{"id":3330,"date":"2015-12-01T01:12:24","date_gmt":"2015-12-01T06:12:24","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/donde-esta-el-milagro\/"},"modified":"2015-12-01T01:12:24","modified_gmt":"2015-12-01T06:12:24","slug":"donde-esta-el-milagro","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/donde-esta-el-milagro\/","title":{"rendered":"\u00bfD\u00f3nde est\u00e1 el milagro?"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify; font-style: italic; \">por Ricardo Gondim<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p class=\"copete\" style=\"text-align: justify;\">No todos los que acercan a Dios son sanados. Debemos, en la Iglesia, decidir cu\u00e1l ser\u00e1 nuestra respuesta ante aquellos que siguen, d\u00eda a d\u00eda, bajo el sufrimiento.<\/p>\n<p class=\"texto\">\n<p class=\"MsoNormal\">Estudio en el programa de maestr\u00eda de la Universidad Metodista de San Pablo. Al lado del Edificio Capa, donde cursamos la carrera, est\u00e1 la Cl\u00ednica de Fisioterapia; all\u00ed, a cada instante, estacionan junto a la acera diferentes veh\u00edculos con portadores de discapacidades motoras \u2014par\u00e1lisis cerebral, paraplej\u00eda y cuadriplej\u00eda\u2014. Cuando llegan, no es posible evitarlos. Aunque algunos alumnos intenten dar vuelta el rostro, ciertamente abrumados, brilla la nobleza resiliente de las madres que cargan a sus ni\u00f1os en brazos y que, aun arrastrando los pies, mantienen su dignidad. Todav\u00eda no me he atrevido a entrar en la cl\u00ednica, pero me imagino la abnegaci\u00f3n de m\u00e9dicos, enfermeras y fisioterapeutas. Hasta veo el sudor goteando y las manos agarrando con sacrificio barras paralelas y aros. S\u00e9 que all\u00ed dentro la vida sigue a un son diferente. El cristiano verdadero debe buscar intervenciones divinas donde el sufrimiento se muestra m\u00e1s agudo. Aquel entrar y salir de discapacitados debe haber sido el responsable de terminar con mi encanto por las charlataner\u00edas de los milagreros, pues ya no me asombran los testimonios de sanidad que la televisi\u00f3n y la radio anuncian constantemente. Sinceramente no me intrigan las declaraciones de que ser\u00e1n sanados \u00abpor la fe\u00bb todos los enfermos que acudan a \u00abla vigilia de los lunes\u00bb, o a \u00abla campa\u00f1a de los 348\u00bb, o \u00abla cruzada pro evangelizaci\u00f3n del mundo\u00bb. La Iglesia Presbiteriana de Fortaleza fue mi cuna religiosa. En mis primeros pasos poco habl\u00e1bamos de sanidad ya que \u00e9ramos \u00abtradicionales\u00bb, una versi\u00f3n \u00ablight\u00bb aunque fundamentalista del evangelicalismo. Cuando surg\u00eda alg\u00fan enfermo en nuestra comunidad repet\u00edamos que el verdadero creyente no se resigna, sino que pide: \u00absea hecha tu voluntad\u00bb. Luego de pasar por una experiencia pentecostal y hablar en lenguas (t\u00e9cnicamente llamada glosolalia), me volv\u00ed un pentecostal de pura cepa. Asist\u00ed a muchas conferencias sobre sanidad divina; dos de ellas auspiciadas por Morris Cerullo, en Londres y San Diego. Fui evangelista asociado de la Cruzada Buenas Nuevas, del misionero Bernhard Johnson. Fui el int\u00e9rprete de Jimmy Swaggart en su gira por Brasil, en los estadios Morumbi y Maracan\u00e1. Swaggart cre\u00eda y hablaba de los milagros aunque no era propiamente un predicador de sanidad divina. No soy, por lo tanto, un ne\u00f3fito ni un incr\u00e9dulo en lo que concierne a lo trascendente. He le\u00eddo todos los vers\u00edculos, conozco todos los razonamientos que fundamentan la l\u00f3gica de buscarse una soluci\u00f3n sobrenatural para las enfermedades. Nadie necesita convertirme a ese embrollo. S\u00e9 citar Isa\u00edas 53, Marcos 16, 1 Corintios 12 y tantos otros textos. Si creyeran en las interpretaciones que