{"id":3338,"date":"2015-12-01T01:12:34","date_gmt":"2015-12-01T06:12:34","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/vivir-rendidos-a-el\/"},"modified":"2015-12-01T01:12:34","modified_gmt":"2015-12-01T06:12:34","slug":"vivir-rendidos-a-el","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/vivir-rendidos-a-el\/","title":{"rendered":"Vivir rendidos a \u00c9l"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify; font-style: italic; \">por Apuntes Pastorales<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p class=\"copete\" style=\"text-align: justify;\">Ser sensibles al Esp\u00edritu de Dios es fundamental. Su mover resulta muy sutil, dif\u00edcil de definir, pero, aun as\u00ed, resulta muy importante que todos los que ministramos cultivemos un o\u00eddo dispuesto al Se\u00f1or.<\/p>\n<p class=\"texto\">\n<p>                    Una pl&aacute;tica con Orville Swindoll<br \/>\nEl pastor Orville Swindoll, autor de trece libros y una variedad de art&iacute;culos, naci&oacute; en un hogar cristiano y entreg&oacute; su vida al Se&ntilde;or a los diez a&ntilde;os de edad. De ni&ntilde;o su madre ejerci&oacute; gran influencia sobre su vida, ense&ntilde;&aacute;ndole los rudimentos de la vida en Cristo. Se cas&oacute; con Erma Jean Hensley en el a&ntilde;o 1952 y luego de una visita previa al pa&iacute;s, se mudaron a Argentina, donde sirvieron durantes los siguientes treinta y dos a&ntilde;os en una diversidad de congregaciones y proyectos. En la actualidad reside con su esposa en Miami, donde integran el equipo pastoral de una nueva congregaci&oacute;n en la ciudad. Los Swindoll tienen cuatro hijos, diecinueve nietos y siete bisnietos.<br \/>\nENTREVISTA<br \/>\nAP: &iquest;Qu&eacute; cambios observ&oacute; en la Iglesia a lo largo los a&ntilde;os que ministr&oacute; en Argentina?<br \/>\nOS: Lo primero que puedo mencionar es que cuando llegamos al pa&iacute;s el tama&ntilde;o de las iglesias comunes era de 100 a 150 personas. Una congregaci&oacute;n de 200 se consideraba, pujante, grande. Hoy en d&iacute;a existen congregaciones con miles de asistentes, especialmente en las ciudades grandes. Recuerdo tambi&eacute;n que los primeros evangelistas que llegaban a Argentina en esos a&ntilde;os eran casi todos provenientes del extranjero. Con el pasar de los a&ntilde;os, sin embargo, los mismos evangelistas argentinos comenzaron a viajar por todo el mundo; es decir, se invirti&oacute; la situaci&oacute;n.<br \/>\nTambi&eacute;n recuerdo que surgieron hombres con mucha capacidad teol&oacute;gica y pastoral, especialmente a partir de los a&ntilde;os de la llamada &laquo;guerra sucia&raquo; en Argentina. Las instituciones tradicionales no respond&iacute;an a las interrogantes de las personas y, en ese tiempo, Dios estaba obrando algo maravilloso. Comenzaron a resonar bastante en el pa&iacute;s hombres tales como Omar Cabrera, Carlos Anacondia, y algunos otros. La misma Iglesia pas&oacute; por una experiencia de maduraci&oacute;n, en parte por el sufrimiento que le hab&iacute;a tocado sobrellevar en medio de tantas crisis.Muchas veces la tradici&oacute;n ofusca la mente para que no podamos percibir los movimientos frescos que Dios est&aacute; realizando. En nuestra experiencia, el despertar en las iglesias lo comenzamos a conocer a fines de la d&eacute;cada de los sesentas, cuando surgi&oacute; lo que, en un primer momento, se llamaba el movimiento carism&aacute;tico de renovaci&oacute;n. Estuve involucrado en &eacute;l, junto con unos cuantos colegas, desde el mismo inicio. Al principio muchos nos resistieron, seguramente por nuestra inmadurez. &iexcl;La mayor&iacute;a de nosotros est&aacute;bamos entre los veinte y los treinta a&ntilde;os! Pero el hambre del pueblo por respuestas concretas a las problem&aacute;ticas cotidianas y el mover de Dios se combinaron para producir una verdadera transformaci&oacute;n en la Iglesia.