{"id":3359,"date":"2015-12-01T01:13:01","date_gmt":"2015-12-01T06:13:01","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/una-sabia-inversion\/"},"modified":"2015-12-01T01:13:01","modified_gmt":"2015-12-01T06:13:01","slug":"una-sabia-inversion","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/una-sabia-inversion\/","title":{"rendered":"Una sabia inversi\u00f3n"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify; font-style: italic; \">por Apuntes Pastorales<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p class=\"copete\" style=\"text-align: justify;\">Un cambio de perspectiva hacia el matrimonio le permitir\u00e1 mayor satisfacci\u00f3n en esta relaci\u00f3n y un aumento de efectividad en el ministerio que desarrolla.<\/p>\n<p class=\"texto\">\n<p style=\"text-align: justify;\">El matrimonio puede ser, para el pastor, fuente de gozo y fortaleza frente a las intensas demandas del ministerio. Cuando los desaf&iacute;os del pastorado son compartidos en forma apropiada pueden llevar a una mayor intimidad, a medida que la pareja busca el socorro y la gracia que vienen de lo Alto para abarcar las diferentes dimensiones de la obra.<br \/>\nCultivar un matrimonio que satisface las necesidades de ambos c&oacute;nyuges es un importante componente de la salud emocional y espiritual. Trabajar hacia el desarrollo de esta clase de relaci&oacute;n es una de las formas con que, como pastores, buscamos hacer la voluntad del Se&ntilde;or. La congregaci&oacute;n local ser&aacute; la gran beneficiaria de este compromiso, pues ella se nutre del bienestar que el pastor experimenta en el seno del hogar. Un matrimonio satisfactorio no es un estado, sino la suma de momentos que aportan hacia el desarrollo de una relaci&oacute;n. Permita que su matrimonio a&ntilde;ada riqueza a su ministerio<br \/>\nSi bien un pastor puede experimentar profundas alegr&iacute;as y satisfacciones en el ministerio, probablemente no exista sobre la tierra una actividad o relaci&oacute;n que pueda llenar tanto el coraz&oacute;n de una persona como el matrimonio. Del mismo modo, cuando el matrimonio es fuente de angustia, contiendas y rencor, empa&ntilde;a todas las actividades en las que estamos involucrados, aun cuando estas no sostengan ning&uacute;n contacto con el hogar.<br \/>\nInvertir en el matrimonio no tiene por qu&eacute; entenderse como algo que le resta a los pastores tiempo para realizar la obra &laquo;m&aacute;s importante&raquo; del ministerio. Resista la tentaci&oacute;n de ver su matrimonio como algo que compite con su funci&oacute;n pastoral y comience a mirarlo como el complemento ideal para el ministerio. Descarte el concepto de la competencia y conciba la inversi&oacute;n en el matrimonio como un esfuerzo que le facilita llevar a cabo con mayor alegr&iacute;a y dedicaci&oacute;n el trabajo de pastorear al pueblo de Dios. El desaf&iacute;o ser&aacute; lograr la clase de equilibrio que le permite disfrutar de su hogar sin sentirse culpable frente a la congregaci&oacute;n, trabajar en la iglesia sin sentirse cargado por el tiempo que le quita a su familia.<br \/>\nRecuerde que un buen matrimonio es fruto de un proceso<br \/>\nNadie puede restaurar un matrimonio dividido con una inversi&oacute;n aislada, ni tampoco se puede disfrutar de la intimidad en pareja sin dedicar el tiempo y esfuerzo a cultivar las cualidades que la permiten. Toda relaci&oacute;n matrimonial es la combinaci&oacute;n de pactos y celebraciones &mdash;la primera salida, el primer beso, el compromiso, la boda, la primera noche, la llegada de los hijos, y otros acontecimientos significativos en la vida de la pareja. Pero el matrimonio tambi&eacute;n se construye con momentos en que espont&aacute;neamente expresamos nuestro amor, agradecemos a la otra persona por su amistad, pedimos perd&oacute;n por las ofensas, aclaramos los malos entendidos y trabajamos juntos para el bien com&uacute;n de la familia. Un matrimonio satisfactorio no es un estado, sino la suma de momentos y eventos que aportan hacia el desarrollo de una relaci&oacute;n que perdura a trav&eacute;s de las tempestades y los desaf&iacute;os de la vida.<br \/>\nSea deliberado a la hora de invertir en su matrimonio. No espere que las oportunidades aparezcan; m&aacute;s bien tome la iniciativa y planifique actividades que le a&ntilde;adan belleza a la experiencia de vivir juntos. No se trata de grandes inversiones de tiempo ni monetarias sino, m&aacute;s bien, de peque&ntilde;os momentos en cada d&iacute;a que permitan mantener fresca y rom&aacute;ntica la relaci&oacute;n con su c&oacute;nyuge. Esta clase de inversiones son las que hacen la diferencia a la largo de los a&ntilde;os. Anote en su agenda peri&oacute;dicamente algun evento especial que le brinde la oportunidad de expresarle a la otra persona cu&aacute;n agradecido est&aacute; por la oportunidad de compartir juntos. Reconozca las se&ntilde;ales de alerta<br \/>\nEn demasiados matrimonios cristianos existe un aire de resignaci&oacute;n frente a las dificultades que experimenta la pareja, como si estuvi&eacute;ramos