{"id":3361,"date":"2015-12-01T01:13:04","date_gmt":"2015-12-01T06:13:04","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/aclamen-alegres-al-senor\/"},"modified":"2015-12-01T01:13:04","modified_gmt":"2015-12-01T06:13:04","slug":"aclamen-alegres-al-senor","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/aclamen-alegres-al-senor\/","title":{"rendered":"\u00a1Aclamen alegres al Se\u00f1or!"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify; font-style: italic; \">por Orville Swindoll<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p class=\"copete\" style=\"text-align: justify;\"> M\u00e1s que una emoci\u00f3n, la adoraci\u00f3n es la expresi\u00f3n visible de una relaci\u00f3n profunda con el Creador.<\/p>\n<p class=\"texto\">\n<p style=\"text-align: justify;\">El autor y te&oacute;logo del siglo IV, San Agust&iacute;n de Hipona, lleg&oacute; a la conclusi&oacute;n de que Dios hab&iacute;a hecho al ser humano con un gran vac&iacute;o dentro que solo Dios pod&iacute;a llenar. Y nuestra experiencia tambi&eacute;n ilustra que, tarde o temprano, todos llegamos a la conclusi&oacute;n de que sin Dios en la vida no llegaremos a ning&uacute;n lado. Es decir, si expresamos esto en t&eacute;rminos positivos, afirmar&iacute;amos que con Dios la vida cobra sentido y obtiene proyecci&oacute;n. Aunque es cierto que nuestra pasada manera de vivir estaba marcada por la frustraci&oacute;n, la confusi&oacute;n y la insatisfacci&oacute;n, hemos encontrado en Cristo el perd&oacute;n, la felicidad y la raz&oacute;n de ser. Bien afirma el autor de Proverbios: &laquo;El comienzo de la sabidur&iacute;a es el temor del SE&Ntilde;OR; conocer al Santo es tener discernimiento&raquo; (Pro 9.10).La palabra admiraci&oacute;n lleva, tambi&eacute;n, otra connotaci&oacute;n: me refiero al estupor, la sorpresa, la sensaci&oacute;n de maravillarme ante &eacute;l.<br \/>\nInclinarse ante &eacute;l<br \/>\nCuando me pregunto qu&eacute; significa adorar a Dios, la primera respuesta que salta a mi mente es la forma en que comienza, con el temor a Dios. Me refiero, con esto, a una santa reverencia, un sentido de asombro y admiraci&oacute;n delante de &eacute;l. Fuimos formados del barro por la mano diestra del soberano creador y sustentador del universo. Siempre nos conviene inclinarnos en humillaci&oacute;n y sumisi&oacute;n delante de &eacute;l. &iquest;Qu&eacute; podemos lograr sin su asistencia y bendici&oacute;n?<br \/>\nDesde la antig&uuml;edad, los seres humanos expresaron temor, temblor y admiraci&oacute;n ante la revelaci&oacute;n de la presencia de Dios. El significado b&aacute;sico de la palabra adorar es inclinarse con el rostro en el suelo. La palabra admiraci&oacute;n lleva, tambi&eacute;n, otra connotaci&oacute;n: me refiero al estupor, la sorpresa, la sensaci&oacute;n de maravillarme ante &eacute;l. Me quedo sin palabras, at&oacute;nito; no s&eacute; qu&eacute; hacer, c&oacute;mo ponerme o d&oacute;nde esconderme, pues me siento fuera de mi marco acostumbrado. No me resulta f&aacute;cil presentarme ante la augusta majestad de mi creador y juez.<br \/>\nNo obstante, se me entremezclan la sensaci&oacute;n de gratitud, de honor, el deseo de absorber todo lo que pueda de su gracia y su gloria. No quiero perderme ni un solo instante de ese momento, tan especial, de estar en su presencia.<br \/>\nSobrados motivos<br \/>\nEl Salmo 100 identifica algunas verdades que bien haremos si las tenemos presentes cuando nos acerquemos a Dios en adoraci&oacute;n:<br \/>\n1 Aclamen alegres al SE&Ntilde;OR, habitantes de toda la tierra;<br \/>\n2 adoren al SE&Ntilde;OR con regocijo. Pres&eacute;ntense ante &eacute;l con c&aacute;nticos de j&uacute;bilo.<br \/>\n3 Reconozcan que el SE&Ntilde;OR es Dios; &eacute;l nos hizo, y somos suyos. Somos su pueblo, ovejas de su prado.