{"id":3327,"date":"2015-12-01T01:12:20","date_gmt":"2015-12-01T06:12:20","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/a-la-sombra-del-omnipotente\/"},"modified":"2015-12-01T01:12:20","modified_gmt":"2015-12-01T06:12:20","slug":"a-la-sombra-del-omnipotente","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/a-la-sombra-del-omnipotente\/","title":{"rendered":"A la sombra del Omnipotente"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify; font-style: italic; \">por Apuntes Pastorales<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p class=\"copete\" style=\"text-align: justify;\">\u00bfQu\u00e9 puede modelarnos una vida entregada al servicio? Apuntes Pastorales convers\u00f3 con esta misionera para aprender de su experiencia de servicio a la comunidad y al pueblo de Dios.<\/p>\n<p class=\"texto\">\n<p>                    Virginia Bentson naci&oacute; en EE.UU. en una familia cristiana y se convirti&oacute; a los once a&ntilde;os. A los diecis&eacute;is sinti&oacute; el llamado al trabajo misionero y, luego de casarse, lleg&oacute; con su esposo a Argentina el 7 de enero de 1955. Apuntes Pastorales , convers&oacute; con ella.<br \/>\nAP &#8211; &iquest;Cu&aacute;l era el prop&oacute;sito de su primer viaje a Argentina acompa&ntilde;ada de su esposo Myron?<br \/>\nVB &#8211; La Alianza Cristiana y Misionera nos hab&iacute;an asignado para que colabor&aacute;ramos con la tarea de formar obreros junto al equipo del Instituto B&iacute;blico Buenos Aires (IBBA).<br \/>\nAP &#8211; &iquest;Cu&aacute;les fueron los desaf&iacute;os m&aacute;s importantes en ese momento de su vida?<br \/>\nVB &#8211; En primer lugar nos hab&iacute;an pedido que vivi&eacute;ramos en el mismo edificio del IBBA. Llev&aacute;bamos apenas cuatro a&ntilde;os de casados. Nuestro primer hijo ten&iacute;a dos a&ntilde;os y medio cuando llegamos. Nuestro primer departamento carec&iacute;a de cocina propia y para preparar nuestros alimentos ten&iacute;amos que usar la cocina de los estudiantes. Esas condiciones complicaban un poco mis tareas dom&eacute;sticas. Como necesitaba usar la cocina del instituto, deb&iacute;a llegar bien temprano en la ma&ntilde;ana para no incomodar a la persona que cocinaba para los estudiantes. Aprender el idioma tambi&eacute;n representaba un gran desaf&iacute;o para nosotros. De todas maneras, est&aacute;bamos tan contentos de estar en el campo misionero que decidimos aceptar esas circunstancias como parte del precio que deb&iacute;amos pagar por servirle.<br \/>\nHoy, la gente percibe de manera muy distinta a la Iglesia evang&eacute;lica, y adem&aacute;s las congregaciones han crecido dram&aacute;ticamente.<br \/>\nAP &#8211; &iquest;C&oacute;mo fue su experiencia con el Se&ntilde;or durante ese tiempo?<br \/>\nVB &#8211; Yo me ve&iacute;a obligada a buscar su ayuda para cada situaci&oacute;n que enfrent&aacute;bamos, especialmente en el aprendizaje del espa&ntilde;ol. Vivir con todos los estudiantes y coordinar mis horarios con los del IBBA tambi&eacute;n representaba todo un desaf&iacute;o.<br \/>\nAP &#8211;&nbsp; &iquest;Qu&eacute; cambios ha observado en la iglesia en estos cincuenta a&ntilde;os?<br \/>\nVB &#8211; Uno de los llamados que hab&iacute;amos recibido para llegar a Argentina era establecer nuevas congregaciones. Sufrimos mucha oposici&oacute;n en medio de ese trabajo. Con mi esposo &iacute;bamos de casa en casa, entregando invitaciones para las campa&ntilde;as en la carpa que hab&iacute;a levantado Myron. Muchos vecinos se opon&iacute;an. Algunos nos cerraban la puerta en la cara, mientras que otros tiraban piedras contra la carpa o cortaban los cables de la electricidad. Con todo, perseveramos, y el Se&ntilde;or nos permiti&oacute; establecer cuatro congregaciones a lo largo de los a&ntilde;os que trabajamos juntos. Hoy, la gente percibe de manera muy distinta a la Iglesia evang&eacute;lica, y adem&aacute;s las congregaciones han crecido dram&aacute;ticamente. En aquellos a&ntilde;os cada conversi&oacute;n era todo un acontecimiento, porque la gente que se entregaba a Cristo experimentaba mucha oposici&oacute;n cuando confesaba su fe. La decisi&oacute;n de bautizarse era may&uacute;scula, pues significaba que romp&iacute;a el v&iacute;nculo con su familia y la Iglesia Cat&oacute;lica.