{"id":33506,"date":"2016-06-13T17:52:25","date_gmt":"2016-06-13T22:52:25","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/no-seas-espectador-de-la-indiferencia-a-la-misericordia\/"},"modified":"2016-06-13T17:52:25","modified_gmt":"2016-06-13T22:52:25","slug":"no-seas-espectador-de-la-indiferencia-a-la-misericordia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/no-seas-espectador-de-la-indiferencia-a-la-misericordia\/","title":{"rendered":"No seas espectador: De la indiferencia a la&nbsp;misericordia"},"content":{"rendered":"<p><b>Por: Carlos Padilla Esteban<\/b><\/p>\n<p align=\"justify\">Puede ser que con el tiempo no me afecte tanto el mal de tantas personas que sufren. Me acostumbro al dolor. Tal vez a los m\u00e9dicos les pasa algo parecido al tratar tantos enfermos. La cantidad de personas que sufren hace que el dolor de todas ellas ya no nos parezca tan grave.<\/p>\n<p align=\"justify\"><strong>Me da miedo acostumbrare al mal del mundo. No quiero vivir con indiferencia.<\/strong> Quiero amar con un amor que se involucre.<\/p>\n<p align=\"justify\">Dec\u00eda el padre Jos\u00e9 Kentenich: <em>\u201cEl Buen Pastor da su vida por sus ovejas. No se queda de brazos cruzados en la orilla de un mar azotado por la tempestad, ni se limita a contemplar indiferentemente las aguas rugientes, en la cual miles y miles de personas est\u00e1n expuestas al viento y las olas, luchando, desamparadas, por no perecer. Tampoco se contenta con arrojar desde lejos el salvavidas a quienes se est\u00e1n ahogando, sino que \u00c9l mismo se arroja al agua, arriesgando su vida, para salvar lo que se debe salvar\u201d<a href=\"#_ftn1\" name=\"_ftnref1\"><strong>[1]<\/strong><\/a>. <\/em><\/p>\n<p align=\"justify\">Creo que <strong>la misericordia es lo contrario de la indiferencia<\/strong>. Hace poco le\u00ed de nuevo a Nouwen y su deseo de no madurar. \u00c9l no quer\u00eda ser el padre: <em>\u201cToda tu vida has estado buscando amigos, suplicando afecto; has estado interesado en miles de cosas, has rogado que te apreciaran, que te quisieran, que te consideraran. Ha llegado la hora de reclamar tu verdadera vocaci\u00f3n: ser un padre que puede acoger a sus hijos en casa sin pedirles explicaciones y sin pedirles nada a cambio\u201d<a href=\"#_ftn2\" name=\"_ftnref2\"><strong>[2]<\/strong><\/a><\/em>.<\/p>\n<p align=\"justify\">\u00c9l no quer\u00eda asumir responsabilidades, ser maduro y afrontar la vida. Uno vive mejor como hijo pr\u00f3digo: <em>\u201cLa idea de ser como aquel anciano que no ten\u00eda nada que perder porque ya lo hab\u00eda perdido todo y s\u00f3lo le quedaba dar, me abrumaba.<\/em> <strong><em>Ha sido una lucha lenta y muy dura, y todav\u00eda a veces siento deseos de permanecer en el papel de hijo y no crecer nunca<\/em><\/strong><em>. Pero tambi\u00e9n he saboreado la inmensa alegr\u00eda de los hijos que vuelven a casa, la alegr\u00eda de imponerles las manos en un gesto de perd\u00f3n y bendici\u00f3n. <\/em><em>He empezado a conocer lo que significa ser un padre que no hace preguntas sino que lo \u00fanico que quiere es acoger a sus hijos en casa\u201d<a href=\"#_ftn3\" name=\"_ftnref3\"><strong>[3]<\/strong><\/a><\/em>.<\/p>\n<p align=\"justify\">A veces me pasa igual. Me da miedo el papel del padre y no la vida m\u00e1s f\u00e1cil del hijo. <strong>Me da miedo involucrarme en ese abrazo que cuesta toda una vida. <\/strong><\/p>\n<p align=\"justify\">Pero s\u00e9 que <strong>no quiero vivir mi vida como un espectador<\/strong> sombr\u00edo, hier\u00e1tico, est\u00e1tico, demasiado fr\u00edo. En el fondo del alma anhelo ser ese buen pastor que da su vida por los suyos y no se la guarda. Ese buen pastor que sale a buscar la oveja perdida, pierde el tiempo y se involucra. Ese buen pastor que no teme el rechazo ni la muerte, a quien no le asustan las heridas de esa lucha en la que da su amor a los que le buscan.