{"id":3334,"date":"2015-12-01T01:12:30","date_gmt":"2015-12-01T06:12:30","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/no-al-maltrato-si-al-desarrollo-infantil\/"},"modified":"2015-12-01T01:12:30","modified_gmt":"2015-12-01T06:12:30","slug":"no-al-maltrato-si-al-desarrollo-infantil","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/no-al-maltrato-si-al-desarrollo-infantil\/","title":{"rendered":"No al maltrato, s\u00ed al desarrollo infantil"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify; font-style: italic; \">por Carmen P\u00e9rez G.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p class=\"copete\" style=\"text-align: justify;\">Como personas y como pueblo de Dios, el Se\u00f1or nos invita a considerar importantes a las ni\u00f1as y a los ni\u00f1os, a ser como ellas y ellos, y a fomentar la confianza que tienen en \u00e9l, no defraudando la confianza que depositan en nosotros.<\/p>\n<p class=\"texto\">\n<p>                    Imag&iacute;nese esta escena. Usted va caminando por la calle y al doblar una esquina se encuentra a una se&ntilde;ora con una ni&ntilde;a de unos cinco a&ntilde;os. La ni&ntilde;a llora a gritos. La se&ntilde;ora al verlo a usted le dice a la ni&ntilde;a: &laquo;Si sigues llorando, este se&ntilde;or te va a llevar&raquo;. Luego, se dirige a usted y le dice: &laquo;&iquest;Verdad que se la va a llevar? D&iacute;gaselo, d&iacute;gale que ya que est&aacute; llorando tanto, usted se la va a llevar lejos de m&iacute;&raquo;.<br \/>\nDe repente, sin esperarlo ni desearlo, se ha visto involucrado en un incidente familiar: desde el punto de vista de la madre de esta historia, un incidente pedag&oacute;gico para su hija, pero desde cualquier punto de vista, violento y maltratador.<br \/>\nA diario, muy cerca de nosotras y nosotros suceden incidentes violentos, a&uacute;n en nuestras propias familias y en nuestras iglesias. Afectan a personas adultas y a ni&ntilde;as, ni&ntilde;os, adolescentes y j&oacute;venes. Afectan a mujeres y hombres y, tristemente todav&iacute;a, m&aacute;s a mujeres de todas las edades que a hombres. Pero tal vez algunos de estos incidentes se ven como algo natural, lo &laquo;normal&raquo;, lo pertinente, lo correcto.<br \/>\nEl maltrato infantil se vuelve algo tan com&uacute;n en la vida de todas las familias, en la vida cotidiana, en cualquier espacio, que ya no provoca ning&uacute;n esc&aacute;ndalo.<br \/>\nEn sociedades como las nuestras, donde unas personas concentran y manejan el poder, mientras que a otras no se les concede acceso al mismo y en cambio se les imponen las decisiones, el terreno est&aacute; perfectamente abonado para el ejercicio de la violencia. En sociedades de este tipo, en la escalera del poder las ni&ntilde;as y los ni&ntilde;os ocupan el &uacute;ltimo escal&oacute;n.<br \/>\nEl maltrato contra las ni&ntilde;as y los ni&ntilde;os es pues una semilla con abono suficiente y, por tanto, con fuerte arraigo. Forma parte del bagaje de una tradici&oacute;n cultural que se transmite de generaci&oacute;n a generaci&oacute;n. El maltrato infantil se vuelve algo tan com&uacute;n en la vida de todas las familias, en la vida cotidiana, en cualquier espacio, que ya no provoca ning&uacute;n esc&aacute;ndalo. Por el contrario, se lo ve como parte del paisaje, como algo necesario, requerido para educar a ni&ntilde;as y ni&ntilde;os, hijas e hijos en el camino del bien.<br \/>\nNuestros pueblos son ricos en dichos que justifican y recomiendan la violencia y el maltrato. Algunos botones de muestra: &laquo;Quien bien te quiere, te har&aacute; llorar&raquo;; &laquo;La letra con sangre entra&raquo;; &laquo;Estos golpes me duelen m&aacute;s a m&iacute; que a ti&raquo;; &laquo;Lo hago por tu bien&raquo;; &laquo;Te celo porque te quiero&raquo;, o bien, &laquo;te pego porque te quiero&raquo;. Uno puede tomar uno solo de estos dichos o refranes e ir entresacando las creencias y valores que hay detr&aacute;s de ellos. Dichas creencias y valores fortalecen y perpet&uacute;an en nuestros pueblos, en las escuelas, en las iglesias, en las familias, en todo &aacute;mbito social, conductas agresivas, abusivas y letales.