{"id":3360,"date":"2015-12-01T01:13:03","date_gmt":"2015-12-01T06:13:03","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/como-se-lo-perdieron\/"},"modified":"2015-12-01T01:13:03","modified_gmt":"2015-12-01T06:13:03","slug":"como-se-lo-perdieron","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/como-se-lo-perdieron\/","title":{"rendered":"\u00bfC\u00f3mo se lo perdieron?"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify; font-style: italic; \">por Jorge M. Vargas<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p class=\"copete\" style=\"text-align: justify;\">Estamos tan familiarizados con los acontecimientos del nacimiento de Jesucristo que nos resulta dif\u00edcil formarnos la idea de que hubo personas cercanas al lugar que se perdieron la oportunidad de ser testigos de ese evento \u00fanico e irrepetible, en la historia de la humanidad.<\/p>\n<p class=\"texto\">\n<p style=\"text-align: justify;\">Nuestra tendencia es a enfocarnos en la cantidad de profec&iacute;as b&iacute;blicas que anticipaban la llegada del Mes&iacute;as y en los testigos c&eacute;lebres los &aacute;ngeles que anunciaron a los pastores el evento y glorificaron a Dios por el milagro de la encarnaci&oacute;n de su Hijo, los sabios del oriente que, guiados por la estrella, viajaron largas distancias para no perderse semejante oportunidad de adorar personalmente al Hijo de Dios, los pastores que, luego de recibir el anuncio angelical, corrieron hasta el pesebre para adorarlo, Sime&oacute;n, var&oacute;n junto y piadoso, que desde un principio era conciente de la muerte del redentor, Ana, la anciana profetiza, que hablaba del ni&ntilde;o a todos los que esperaban la redenci&oacute;n en Israel.<br \/>\nFrente a estas reacciones y manifestaciones concretas del advenimiento del Mes&iacute;as nos preguntamos, entonces, &iquest;qui&eacute;n ser&iacute;a capaz de pasar por alto semejante acontecimiento? Pues bien\u0085 en este momento tengo en mente a tres:<br \/>\nEL POSADERO<br \/>\n&laquo;As&iacute; que dio a luz a su hijo primog&eacute;nito. Lo envolvi&oacute; en pa&ntilde;ales y lo acost&oacute; en un pesebre, porque no hab&iacute;a lugar para ellos en la posada&raquo; (Lucas 2.7 NVI).Es en lo simple y cotidiano que Dios obra su hechos portentosos. Por eso en ning&uacute;n momento fue conciente.. El evangelista no nos ofrece ninguna referencia expl&iacute;cita sobre esta persona, pero obviamente hubo alguien que indic&oacute; a la pareja que no hab&iacute;a habitaciones vacantes, y que, como &uacute;nico recurso, le ofreci&oacute; el establo.<br \/>\nNo sabemos si se sinti&oacute; apesadumbrado porque esa joven mujer, casi a punto de dar a luz, pasar&iacute;a la noche en semejante lugar, o\u0085 quiz&aacute; satisfecho por ganarse un pesillos de m&aacute;s por alquilar el establo.<br \/>\nSin embargo, Mar&iacute;a y Jos&eacute; estaban ah&iacute;, en ese espacio, inc&oacute;modo, h&uacute;mero y maloliente, en el momento del nacimiento del Mes&iacute;as. El posadero no estuvo presente, a pesar de estar tan s&oacute;lo a unos pasos de vivir la experiencia m&aacute;s grande de la historia de la humanidad y de la propia.<br \/>\n&iquest;Qu&eacute; factores propiciaron que esta persona quedara al margen del evento? Me gustar&iacute;a sugerirle algunos:<br \/>\nSe dej&oacute; abrumar por sus m&uacute;ltiples quehaceres<br \/>\nCon tanta visita en el pueblo a causa del censo, el negocio del posadero incrementaba sus ganancias. Estaba tan afanado en su trabajo que no se dio permiso para echar una mirada a lo que suced&iacute;a en su propiedad.