{"id":3356,"date":"2015-12-01T01:12:57","date_gmt":"2015-12-01T06:12:57","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/lo-que-me-propongo-como-alcanzarlo\/"},"modified":"2015-12-01T01:12:57","modified_gmt":"2015-12-01T06:12:57","slug":"lo-que-me-propongo-como-alcanzarlo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/lo-que-me-propongo-como-alcanzarlo\/","title":{"rendered":"Lo que me propongo&#8230; \u00bfC\u00f3mo alcanzarlo?"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify; font-style: italic; \">por Miguel Angel de Marco<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p class=\"copete\" style=\"text-align: justify;\">El Se\u00f1or mira las actitudes del coraz\u00f3n por lo que no solo mira si tal o cual cosa fue hecha con buena intenci\u00f3n. Tambi\u00e9n mira si hubo , o hay, intenci\u00f3n de hacerlo cada vez mejor.<\/p>\n<p class=\"texto\">\n<p style=\"text-align: justify;\">Natalia hab&iacute;a participado en una carrera pedestre de 200 metros entre varios colegios secundarios y hab&iacute;a llagado en quinto lugar.<br \/>\n&laquo;No es tan f&aacute;cil. Pap&aacute;. Sab&iacute;a que no podr&iacute;a ganarle a Marcela, pero me prepar&eacute; para salir segunda o tercera, cuando menos&raquo;, contestaba ella.Es importante el competir, pero lo hacemos para ganar, o al menos para alcanzar la meta que nos hemos propuesto. Salimos del estadio y nos dirigimos a nuestra casa, donde nos esperaba el resto de nuestras familias para cenar, &iacute;bamos en silencio, no queriendo entorpecer la &laquo;digesti&oacute;n&raquo; de la derrota en Natalia. En mi interior trataba de discernir cu&aacute;l era el problema en el coraz&oacute;n de la muchacha. &iquest;Su honor o su auto desaf&iacute;o?<br \/>\nMinutos despu&eacute;s, su pap&aacute; le dijo: &laquo;Es cierto que, si uno trabaj&oacute; para lograr algo, se sienta mal si no lo alcanza, pero esto no significa s&oacute;lo una carrera; tambi&eacute;n est&aacute; todo lo que debiste vivir para llegar a la competencia. Cosas como la autodisciplina y la preparaci&oacute;n, el tiempo que pasaste con tus compa&ntilde;eras en el equipo y tantas otras cosas. Todo esto te queda como un buen capital&raquo;.<br \/>\n&laquo;S&iacute;. Estoy de acuerdo&raquo;, respondi&oacute; la muchacha, &laquo;pero no quiero abandonar tan r&aacute;pido el ver cu&aacute;l fue mi responsabilidad en s&iacute; no lograr lo que me propon&iacute;a. Tal vez est&eacute; cometiendo errores que no percibo, y si no los veo, la pr&oacute;xima vez ser&aacute; igual.&raquo;, a&ntilde;adi&oacute;.<br \/>\nMe qued&eacute; pensando en las dos tesis; la del padre y la de la hija. Y sin duda de cada m&iacute;a de ellas hab&iacute;a mucha tela para cortar.<br \/>\nTodo proceso de trabajo nos deja riquezas innumerables. Cada vez que trabajamos en algo, y m&aacute;s aun si lo hacemos en equipo, sumamos experiencias, nuevos conocimientos, relaciones p&uacute;blicas y varias cosas m&aacute;s que nutren y proveen para nuestra vida&raquo; Independientemente del resultado, el transitar un camino de tr&aacute;bajo nos enriquece.<br \/>\nPero tambi&eacute;n es importante la meta. Es importante el competir, pero lo hacemos para ganar, o al menos para alcanzar la meta que nos hemos propuesto. Natalia no se hab&iacute;a preparado para ser la primera; ella sab&iacute;a que contaba con menores aptitudes f&iacute;sicas que otra competidora, pero trabaj&oacute; para alcanzar lo que crey&oacute; posible. Su problema era que, para algo alcanzable, ella hab&iacute;a fallado. Hab&iacute;a llegado quinta.<br \/>\nMuchas veces he escuchado frases teol&oacute;gicas en la iglesia que salaban la verdadera justificaci&oacute;n. Tal vez la o&iacute;as repetida sea la que escuchamos al final de algunas reuniones evangel&iacute;sticas que han tenido un presupuesto muy alto y mucha gente trabajando, con pocos resultados a la vista: &laquo;La salvaci&oacute;n de una sola alma es incalculable. Cualquier gasto que se haya hecho, si un alma fue salva, est&aacute; bien.