hacen de la Biblia, se arrodillar\u00edan en los pasillos de las cl\u00ednicas de c\u00e1ncer infantil&#8230; Sucede que el dolor del mundo me alcanz\u00f3 en la vereda de una cl\u00ednica de fisioterapia; all\u00ed se expuso la angustia de millones de madres y mi coraz\u00f3n se cerr\u00f3 a las antiguas l\u00f3gicas milagreras. Aunque me sienta inclinado a creer en los predicadores de la sanidad divina, recuerdo que multitudes de ni\u00f1os y ni\u00f1as morir\u00e1n de VIH\/Sida en pa\u00edses como Congo, \u00c1frica del Sur, Mozambique y Angola. Cuando soy tentado a ser condescendiente con los Cerullo, los Benny Hinn y los R.R. Soares de la vida, con sus interpretaciones literales de la Biblia, recuerdo el malestar que muchos pacientes pueden estar sintiendo en aquel preciso momento como consecuencia de una quimioterapia. Cuando escucho promesas de milagros a granel, pregunto \u00bfqui\u00e9n ayudar\u00e1 a la adolescente que no tiene novio porque naci\u00f3 con un trastorno gen\u00e9tico que la desfigur\u00f3? Mi cuestionamiento es: los religiosos deber\u00edan querer lidiar con el mundo real que necesita de grandes intervenciones, no de panaceas. Un ministro del evangelio no tiene derecho de predicar que \u00aben teor\u00eda\u00bb todos ser\u00e1n sanados y luego mostrar indiferencia ante aquellos que no recibieron su milagro aduciendo que les falt\u00f3 fe. El cristiano verdadero debe buscar intervenciones divinas donde el sufrimiento se muestra m\u00e1s agudo. Yo me dispongo a ayudar a cualquier evangelista que muestre el valor para estar de guardia en la acera de la Universidad Metodista. Voy a buscarlo y prometo interceder a su lado. Sinceramente deseo que los m\u00e1s afectados vuelvan a casa saltando de alegr\u00eda. De antemano s\u00e9 que nadie vendr\u00e1. La mayor\u00eda est\u00e1 interesada en propagandear prodigios con el prop\u00f3sito de prosperar en sus empresas religiosas. Si acaso creyeran en las interpretaciones que hacen de la Biblia, se arrodillar\u00edan en los pasillos de las cl\u00ednicas de c\u00e1ncer infantil, en los centros de hemodi\u00e1lisis y en las salas de infectolog\u00eda de los grandes hospitales. Necesitamos otras respuestas para el sufrimiento humano; los presupuestos de esos evangelistas que anuncian la sanidad con tanto alarde no abarcan la complejidad del sufrimiento universal. Propongo que los prodigios del evangelio sean otros; que la presencia de Dios se revele en el servicio, en el amor solidario y la compasi\u00f3n. Que las manos y los pies de Dios sean las manos y los pies de los que no huyen del dolor ajeno. No conozco a los profesionales dedicados de aquella cl\u00ednica de fisioterapia, sin embargo tengo la seguridad de que todos encarnan la posibilidad de un milagro. Soli Deo Gloria.<\/p>\n<\/p>\n<p class=\"pie\" style=\"text-align: justify; font-style: italic; \">Traducido por Gabriel \u00d1anco. Se tom\u00f3 de gondimenespanol.blogspot.com, publicado en espa\u00f1ol el 23 de mayo de 2008. Se usa con permiso de autor y del traductor. El autor es pastor de la iglesia Betesda en San Pablo, Brasil. Es autor de varios libros \u2014a\u00fan no est\u00e1n disponibles en espa\u00f1ol\u2014 y un reconocido conferenciante. Est\u00e1 casado con Silvia, a ambos Dios ha bendecido con tres hijos y tres nietos. Publicado en Apuntes Digital III-4,  \u00a92009, todos los derechos reservados.<\/p><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>por Ricardo Gondim No todos los que acercan a Dios son sanados. Debemos, en la Iglesia, decidir cu\u00e1l ser\u00e1 nuestra respuesta ante aquellos que siguen, d\u00eda a d\u00eda, bajo el sufrimiento. Estudio en el programa de maestr\u00eda de la Universidad Metodista de San Pablo. 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