&nbsp; La violencia se encuentra inmersa en las personas e instituciones, y se ensa&ntilde;a con las ni&ntilde;as y los ni&ntilde;os.<br \/>\nEn nuestras iglesias es com&uacute;n tambi&eacute;n utilizar porciones o textos b&iacute;blicos para justificar estas pr&aacute;cticas arraigadas de violencia contra la ni&ntilde;ez. Es m&aacute;s com&uacute;n de lo que quisi&eacute;ramos encontrar que la Biblia es utilizada como herramienta ideol&oacute;gica para justificar el maltrato infantil. Requerimos iniciar una relectura de los textos b&iacute;blicos que ilumine nuestro caminar viendo a las ni&ntilde;as y los ni&ntilde;os como personas dignas, a quienes podemos tratar de igual a igual en t&eacute;rminos de pertenecer a la misma condici&oacute;n humana. Con ellas y ellos podemos dialogar sobre infinidad de temas, recuperar a trav&eacute;s de su mirada y su percepci&oacute;n de las cosas la capacidad de asombro y aprender a descubrir lo nuevo en las cosas rutinarias. En pocas palabras, si se los permitimos, ni&ntilde;as y ni&ntilde;os pueden convertirse en nuestros maestros. Nuestro referente es Jes&uacute;s, quien dio cabida y espacio a la ni&ntilde;ez.<br \/>\nPerm&iacute;tanos compartir con usted la reflexi&oacute;n sobre un episodio en la vida de Jes&uacute;s y sus disc&iacute;pulos:<br \/>\n&laquo;En esa misma ocasi&oacute;n, los disc&iacute;pulos le preguntaron a Jes&uacute;s:<br \/>\n&mdash; &iquest;Qui&eacute;n es el m&aacute;s importante en el reino de Dios?<br \/>\nJes&uacute;s llam&oacute; a un ni&ntilde;o, lo puso en medio de ellos y les dijo:<br \/>\n&mdash;Les aseguro que para entrar en el reino de Dios, ustedes tienen que cambiar su manera de vivir y ser como ni&ntilde;os. Porque en el reino de Dios, las personas m&aacute;s importantes son humildes, como este ni&ntilde;o. Si alguien acepta a un ni&ntilde;o como &eacute;ste, me acepta a m&iacute;.<br \/>\nPero si alguno hace que uno de estos peque&ntilde;os seguidores m&iacute;os deje de confiar en m&iacute;, mejor le ser&iacute;a que le ataran al cuello una piedra enorme y lo tiraran al fondo del mar.<br \/>\nMuchas cosas en el mundo hacen que la gente desobedezca a Dios, y no hay manera de evitarlo. Pero &iexcl;qu&eacute; mal le ir&aacute; a quien haga que otro desobedezca a Dios! (1)&raquo;<br \/>\nLas ni&ntilde;as y los ni&ntilde;os son importantes para Jes&uacute;s. Ante la pregunta sobre qui&eacute;n es el m&aacute;s importante, Jes&uacute;s coloca a la vista de todos a un ni&ntilde;o. En los tiempos de Jes&uacute;s, ni&ntilde;as y ni&ntilde;os formaban parte de la gente considerada &laquo;peque&ntilde;a&raquo;, aquellas y aquellos de los cuales no era importante tomar en cuenta su opini&oacute;n. Es decir, su presencia no contaba en la sociedad. Traduci&eacute;ndolo a t&eacute;rminos modernos, eran las personas excluidas. En este contexto lo que menos esperaban los disc&iacute;pulos de Jes&uacute;s y la gente que los rodeaba era que Jes&uacute;s colocara en medio de ellos a un ni&ntilde;ito y lo pusiera como el ejemplo a seguir.<br \/>\nEn otro texto b&iacute;blico (Mt 19.13) se percibe la opini&oacute;n y actitud cultural de los disc&iacute;pulos de Jes&uacute;s hacia la ni&ntilde;ez. Un ni&ntilde;o no era digno de acercarse al Maestro, menos a&uacute;n lo ser&iacute;a una ni&ntilde;a si consideramos la condici&oacute;n de las mujeres en aquella &eacute;poca. En contraste con estas percepciones, Jes&uacute;s dice que las ni&ntilde;as y los ni&ntilde;os importan y son valiosos. Adem&aacute;s, son dignos de ser imitados.