<br \/>\n4 Entren por sus puertas con acci&oacute;n de gracias; vengan a sus atrios con himnos de alabanza; denle gracias, alaben su nombre.<br \/>\n5 Porque el SE&Ntilde;OR es bueno y su gran amor es eterno; su fidelidad&nbsp; permanece para siempre.<br \/>\nAnalicemos, brevemente, las tres pautas b&aacute;sicas que este salmo se&ntilde;ala como elementos clave de nuestro culto a Dios. Primero, exhorta a que &laquo;aclamemos, alegres, al SE&Ntilde;OR&raquo;. Luego, ampl&iacute;a el concepto al afirmar: &laquo;Adoren al SE&Ntilde;OR con regocijo. Pres&eacute;ntense ante &eacute;l con c&aacute;nticos de j&uacute;bilo&raquo;. Resulta claro, entonces, que debemos llegar ante Dios con entusiasmo, con alegr&iacute;a y regocijo. Es imposible dar culto a Dios cuando estamos resentidos, disgustados o enojados. Record&eacute;mosle a nuestro rostro, como tambi&eacute;n a nuestro coraz&oacute;n, que existen muchos motivos para estar contentos en la presencia de Dios. El mismo salmo indica algunos de esos motivos.<br \/>\nPueblo suyo<br \/>\nEn segundo lugar, el salmista declara: &laquo;Reconozcan que el SE&Ntilde;OR es Dios; &eacute;l nos hizo, y somos suyos. Somos su pueblo, ovejas de su prado&raquo;. No nos presentamos ante &eacute;l como extra&ntilde;os, ni como vecinos o simples admiradores. Reconocemos que &eacute;l es nuestro Dios y nuestro due&ntilde;o. Somos su pueblo, su familia; estamos en su casa como hijos amados. &iexcl;Qu&eacute; privilegio inefable! Al reconocer su se&ntilde;or&iacute;o sobre nosotros, al rendirnos ante la maravilla del sacrificio de Cristo en el Calvario a nuestro favor, somos aceptos en el Amado, adoptados en la familia de Dios.<br \/>\nFinalmente, el salmista se&ntilde;ala otro elemento que caracteriza la verdadera adoraci&oacute;n: &laquo;Entren por sus puertas con acci&oacute;n de gracias; vengan a sus atrios con himnos de alabanza; denle gracias, alaben su nombre&raquo;. No llegamos al momento del culto con las manos vac&iacute;as, pues entramos con acci&oacute;n de gracias y con himnos de alabanza. La palabra alabanza significa elogios; alabar quiere decir hablar bien de alguien, en este caso, de Dios. Con nuestras palabras, con himnos y canciones, expresamos a Dios nuestra profunda gratitud.<br \/>\nLuego el salmista subraya la raz&oacute;n de nuestra alegr&iacute;a y acci&oacute;n de gracias: &laquo;Porque el SE&Ntilde;OR es bueno y su gran amor es eterno; su fidelidad permanece para siempre&raquo;. No solamente sabemos que el Se&ntilde;or es bueno; tambi&eacute;n podemos afirmar que su gran amor es eterno y su fidelidad permanece para siempre. No se acabar&aacute; nunca.<br \/>\n&iexcl;Alegr&eacute;monos en el Se&ntilde;or! <\/p>\n<\/p>\n<p class=\"pie\" style=\"text-align: justify; font-style: italic; \">El autor (swindoll@att.net), que ha escrito trece libros y una gran variedad de art\u00edculos, sirvi\u00f3 como misionero en Argentina durante treinta y dos a\u00f1os. En la actualidad es parte del equipo pastoral de una nueva congregaci\u00f3n en la ciudad de Miami. Junto a su esposa, Erma Jane, tienen cuatro hijos, diecinueve nietos y siete bisnietos. \u00a9Apuntes Digital, Volumen II &#8211; N\u00famero 5. Todos los derechos reservados.<\/p><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>por Orville Swindoll M\u00e1s que una emoci\u00f3n, la adoraci\u00f3n es la expresi\u00f3n visible de una relaci\u00f3n profunda con el Creador. El autor y te&oacute;logo del siglo IV, San Agust&iacute;n de Hipona, lleg&oacute; a la conclusi&oacute;n de que Dios hab&iacute;a hecho al ser humano con un gran vac&iacute;o dentro que solo Dios pod&iacute;a llenar. 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