{"id":33314,"date":"2016-06-13T17:44:44","date_gmt":"2016-06-13T22:44:44","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/hacen-falta-imagenes-palabras-manos-para-llegar-a-dios\/"},"modified":"2016-06-13T17:44:44","modified_gmt":"2016-06-13T22:44:44","slug":"hacen-falta-imagenes-palabras-manos-para-llegar-a-dios","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/hacen-falta-imagenes-palabras-manos-para-llegar-a-dios\/","title":{"rendered":"Hacen falta im\u00e1genes, palabras, manos, para llegar a&nbsp;Dios"},"content":{"rendered":"<p><b>Por: Carlos Padilla Esteban<\/b><\/p>\n<p align=\"justify\">El otro d\u00eda me qued\u00e9 pensando en santa Bernardita. Cuando tuvo que explicarle al escultor que quer\u00eda reproducir la imagen de Mar\u00eda, lo hizo expresando en palabras lo que hab\u00eda visto. No era tan sencillo. Al acabar la escultura, ella no estaba conforme.<\/p>\n<p align=\"justify\">Mar\u00eda era mucho m\u00e1s bella de lo que ella hab\u00eda podido expresar. M\u00e1s bella incluso que lo que retuvo la retina de sus ojos. \u00bfC\u00f3mo recoger en m\u00e1rmol esa experiencia tan honda de Dios? Imposible. Si tuvi\u00e9ramos que hacerlo nosotros, con la mirada interior que tenemos de Mar\u00eda o de Jes\u00fas, tampoco quedar\u00edamos conformes al ver el resultado.<\/p>\n<p align=\"justify\"><strong>Akiane Kramarik<\/strong> es una mujer que pinta desde que tiene cuatro a\u00f1os. Ella pinta lo que ve en su alma. Con ocho a\u00f1os pint\u00f3 el que es hasta ahora su cuadro m\u00e1s reconocido: El Pr\u00edncipe de la paz.<\/p>\n<p align=\"justify\">Se trata de un retrato de Jes\u00fas, en el que aparece de frente con una expresi\u00f3n serena y unos llamativos ojos verdes (la imagen superior).<\/p>\n<p align=\"justify\">Su imagen de Jes\u00fas no coincide con la que yo tengo de \u00c9l. No importa. Ella lo ve\u00eda as\u00ed en su alma. Y pinta con pasi\u00f3n los ojos. Lo explica as\u00ed: <em>\u201cLo que m\u00e1s me gusta es pintar los ojos, ya que me imagino toda una vida dentro de ellos\u201d.<\/em><\/p>\n<p align=\"justify\"><strong>En la mirada tenemos escondida toda nuestra vida. Son las ventanas del alma<\/strong>. Ella pinta lo que ve en los ojos, lo que ve en el alma.<\/p>\n<p align=\"justify\"><strong>\u00a1Qu\u00e9 dif\u00edcil pintar a Dios, pintar a Mar\u00eda!<\/strong> \u00a1Qu\u00e9 dif\u00edcil reducirlos al m\u00e1rmol, a la pintura, a las palabras! Ese Dios todopoderoso reducido a algo perecedero. Esa mujer revestida de sol que reina sobre los cielos retenida en un pedazo de m\u00e1rmol.<\/p>\n<p align=\"justify\">Es cierto que todos necesitamos im\u00e1genes, cuadros, esculturas, para tocar de cerca a Dios, para que algo de lo sagrado se nos pegue. Al mirarlas nos acercamos m\u00e1s a Dios. Pero su ser no se acaba en una imagen. Es imperfecto todo lo que hacemos, limitado.<\/p>\n<p align=\"justify\">Por eso creo que <strong>todos, con nuestra imagen interior, formamos el rostro de Mar\u00eda<\/strong>. Todos componemos esa melod\u00eda en la que est\u00e1 Dios oculto.<\/p>\n<p align=\"justify\"><strong>Me gustar\u00eda dibujar con mis palabras el rostro misericordioso de Dios. La mirada profunda de Mar\u00eda<\/strong>. Dibujar torpemente sus rasgos. Componer la canci\u00f3n que mejor exprese ese amor que todo lo llena. Ese amor ilimitado que me desborda, sana mis heridas, le da sentido a mi camino.<\/p>\n<p align=\"justify\">Mar\u00eda es esa puerta abierta de la misericordia que yo atravieso cada d\u00eda. Hacen falta palabras, cuadros, esculturas. Hacen falta personas, rostros, manos. <strong>Es necesario para llegar a Dios tocar lo m\u00e1s humano. <\/strong>Y en lo humano encontrar el reflejo imperfecto de un amor perfecto.