<br \/>\nAP &#8211; En esos primeros a&ntilde;os &iquest;cu&aacute;l era su aporte principal a la extensi&oacute;n del Reino?<br \/>\nVB &#8211; Yo dictaba algunas clases en el instituto b&iacute;blico, pero el grueso de mis responsabilidades era supervisar a los estudiantes residentes en sus becas de trabajo. Tambi&eacute;n trabajaba en la cocina y ayudaba con la compra de comestibles. En la iglesia, acompa&ntilde;aba a mi esposo a visitar familias o personas en su casa. Tambi&eacute;n ayud&eacute; a establecer y levantar una sociedad femenil que creci&oacute; mucho.<br \/>\nAP &#8211; &iquest;C&oacute;mo lograba mantener el equilibrio entre las responsabilidades del hogar y las del ministerio?<br \/>\nVB &#8211; Cuando mis hijos eran peque&ntilde;os simplemente no aceptaba invitaciones a otras congregaciones, pues quer&iacute;a enfocar la mayor parte de mi esfuerzo a mi hogar. As&iacute; que decid&iacute; invertir tiempo exclusivamente en el instituto y en la congregaci&oacute;n que pastoreaba mi esposo, de manera que pod&iacute;a estar en casa cuando mis hijos llegaban del colegio, durante la cena o cuando compart&iacute;amos juntos un momento devocional.<br \/>\nAP &#8211; &iquest;En qu&eacute; a&ntilde;o falleci&oacute; su primer esposo?<br \/>\nVB &#8211;&nbsp; En 1976. A Myron le faltaba poco para cumplir cincuenta a&ntilde;os.<br \/>\nAP &#8211; &iquest;C&oacute;mo consigui&oacute; enfrentar esa situaci&oacute;n?<br \/>\nSent&iacute;a que carec&iacute;a de lo que ellos necesitaban, pero el Se&ntilde;or me dio sabidur&iacute;a y fuerzas para acompa&ntilde;ar a cada uno a medida que iban armando su propio proyecto de vida.<br \/>\nVB &#8211; Por supuesto no result&oacute; f&aacute;cil, pero yo sab&iacute;a que no pod&iacute;a preguntarle al Se&ntilde;or &laquo;&iquest;por qu&eacute;?&raquo; Aunque no comprend&iacute;a su prop&oacute;sito en esto, sab&iacute;a que &eacute;l es soberano y que todo lo hace bien. De alguna manera entend&iacute; que, si se hab&iacute;a llevado a Myron, seguramente se deb&iacute;a a que &eacute;l ya hab&iacute;a terminado la tarea que se le hab&iacute;a asignado. Al no dudar de su soberan&iacute;a comenc&eacute; a buscar la ayuda que necesitaba de &eacute;l para salir de esa situaci&oacute;n. Sab&iacute;a que me iba a dar la fortaleza, la consolaci&oacute;n, la fuerza y el &aacute;nimo para seguir adelante.<br \/>\nAP &#8211; En t&eacute;rminos pr&aacute;cticos, &iquest;c&oacute;mo vivi&oacute; esas primeras semanas en las que, sorpresivamente, se encontr&oacute; sin esposo?<br \/>\nVB &#8211; Bueno, &iexcl;derram&eacute; muchas lagrimas! Muchas veces, sin embargo, busqu&eacute; la forma de esconder mi dolor ante mis hijos y me refugiaba en mi dormitorio. All&iacute; le&iacute;a la Palabra y compart&iacute;a mi tristeza con el Se&ntilde;or. El proceso no era f&aacute;cil, porque yo era muy dependiente de Myron, que era un l&iacute;der natural. Despu&eacute;s de su partida, sin embargo, necesit&eacute; aprender a depender enteramente del Se&ntilde;or. Encontrarme sola para aconsejar a mis hijos no fue f&aacute;cil. Sent&iacute;a que carec&iacute;a de lo que ellos necesitaban, pero el Se&ntilde;or me dio sabidur&iacute;a y fuerzas para acompa&ntilde;ar a cada uno a medida que iban armando su propio proyecto de vida.