{"id":33331,"date":"2016-06-13T17:45:24","date_gmt":"2016-06-13T22:45:24","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/sabes-que-puertas-abrir-en-tu-vida\/"},"modified":"2016-06-13T17:45:24","modified_gmt":"2016-06-13T22:45:24","slug":"sabes-que-puertas-abrir-en-tu-vida","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/sabes-que-puertas-abrir-en-tu-vida\/","title":{"rendered":"\u00bfSabes qu\u00e9 puertas abrir en tu&nbsp;vida?"},"content":{"rendered":"<p><b>Por: Carlos Padilla Esteban<\/b><\/p>\n<p align=\"justify\"><strong>Me gusta mirar a Mar\u00eda. <\/strong>Me gusta arrodillarme ante Ella y pensar que mi vida est\u00e1 en sus manos. Delante de Ella comprendo la belleza que hay en medio de las dificultades, de las cat\u00e1strofes, de las p\u00e9rdidas.<\/p>\n<p align=\"justify\">Una persona me comentaba: <strong><em>\u201c<\/em><\/strong><strong><em>\u00bfC\u00f3mo es posible que exista un Dios que permita cat\u00e1strofes, terremotos, muertes injustas?<\/em><\/strong><strong><em>\u201d.<\/em><\/strong> Es la misma pregunta que late en muchos corazones. Un Dios que ama no puede permitir que muera. No puede permitir mi dolor.<\/p>\n<p align=\"justify\">El sentido del mal nunca lo entender\u00e9 en esta tierra. S\u00f3lo s\u00e9 que <strong>Mar\u00eda me sostiene cuando me duele la injusticia, el mal o la muerte<\/strong>. Y tienen eco en mi alma las palabras que escribi\u00f3 Ana Frank: <em>\u201cNo veo la miseria que hay, sino la belleza que a\u00fan queda\u201d.<\/em><\/p>\n<p align=\"justify\">Y comprendo que <strong>la vida tiene m\u00e1s de bello que de oscuro. Aunque no lo parezca<\/strong>. M\u00e1s de luz que de noche. M\u00e1s de amor que de odio. Aunque muchas veces me turbe la miseria, la muerte, el dolor.<\/p>\n<p align=\"justify\">\u00a1Qu\u00e9 dif\u00edcil desvelar todos los misterios del camino y entender ese plan de amor que tiene Dios para mi vida! S\u00e9 que la aventura de la vida se juega en tomar decisiones, en atravesar puertas que se abren, en superar obst\u00e1culos y no darme nunca por vencido.<\/p>\n<p align=\"justify\">S\u00e9 bien que no todas las puertas estar\u00e1n abiertas, como me recuerda Antonio Porchia:<em> \u201cSe me abre una puerta. Entro y me encuentro con cien cerradas\u201d.<\/em><\/p>\n<p align=\"justify\">En la vida es as\u00ed. <strong>Abrimos una puerta. Hay mil cerradas al atravesar el umbral. <\/strong>Mil puertas que no son la m\u00eda. Mil puertas por las que no tengo que pasar. S\u00f3lo necesito encontrar esa primera puerta abierta y pasar por ella. Y luego, otra, la siguiente.<\/p>\n<p align=\"justify\">El camino de mi vida tiene muchas puertas abiertas. He atravesado ya muchas. Otras estaban cerradas. A veces me da v\u00e9rtigo arriesgarme en esa puerta abierta. Pero conf\u00edo.<\/p>\n<p align=\"justify\">Yo mismo tengo una puerta en mi alma. Un coraz\u00f3n con puerta muchas veces cerrada. S\u00e9 que se abre hacia fuera. Eso lo tengo claro. Tiene su riesgo abrirla. Se abre dando, no recibiendo. Aunque me endurezco en medio de la vida y no dejo que nadie pase. Estoy herido.<\/p>\n<p align=\"justify\">A m\u00ed me gusta atravesar puertas de misericordia. Para tocar al pasar por ellas el amor de Dios prendido en el dintel. Que se pegue algo. Pero luego yo <strong>no abro mi puerta, por miedo, por pudor, por verg\u00fcenza<\/strong>.<\/p>\n<p align=\"justify\"><strong>Mar\u00eda siempre tiene abierta la puerta de su alma<\/strong>. Yo llego y me arrodillo ante Ella y le pido que me ense\u00f1e a abrir mi puerta. Su puerta siempre est\u00e1 abierta. Miro a Mar\u00eda.<\/p>\n<p align=\"justify\"><strong>\u00bfC\u00f3mo se puede saber qu\u00e9 puertas se abrir\u00e1n con el paso del tiempo?<\/strong> \u00bfC\u00f3mo s\u00e9 qu\u00e9 puertas permanecer\u00e1n siempre cerradas, o, estando hoy abiertas, un d\u00eda se cerrar\u00e1n? No lo s\u00e9.<\/p>\n<p align=\"justify\">Me gustar\u00eda tener esa gracia de Dios para descubrir bien por d\u00f3nde ir. Conocer el futuro. Pero no importa tanto. S\u00e9, eso s\u00ed, que <strong>m<\/strong><strong>i vida descansa en Mar\u00eda<\/strong>, vive de Mar\u00eda. La puerta est\u00e1 abierta. Mar\u00eda me espera.<\/p>\n<p align=\"justify\">Dec\u00eda el padre Jos\u00e9 Kentenich: <em>\u201c<\/em><strong><em>Mar\u00eda ha inscrito nuestro nombre, con sangre y fuego, en su coraz\u00f3n, imborrablemente<\/em><\/strong><strong><em>\u201d<\/em><\/strong><a href=\"#_ftn1\" name=\"_ftnref1\"><strong><em><strong>[1]<\/strong><\/em><\/strong><\/a><strong><em>.