{"id":3351,"date":"2015-12-01T01:12:51","date_gmt":"2015-12-01T06:12:51","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/el-camino\/"},"modified":"2015-12-01T01:12:51","modified_gmt":"2015-12-01T06:12:51","slug":"el-camino","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/el-camino\/","title":{"rendered":"El camino"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify; font-style: italic; \">por Eugene Peterson<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p class=\"copete\" style=\"text-align: justify;\">Una conversaci\u00f3n sobre las diversas maneras en que seguimos a Jes\u00fas, el Camino.<\/p>\n<p class=\"texto\">\n<p>                    La manera en que Jes&uacute;s ama y salva al mundo es personal: nada incorp&oacute;reo, nada abstracto, nada impersonal. Encarnado, carne y hueso, relacional, particular, local. Los medios utilizados en nuestra cultura son visiblemente impersonales: programas, organizaciones, t&eacute;cnicas, lineamientos generales, informaci&oacute;n separada del lugar. En cuestiones de caminos y medios se prefiere m&aacute;s el vocabulario de los n&uacute;meros que el de nombres. Las ideolog&iacute;as desplazan a las ideas. La densa niebla de lo abstracto absorbe las agudas particularidades del rostro familiar y la calle conocida.Jes&uacute;s es una alternativa a los caminos dominantes del mundo, no su suplemento. Mi preocupaci&oacute;n surge de la observaci&oacute;n de que muchos que se consideran seguidores de Jes&uacute;s, sin vacilaciones y, aparentemente sin pensar, adoptan los caminos y medios de la cultura mientras viven su vida cotidiana &laquo;en el nombre de Jes&uacute;s&raquo;. Pero los caminos que dominan nuestra cultura han sido desarrollados en ignorancia o en desaf&iacute;o a los caminos que utiliza Jes&uacute;s para guiarnos cuando caminamos por las calles y callejones, trepamos por los senderos y manejamos por las carreteras de este mundo creado por Dios, salvado por Dios, bendecido por Dios, gobernado por Dios. Parecen suponer que &laquo;tener &eacute;xito en el mundo&raquo; significa tener &eacute;xito en el mundo seg&uacute;n los t&eacute;rminos del mundo y que los caminos de Jes&uacute;s son &uacute;nicamente &uacute;tiles en aquella &aacute;rea fraccionada de la vida calificada como &laquo;religiosa&raquo;.<br \/>\nEsta forma de pensar es equivocada y constituye una manera de vivir equivocada tambi&eacute;n. Jes&uacute;s es una alternativa a los caminos dominantes del mundo, no su suplemento. No podemos usar maneras impersonales de hacer o decir algo personal, y el evangelio es personal o no es nada.<br \/>\nEl camino de Jes&uacute;s<br \/>\nEn este asunto de caminos, el c&oacute;mo seguimos a Jes&uacute;s y respondemos al mundo no puede ser despersonalizado mediante la reducci&oacute;n a una f&oacute;rmula que nos explique c&oacute;mo hacerlo. Estamos involucrados en una forma de vida altamente personal, interrelacional y din&aacute;mica que posee varios elementos: emociones e ideas, clima y trabajo, amigos y enemigos, seducciones e ilusiones, legislaci&oacute;n y elecciones que cambian constantemente, siempre fluyendo y siempre en relaci&oacute;n con nuestro Dios, muy personal y santo y nuestros hermanos y hermanas, muy personales (&iexcl;pero no tan santos!).<br \/>\nLos caminos y medios impregnan todo lo que somos en adoraci&oacute;n y comunidad. Pero ninguno de los caminos y medios se pueden compartimentar en funciones o aislar como conceptos aparte de este mundo ampliamente b&iacute;blico y trinitario en el que seguimos a Jes&uacute;s. Impregnan todo lo que somos y hacemos. Si algunos de los medios que utilizamos para seguir a Jes&uacute;s son ajenos a quienes somos en Jes&uacute;s (&laquo;cosas&raquo; o &laquo;modelos&raquo; a imitar separados), esto le quita m&eacute;rito al fin por el que lo seguimos. &iquest;Acaso derivan nuestros caminos de &laquo;el mundo, la carne y el diablo&raquo;? Durante much&iacute;simo tiempo se nos ha alertado acerca de ello. &iquest;O sirven a la vida en el reino de Dios y al seguir a Jes&uacute;s, algo que hist&oacute;rica y lit&uacute;rgicamente nos han ense&ntilde;ado extensamente? La congregaci&oacute;n local es el lugar y la comunidad donde se puede escuchar y obedecer los mandamientos de Cristo. Aqu&iacute; tenemos un texto, palabras que ha dicho Jes&uacute;s, que enfocan esto con claridad: &laquo;Yo soy el camino, la verdad y la vida&raquo; (Juan 14.6). El camino de Jes&uacute;s, unido a la verdad de Jes&uacute;s, produce la vida de Jes&uacute;s. No podemos proclamar la verdad de Jes&uacute;s y luego hacer las cosas de la manera en que mejor nos plazca. Ni tampoco podemos seguir el camino de Jes&uacute;s sin pronunciar la verdad de Jes&uacute;s.