<br \/>\nAP &#8211; &iquest;De qu&eacute; manera la cubri&oacute; la comunidad con la que compart&iacute;a su vida y ministerio?<br \/>\nVB &ndash; Me encontr&eacute; en medio de una situaci&oacute;n fuera de lo com&uacute;n, y es que, en aquel momento, ninguno de los misioneros con los que trabaj&aacute;bamos se encontraba a mi alcance. Aunque esto no suele ocurrir, todos hab&iacute;an tomado su a&ntilde;o de licencia. De todas formas, sus cartas me animaron mucho. Los pastores nacionales y la gente de la iglesia tambi&eacute;n me rodearon con mucho amor.<br \/>\nAP &#8211; &iquest;En qu&eacute; forma cambi&oacute; este evento la imagen que ya se hab&iacute;a formado de la persona de Dios?<br \/>\nVB &#8211; Para m&iacute;, &iexcl;Dios es Dios! Creo que llegu&eacute; a depender con todo mi coraz&oacute;n del Se&ntilde;or, como nunca antes lo hab&iacute;a vivido. Solamente &eacute;l me conoce; solamente &eacute;l me puede guiar de acuerdo con su voluntad y prop&oacute;sito para mi vida. &iexcl;&Eacute;l es todo para m&iacute;!<br \/>\nAP &#8211; &iquest;Qu&eacute; rumbo tom&oacute; su ministerio en ese momento?<br \/>\nVB &#8211; Mis hijos me preguntaron qu&eacute; iba a hacer, y yo les respond&iacute;: &laquo;Me quedo en Argentina, porque a este pa&iacute;s nos trajo el Se&ntilde;or junto con su padre. Yo quiero seguir sirviendo al Se&ntilde;or aqu&iacute;&raquo;. De esta manera, entonces, trabaj&eacute; como secretaria en la oficina de administraci&oacute;n del instituto, y tambi&eacute;n de asistente al director de la misi&oacute;n. Tambi&eacute;n continu&eacute; colaborando en la &uacute;ltima iglesia que hab&iacute;amos establecido con Myron, visitando a la gente, especialmente a las mujeres.<br \/>\nAP &#8211; &iquest;En qu&eacute; momento trajo Dios a Keith, su segundo esposo, a su vida?<br \/>\nVB &#8211; Durante los siete a&ntilde;os de mi viudez or&eacute; dos veces al Se&ntilde;or confes&aacute;ndole que me gustar&iacute;a volver a casarme, si a &eacute;l le complac&iacute;a este deseo. Le ped&iacute; que pusiera en mi camino a un hombre de Dios con el que pudiera compartir mi vida. Cierto d&iacute;a lleg&oacute; Keith, que tambi&eacute;n era viudo, a la oficina del instituto, y nos quedamos charlando largo rato. Me impact&oacute; el coraz&oacute;n pastoral que pose&iacute;a. Como &eacute;l viv&iacute;a en el interior del pa&iacute;s, no volv&iacute; a verlo hasta seis meses m&aacute;s tarde. Me invit&oacute; a comer y la pasamos muy bien. Pero no quer&iacute;a ilusionarme. Hablamos de muchos temas diferentes, especialmente algunos que se relacionaban con el ministerio. Esa noche me habl&oacute; y me confes&oacute; que el cre&iacute;a que yo podr&iacute;a ser una buena esposa para &eacute;l. Sub&iacute; a mi departamento, me arrodille y le ped&iacute; al Se&ntilde;or que me guiara. Sent&iacute;a mucha paz y seguridad por la decisi&oacute;n que deb&iacute;a tomar. El d&iacute;a de su cumplea&ntilde;os lo llam&eacute; por tel&eacute;fono y le di mi respuesta. En enero de 1984 nos casamos.<br \/>\nAP &#8211; &iquest;Qu&eacute; aprendi&oacute; a la par de Keith?<br \/>\nVB &#8211; Tanto Keith como Myron eran hombres completamente dedicados a Dios. Keith me hab&iacute;a advertido que si nos cas&aacute;bamos deb&iacute;a mantener siempre la valija lista. &iexcl;Y as&iacute; fue! Por su ministerio viajamos mucho, no solamente en Argentina, sino en Bolivia, en otros pa&iacute;ses de Am&eacute;rica del Sur, en los Estados Unidos y en Europa. &iexcl;Tantas experiencias vividas! &iexcl;Tantas bendiciones recibidas del Se&ntilde;or! Como nuestros hijos ya estaban grandes, nos quedaba mucho tiempo para conversar juntos, para disfrutar y re&iacute;rnos de una diversidad de situaciones. &Eacute;l me impact&oacute; porque era un hombre que siempre se mostr&oacute; muy agradecido por todo lo que pose&iacute;a y yo me sent&iacute;a tan feliz y contenta de servirle, de acompa&ntilde;arle en todo lo que Dios estaba obrando por medio de &eacute;l.