&raquo;<br \/>\n&iquest;Recuerda haber escuchado algo similar? S&iacute;. La salvaci&oacute;n de una sola alma justifica cualquier cosa que hagamos para conseguirla, y todo lo que se venga a la mano hacer para rescatar un coraz&oacute;n de los brazos del maligno significar&aacute; menos gasto que el que realiz&oacute; el Hijo del Hombre, cuando se entreg&oacute; a S&iacute; mismo, para pagar las deudas pendientes nuestras. Estoy convencido de que Dios, aunque hubiera habido una sola alma en el Universo, lo mismo habr&iacute;a hecho lo que hizo para rescatarla.<br \/>\nSin embargo, creo que la reflexi&oacute;n nuestra no debe pasar por all&iacute; al final de nuestro trabajo sino dejar lugar a un an&aacute;lisis transparente, evaluando lo que conseguimos a la luz de las metas.Buscar las fallas en la evaluaci&oacute;n no es solo perseguirnos con culpa, sino es atender a las necesidades que tenemos de enfrentar esas carencias y no volver a repetirlas.  No podemos manipular corazones para que se entreguen a Cristo, o&iacute;r la cantidad que quisi&eacute;ramos, ni podemos digitar la madurez en fe de cada uno de los miembros de nuestras iglesias, pero s&iacute; podemos trabajar en muchos aspectos plante&aacute;ndonos metas alcanzables para luego medir nuestro servicio y evaluar d&oacute;nde estuvieron los aciertos y los errores&raquo;<br \/>\nNo podemos predecir que ciento veinte se entregar&aacute;n a Cristo en la pr&oacute;xima campa&ntilde;a de Semana Santa, pero podemos proponernos golpear a la puerta de los trescientos cincuenta hogares que conforman nuestra parroquia y en forma amorosa entregarles una invitaci&oacute;n para las reuniones especiales. All&iacute; s&iacute; podemos medir cu&aacute;ntos hogares visitamos, en qu&eacute; forma hablamos, qu&eacute; material elegimos para regalar. &iquest;C&oacute;mo era la presencia de los visitadores? &iquest;Estaban bien o mal vestidos y arreglados? &iquest;Fueron a una hora; Apropiada o a horas imprudentes?<br \/>\nMuchas veces justificamos fallas, errores y carencias que bien podr&iacute;an haberse evitado, pero la indisciplina, la mezquindad o la desorganizaci&oacute;n pudieron m&aacute;s. Buscar las fallas en la evaluaci&oacute;n no es solamente &laquo;perseguimos con culpas insalvables&raquo;, sino es atender a las necesidades que tenemos de enfrentar esas carencias y no volver a repetirlas. El Se&ntilde;or mira las actitudes del coraz&oacute;n del hombre, por lo que no solo mira si tal o cual cosa fue hecha con buena intenci&oacute;n. Tambi&eacute;n mira si hubo, o hay, intenci&oacute;n de hacerlo cada vez mejor. De esta forma. Dios se alegrar&aacute; al ver ese deseo de servirlo cada vez m&aacute;s excelentemente. Y tambi&eacute;n, quienes nos rodean, se sentir&aacute;n animados a incorporar en sus vidas la evaluaci&oacute;n, buscando descubrir en qu&eacute; cosas debemos mejorar la pr&oacute;xima vez.<\/p>\n<\/p>\n<p class=\"pie\" style=\"text-align: justify; font-style: italic; \">\u00a9Copyright 2009, Apuntes Pastorales, Volumen VIII N\u00famero 6, todos los derechos reservados.<\/p><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>por Miguel Angel de Marco El Se\u00f1or mira las actitudes del coraz\u00f3n por lo que no solo mira si tal o cual cosa fue hecha con buena intenci\u00f3n. Tambi\u00e9n mira si hubo , o hay, intenci\u00f3n de hacerlo cada vez mejor. Natalia hab&iacute;a participado en una carrera pedestre de 200 metros entre varios colegios secundarios &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/lo-que-me-propongo-como-alcanzarlo\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abLo que me propongo&#8230; \u00bfC\u00f3mo alcanzarlo?\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-3356","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3356","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=3356"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3356\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=3356"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=3356"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=3356"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}