<br \/>\nNo son pocas las ocasiones en que permanecemos ciegos ante los hechos trascendentes de Dios. Con demasiada frecuencia nos dejamos abrumar por nuestras m&uacute;ltiples ocupaciones, as&iacute; que nada relevante puede distraer nuestra atenci&oacute;n de ellas. Aunque no lo declaramos y con dificultad lo reconocer&iacute;amos, tal actitud demuestra que son lo m&aacute;s importante de nuestra vida.<br \/>\nPas&oacute; por alto lo simple y cotidiano<br \/>\nNo podemos criticar al posadero por no reconocer a una pareja joven extra&ntilde;a que probablemente nunca volver&iacute;a a ver, pero s&iacute; podemos cuestionar su carencia de la sensibilidad necesaria para acercarse a lo sencillo m&iacute;nimo, debi&oacute; averiguar por qu&eacute; entraron tantas personas al establo. Es en lo simple y cotidiano que Dios obra su hechos portentosos. Por eso en ning&uacute;n momento fue conciente, en lo m&aacute;s m&iacute;nimo, de que muy cerca de &eacute;l Dios respond&iacute;a al clamor, de siglos, de su pueblo y tra&iacute;a al Mes&iacute;as al mundo.<br \/>\nAl posadero no se le revel&oacute; directamente el acontecimiento como a los pastores y a los sabios del oriente, pero s&iacute; la oportunidad directa de servir al cansado, al humilde, al que est&aacute; en necesidad, &iexcl;a Dios mismo! En ese servicio Dios pudo hab&eacute;rsele revelado.<br \/>\nSi no prestamos cuidadosa atenci&oacute;n a lo simple y cotidiano, tambi&eacute;n puede ocurrirnos igual, no veremos lo obvio porque nuestro vista estar&aacute; nublada por el desprecio a las personas sencillas y a los eventos simples, en apariencia, y por la falta de entendimiento a lo que la Biblia anuncia.<br \/>\nHERODES, REY DE JUDEA<br \/>\nDespu&eacute;s que Jes&uacute;s naci&oacute; en Bel&eacute;n de Judea en tiempos del rey Herodes, llegaron a Jerusal&eacute;n unos sabios procedentes del Oriente. &iquest;D&oacute;nde est&aacute; el que ha nacido rey de los jud&iacute;os? ,preguntaron. Vimos levantarse su estrella y hemos venido a adorarlo. Cuando lo oy&oacute; el rey Herodes, se turb&oacute;, y toda Jerusal&eacute;n con &eacute;l. (Mateo 2.1-3 NVI)Los l&iacute;deres debi&eacute;ramos prestar especial atenci&oacute;n cuando nos sentimos perturbados por la p&eacute;rdida de poder, no importa a qu&eacute; nivel, es una alerta roja. Para Herodes este glorioso nacimiento no pas&oacute; inadvertido y menos lo que este significaba para &eacute;l: Lo consider&oacute; amenazador para la continuidad de su dominio y poder. En palabras populares, sinti&oacute; que le serruchaban el piso. Las noticias de los sabios realmente resultaron perturbadoras, tanto as&iacute; que el evangelista registra que no solo para &eacute;l sino tambi&eacute;n para todo el pueblo en Jerusal&eacute;n.<br \/>\nSu ego&iacute;smo y af&aacute;n por el poder lo ceg&oacute; con respecto a la redenci&oacute;n &uacute;nica que este beb&eacute; Dios tra&iacute;a consigo y de la cual el mismo Herodes pod&iacute;a beneficiarse. Aunque recibi&oacute; aviso del nacimiento de Jes&uacute;s, ignor&oacute; el verdadero significado y quiso sacar ventaja de la informaci&oacute;n para &laquo;estorbar&raquo; el avance del proyecto redentor de Dios.<br \/>\n&iquest;Qu&eacute; factores contribuyeron para que Herodes se opusiera al evento? Me resulta dif&iacute;cil dejar de observar los siguientes:<br \/>\nLa ambici&oacute;n de poder gobernaba su vida<br \/>\nHerodes limitaba el enfoque de su vida a todo aquello que tra&iacute;a beneficio, perjudicaba o amenazaba la realizaci&oacute;n de sus propias metas de consolidar su poder.