<br \/>\nAprend&iacute; mucho estando al lado de &eacute;l. &Eacute;l pastoreaba pastores y observ&eacute; c&oacute;mo se relacionaba con los pastores y l&iacute;deres de las iglesias. Ense&ntilde;aba con amor, respeto, comprensi&oacute;n y sabidur&iacute;a de Dios. Nunca permit&iacute;a que nadie lo situara en un pedestal. Su vida era un ejemplo de amor y humildad, con ella bendijo a muchos, incluy&eacute;ndome a m&iacute;.<br \/>\nAP &#8211; &iquest;De qu&eacute; manera vivi&oacute; esta segunda experiencia de perder a un esposo? Isa&iacute;as 60.1, me exhort&oacute;: &laquo;Lev&aacute;ntate, resplandece, porque ha venido tu luz, y la gloria de Jehov&aacute; ha nacido sobre ti&raquo;. Sent&iacute;a como si una flecha hubiera penetrado mi coraz&oacute;n.<br \/>\nVB &ndash; Keith estaba muy enfermo, con c&aacute;ncer. El Se&ntilde;or ya ven&iacute;a preparando mi coraz&oacute;n para la partida de &eacute;l, por medio de distintos textos de la Palabra. Ven&iacute;an pastores para visitarle y quer&iacute;an orar por &eacute;l, pero &eacute;l les exhortaba: &laquo;No oren por m&iacute;; yo voy a ir con el Se&ntilde;or. Yo quiero orar por ustedes&raquo;. Y lleg&oacute; el d&iacute;a que el Se&ntilde;or se lo llev&oacute;. Pas&oacute; a la presencia de su amado Se&ntilde;or, a quien am&oacute; y sirvi&oacute; con tanta dedicaci&oacute;n. El Se&ntilde;or me dio otra promesa; la encontr&eacute; en el Salmo 18.32: &laquo;Dios es el que me ci&ntilde;e de poder y quien hace perfecto mi camino&raquo;. Esto me permiti&oacute; seguir adelante, confiada en que &eacute;l sabr&iacute;a lo que deb&iacute;a hacer. Acept&eacute; nuevamente, como lo hice al fallecer mi primer esposo, que Dios es soberano y todas sus obras son perfectas. No me pregunt&eacute; &laquo;&iquest;por qu&eacute;?&raquo;, ni tampoco, &laquo;&iquest;por qu&eacute; a m&iacute;?&raquo; Tampoco lo puedo entender, pero solamente acepto que &eacute;l es Dios y &eacute;l persigue un prop&oacute;sito en cada uno de sus hechos.<br \/>\nPor supuesto, al perder a un ser querido uno sufre mucho. Yo llor&eacute; mucho porque lo extra&ntilde;aba. El dolor de la ausencia es muy real, especialmente en el primer tiempo. Existen tantos motivos que provocan las l&aacute;grimas; el anillo de matrimonio, su ropa en el armario, la mesa dispuesta pero, sin pensarlo, para dos, la obligaci&oacute;n de tomar tantas decisiones nuevas, peque&ntilde;as y grandes, que afectar&iacute;an mi futuro. Estoy agradecida por el consejo que alguien me dio, que me recomend&oacute; no tomar decisiones importantes en el primer a&ntilde;o; considero que esto fue sabio.<br \/>\nA&uacute;n as&iacute;, reconoc&iacute; que no deb&iacute;a sentir l&aacute;stima de m&iacute; misma, porque Dios es poderoso y de &eacute;l viene mi fortaleza. &Eacute;l es mi refugio. Poco tiempo despu&eacute;s le&iacute; Isa&iacute;as 60.1, que me exhort&oacute;: &laquo;Lev&aacute;ntate, resplandece, porque ha venido tu luz, y la gloria de Jehov&aacute; ha nacido sobre ti&raquo;. Sent&iacute;a como si una flecha hubiera penetrado mi coraz&oacute;n, y me pregunt&eacute;: &laquo;&iquest;Este vers&iacute;culo es para m&iacute;?&raquo; Decid&iacute; creer que s&iacute;, que Dios me levantar&iacute;a y su luz brillar&iacute;a sobre m&iacute;.<br \/>\nAP &#8211; &iquest;Que secretos ha aprendido acerca del arte de ser esposa?