<\/em><\/strong> Me conmueve pensar en ese amor que ha grabado mi nombre para siempre. Ella me inscribe en su coraz\u00f3n para la eternidad. A sangre y fuego.<\/p>\n<p align=\"justify\">Ha inscrito mi nombre en el coraz\u00f3n de Jes\u00fas. Mi verdadero nombre. No ese que llevo desde la pila del bautismo. Un nombre que s\u00f3lo yo s\u00e9 cuando lo acaricio en el alma. Ese nombre que pronuncia Dios al llamarme. Me emociono al escucharlo. S\u00e9 que soy yo, es s\u00f3lo m\u00edo.<\/p>\n<p align=\"justify\">Y as\u00ed, inscrito en el coraz\u00f3n de Mar\u00eda, escucho mejor los latidos de Dios. All\u00ed se oyen con mayor nitidez. Escucho la voz que tantas veces desconozco cuando me alejo y me pierdo por los caminos y las puertas cerradas.<\/p>\n<p align=\"justify\"><strong>Quisiera saber siempre qu\u00e9 puertas atravesar<\/strong>, qu\u00e9 puertas abrir. Qu\u00e9 puertas tengo que dejar cerradas sin insistir. Qu\u00e9 puertas ceden si empujo suavemente.<\/p>\n<p align=\"justify\">No todas las puertas son igual de importantes. Algunas s\u00ed, las que marcan mi camino para siempre. Las que me hacen optar por un estado de vida. Las que definen mi vida. No s\u00e9 si siempre atraves\u00e9 la puerta correcta. No importa tanto.<\/p>\n<p align=\"justify\">S\u00e9 que despu\u00e9s de decisiones importantes no siempre hay paz. Pero Dios est\u00e1 ah\u00ed, conmigo.<\/p>\n<p align=\"justify\">Dec\u00eda Edith Stein, despu\u00e9s de ingresar al Carmelo: <em>\u201c<\/em><em>No pod\u00eda tener una alegr\u00eda arrebatadora. Era demasiado tremendo lo que dejaba atr\u00e1s. Pero yo estaba muy tranquila en el puerto de la voluntad de Dios<\/em><em>\u201d<\/em><a href=\"#_ftn2\" name=\"_ftnref2\"><em><strong>[2]<\/strong><\/em><\/a><em>. <\/em><\/p>\n<p align=\"justify\">Es dif\u00edcil imaginar a Mar\u00eda llena de paz camino de Ein Karem con Jes\u00fas en su vientre. Cuando hab\u00eda dicho que s\u00ed al \u00e1ngel con el coraz\u00f3n turbado. Ten\u00eda el alma inquieta y segura al mismo tiempo. <strong>Sab\u00eda que era el camino correcto. Pero no sab\u00eda c\u00f3mo superar\u00eda las adversidades<\/strong>.<\/p>\n<p align=\"justify\">Las decisiones importantes, que suponen un cambio radical en mi vida, normalmente dejan el alma inquieta. Lo s\u00e9. Suele ser as\u00ed. <strong>El alma tarda en apaciguase. Pero es importante saber que uno ha hecho lo que Dios le ped\u00eda. O al menos tiene esa intuici\u00f3n<\/strong>.<\/p>\n<p align=\"justify\">No es sencillo abrir la puerta correcta. Acertar. Muchas veces llegan al coraz\u00f3n las <strong>dudas<\/strong>: \u00bfMe estar\u00e9 equivocando? \u00bfY si luego me doy cuenta de que este no es el camino?<\/p>\n<p align=\"justify\">Toda decisi\u00f3n es un salto de fe. Y la fe est\u00e1 unida al amor. <strong>Porque me s\u00e9 amado cruzo el umbral de esa puerta que se me abre. <\/strong><\/p>\n<p align=\"justify\">Y cuando me lanzo, cuando me abandono con el coraz\u00f3n, cuando me abandono en Dios y le digo: <em>\u201c<\/em><em>Es tu vida, haz con ella lo que quieras<\/em><em>\u201d, <\/em>entonces todo parece m\u00e1s f\u00e1cil. Aunque no lo entienda todo. Aunque en medio de la noche tenga que seguir caminando y confiando.<\/p>\n<p align=\"justify\"><strong>Lo que Dios me pide es lo que importa.<\/strong> Lo que Dios quiere de m\u00ed. Lo que me har\u00e1 m\u00e1s pleno. \u00bfY si me equivoco? Entonces sigo adelante, o retrocedo, o tomo otra puerta. Pero Jes\u00fas va conmigo, Mar\u00eda va conmigo.<\/p>\n<p align=\"justify\">S\u00e9 bien d\u00f3nde est\u00e1 ese lugar en el que podr\u00e9 descansar en sus manos. Miro a Mar\u00eda de rodillas. He atravesado la puerta del santuario y me postro. Me encuentro con su misericordia.<\/p>\n<p align=\"justify\">A veces me empe\u00f1o en golpear puertas cerradas. Con los pu\u00f1os. Incluso algo enfadado. <strong>Pero m\u00e1s me valdr\u00eda elegir las puertas abiertas. Aunque s\u00f3lo vea una rendija. <\/strong><\/p>\n<p align=\"justify\"><a href=\"#_ftnref1\" name=\"_ftn1\">[1]<\/a> J. Kentenich, <em>La actualidad de Mar\u00eda<\/em>, 173<\/p>\n<p align=\"justify\"><a href=\"#_ftnref2\" name=\"_ftn2\">[2]<\/a> <em>Edith Stein y convertidos de los siglos XX y XXI, <\/em>59. Colecci\u00f3n <em>\u201cEl camino de Damasco\u201d.<\/em> Tomo 140<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por: Carlos Padilla Esteban Me gusta mirar a Mar\u00eda. 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