<br \/>\nAP: &iquest;Cu&aacute;l ha sido el &laquo;motor&raquo; que ha movido su propio ministerio?<br \/>\nOS: El deseo de ver a la Iglesia madurar y adquirir valores espirituales es una de las razones por las que, desde un principio, le dimos poca importancia a asuntos de pol&iacute;tica, edificios, y estructuras denominacionales. Nuestra pasi&oacute;n la enfocamos en el desarrollo espiritual. Busc&aacute;bamos la forma de ayudar a las personas a que vivieran bajo la gu&iacute;a del Esp&iacute;ritu Santo y el se&ntilde;or&iacute;o de Cristo, minimizando el papel humano. No es que la parte humana no tenga importancia, pero al enfatizar m&aacute;s la obra del Esp&iacute;ritu Santo todo lo que surge del hombre queda equilibrado con una buena cuota de gracia.<br \/>\nAP: En su opini&oacute;n, &iquest;qu&eacute; dificulta ese fluir del Esp&iacute;ritu?<br \/>\nOS: Yo creo que a lo largo de la historia de la Iglesia la tradici&oacute;n de los hombres ha representado siempre un obst&aacute;culo. No es que me est&eacute; pronunciando en contra de la tradici&oacute;n, porque entiendo que resulta inevitable que con el paso de los a&ntilde;os todos desarrollemos una tradici&oacute;n. La tradici&oacute;n nos da estabilidad, un marco para el encuentro entre personas de un mismo sentir. Evita que seamos hojas llevadas de un lado a otro por el viento. Lo cierto, no obstante, es que muchas veces la tradici&oacute;n ofusca la mente para que no podamos percibir los movimientos frescos y nuevos que Dios est&aacute; realizando.<br \/>\nCuando Dios obra, siempre lo hace combinando lo antiguo con lo nuevo. En esos a&ntilde;os en Argentina vimos a Dios obrar de una manera fresca, pero que algunos la resistieron. Pero cuando por fin logramos mayor estabilidad y crecimiento, observamos c&oacute;mo desaparec&iacute;an las barreras humanas. En un momento cr&iacute;tico Dios nos dio la gracia para admitir p&uacute;blicamente algunos de los errores que hab&iacute;amos cometido. Nuestra arrogancia inicial no aport&oacute; ning&uacute;n bien a nadie, pero esas confesiones ayudaron a sanar las relaciones, de modo que hoy en d&iacute;a gozamos de una muy grata relaci&oacute;n con la mayor&iacute;a de los cristianos en Argentina, incluso con muchos cat&oacute;licos.<br \/>\nAP: &iquest;Qu&eacute; cualidades consideras importantes en un ministro?<br \/>\nOS: El factor principal es la integridad. Dios nos juzgar&aacute; por lo que somos y no por nuestros logros. Es vital que seamos fieles a Dios y a nosotros mismos. Jam&aacute;s debemos ceder frente a las tentaciones que ofrecen el dinero, el sexo, el placer y la fama. Tambi&eacute;n creo que ser sensibles al Esp&iacute;ritu de Dios es fundamental. Su mover resulta muy sutil, dif&iacute;cil de definir, pero, aun as&iacute;, resulta muy importante que todos los que ministramos cultivemos un o&iacute;do dispuesto al Se&ntilde;or.