<br \/>\nVB &#8211; Para m&iacute; el mayor desaf&iacute;o en mi rol de esposa es respetar a mi esposo, amarlo con todo mi coraz&oacute;n. El respeto mutuo es importante, por supuesto, pero para m&iacute; es trascendente que &eacute;l sea la cabeza del hogar. Cuando respeto sus decisiones, aun cuando no estoy de acuerdo con ellas, mi tarea como esposa se vuelve m&aacute;s sencilla y gozosa.<br \/>\nAP &#8211; &iquest;Cu&aacute;l caracter&iacute;stica del Se&ntilde;or la impacta m&aacute;s?<br \/>\nVB &#8211; Siento que su presencia es muy real. En todo momento puedo clamar, recibir su Palabra, sentir que &eacute;l est&aacute; guiando mi vida y que est&aacute; conmigo.<br \/>\nAP &#8211; &iquest;Qu&eacute; desaf&iacute;o le plantear&iacute;a a l&iacute;deres m&aacute;s j&oacute;venes?<br \/>\nVB &#8211; Que cuiden su propia relaci&oacute;n con el Se&ntilde;or y la que sostienen con sus colegas. Es m&aacute;s importante entender lo que Dios quiere cambiar en nosotros que aquello que nosotros queremos cambiar en otros. A la vez, es importante vivir con los pies plantados en este mundo, pues un buen ministro debe conocer bien las necesidades del pueblo al que intenta ayudar.<br \/>\nAP &#8211; &iquest;Cu&aacute;l es su ministerio actual?<br \/>\nVB &#8211; En este tiempo, cuando me solicitan que hable a un grupo de mujeres, acepto. En agosto ense&ntilde;ar&eacute; en un retiro anual de esposas de pastores de la comunidad cristiana. Despu&eacute;s estar&eacute; en R&iacute;o Negro. De distintas partes del pa&iacute;s me han llamado. Estoy agradecida con el Se&ntilde;or de que, a pesar de los a&ntilde;os, de alguna manera todav&iacute;a puedo seguir sirvi&eacute;ndole. Tambi&eacute;n sigo en contacto con muchas de las personas con las que trabaj&oacute; mi esposo. Procuro animarles en el ministerio. Me encanta, especialmente, estar con las mujeres. Me gusta darles consejos, hablar de sus matrimonios y la relaci&oacute;n que sostienen con el Se&ntilde;or.<br \/>\nSobre la entrevistada:<br \/>\nVirginia Bentson naci&oacute; en EE.UU. en una familia cristiana y se convirti&oacute; a los once a&ntilde;os. A los diecis&eacute;is sinti&oacute; el llamado al trabajo misionero y, luego de casarse, lleg&oacute; con su esposo a Argentina el 7 de enero de 1955.<br \/>\nSu primer esposo falleci&oacute; repentinamente a los cuarenta y nueve a&ntilde;os de edad, por lo que se vio obligada a afrontar sola la crianza de sus hijos. Luego de ocho a&ntilde;os de viudez volvi&oacute; a casarse con otro misionero, tambi&eacute;n viudo.<br \/>\nSu segundo esposo falleci&oacute; en 2005. En la actualidad contin&uacute;a viviendo en su pa&iacute;s adoptivo, en donde sirve al Se&ntilde;or donde quiera que se abren puertas para dar su aporte a la extensi&oacute;n del Reino. Es madre de cuatro hijos propios, y cuatro que adopt&oacute; de su segundo esposo, abuela de veintid&oacute;s nietos y bisabuela de tres bisnietos. Recientemente recibi&oacute; de la Asociaci&oacute;n Cristiana de Iglesias Evang&eacute;licas una placa en reconocimiento a su aporte al bien com&uacute;n a lo largo de m&aacute;s de cincuenta a&ntilde;os de ministerio.\n                    <\/p>\n<p class=\"pie\" style=\"text-align: justify; font-style: italic; \">\u00a9Apuntes Pastorales XXV-4, todos los derechos reservados.<\/p><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>por Apuntes Pastorales \u00bfQu\u00e9 puede modelarnos una vida entregada al servicio? Apuntes Pastorales convers\u00f3 con esta misionera para aprender de su experiencia de servicio a la comunidad y al pueblo de Dios. Virginia Bentson naci&oacute; en EE.UU. en una familia cristiana y se convirti&oacute; a los once a&ntilde;os. 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