<br \/>\n&iquest;Qu&eacute; podemos concluir de lo que Jes&uacute;s dice y hace?<br \/>\nLas ni&ntilde;as y los ni&ntilde;os no son estorbos, ni accesorios decorativos, ni art&iacute;culos desechables. Son personas hechas a imagen y semejanza de Dios, con un rico potencial de crecimiento y desarrollo humano pero tambi&eacute;n con actitudes y formas de ser, a trav&eacute;s de las cuales las personas adultas podemos encontrar el camino al reino de Dios.<br \/>\nLas ni&ntilde;as y los ni&ntilde;os se dejan llevar de la mano, conf&iacute;an en las personas adultas, lo que ellas dicen y hacen los moldea. Si no, veamos a una ni&ntilde;a o a un ni&ntilde;o jugando y r&aacute;pidamente podremos identificar qui&eacute;nes son sus modelos.<br \/>\nLas ni&ntilde;as y los ni&ntilde;os miran con ojos &aacute;vidos, est&aacute;n deseosos de aprender y de imitar. Los beb&eacute;s conocen el mundo experiment&aacute;ndolo con todos sus sentidos. Contemplemos a un beb&eacute; cuando juega con sus manos, cuando sigue con detenimiento el vuelo de una pluma diminuta, cuando a los tres meses responde a nuestras palabras con gorjeos y as&iacute; conversa con nosotras(os).<br \/>\nTanto las ni&ntilde;as como los ni&ntilde;os son seres abiertos a la vida y a Dios, amistosos, confiados, con una continua capacidad de asombro. No creen que lo saben todo, no se preocupan, no compiten (hasta que se lo ense&ntilde;amos), son humildes y est&aacute;n dispuestos a perdonar. Jes&uacute;s nos invita a aprender de ellas y ellos e imitarlos. Para esto, debemos estar dispuestas y dispuestos a escuchar lo que tienen que decirnos, en lugar de excluirlos de nuestras conversaciones. Es preciso tomar en serio sus expresiones, no decirles: &iquest;c&oacute;mo te atreves a contradecir mi opini&oacute;n? o creerle m&aacute;s al adulto. &iexcl;Cu&aacute;ntas ni&ntilde;as y ni&ntilde;os que han sufrido alg&uacute;n tipo de maltrato, o incluso abuso sexual, lo han contado a una persona adulta s&oacute;lo para descubrir que no les cree o no le da importancia al hecho!<br \/>\nJes&uacute;s tambi&eacute;n dice que las personas adultas somos las responsables de las ni&ntilde;as y los ni&ntilde;os. Su protecci&oacute;n nos incumbe a todas y todos, no s&oacute;lo a sus padres y parientes. Si las ni&ntilde;as y los ni&ntilde;os aprenden por imitaci&oacute;n, entonces, a las personas adultas nos corresponde ser referentes o modelos dignos de ser imitados. Si ejercemos violencia, tambi&eacute;n ejercer&aacute;n violencia. Nuestros actos violentos niegan nuestra fe en un Dios de amor, paz, perd&oacute;n y justicia. El camino de Dios no ha sido la violencia sino el amor. Jes&uacute;s en la cruz nos ilustr&oacute; gr&aacute;ficamente los dos caminos, y la cruz constituye un acto violento por excelencia: asesinar a un inocente. Al mismo tiempo, la cruz es s&iacute;mbolo del amor: Dios encarnado, dispuesto a dar su vida para la salvaci&oacute;n de toda la humanidad.&nbsp; A la violencia, Jes&uacute;s no respondi&oacute; con venganza sino con amor. El Jes&uacute;s resucitado invita a sus disc&iacute;pulos a caminar por senderos de perd&oacute;n y de paz (Jn 20.19). Nuestros actos violentos niegan nuestra fe en un Dios de amor, paz, perd&oacute;n y justicia. Peor a&uacute;n, conducen a otras personas, incluyendo a las ni&ntilde;as y los ni&ntilde;os, a negar la existencia de Dios o a no confiar en &Eacute;l.<br \/>\nJes&uacute;s fue bastante ilustrativo sobre las consecuencias para aquellas y aquellos que provocan que ni&ntilde;as y ni&ntilde;os dejen de confiar en &eacute;l. Imaginemos, si no, a una persona que tiene atada al cuello una piedra y que se desplaza a lo m&aacute;s profundo del mar sin posibilidad de salir a la superficie. Esta ilustraci&oacute;n es suficientemente fuerte como para indicarnos el grado de responsabilidad que Dios nos otorga en el cuidado y protecci&oacute;n de la ni&ntilde;ez, y el nivel de influencia que tenemos en sus vidas.