<br \/>\nEn el a&ntilde;o 1953 mi esposa y yo conocimos el bautismo del Esp&iacute;ritu, una experiencia muy importante para nosotros. Pero no fue hasta el a&ntilde;o 1964 que realmente pudimos entender lo que significaba andar en el Esp&iacute;ritu. Dios hab&iacute;a estado impactando mi vida por medio de conversaciones con otros, la lectura de algunos libros y la reflexi&oacute;n sobre nuestra propia experiencia en el ministerio. Comenz&aacute;bamos a entender que Cristo en nosotros tiene que ser una realidad que orienta, motiva y proyecta la vida.<br \/>\nA partir de ese momento uno de los temas recurrentes en mi ministerio ha sido entender el mover de Dios dentro de nosotros. Algunos esperan que Dios les escriba con letras de fuego en la pared o que descienda un rel&aacute;mpago del cielo, pero yo descubro realmente que los grandes movimientos de Dios operan dentro de nuestro propio ser.<br \/>\nAP: &iquest;C&oacute;mo podemos crecer en ese ejercicio de prestar atenci&oacute;n a lo que el Se&ntilde;or est&aacute; queriendo comunicarnos?<br \/>\nOS: Yo le&iacute; el texto de Juan 10.27, en el que Cristo declara que sus ovejas conocen su voz, y por eso lo siguen. Un d&iacute;a, en oraci&oacute;n, confes&eacute; al Se&ntilde;or: &laquo;Yo soy tu oveja, pero no puedo decir con seguridad que yo s&eacute; o&iacute;r tu voz. Necesito aprender a o&iacute;r tu voz&raquo;. Entonces el Se&ntilde;or comenz&oacute; a ense&ntilde;arme precisamente c&oacute;mo discernirla.<br \/>\nCuando regresamos a EE.UU. por un a&ntilde;o en 1964, nosotros ya ten&iacute;amos tres hijas y esper&aacute;bamos el cuarto, un var&oacute;n que naci&oacute; poco tiempo despu&eacute;s de nuestra llegada. Por el tama&ntilde;o de nuestra familia sab&iacute;a que &iacute;bamos a necesitar un veh&iacute;culo para trasladarnos de un lado a otro, pero no ten&iacute;a los recursos para comprar uno. Una congregaci&oacute;n con la que nos relacion&aacute;bamos ofreci&oacute; comprar el auto, el cual dejar&iacute;amos para otras familias misioneras al regresar a Argentina. Como yo deb&iacute;a realizar la compra, comenc&eacute; a leer los clasificados en busca de una buena oferta. D&iacute;a tras d&iacute;a encontraba autos que reun&iacute;an las condiciones que necesit&aacute;bamos, pero sent&iacute;a dentro de m&iacute; alguna restricci&oacute;n, como que el Se&ntilde;or me estaba diciendo que no avanzara con el negocio.Tuve que aprender que la manera en que el Se&ntilde;or nos gu&iacute;a es bastante sutil, no es con terremotos. Confieso que al principio me pareci&oacute; extra&ntilde;a la situaci&oacute;n. Yo no soy una persona m&iacute;stica. Toda mi vida he sido muy pr&aacute;ctico y no me cuesta tomar decisiones y avanzar en direcciones concretas. Me acord&eacute;, sin embargo, que hab&iacute;a pedido al Se&ntilde;or que me ense&ntilde;ara a o&iacute;r su voz. As&iacute; que, intent&eacute; ser m&aacute;s sensible y no insistir. Pasaron unas cuantas semanas y cada oportunidad que se me presentaba sent&iacute;a el mismo impedimento. En cierta oportunidad estuve en el estado de Kansas con el pastor de la iglesia que se hab&iacute;a ofrecido para comprar el veh&iacute;culo. Como yo no hab&iacute;a podido a&uacute;n comprarlo, ofreci&oacute; llevarme a la venta de autos de un amigo cristiano. En el lugar encontramos un veh&iacute;culo exactamente como el que est&aacute;bamos buscando. Cuando el amigo lo quiso poner en marcha, no encendi&oacute;. Le result&oacute; extra&ntilde;o, porque esa misma ma&ntilde;ana lo hab&iacute;a manejado. Aunque sigui&oacute; insistiendo, siempre fracas&oacute; en su intento. &iexcl;Ni siquiera cuando le cambi&oacute; la bater&iacute;a!