las m&aacute;s apreciadas (Lc 13.30).<br \/>\nPero todas juntas forman el templo que Dios construye para morada suya. Como sus piedras son vivas y no muertas tienen una propiedad maravillosa: no s&oacute;lo han sido edificadas como casa espiritual, sino tambi&eacute;n como &laquo;sacerdocio santo, para ofrecer sacrificios espirituales aceptables a Dios&raquo; (1 Pe 2.5). Jesucristo es la piedra angular &laquo;en quien todo el edificio bien coordinado va creciendo&raquo;&laquo;fruto de labios que confiesan su nombre&raquo; (Hb 13.15). Adem&aacute;s, en el sitio que Dios les tiene asignado, ofrecen sacrificios de ayuda mutua, de los que Dios se agrada (Hb 13.16).Jesucristo es la piedra angular &laquo;en quien todo el edificio bien coordinado va creciendo&raquo; (Ef 2.21). Si el edificio no crece en Cristo, tiene que ser desechado. Si se pone otro fundamento, es un templo falso. Hay tantos de estos templos falsos en el mundo que atraen a la gente, que han sido construidos sobre fundamentos enga&ntilde;osos. Sus piedras se creen vivas pero est&aacute;n muertas.<br \/>\nNosotros queremos sacarlas de su enga&ntilde;o, limpiarlas de sus &iacute;dolos y traerlas a nuestro templo. Tenemos el mandato de Cristo para hacerlo y podemos lograrlo porque nuestro templo es un templo vivo, del que brotan aguas &laquo;debajo del umbral de la casa&raquo; (Ez 47.1), de la roca misma, que es Cristo (1 Co 10.4). Adem&aacute;s, esta agua fluye hacia los campos resecos del mundo, primero como un riachuelo que poco a poco se va anchando, pero que luego aumenta hasta convertirse en un r&iacute;o de agua viva, en cuyas riberas &laquo;crece toda clase de &aacute;rboles frutales, cuyas hojas nunca caen, ni falta su fruto&raquo; (Ez 47.12). Y toda alma que nade en esas aguas y beba de ellas vivir&aacute; eternamente.&nbsp;<\/p>\n<\/p>\n<p class=\"pie\" style=\"text-align: justify; font-style: italic; \">Jos\u00e9 Belaunde naci\u00f3 en los Estados Unidos pero creci\u00f3 y se educ\u00f3 en el Per\u00fa donde ha vivido pr\u00e1cticamente toda su vida. Participa activamente en programas evangel\u00edsticos radiales, es maestro de cursos b\u00edblicos es su iglesia en Per\u00fa y escribe en un semanario local abordando temas societarios desde un punto de vista cristiano. Desde 1999 publica el bolet\u00edn semanal \u00abLa Vida y la Palabra\u00bb, el cual es distribuido a miles de personas de forma gratuita en las iglesias de su pa\u00eds. Si desea recibir estos art\u00edculos por correo electr\u00f3nico solic\u00edtelos a: jbelaun@lavidaylapalabra.com o a jbelaun@terra.com.pe. P\u00e1gina web: www.lavidaylapalabra.com.<\/p><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>por Jos\u00e9 Belaunde Nuestro modelo de piedra viva es Jesucristo, la piedra angular sobre la cual todo el edificio es edificado. El est\u00e1 vivo con la vida de Dios y es nuestra fuente de vida \u00abporque en \u00c9l habita toda la plenitud de la divinidad\u00bb (Col 2.9). 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