<br \/>\nJes&uacute;s, el Camino<br \/>\nPero Jes&uacute;s como verdad atrae mucho m&aacute;s atenci&oacute;n que Jes&uacute;s como el camino. Jes&uacute;s como camino es la met&aacute;fora m&aacute;s evadida entre los cristianos con los que he trabajado durante cincuenta a&ntilde;os como pastor en Am&eacute;rica del Norte. En el texto que coloca Jes&uacute;s delante de nosotros con tanta claridad y definici&oacute;n, el camino viene primero. Cuando lo adoramos y proclamamos, no podemos saltear el camino de Jes&uacute;s en nuestro apuro por alcanzar la verdad de Jes&uacute;s. El camino de Jes&uacute;s es el camino que practicamos y la manera en que logramos comprender su verdad: es vivir como Jes&uacute;s en nuestros hogares y lugares de trabajo, con nuestros amigos y familiares.<br \/>\nLa congregaci&oacute;n local<br \/>\nLa congregaci&oacute;n cristiana, la iglesia en nuestro vecindario, ha sido siempre el lugar donde obtenemos este camino y verdad y vida de Jes&uacute;s, cre&iacute;do y encarnado en los lugares y en medio de la gente con la que m&aacute;s nos codeamos d&iacute;a tras d&iacute;a. La iglesia es m&aacute;s que esta congregaci&oacute;n local. Existe la iglesia que contin&uacute;a a trav&eacute;s de los siglos: nuestras madres y nuestros padres que contin&uacute;an influy&eacute;ndonos y ense&ntilde;&aacute;ndonos. Existe una iglesia desparramada por todo el mundo: las comunidades con las que estamos en contacto mediante la oraci&oacute;n y el sufrimiento y la misi&oacute;n. Existe la iglesia invisible: dimensiones e instancias de la obra del Esp&iacute;ritu sobre los que no sabemos nada. Existe la iglesia triunfante: esa &laquo;multitud tan grande de testigos&raquo; que contin&uacute;a rode&aacute;ndonos (Hebreos 12.1).<br \/>\nPero la congregaci&oacute;n local es el lugar donde recibimos todo esto, integrado y practicado en las circunstancias inmediatas y entre los hombres y mujeres y ni&ntilde;os con los que vivimos. Aqu&iacute; es donde se convierte en algo local y personal. La congregaci&oacute;n local es el lugar y la comunidad donde se puede escuchar y obedecer los mandamientos de Cristo, donde se invita a la gente a considerar y responder a la invitaci&oacute;n de Jes&uacute;s: &laquo;S&iacute;ganme&raquo;. Es un lugar y comunidad donde adorar a Dios. Es el lugar y la comunidad donde se nos bautiza en una identidad trinitaria y donde maduramos &laquo;conforme a la plena estatura de Cristo&raquo; (Efesios 4.13), donde nos ense&ntilde;an las Escrituras y aprendemos a discernir la manera en que seguimos a Jes&uacute;s, el Camino.<br \/>\nUna dimensi&oacute;n personal<br \/>\nLa congregaci&oacute;n local es el lugar primordial donde nos ocupamos de los asuntos particulares y las personas con las que vivimos. Como ente creado y sustentado por el Esp&iacute;ritu Santo, es insistentemente local y personal. Por desgracia, las estrategias m&aacute;s populares de las iglesias americanas con respecto a la congregaci&oacute;n no son amigables a lo local y personal. El estilo americano, con su afici&oacute;n por los eslogan pegadizos y visiones conmovedoras, denigran lo local, y su estilo program&aacute;tico de tratar con la gente erosiona lo personal, y as&iacute; reemplazan las intimidades con funciones. Al presente, la iglesia de Am&eacute;rica del Norte se destaca por reemplazar el camino de Jes&uacute;s con el camino americano. Para los cristianos que siguen a Jes&uacute;s con seriedad, comprendiendo y yendo tras los caminos de Jes&uacute;s, esta desconstrucci&oacute;n de la congregaci&oacute;n cristiana es particularmente alarmante, una enorme distracci&oacute;n.<br \/>\nLa congregaci&oacute;n cristiana es una compa&ntilde;&iacute;a de hombres y mujeres que oran y que se re&uacute;nen, generalmente los domingos, para el culto y que luego van al mundo como sal y luz. El Esp&iacute;ritu Santo de Dios llama y forma a este pueblo. Dios tiene la intenci&oacute;n de hacer algo con nosotros y desea hacerlo en comunidad. Nosotros participamos en lo que Dios est&aacute; haciendo, y participamos todos juntos.