<br \/>\nCuando regres&eacute;, un amigo me propuso que yo comprara su veh&iacute;culo, pues &eacute;l pretend&iacute;a cambiarlo por un modelo m&aacute;s reciente. Mientras esperaba el nuevo veh&iacute;culo, este hombre le hizo algunas reparaciones al que yo comprar&iacute;a, y me propuso que comparti&eacute;ramos los gastos, lo cual me pareci&oacute; muy justo. Sin embargo, luego de orar, sent&iacute; que el Se&ntilde;or no me daba el visto bueno para esta compra. La situaci&oacute;n se tornaba embarazosa, porque ahora, despu&eacute;s de que el hombre hab&iacute;a realizado los gastos de las reparaciones para entregarnos el veh&iacute;culo en mejor estado, deb&iacute;a avisarle que no pretend&iacute;a realizar la compra. Decid&iacute; explicarle lo que me estaba pasando y de c&oacute;mo sent&iacute;a que el Se&ntilde;or me imped&iacute;a avanzar en el asunto. Le rogu&eacute; que me diera algo m&aacute;s de tiempo para descifrar lo que estaba pasando.<br \/>\nMientras &eacute;l esperaba record&eacute; a&nbsp; una m&eacute;dica china que hab&iacute;a visitado; ella tambi&eacute;n quer&iacute;a cambiar su veh&iacute;culo. La llam&eacute; para informarme si a&uacute;n segu&iacute;a con esa idea y si estaba dispuesta a venderlo. Ella me dijo que no pod&iacute;a vend&eacute;rmelo porque &iexcl;me lo quer&iacute;a obsequiar! Aun cuando le insist&iacute; que yo ya contaba con el dinero para la compra, ella no acept&oacute; otro acuerdo que regalarme el veh&iacute;culo. Despu&eacute;s de todas las vueltas que hab&iacute;a dado, el auto que necesitaba estaba en la misma ciudad de Houston, en donde hab&iacute;amos vivido antes. El domingo, en la reuni&oacute;n de la iglesia, dos hombres se me acercaron.<br \/>\nAmbos tambi&eacute;n llegaron con la intenci&oacute;n de regalarme su veh&iacute;culo, De modo que en menos de una semana me ofrecieron &iexcl;tres veh&iacute;culos regalados! Al final me qued&eacute; con el auto de la m&eacute;dica.La formaci&oacute;n de nuevos l&iacute;deres implicar&aacute; la disposici&oacute;n de escuchar a los que les llevan ventaja en tiempo y experiencia. La experiencia me result&oacute; tan extra&ntilde;a que pregunt&eacute; a Dios: &laquo;Se&ntilde;or, &iquest;qu&eacute; es lo que est&aacute;s haciendo?&raquo; El Se&ntilde;or habl&oacute; a mi coraz&oacute;n y me dijo: &laquo;Los autos no representan ning&uacute;n problema para m&iacute;; el problema es tu o&iacute;do. Si yo consiguiera que tu o&iacute;do permanezca atento a mi voz, yo podr&iacute;a darte todo lo que necesitas&raquo;. &iexcl;Santo remedio&iexcl; Me di cuenta de que ese impedimento, que hab&iacute;a sentido todas esas semanas, no era m&aacute;s que el esfuerzo del Se&ntilde;or de darme su direcci&oacute;n. Entend&iacute; que el Se&ntilde;or me estaba mostrando c&oacute;mo me iba a guiar en la vida y, con los a&ntilde;os, esa forma de comulgar con el Esp&iacute;ritu lleg&oacute; a ser algo normal en nuestra vida cotidiana. Esa lecci&oacute;n revolucion&oacute; mi vida.<br \/>\nAP: &iquest;Qu&eacute; es lo que m&aacute;s le ha tra&iacute;do gozo en los a&ntilde;os que ha servido al se&ntilde;or sirviendo a Su Iglesia?<br \/>\nOS: Ver a otros rendirse al Se&ntilde;or y aprender a moverse bajo la gu&iacute;a del Esp&iacute;ritu, experimentando la plenitud de la gracia de Dios. Tambi&eacute;n me produce gozo ver nacer nuevas congregaciones que se afianzan y trabajan para la extensi&oacute;n del Reino. Todo lo relacionado con la expansi&oacute;n de la obra y la profundizaci&oacute;n de la vida espiritual me ha dado mucha satisfacci&oacute;n. A partir del a&ntilde;o 1973 Dios comenz&oacute; a traer a nuestra vida una gran carga por la familia. Poder ver que una familia se ubica en el plano que Dios desea nos produce gran gozo.