condenados a vivir de esta manera para siempre. La mayor parte de este deterioro, sin embargo, es el resultado de no haber prestado atenci&oacute;n a las se&ntilde;ales que nos alertaban de algo que no estaba funcionando como deb&iacute;a. Se trata de reclamos que no fueron atendidos, dolores que no fueron compartidos, desilusiones que fueron disfrazadas, conflictos que no fueron resueltos. Todas estas experiencias son comunes en los matrimonios, pero, a largo plazo, consiguen erosionar las bases de una buena relaci&oacute;n cuando son desatendidas. Los integrantes del matrimonio deber&iacute;an monitorear constantemente los sentimientos, las conversaciones y los pensamientos que son parte de la vida cotidiana, pues nos dar&aacute;n importantes pistas acerca de lo que est&aacute; ocurriendo en la relaci&oacute;n. Intervenga en situaciones potencialmente peligrosas antes de que se vea obligado, por las circunstancias, a hacerlo en contra de su voluntad.<br \/>\nViva por principios espirituales<br \/>\nPractique a diario los valores espirituales que son el fundamento de una vida victoriosa en Cristo: la gracia, la compasi&oacute;n, el perd&oacute;n y la misericordia. Existe algo irresistiblemente atractivo en el matrimonio cuya vida est&aacute; fundamentada en los principios b&iacute;blicos que encontramos en la Palabra. No obstante, muchos matrimonios cristianos practican su vida espiritual solamente fuera del hogar, cultivando en el hogar su relaci&oacute;n seg&uacute;n par&aacute;metros comunes al hombre de la calle. Cu&aacute;ntos conflictos se hubieran manejado de otra manera si el matrimonio se hubiera resistido, por ejemplo, a dejar que el sol se pusiera sobre su enojo, o si hubiera evitado, tal como exhorta Pablo a los Efesios, toda &laquo;amargura, enojo, ira, gritos, maledicencia, as&iacute; como toda malicia&raquo; (4.31).<br \/>\nInserte a su matrimonio en la agenda<br \/>\nLos pastores generalmente utilizan una agenda de actividades, la cual siguen con bastante fidelidad. Muchas veces, sin embargo, creen que all&iacute; deben ir escribir solamente las actividades y los compromisos oficiales del ministerio. No obstante, la agenda tambi&eacute;n sirve para organizar las actividades y los compromisos personales y espirituales del pastor. Es una l&aacute;stima que la familia y el matrimonio tengan que manejarse con los espacios que sobran dentro de la agenda, cuando son una prioridad en la vida del pastor. Por esto, algunos han encontrado sumamente &uacute;til insertar en la agenda los compromisos &mdash;no negociables&mdash; que se compartir&aacute;n en pareja o en familia. De esta manera se evitar&aacute;n conflictos por la necesidad de reacomodar la agenda a &uacute;ltimo momento, por compromisos familiares que &laquo;fueron olvidados&raquo;. Cuando alguien propone alguna actividad que entra en conflicto con los compromisos familiares registrados en la agenda usted podr&aacute;, leg&iacute;timamente, responder que ya posee un compromiso en ese horario.<br \/>\nCelebre peri&oacute;dicamente el privilegio de estar casado<br \/>\nCuando comienza el matrimonio experimentamos la euforia y el entusiasmo que naturalmente genera en nosotros toda experiencia nueva. Pero lentamente desaparecen estos sentimientos, para dar lugar a la rutina y el acostumbramiento. Es muy f&aacute;cil, en ese entorno, tomar por sentado el lugar que ocupa la otra persona en nuestra vida, dejar de agradecer la multitud de peque&ntilde;os sacrificios que hace a diario a favor de la familia. No permita que esto ocurra en su matrimonio. Anote en su agenda peri&oacute;dicamente alguna salida u otro evento especial que le brinde la oportunidad de expresarle a la otra persona cu&aacute;n agradecido est&aacute; por la oportunidad de compartir juntos la aventura del matrimonio. Estos momentos mantendr&aacute;n viva la pasi&oacute;n en la pareja y le permitir&aacute; saber a la otra persona que es valiosa e importante. Aproveche las oportunidades de cada d&iacute;a para expresarle a su pareja, por todos los caminos posibles, el amor que usted cultiva por ella. No se trata aqu&iacute; del amor que uno &laquo;siente&raquo; por el otro &mdash;aunque estas sensaciones no dejan de ser importantes&mdash;, sino de ese amor que es fruto de un pacto asumido con el mismo Se&ntilde;or. Tales afirmaciones fortalecen y nutren la relaci&oacute;n, de tal manera que les da la capacidad de hacerle frente a las peores tormentas que les pueda presentar la vida.<\/p>\n<\/p>\n<p class=\"pie\" style=\"text-align: justify; font-style: italic; \">\u00a9Copyright 2009, publicado en Apuntes Digital II-4. Todos los derechos reservados.<\/p><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>por Apuntes Pastorales Un cambio de perspectiva hacia el matrimonio le permitir\u00e1 mayor satisfacci\u00f3n en esta relaci\u00f3n y un aumento de efectividad en el ministerio que desarrolla. El matrimonio puede ser, para el pastor, fuente de gozo y fortaleza frente a las intensas demandas del ministerio. 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