<br \/>\nCuando las(os) ignoramos, somos violentas(os), o les exigimos responsabilidades que exceden las habilidades que tienen en esa etapa de desarrollo, destruimos su confianza y su fe en nosotros y en Dios, los hacemos caer, obstaculizamos su desarrollo e inhibimos el potencial que Dios les ha dado como personas. Molestarse porque un beb&eacute; llora es ignorar que uno de los lenguajes a esa edad es el llanto; el camino del amor nos desaf&iacute;a a comprender, incluso, sus llantos. Exigir a una ni&ntilde;a o un ni&ntilde;o que gatea o comienza a caminar que no toque, no jale, o no chupe objetos es ignorar que se relaciona con el mundo a trav&eacute;s de sus sentidos. El camino del amor nos desaf&iacute;a a preparar un ambiente que le permita explorar con sus sentidos sin ning&uacute;n peligro, y acompa&ntilde;arlo y guiarlo a distinguir lo que es peligroso de lo que no lo es, a medida que crece.<br \/>\nTambi&eacute;n, reprender a una ni&ntilde;a o ni&ntilde;o que inicia la escuela por los errores cometidos es ignorar que las ni&ntilde;as y ni&ntilde;os que dejan el ambiente conocido del hogar para ir a la escuela requieren de &aacute;nimo, de afirmaci&oacute;n y de reconocimiento a sus logros para adquirir seguridad y desarrollar las destrezas necesarias en un nuevo entorno. El camino del amor nos desaf&iacute;a a reconocer las cosas que hacen bien, a asegurarles que son capaces, y acompa&ntilde;arles a enfrentar aquellos desaf&iacute;os u obst&aacute;culos que van encontrando en sus primeros pasos fuera del hogar y la familia.<br \/>\nAsimismo, tratar a una o un adolescente como ni&ntilde;a o ni&ntilde;o peque&ntilde;o, exigir que sea como nosotros queremos y que haga todo lo que nosotros le decimos, es ignorar que est&aacute; en la edad de definir su propia identidad. El camino del amor nos desaf&iacute;a a reconocerla(o) como una persona que no nos pertenece, acompa&ntilde;arlo en el descubrimiento de su vocaci&oacute;n, mantener el equilibrio necesario entre darle la libertad que requiere para descubrirse y poner los l&iacute;mites para que se convierta en una persona socialmente responsable.<br \/>\nLa confianza b&aacute;sica de las ni&ntilde;as y los ni&ntilde;os se alimenta del afecto, el cuidado y el respeto que se les provee. Tanto ellas como ellos experimentan el amor de Dios a trav&eacute;s del respeto y del cuidado que reciben de las personas adultas que los rodean. El encuentro con una ni&ntilde;a o ni&ntilde;o siempre es una oportunidad de sembrar para el Reino, puesto que el que la(o) recibe, recibe a Jes&uacute;s. En un mundo violento como el nuestro, Jes&uacute;s nos invita a unirnos a &eacute;l en el camino del amor hacia ni&ntilde;as, ni&ntilde;os y adolescentes, ciudadanos ejemplares de su reino.<br \/>\nExisten diversos espacios para el desarrollo de la ni&ntilde;ez. En todos ellos podemos influir para eliminar la violencia y fomentar el amor. Recordemos que todas y todos somos responsables, no solamente sus padres.<br \/>\nCiertamente la familia es el entorno social b&aacute;sico en el que se desarrollan las ni&ntilde;as y los ni&ntilde;os, el escenario sociocultural destinado a cubrir las necesidades espec&iacute;ficas (f&iacute;sicas, espirituales, emocionales y sociales) que necesitan en cada momento evolutivo, pero no es el &uacute;nico escenario. En la familia, cada miembro debe sentirse &uacute;nico y apreciado a fin de desarrollar de manera adecuada su autoestima y su persona. Las relaciones familiares&nbsp; tienen como objetivo la validaci&oacute;n personal, lo cual se logra mediante cuidados f&iacute;sicos, muestras de afecto y el desarrollo de la creatividad e inteligencia. Existe, pues, el desaf&iacute;o de convertir el hogar y la familia en lo que est&aacute;n destinados a ser seg&uacute;n el dise&ntilde;o de Dios.