<br \/>\nY &eacute;sta es la manera en que participamos: estamos presentes a lo que Dios desea hacer con nosotros y por nosotros mediante la adoraci&oacute;n. Estamos presentes al Dios que est&aacute; ahora presente con nosotros. La met&aacute;fora b&iacute;blica operante relacionada con la adoraci&oacute;n es el sacrificio. Nos llevamos a nosotros mismos al altar y permitimos que Dios haga con nosotros lo que desee. Nos llevamos a nosotros mismos a la mesa eucar&iacute;stica e ingresamos en esa forma cu&aacute;druple de la liturgia que nos da forma: tomar, bendecir, partir y dar, la vida de Jes&uacute;s tomada y bendecida, partida y distribuida. Ahora bien, esa vida eucar&iacute;stica le da forma a nuestra vida al entregarnos a nosotros mismos, Cristo en nosotros, para que se nos tome, bendiga, parta y distribuya en vidas de testimonio y servicio, justicia y sanaci&oacute;n.<br \/>\nLa cultura de consumo<br \/>\nPero ese no es el camino americano. La gran innovaci&oacute;n americana en la congregaci&oacute;n es convertirla en una empresa para consumidores. Nosotros los americanos hemos desarrollado una cultura de adquisici&oacute;n, una econom&iacute;a que depende del desear y exigir cada vez m&aacute;s. Tenemos una enorme industria de publicidad dise&ntilde;ada para despertar apetitos que ni siquiera sab&iacute;amos que ten&iacute;amos. Somos insaciables. Nuestros hermanos y hermanas cristianos no tardaron en desarrollar congregaciones para consumidores.&Uacute;nicamente cuando el camino de Jes&uacute;s est&aacute; org&aacute;nicamente unido a su verdad, podemos tener su vida.  Si tenemos una naci&oacute;n de consumidores, obviamente la manera m&aacute;s r&aacute;pida y efectiva de sumarlos a nuestra congregaci&oacute;n es identificando qu&eacute; es lo que desean y ofreci&eacute;ndoselo, satisfaciendo sus fantas&iacute;as, prometi&eacute;ndoles la luna, transformando el evangelio en t&eacute;rminos del consumidor: entretenimiento, satisfacci&oacute;n, pasi&oacute;n, aventura, soluci&oacute;n de problemas, lo que sea. Este es el lenguaje en el que nosotros, los americanos, nos hemos criado. Este es el lenguaje que comprendemos. Somos los mejores consumidores del mundo, de modo que, &iquest;no tendr&iacute;amos que tener acaso las iglesias m&aacute;s novedosas?<br \/>\nDadas las condiciones que prevalecen en nuestra cultura, esta es la manera m&aacute;s adecuada y efectiva jam&aacute;s concebida para reunir a congregaciones pr&oacute;speras y abultadas. Los americanos lideran al mundo mostrando a todos c&oacute;mo hacerlo. Pero hay s&oacute;lo una cosa que est&aacute; mal: esta no es la manera en que Dios nos conforma a la vida de Jes&uacute;s y nos coloca en el camino de su salvaci&oacute;n. Esta no es la manera en que decrecemos para que Jes&uacute;s se engrandezca. Esta no es la manera en la que nuestra vida sacrificada queda a disposici&oacute;n de los dem&aacute;s en justicia y servicio. El cultivo de una espiritualidad para consumidores es la ant&iacute;tesis de la congregaci&oacute;n que se sacrifica y se niega a s&iacute; misma. La iglesia de consumidores es la iglesia del anticristo.<br \/>\nNo podemos reunir una congregaci&oacute;n que tema a Dios y lo adore mediante el cultivo de una congregaci&oacute;n que complazca a los consumidores y est&eacute; orientada a lo material. Cuando lo hacemos, se le comienzan a caer las ruedas al carro. Y se est&aacute;n cayendo las ruedas del carro. No podemos suprimir el camino de Jes&uacute;s para vender su verdad. El camino de Jes&uacute;s y su verdad tienen que ser congruentes. &Uacute;nicamente cuando el camino de Jes&uacute;s est&aacute; org&aacute;nicamente unido a su verdad, podemos tener su vida.\n                    <\/p>\n<p class=\"pie\" style=\"text-align: justify; font-style: italic; \">Se tom\u00f3 del libro El camino de Jes\u00fas, de Eugene Peterson. \u00a9Editorial Patmos, 2009. Se usa con permiso. Publicado en \u00a9Apuntes Digital II-4.<\/p><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>por Eugene Peterson Una conversaci\u00f3n sobre las diversas maneras en que seguimos a Jes\u00fas, el Camino. La manera en que Jes&uacute;s ama y salva al mundo es personal: nada incorp&oacute;reo, nada abstracto, nada impersonal. Encarnado, carne y hueso, relacional, particular, local. 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