<br \/>\nPara &eacute;l, el nacimiento de un rey jud&iacute;o para el pueblo jud&iacute;o, representaba un desaf&iacute;o a sus intereses materiales y a su poder pol&iacute;tico.<br \/>\nHerodes se distingu&iacute;a por su crueldad, de tal manera que hab&iacute;a enviado a ejecutar a muchos de sus adversarios o a cualquiera con potencial para arrebatarle el poder entre ellos a la familia de Mariamne, su esposa, y a ella misma. Por eso, sin ning&uacute;n escr&uacute;pulo, dio la orden de matar a todo ni&ntilde;o menor de dos a&ntilde;os en Bel&eacute;n y sus alrededores.<br \/>\nSi los prop&oacute;sitos de Dios estorbaban el logro de sus metas, se opondr&iacute;a abiertamente a Dios. &iexcl;Cuidado! Igual puede ocurrir con nosotros. Sin darnos cuenta, podemos oponernos a Dios mismo cuando pretendemos manipular las circunstancias a fin de que nada estorbe nuestros planes.<br \/>\nLa ambici&oacute;n de poder lo desvi&oacute; de lo importante<br \/>\nSu ambici&oacute;n lo desvi&oacute; de vivir y hacer lo realmente importante adorar al beb&eacute;-Dios, como lo hicieron los sabios del oriente, para realizar todo aquello que &eacute;l consideraba importante todo lo que le diera continuidad a su poder, sin importar a qui&eacute;n atropellara.<br \/>\nSolo le import&oacute; la connotaci&oacute;n pol&iacute;tica del Mes&iacute;as<br \/>\nHerodes, a pesar de no ser jud&iacute;o, ni religioso, ni mucho menos te&oacute;logo, entend&iacute;a bien las creencias y las tradiciones del pueblo jud&iacute;o relativas al Mes&iacute;as. Para la mayor&iacute;a de ellos, su enfoque del advenimiento del Mes&iacute;as se centraba en el derrocamiento del gobierno opresor, Roma, y la instauraci&oacute;n de un nuevo reino.<br \/>\nA ello dirigi&oacute; su atenci&oacute;n cuando pensaba en el Mes&iacute;as. Para &eacute;l, las expectativas pol&iacute;ticas y militares eran muy claras. De manera, que a &eacute;l ni a su conciencia ni nada parecido, ni la inocencia de los infantes lo frenar&iacute;a a fin de proteger y garantizar la solidez de su reinado. &Eacute;l s&oacute;lo pensaba en el poder que le pod&iacute;an arrebatar de las manos.<br \/>\nEn nada le import&oacute; la connotaci&oacute;n espiritual del Mes&iacute;as<br \/>\nA Herodes le importaba un comino el significado espiritual del Mes&iacute;as. Creo que nunca lo tuvo en cuenta. Esa actitud lo llev&oacute; a perder de vista la redenci&oacute;n y liberaci&oacute;n de la opresi&oacute;n del pecado por la que tanto clamaba el pueblo piadoso y justo de Israel. La misma redenci&oacute;n que lo pudo haber librado de su propia ambici&oacute;n.<br \/>\nTodo lo que cuid&oacute; se relacionaba con el control del poder, y dominio a los dem&aacute;s. Por eso no pudo ver que &eacute;l mismo era dominado por su m&aacute;s ac&eacute;rrimo enemigo, el pecado.<br \/>\nNo fue capaz de adorar al Mes&iacute;as porque descuid&oacute; prestar atenci&oacute;n a lo que realmente era importante: reconocer su pecado y el poder del Mes&iacute;as para redimirlo de &eacute;l. Aunque la misma referencia a Miqueas 5.2 por los escribas se&ntilde;alaba el car&aacute;cter espiritual del Mes&iacute;as, su mente se enfoc&oacute; &uacute;nicamente en lo que lo perturbaba, su poder pol&iacute;tico.<br \/>\nLa condici&oacute;n de Herodes apela a nuestra fragilidad frente a nuestra propia carne, especialmente en cuanto a la ambici&oacute;n por el poder, el control de los dem&aacute;s. Esta pasi&oacute;n carnal, tan ligada a nuestra humanidad resulta ser tenaz y hasta muy competente para seducirnos y desviar nuestra atenci&oacute;n de nuestra relaci&oacute;n &iacute;ntima con Dios. Produce gran insensibilidad para los asuntos espirituales. Los l&iacute;deres debi&eacute;ramos prestar especial atenci&oacute;n cuando nos sentimos perturbados por la p&eacute;rdida de poder, no importa a qu&eacute; nivel, es una alerta roja.