<\/p>\n<p align=\"justify\">Me gustar\u00eda no permanecer indiferente nunca ante los hombres. <strong>Sue\u00f1o con vivir esa compasi\u00f3n que me acerque al dolor en lugar de alejarme.<\/strong> No quiero ser una de esas figuras fr\u00edas que no aman, no se mueven, no se lanzan a abrazar. Juzgan, analizan e interpretan desde lejos.<\/p>\n<p align=\"justify\">Me han dado qu\u00e9 pensar esas figuras que no viven la vida, simplemente la observan. Me recuerdan a tantas personas que viven las vidas de los famosos a los que siguen por televisi\u00f3n, porque son vidas m\u00e1s fascinantes que las propias.<\/p>\n<p align=\"justify\">No s\u00e9 si mi vida es m\u00e1s o menos fascinante que otras vidas. Me importa poco. Lo que no quiero es ser toda mi vida un espectador que no juega, que no interviene, que no arriesga, que no ama, que no lleva su coraz\u00f3n en la mano. Un espectador ocupado de sus asuntos, demasiado ocupado como para prestar atenci\u00f3n a otros.<\/p>\n<p align=\"justify\">Hace poco tuve que contarles a ni\u00f1os de tres y cuatro a\u00f1os la par\u00e1bola del buen samaritano. Lo intent\u00e9. D\u00edas despu\u00e9s una madre me cont\u00f3: <em>\u201cMi hijo de cuatro a\u00f1os dice que aprendi\u00f3 una cosa. Que es m\u00e1s importante ayudar que trabajar. Y le dijo a ella: &#8211; Pero no pasa nada, mam\u00e1, t\u00fa trabajas en un hospital y ayudas\u201d. <\/em><\/p>\n<p align=\"justify\">Algo qued\u00f3 grabado en su coraz\u00f3n despu\u00e9s de todo. Esos hombres con prisas, tan preocupados de sus cosas que no se pod\u00edan detener a ayudar al hombre herido al borde del camino, no eran los buenos del cuento. Ten\u00edan muchas cosas que hacer y no pod\u00edan perder su valioso tiempo. Me conmovi\u00f3 c\u00f3mo ese ni\u00f1o se qued\u00f3 con lo importante.<\/p>\n<p align=\"justify\"><strong>La obsesi\u00f3n por el trabajo nos puede volver indiferentes ante todo lo que suponga perder el tiempo<\/strong>.<\/p>\n<p align=\"justify\">No quiero ser indiferente ante el dolor. Indiferencia frente a misericordia. Quiero dar la vida en lugar de guardarla por miedo a perderla.<\/p>\n<p align=\"justify\">Hay muchos heridos al borde del camino. Muchas necesidades y no doy abasto. Pero puedo permanecer quieto, juzgando la realidad de lejos, sin involucrarme. Me da miedo ser una de esas figuras esas figuras est\u00e1ticas, calladas, apagadas.<\/p>\n<p align=\"justify\">&nbsp;<\/p>\n<p align=\"justify\"><a href=\"#_ftnref1\" name=\"_ftn1\">[1]<\/a> J. Kentenich, <em>Kentenich Reader I<\/em><\/p>\n<p align=\"justify\"><a href=\"#_ftnref2\" name=\"_ftn2\">[2]<\/a> H. Nouwen, <em>El regreso del hijo pr\u00f3digo<\/em><\/p>\n<p align=\"justify\"><a href=\"#_ftnref3\" name=\"_ftn3\">[3]<\/a> H. Nouwen, <em>El regreso del hijo pr\u00f3digo<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por: Carlos Padilla Esteban Puede ser que con el tiempo no me afecte tanto el mal de tantas personas que sufren. Me acostumbro al dolor. Tal vez a los m\u00e9dicos les pasa algo parecido al tratar tantos enfermos. La cantidad de personas que sufren hace que el dolor de todas ellas ya no nos parezca &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/no-seas-espectador-de-la-indiferencia-a-la-misericordia\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abNo seas espectador: De la indiferencia a la&nbsp;misericordia\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-33506","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/33506","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=33506"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/33506\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=33506"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=33506"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=33506"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}