<\/p>\n<p align=\"justify\">No importa que sea imperfecto. Lo importante es que me evoque un amor imposible, eterno, ilimitado. Por eso s\u00e9 que <strong>dibujar ayuda, lo mismo que escribir y esculpir. Lo mismo que amar con todas mis fuerzas, aunque sea torpe y limitado<\/strong>. Es mi vida la que mejor puede reflejar su amor, su rostro, su mirada.<\/p>\n<p align=\"justify\">En mis ojos se esconde una vida entera. En mis ojos, cuando en ellos miran los ojos de Mar\u00eda. En mi forma de darme, de tratar a los dem\u00e1s. En mi manera original de hablar a otros, de contarles lo que veo de Dios. En mis pensamientos y en mis deseos.<\/p>\n<p align=\"justify\">Miro a Mar\u00eda en mi pobreza. \u00a1Qu\u00e9 lejos estoy de la paz de su mirada! \u00a1Qu\u00e9 lejos de sus manos que acogen y abrazan! \u00a1Qu\u00e9 lejos de ese amor infinito que me sostiene! <strong>Miro a Mar\u00eda buscando la paz. <\/strong><\/p>\n<p align=\"justify\"><strong>Necesito reflejos de Mar\u00eda que me acerquen a Ella. Que en la tierra me muestren su abrazo<\/strong>, su rostro, su mirada. Cuando nos faltan esos reflejos humanos nos quedamos hu\u00e9rfanos. Y tenemos que buscarlos en una imagen.<\/p>\n<p align=\"justify\">Es lo que vivi\u00f3 Teresa de Jes\u00fas al morir su madre: <em>\u201cAcu\u00e9rdome que cuando muri\u00f3 mi madre quede yo de edad de doce a\u00f1os. Como comenc\u00e9 a entender lo que hab\u00eda perdido, afligida fuime a una imagen de nuestra se\u00f1ora y supliquela fuese mi madre. Con muchas l\u00e1grimas. He hallado a esta Virgen soberana en cuanto me he encomendado a Ella\u201d. <\/em><\/p>\n<p align=\"justify\">O lo que hizo Catalina Kentenich al consagrar a su hijo Jos\u00e9 Kentenich a Mar\u00eda en la entrada del orfanato. Para que no se quedara hu\u00e9rfano. Y Mar\u00eda se convirti\u00f3 en su Madre. <strong>Necesitamos lazos humanos para llegar a Dios<\/strong>.<\/p>\n<p align=\"justify\">Lo dec\u00eda el Padre Kentenich: <em>\u201c<strong>Dios nos quiere atraer con lazos humanos. Por eso procura que nos dejemos vincular por el amor filial, conyugal, paternal. Pero Dios tira de ese lazo hacia arriba, y no descansa hasta que todo est\u00e9 ligado a \u00c9l\u201d<\/strong><\/em><a href=\"#_ftn1\" name=\"_ftnref1\"><strong><em><strong>[1]<\/strong><\/em><\/strong><\/a><strong><em>.<\/em><\/strong><\/p>\n<p align=\"justify\">Y cuando faltan esos v\u00ednculos humanos, tenemos que pedirle a Dios la gracia de <strong>arraigarnos para siempre en su coraz\u00f3n. Un regalo de Dios. <\/strong>Mar\u00eda quiere grabar su rostro en m\u00ed para que yo pueda ser un reflejo limitado y torpe de su amor infinito. Mi amor finito un reflejo de su amor m\u00e1s hondo.<\/p>\n<p align=\"justify\">Quiero dibujar con mi vida el rostro de Mar\u00eda. Quiero que su misericordia se refleje en mi amor. Estoy tan lejos. Me faltan las palabras. Me faltan los gestos.<\/p>\n<p align=\"justify\">Tal vez si me dejo hacer ver\u00e1n otro rostro. Ver\u00e1n otra mirada honda en mis ojos. Y escuchar\u00e1n en mis palabras otras palabras verdaderas, con vida eterna, las suyas. <strong>No lo dudo. Dios lo puede hacer posible. Si yo me dejo<\/strong>.<\/p>\n<p align=\"justify\"><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p align=\"justify\"><a href=\"#_ftnref1\" name=\"_ftn1\">[1]<\/a> J. Kentenich, <em>Kentenich Reader III<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por: Carlos Padilla Esteban El otro d\u00eda me qued\u00e9 pensando en santa Bernardita. Cuando tuvo que explicarle al escultor que quer\u00eda reproducir la imagen de Mar\u00eda, lo hizo expresando en palabras lo que hab\u00eda visto. No era tan sencillo. Al acabar la escultura, ella no estaba conforme. 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