{"id":33342,"date":"2016-06-13T17:45:52","date_gmt":"2016-06-13T22:45:52","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/las-etapas-de-la-vida-mistica-segun-santa-teresa-de-avila\/"},"modified":"2016-06-13T17:45:52","modified_gmt":"2016-06-13T22:45:52","slug":"las-etapas-de-la-vida-mistica-segun-santa-teresa-de-avila","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/las-etapas-de-la-vida-mistica-segun-santa-teresa-de-avila\/","title":{"rendered":"Las etapas de la vida m\u00edstica seg\u00fan santa Teresa de&nbsp;\u00c1vila"},"content":{"rendered":"<p><b>Por: P\u00c8RE DENIS MARIE GHESQUI\u00c8RES<\/b><\/p>\n<p align=\"justify\"><strong>1.\u00a0<\/strong>Al final de su viaje espiritual, Teresa de Jes\u00fas escribi\u00f3 el libro de <em>Las moradas<\/em>, donde <strong>compara nuestra alma \u2013el hogar de Dios\u2013 con un castillo<\/strong>.<\/p>\n<p align=\"justify\">Las primeras moradas corresponden a la entrada en la vida espiritual y son el fundamento de todo lo posterior.<\/p>\n<p align=\"justify\">Teresa de \u00c1vila se apoya en particular en cuatro citas b\u00edblicas:<\/p>\n<p align=\"justify\">\u00b7 \u201cEn la casa de mi Padre hay muchas moradas\u201d (Juan 14:2), que evoca, seg\u00fan la santa, a este \u201ccastillo interior\u201d.<\/p>\n<p align=\"justify\">\u00b7 \u201cEl que me ama, mi palabra guardar\u00e1; y mi Padre lo amar\u00e1, y vendremos a \u00e9l y haremos morada en\u00a0\u00e9l\u201d (Juan 14:23), que es como un resumen del itinerario espiritual que ella explica.<\/p>\n<p align=\"justify\">\u00b7 \u201cMis delicias son con los hijos de los hombres\u201d, (Proverbios 8:31), que muestra que nosotros somos el para\u00edso de Dios.<\/p>\n<p align=\"justify\">\u00b7 Y \u201cHagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza\u201d, (G\u00e9nesis 1:26), que es la prueba de que fuimos creados para amar como Dios ama, porque Dios es amor. La voluntad de Dios es que nos amemos como \u00e9l nos ama.<\/p>\n<p align=\"justify\"><strong>2.\u00a0Las primeras moradas son el p\u00f3rtico de entrada en la vida espiritual<\/strong>. Lo franqueamos con la decisi\u00f3n de buscar a Dios en nosotros, apoy\u00e1ndonos en \u00c9l, puesto que la peor de las miserias para santa Teresa de Jes\u00fas es la de vivir sin Dios, incluso la de imaginar que podemos hacer el bien sin Dios.<\/p>\n<p align=\"justify\">Los cuatro frutos de las primeras moradas, que madurar\u00e1n a lo largo de nuestro camino espiritual, son la <strong>libertad, la humildad, desasimiento y, sobre todo, la caridad<\/strong>, que es el fin y la culminaci\u00f3n.<\/p>\n<p align=\"justify\">Las segundas, terceras y cuartas moradas permitir\u00e1n profundizar en la vida espiritual entendida como un camino hacia Dios, una b\u00fasqueda de Dios entendido como una participaci\u00f3n progresiva en la vida divina.<\/p>\n<p align=\"justify\">Este don es gratuito, pero debemos estar determinados a recibirlo, para hacer de este recibimiento el centro de nuestras vidas y, as\u00ed, purificar el lugar de nosotros donde habita Dios.<\/p>\n<p align=\"justify\"><strong>Es Dios quien nos hace pasar de una morada a otra, cuando quiere y de la forma que quiere.<\/strong><\/p>\n<p align=\"justify\"><strong>3.<\/strong> Las segundas moradas conciernen a la <strong>purificaci\u00f3n de nuestra relaci\u00f3n con el mundo.<\/strong> El arma utilizada para triunfar aqu\u00ed es la fe en Cristo y la confianza en que vendr\u00e1 a liberarnos (cf. G\u00e1latas 5:1).