<br \/>\nAP: &iquest;Recuerda alg&uacute;n error que le dej&oacute; una lecci&oacute;n importante?<br \/>\nOS: No se me viene a la mente uno en particular en este momento, pero cuando uno comienza a moverse con los dones del Esp&iacute;ritu existe la tentaci&oacute;n de presumir sobre&nbsp; la gu&iacute;a del Se&ntilde;or. Tuve que aprender que la manera en que el Se&ntilde;or nos gu&iacute;a es bastante sutil, no es con terremotos. Yo esperaba al principio que temblara, que me sacudiera antes de moverme en el Esp&iacute;ritu. Otras veces tambi&eacute;n he sido presumido en hablar antes de escuchar la voz de Dios. Es cierto que he cultivado desde entonces un sentido de precauci&oacute;n para no presumir sobre la direcci&oacute;n del Se&ntilde;or y me ha ayudado bastante al pastorear las congregaciones que he servido a lo largo de los a&ntilde;os. Muchos pastores se apuran por intervenir cuando se encuentran ante una situaci&oacute;n extra&ntilde;a, nueva o que pudiera estorbar a la congregaci&oacute;n. La experiencia me ha mostrado que cuando uno se apresura, se arriesga a tomar decisiones de las que se lamentar&aacute; m&aacute;s adelante.<br \/>\nAP: &iquest;Percibe algo en la iglesia de hoy que haya despertado su preocupaci&oacute;n?<br \/>\nOS: S&iacute;, la superficialidad me preocupa. Tambi&eacute;n el &eacute;nfasis exagerado en n&uacute;meros, en espect&aacute;culos. Necesitamos recuperar, entre los ministros, una conducta m&aacute;s profesional. Claro, la iglesia no puede siempre ser prolija porque llegan a ella muchas personas con grandes dificultades y complicaciones, por lo que existir&aacute;n ciertos elementos que nunca podremos controlar, pero esto no nos da licencia para convertir nuestras congregaciones en centros del espect&aacute;culo.<br \/>\nAP: &iquest;Qu&eacute; desea para los pastores que vienen detr&aacute;s, los que todav&iacute;a se est&aacute;n formando?<br \/>\nOS: Que soporten las pruebas, que permitan que Dios cale hondo en sus vidas y que no desprecien el sufrimiento. Aporta muchos beneficios soportar diversas situaciones hasta que llegue el momento de ver a Dios actuar. Esta espera requiere que cultivemos paciencia. Todo esto lleva tiempo. Obviamente no podemos esperar que un ni&ntilde;o de seis a&ntilde;os ejercite paciencia, pero cuando ya tiene veinte a&ntilde;os debe ser paciente. Cuando comienzan su vida los cristianos suelen ser muy entusiastas, pero, para el perfeccionamiento de su vida, formar buen criterio y juicio nos resulta vital. En mi opini&oacute;n, esa formaci&oacute;n implicar&aacute; tambi&eacute;n la disposici&oacute;n de escuchar a los que les llevan ventaja en tiempo y experiencia. Yo valoro mucho la sangre joven, porque entiendo que poseen mucho entusiasmo pero, junto con esto, necesitamos personas maduras y estables para equilibrar la marcha de la Iglesia.\n                    <\/p>\n<p class=\"pie\" style=\"text-align: justify; font-style: italic; \">\u00a9Apuntes Pastorales XXV-3, todos los derechos reservados.<\/p><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>por Apuntes Pastorales Ser sensibles al Esp\u00edritu de Dios es fundamental. Su mover resulta muy sutil, dif\u00edcil de definir, pero, aun as\u00ed, resulta muy importante que todos los que ministramos cultivemos un o\u00eddo dispuesto al Se\u00f1or. 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