{"id":33288,"date":"2016-06-13T17:43:49","date_gmt":"2016-06-13T22:43:49","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/tu-cansancio-es-precioso\/"},"modified":"2016-06-13T17:43:49","modified_gmt":"2016-06-13T22:43:49","slug":"tu-cansancio-es-precioso","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/tu-cansancio-es-precioso\/","title":{"rendered":"Tu cansancio es&nbsp;precioso"},"content":{"rendered":"<p><b>Por: Carlos Padilla Esteban<\/b><\/p>\n<p align=\"justify\">Tengo en mi cuarto un Cristo que no tiene brazos. No s\u00e9 qu\u00e9 pas\u00f3 con sus brazos. S\u00f3lo s\u00e9 que mira hacia abajo con los ojos cerrados. Me mira. Es como si me pidiera estar a su lado. Permanecer a su vera y sujetar con mis brazos su vida ya cansada.<\/p>\n<p align=\"justify\">No tengo la cruz sobre la que fue crucificado. S\u00f3lo conservo su cuerpo fr\u00e1gil, cansado, herido. <strong>Su cuerpo quebrado como el m\u00edo.<\/strong> Yo me siento d\u00e9bil, fr\u00e1gil. Inmaduro en mis anhelos y mis sue\u00f1os. Su rostro me invita hoy a decirle que s\u00ed. A decirle que quiero arriesgar mi vida sin miedo.<\/p>\n<figure data-id=\"95832\"><img decoding=\"async\" src=\"\" data-lazy-src=\"https:\/\/aleteiaspanish.files.wordpress.com\/2016\/05\/web-cristo-roto-v-c2a9-carlos-padilla.jpg?w=600&amp;h=1104&amp;crop=1\" data-lazy-srcset=\"https:\/\/aleteiaspanish.files.wordpress.com\/2016\/05\/web-cristo-roto-v-c2a9-carlos-padilla.jpg?w=600&#038;h=1104&#038;crop=1 1440w, https:\/\/aleteiaspanish.files.wordpress.com\/2016\/05\/web-cristo-roto-v-c2a9-carlos-padilla.jpg?w=600&#038;h=683&#038;crop=1 1024w, https:\/\/aleteiaspanish.files.wordpress.com\/2016\/05\/web-cristo-roto-v-c2a9-carlos-padilla.jpg?w=495&#038;h=330&#038;crop=1 512w, https:\/\/aleteiaspanish.files.wordpress.com\/2016\/05\/web-cristo-roto-v-c2a9-carlos-padilla.jpg?w=412&#038;h=275&#038;crop=1 256w\" alt=\"\" \/><\/figure>\n<p align=\"justify\"><strong>\u00c9l no tiene brazos. Y s\u00e9 que necesita mis brazos. <\/strong>Es mi Cristo roto. A m\u00ed me gustan las cosas que no se rompen, las que est\u00e1n perfectas, no gastadas, sin heridas, sin roces. No lo s\u00e9. Lo miro a \u00c9l roto y pienso que <strong>Dios se hizo hombre roto<\/strong>, herido. Hombre imperfecto. Hombre sin fuerzas, desgastado.<\/p>\n<p align=\"justify\">No le quebraron ning\u00fan hueso. S\u00f3lo le clavaron una lanza. Lo veo cansado y roto. Lo ha entregado todo. Desde siempre me conmovi\u00f3 pensar en Cristo roto. Pienso en \u00c9l a mi lado.<\/p>\n<p align=\"justify\">No me gustan esos Cristos resucitados. O en plena ascensi\u00f3n al cielo rodeados de \u00e1ngeles. No me gustan las nubes a sus pies, ni la aureola que marca una distancia. No me gusta verlo lejos, demasiado lejos de m\u00ed.<\/p>\n<p align=\"justify\"><strong>Me gusta pensar en un Jes\u00fas roto<\/strong>, herido, gastado. Me gusta su rostro fr\u00e1gil. Con sed, con hambre de un amor verdadero. Me gusta pensar que me necesita, que no le basta con ser un Dios todopoderoso para ser pleno.<\/p>\n<p align=\"justify\">Necesita mi impotencia. Mis brazos torpes. <strong>Necesita caminar en mis pies y hablar en mis labios. Necesita mirar con mis ojos y amar con mi alma<\/strong>, con mi cuerpo, con mi vida.<\/p>\n<p align=\"justify\">Pienso en <strong>ese Cristo roto que ya no me puede abrazar porque no tiene brazos<\/strong>. Y a m\u00ed me gusta pensar que Jes\u00fas me abraza siempre en el camino. Su abrazo me da paz, me contiene. El abrazo de Dios que me dice que valgo, que le importo, que mi vida merece la pena.<\/p>\n<p align=\"justify\">Cuando estoy cansado miro a mi Cristo roto. Parece tambi\u00e9n cansado. No parece muerto, parece dormido. Pero cansado. <strong>Lo miro a \u00c9l y pienso que mi cansancio es poco<\/strong>. Que puedo caminar m\u00e1s, que puedo dar a\u00fan m\u00e1s en mi vida. Que tengo fuerzas.