<br \/>\nEL LIDERAZGO RELIGIOSO DE JERUSAL&Eacute;N<br \/>\nCuando lo oy&oacute; el rey Herodes, se turb&oacute;, y toda Jerusal&eacute;n con &eacute;l. As&iacute; que convoc&oacute; de entre el pueblo a todos los jefes de los sacerdotes y maestros de la ley, y les pregunt&oacute; d&oacute;nde hab&iacute;a de nacer el Cristo. &laquo;En Bel&eacute;n de Judea, le respondieron&raquo;, porque esto es lo que ha escrito el profeta: &quot;Pero t&uacute;, Bel&eacute;n, en la tierra de Jud&aacute;, de ninguna manera eres la menor entre los principales de Jud&aacute;; porque de ti saldr&aacute; un pr&iacute;ncipe que ser&aacute; el pastor de mi pueblo Israel.&quot; (Mateo 2.3-6 NVI)La decisi&oacute;n de estos expertos en las Escrituras expone cu&aacute;n vulnerables somos al af&aacute;n de sostener una posici&oacute;n de privilegio. Cuando un rey malvado no inclina su coraz&oacute;n a los asuntos espirituales de la venida del Mes&iacute;as, no sorprende. Pero cuando el liderazgo religioso pasa por alto el hecho m&aacute;s importante de la historia, la encarnaci&oacute;n del hijo de Dios, es el colmo, debe cuestionarse y ser considerado amenazante.<br \/>\n&iquest;Qu&eacute; factores colaboraron para que los sacerdotes y maestros de la ley permanecieran indolentes ante el evento? Quisiera mencionar aunque sea dos de ellos:<br \/>\nNo viv&iacute;an a la expectativa de la redenci&oacute;n de Dios<br \/>\nAunque los turb&oacute; la causa de la visita de los sabios en Jerusal&eacute;n, no fueron capaces de establecer un v&iacute;nculo entre los datos que las Escrituras registraban del Mes&iacute;as y la esforzada b&uacute;squeda de esta sorpresiva visita. Su falta de expectaci&oacute;n de la venida del Se&ntilde;or los ceg&oacute; de tal manera que no fueron capaces de leer los tiempos. Lamentablemente es una incapacidad que nosotros, &laquo;los empapados en las Escrituras&raquo;, podemos desarrollar con mucha facilidad si no nos mantenemos expectantes de los eventos espirituales. En mi opini&oacute;n, perdemos esa expectaci&oacute;n cuando nuestro inter&eacute;s en los asuntos espirituales se disipa frente a otros m&aacute;s atractivos para nuestra carne. Parad&oacute;jico &iquest;verdad?, l&iacute;deres religiosos, expertos en la Palabra, sin ninguna apetencia espiritual.<br \/>\nSu conocimiento b&iacute;blico no aportaba a su espiritualidad<br \/>\nConoc&iacute;an bien al rey, por eso no es posible que quedaran desapercibidos de las intenciones de este. Prefirieron sostener c&oacute;modamente su posici&oacute;n condescendiendo ante el rey. Salir corriendo en busca del beb&eacute;-Rey, hubiera significado una actitud desafiante para Herodes. Quedarse en silencio, indolentes, resultaba m&aacute;s &laquo;prudente&raquo;. La decisi&oacute;n de estos expertos en las Escrituras expone cu&aacute;n vulnerables somos al af&aacute;n de sostener una posici&oacute;n de privilegio. Ante semejante tentaci&oacute;n somos capaces de menospreciar los m&aacute;s preciados tesoros espirituales. Ellos estuvieron dispuestos a perder la valiosa presencia divina en sus vidas y adorar al Rey de reyes.<br \/>\nPermanecieron indiferentes a la urgente necesidad espiritual de Herodes. Se limitaron a responder la pregunta del rey, y no aprovecharon la oportunidad de despertar en &eacute;l alguna necesidad espiritual. Con solo atender la referencia que ellos mismos le dieron del profeta Miqueas hubieran podido se&ntilde;alarle el papel espiritual del Mes&iacute;as: &laquo;ser&aacute; el pastor de mi pueblo Israel&raquo;.