<br \/>\nEn la familia, cada miembro debe sentirse &uacute;nico y apreciado a fin de desarrollar de manera adecuada su autoestima y su persona.<br \/>\nSin embargo, existen tambi&eacute;n otros escenarios que contribuyen al desarrollo de la ni&ntilde;ez: el vecindario, por ejemplo. En &eacute;l aprenden a socializar con ni&ntilde;as y ni&ntilde;os de su edad y con otras personas adultas que tambi&eacute;n les sirven de referente. Otros espacios de aprendizaje y socializaci&oacute;n son la iglesia, el centro de desarrollo infantil (guarder&iacute;a), la escuela y, por supuesto, los medios de comunicaci&oacute;n. Entre estos tiene un papel predominante la televisi&oacute;n, que es como otro miembro de la familia en la mayor parte de los hogares. Todos estos escenarios requieren ser revisados para descubrir qu&eacute; tanto son maltratadores y qu&eacute; tanto contribuyen al desarrollo integral de las ni&ntilde;as y los ni&ntilde;os.<br \/>\nEn consecuencia, usted junto con miembros de su iglesia, de su vecindario o amigos puede hacer un ejercicio para descubrir de qu&eacute; manera esos espacios ejercen maltrato contra ni&ntilde;as y ni&ntilde;os. Luego, de acuerdo con sus necesidades, opiniones y requerimientos de desarrollo, definir propuestas de cambio y un plan de acci&oacute;n para llevarlas a cabo. Pueden, as&iacute;, establecerse comisiones de trabajo para cada uno de los espacios mencionados a fin de prevenir o eliminar el maltrato y proteger a las ni&ntilde;as, ni&ntilde;os y adolescentes, desarrollando condiciones apropiadas para su desarrollo pleno. Incluso, pueden ser invitados a participar en estas comisiones.<br \/>\nComo personas y como pueblo de Dios, el Se&ntilde;or nos invita a considerar importantes a las ni&ntilde;as y a los ni&ntilde;os, a ser como ellas y ellos, y a fomentar la confianza que tienen en &eacute;l, no defraudando la confianza que depositan en nosotros. &iquest;Est&aacute; usted dispuesta o dispuesto a ser fiel a Dios evitando el maltrato, fomentando el desarrollo integral de las ni&ntilde;as y los ni&ntilde;os y haciendo crecer su confianza en Dios?<br \/>\nNOTA AL&nbsp;PIE:<br \/>\n(1)&nbsp; Mateo 18.1&ndash;7. Texto tomado de La Biblia en lenguaje sencillo, Sociedades B&iacute;blicas Unidas, Brasil, 2002.<\/p>\n<p class=\"pie\" style=\"text-align: justify; font-style: italic; \">Carmen P\u00e9rez es la Directora de Operaciones de Visi\u00f3n Mundial M\u00e9xico, y su esposo, el ingeniero Jes\u00fas Camargo, es profesor universitario de amplia experiencia.<\/p><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>por Carmen P\u00e9rez G. Como personas y como pueblo de Dios, el Se\u00f1or nos invita a considerar importantes a las ni\u00f1as y a los ni\u00f1os, a ser como ellas y ellos, y a fomentar la confianza que tienen en \u00e9l, no defraudando la confianza que depositan en nosotros. Imag&iacute;nese esta escena. Usted va caminando por &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/no-al-maltrato-si-al-desarrollo-infantil\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abNo al maltrato, s\u00ed al desarrollo infantil\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-3334","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3334","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=3334"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3334\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=3334"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=3334"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=3334"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}