<\/p>\n<p align=\"justify\">Recuerdo lo que contaba santa Teresa: <em>\u201cAcu\u00e9rdome que me cont\u00f3 un religioso que hab\u00eda determinado que ninguna cosa le mandase el prelado que dijese de no, por trabajo que le diese; y un d\u00eda estaba hecho pedazos de trabajar, y ya tarde, que no se pod\u00eda tener, e iba a descansar sent\u00e1ndose un poco, y topole el prelado y d\u00edjole que tomase el azad\u00f3n y fuese a cavar a la huerta. El call\u00f3, aunque bien afligido, tom\u00f3 su azad\u00f3n, y yendo a entrar por un tr\u00e1nsito que hab\u00eda en la huerta, se le apareci\u00f3 nuestro Se\u00f1or con la cruz a cuestas, tan cansado y fatigado, que le dio bien a entender que no era nada el que \u00e9l ten\u00eda en aquella comparaci\u00f3n<\/em><em>\u201d<\/em><em>.<\/em><\/p>\n<p align=\"justify\">Le miro a \u00c9l cansado junto a m\u00ed. <strong>Le miro sin brazos, fatigado. Y pienso que no tengo motivos para estar cansado. Porque \u00c9l lo ha dado todo por m\u00ed.<\/strong> Y le entrego mi cansancio, mi fatiga, mi debilidad.<\/p>\n<p align=\"justify\">Y recuerdo las palabras del papa Francisco a los sacerdotes el jueves santo: <em>\u201c<\/em><em>Cuando sentimos el peso del trabajo pastoral, nos puede venir la tentaci\u00f3n de descansar de cualquier manera, como si el descanso no fuera una cosa de Dios. No caigamos en esta tentaci\u00f3n. <strong>Nuestra fatiga es preciosa a los ojos de Jes\u00fas<\/strong>, que nos acoge y nos pone de pie: &#8211; Venid a m\u00ed cuando est\u00e9is cansados y agobiados, que Yo los aliviar\u00e9\u00bb (<\/em><em>Mt 11,28). <\/em><\/p>\n<p align=\"justify\"><strong>Mi fatiga es preciosa, es de Dios. Quiero entregarle mi desvalimiento, mi agotamiento<\/strong>. Veo a mi Jes\u00fas roto y pienso en mi coraz\u00f3n roto.<\/p>\n<p align=\"justify\">Yo tambi\u00e9n tengo las heridas de la lanza, del desprecio, de mi pecado. Yo tambi\u00e9n llevo la debilidad y el dolor por no haberlo hecho todo bien. A veces lo pretendo. Yo tambi\u00e9n he amado y me he gastado. A veces torpemente. A veces de forma muy fr\u00e1gil.<\/p>\n<p align=\"justify\"><strong>Noto el peso de la vida. Y quiero mirar de nuevo a mi Cristo roto<\/strong>. \u00c9l me mira, lo s\u00e9. Y me dice que no tema. Que <strong>\u00c9l est\u00e1 roto para recordarme que el sentido de la vida es romperse. Que de nada sirve guardar la vida entera, inquebrantable<\/strong>. Que amar a medias no es amar y dar la vida con cuentagotas no es dar la vida.<\/p>\n<p align=\"justify\">Lo miro sin brazos y pienso que <strong>mis capacidades humanas son limitadas. Y que con el paso del tiempo ser\u00e1n a\u00fan m\u00e1s limitadas. Pero no importa<\/strong>.<\/p>\n<p align=\"justify\">Tanta fatiga por conservar la salud perfecta, el peso perfecto, la dieta perfecta. Y al final todo es nada y nos sobra. Porque <strong>de nada sirve que me cuide tanto si no me entrego<\/strong>.<\/p>\n<p align=\"justify\">Y miro a mi Cristo roto, llagado, herido, cansado. Lo miro como un ni\u00f1o. Sorprendido y quiero abrazarlo sin brazos. Y pensar que me abraza \u00c9l a m\u00ed sin sus brazos. Y descanso en su pecho roto. Acariciando su rostro tan herido. Y me quedo a su lado. Mir\u00e1ndolo. <strong>\u00c9l mir\u00e1ndome. El tiempo que haga falta. A ver si se me pega algo de su vida. <\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por: Carlos Padilla Esteban Tengo en mi cuarto un Cristo que no tiene brazos. No s\u00e9 qu\u00e9 pas\u00f3 con sus brazos. S\u00f3lo s\u00e9 que mira hacia abajo con los ojos cerrados. Me mira. Es como si me pidiera estar a su lado. Permanecer a su vera y sujetar con mis brazos su vida ya cansada. &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/tu-cansancio-es-precioso\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abTu cansancio es&nbsp;precioso\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-33288","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/33288","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=33288"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/33288\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=33288"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=33288"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=33288"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}