<br \/>\nEl conocimiento b&iacute;blico no aporta a nuestra espiritualidad, si no es parte de nuestra vivencia cotidiana. Este debe minar nuestras m&aacute;s viles intenciones, apremiarnos para llevar la Buena Noticia al endurecido, fortalecernos para perder el temor de lo terreno, despertar nuestro inter&eacute;s en los pobres y sencillos, incomodarnos para abandonar la comodidad de la carne, movernos a mantener los ojos puestos en la esperanza, guiarnos a la verdadera adoraci&oacute;n.<br \/>\nY NOSOTROS\u0085 &iquest;C&Oacute;MO PODEMOS EVITAR QUEDAR AL MARGEN DE LA ADORACI&Oacute;N, OPONERNOS A DIOS O SER INDOLENTES ANTE LAS OBRAS PORTENTOSAS DEL SE&Ntilde;OR?<br \/>\nOfrecer una respuesta podr&iacute;a ser sencillo, pero lo que s&iacute; resulta complejo es debilitar la capacidad que tenemos de disfrazar nuestros rasgos carnales. Nos conviene, entonces, estar concientes de que en cualquier momento nuestras ocupaciones cotidianas, que no dejan de ser importantes, pueden conducirnos a desde&ntilde;ar la sencillez de la vida y, con ello, perder la oportunidad de participar en los eventos divinos que se desarrollan a nuestro alcance.<br \/>\nA aquellos que en alguna medida ejercemos poder, nos resultar&aacute; de beneficio examinar continuamente qu&eacute; tan inseguros podemos sentirnos cuando observamos que ciertas circunstancias provocan que ese poder penda de un hilo.<br \/>\nSe&ntilde;al inequ&iacute;voca de que ejercemos el poder pero lejos de los proyectos de Dios. Y por &uacute;ltimo, &iquest;qu&eacute; tal si nos atrevemos a preguntarle a una persona piadosa si ve que nuestra vida es transformada a diario por la Palabra que conocemos? No permitamos que nuestro conocimiento de las Escrituras resulte est&eacute;ril, del quebrantamiento de nuestro esp&iacute;ritu depende su productividad.<br \/>\n&laquo;Nunca te permitas a ti mismo encerrarte tanto en tu propio mundo, que pases por alto lo que Dios quiere que encuentres en el suyo&raquo;.<\/p>\n<\/p>\n<p class=\"pie\" style=\"text-align: justify; font-style: italic; \">El autor, costarricense, lleva m\u00e1s de treinta a\u00f1os en el ministerio, ha sido profesor de materias de Antiguo Testamento en varias instituciones teol\u00f3gicas, en Venezuela y Costa Rica. Actualmente pastorea una iglesia, de la Asociaci\u00f3n Evang\u00e9lica Centroamericana de Costa Rica, en San Jos\u00e9. Est\u00e1 casado y tiene un hijo y tres hijas. Desarrollo Cristiano Internacional, todos los derechos reservados.<\/p><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>por Jorge M. Vargas Estamos tan familiarizados con los acontecimientos del nacimiento de Jesucristo que nos resulta dif\u00edcil formarnos la idea de que hubo personas cercanas al lugar que se perdieron la oportunidad de ser testigos de ese evento \u00fanico e irrepetible, en la historia de la humanidad. Nuestra tendencia es a enfocarnos en la &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/como-se-lo-perdieron\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00ab\u00bfC\u00f3mo se lo perdieron?\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-3360","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3360","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=3360"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3360\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=3360"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=3360"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=3360"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}