<\/p>\n<p align=\"justify\"><strong>4<\/strong>.\u00a0Las terceras moradas son las relacionadas con la <strong>clarificaci\u00f3n de la relaci\u00f3n con uno mismo.<\/strong> Corremos el riesgo de ser como aquel joven rico que tuvo un buen comienzo, pero que termina finalmente todo triste.<\/p>\n<p align=\"justify\">El reto de esta tercera morada es el de reconocerse como un \u201csiervo cualquiera\u201d que lo recibe todo de Dios.<\/p>\n<p align=\"justify\"><strong>5.<\/strong>\u00a0Las moradas cuartas son las relativas a<strong> ahondar en nuestra relaci\u00f3n con Dios.<\/strong> Se instaura progresivamente una gran paz en las profundidades de nuestra alma. La <strong>confianza, la humildad y la gratitud<\/strong> son realidades que se van viviendo cada vez m\u00e1s profundamente.<\/p>\n<p align=\"justify\"><strong>6.\u00a0<\/strong>La entrada en las quintas moradas marca una transici\u00f3n: no pasamos de las cuartas a las quintas moradas de la misma forma que pasamos de las segundas a las terceras o de las terceras a las cuartas.<\/p>\n<p align=\"justify\">Consideramos nuestra vida no tanto como un camino hacia Dios, sino que <strong>experimentamos a Dios viviendo en nosotros<\/strong>, como explica la frase de san Pablo: \u201c\u00a1ya no soy yo el que vive, sino que Cristo vive en m\u00ed!\u201d (G\u00e1latas 2\u00a0:20).<\/p>\n<p align=\"justify\">El deseo de amar es m\u00e1s intenso; al recibir una vida nueva, <strong>perdemos nuestros puntos de referencia antiguos y nuestras seguridades habituales.<\/strong><\/p>\n<p align=\"justify\"><strong>7.<\/strong>\u00a0Las moradas sextas consisten en \u201c<strong>compromisos espirituales<\/strong>\u201d: hay una alternancia de sufrimientos ligados al <strong>sentimiento de ausencia de Dios y experiencias muy profundas de la presencia de Cristo<\/strong>. Aqu\u00ed interviene una dilataci\u00f3n a\u00fan m\u00e1s profunda del coraz\u00f3n y del deseo de Dios.<\/p>\n<p align=\"justify\">El arma utilizada a trav\u00e9s de este trance es siempre la <strong>vuelta a la santa humanidad de Cristo: Jes\u00fas se une a nosotros en nuestra debilidad humana para transformarla<\/strong>, para revitalizar nuestro deseo de amar en comuni\u00f3n con \u00e9l.<\/p>\n<p align=\"justify\"><strong>8.\u00a0<\/strong>Las s\u00e9ptimas moradas, al fin, son el punto de culminaci\u00f3n definido por la uni\u00f3n con Dios en el \u201c<strong>matrimonio espiritual<\/strong>\u201d. Este matrimonio espiritual le fue concedido a santa Teresa de Jes\u00fas el 18 de noviembre de 1572.<\/p>\n<p align=\"justify\">La uni\u00f3n con Dios es <strong>una participaci\u00f3n profunda del deseo de Dios de salvar a todas las personas<\/strong>.<\/p>\n<p align=\"justify\">A trav\u00e9s del matrimonio espiritual <strong>todo queda transformado y se recibe un renovado deseo de vivir asumiendo nuestra condici\u00f3n y nuestros compromisos terrenales de manera a\u00fan m\u00e1s concreta y sin huir de la realidad.<\/strong><\/p>\n<p align=\"justify\">&nbsp;<\/p>\n<p align=\"justify\">&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por: P\u00c8RE DENIS MARIE GHESQUI\u00c8RES 1.\u00a0Al final de su viaje espiritual, Teresa de Jes\u00fas escribi\u00f3 el libro de Las moradas, donde compara nuestra alma \u2013el hogar de Dios\u2013 con un castillo. Las primeras moradas corresponden a la entrada en la vida espiritual y son el fundamento de todo lo posterior. 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