{"id":3362,"date":"2015-12-01T01:13:05","date_gmt":"2015-12-01T06:13:05","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/el-dios-que-quiso-ser-bebe\/"},"modified":"2015-12-01T01:13:05","modified_gmt":"2015-12-01T06:13:05","slug":"el-dios-que-quiso-ser-bebe","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/el-dios-que-quiso-ser-bebe\/","title":{"rendered":"El Dios que quiso ser beb\u00e9"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify; font-style: italic; \">por Juan Stam<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p class=\"copete\" style=\"text-align: justify;\">Jesucristo es el Dios que quiso compartir su muerte con nosotros, para que nosotros podamos morir con \u00e9l y compartir su vida eternamente&#8230;<\/p>\n<p class=\"texto\">\n<p style=\"text-align: left;\" class=\"p2\" id=\"userfly_83\">Para los que creemos profundamente en la deidad de Jesucristo y estamos convencidos de que \u00e9l era (y es) Dios, nos resulta algo dif\u00edcil reconocer tambi\u00e9n su plena humanidad. La primera herej\u00eda en relaci\u00f3n a Cristo, la cual el Nuevo Testamento asocia con el Anticristo, es la de negar que Jesucristo ha venido en carne (1 Juan 4.3; 2 Juan 7). Aunque nos pueda parecer muy espiritual y santo exagerar exclusivamente el car\u00e1cter divino de Jes\u00fas y minimizar o negar su humanidad, muchos tendemos en cierta manera a ese desequilibrio, de hecho es un error grav\u00edsimo. El Nuevo Testamento ense\u00f1a que Jes\u00fas es tan Dios como el Padre, pero tambi\u00e9n tan humano como cualquiera de nosotros. De hecho, m\u00e1s humano, porque no pose\u00eda nada del pecado que nos deshumaniza a nosotros.No naci\u00f3 con alguna naturaleza humana privilegiada, como una especie de \u00abS\u00faperman\u00bb o \u00e1ngel divino. \u00c9l era realmente humano, era \u00abcarne\u00bb. Cuando Juan 1.14 declara que \u00abel Verbo fue hecho carne\u00bb, al escoger la palabra \u00abcarne\u00bb ense\u00f1a en una forma muy enf\u00e1tica la plena identificaci\u00f3n de Cristo con nuestra humanidad. El t\u00e9rmino \u00abcarne\u00bb sugiere nuestra debilidad como seres humanos, nuestra vulnerabilidad y aun nuestra inclinaci\u00f3n hacia el pecado. Y esa es la naturaleza humana que el Verbo eterno quiso asumir al nacer entre nosotros. No naci\u00f3 con alguna naturaleza humana privilegiada, inmune a la tentaci\u00f3n y a las angustias de nuestra vida humana, como una especie de \u00abS\u00faperman\u00bb o \u00e1ngel divino que s\u00f3lo aparentaba ser humano. \u00c9l era realmente humano, era \u00abcarne\u00bb. La palabra \u00abNavidad\u00bb viene del lat\u00edn, \u00abNativitas Dei\u00bb, el nacimiento de Dios. En tiempos pasados a veces indicaban las fechas como \u00abtantos a\u00f1os desde el nacimiento de Dios\u00bb. \u00a1Que incre\u00edble! \u00a1El Dios eterno e infinito, en la persona divina del Verbo, quiso nacer como un beb\u00e9! \u00a1Se convirti\u00f3 en un paquetito de vida y amor envuelto en pa\u00f1ales y acostado en un pesebre! Fue Dios que dorm\u00eda en ese pesebre, pero no fue Dios Padre ni fue el Esp\u00edritu Santo sino que fue el Verbo que desde la eternidad quiso nacer entre nosotros. Eso es lo que celebramos cada a\u00f1o en la Navidad. El Nuevo Testamento nos ense\u00f1a que Jes\u00fas naci\u00f3 por concepci\u00f3n virginal, sin padre biol\u00f3gico, pero nos ense\u00f1a tambi\u00e9n que el embarazo de Mar\u00eda era plenamente humano hasta que \u00abse cumplieron los d\u00edas de su alumbramiento\u00bb (Lucas 2.6). Este hecho evidencia que Jes\u00fas no s\u00f3lo naci\u00f3 como beb\u00e9, sino que tambi\u00e9n durante unos nueve meses vivi\u00f3 encerrado dentro del vientre de su madre, como cualquier otro beb\u00e9 en formaci\u00f3n. Eso nos resulta a\u00fan m\u00e1s incre\u00edble. \u00a1Lo infinito reducido f\u00edsicamente a lo m\u00e1s diminutivo, hasta un embri\u00f3n microsc\u00f3pico! \u00a1Jesucristo es el Dios que quiso ser un feto prenatal! San Lucas insiste tambi\u00e9n en que Jes\u00fas tuvo una infancia y una ni\u00f1ez muy humanas y muy normales. De su pariente Juan (Jes\u00fas tuvo una familia extendida), Lucas menciona que \u00abel ni\u00f1o crec\u00eda y se fortalec\u00eda\u00bb (Lucas 1.80), y de la misma manera comenta acerca de Jes\u00fas que \u00abel ni\u00f1o crec\u00eda y se fortalec\u00eda, y se llenaba de sabidur\u00eda\u00bb (Lucas 2.40). Jes\u00fas no naci\u00f3 con la cabeza llena de conceptos teol\u00f3gicos; al nacer, ni sab\u00eda hablar. Sin lugar a dudas, aprendi\u00f3 a hablar como aprende todo ni\u00f1o, y despu\u00e9s aprendi\u00f3 a leer y a escribir. Y crec\u00eda. Aun a los doce a\u00f1os, despu\u00e9s de su brillante di\u00e1logo con los maestros en el templo (Lucas 2.41-47), no dej\u00f3 de crecer sino que \u00abcrec\u00eda en sabidur\u00eda y en estatura, y en gracia para con Dios y los dem\u00e1s\u00bb (2.52). Jesucristo es el Dios que quiso ser muchacho. Es el Dios que quiso hacerse plenamente humano, para hacernos a nosotros tambi\u00e9n plenamente humanos.Jesucristo es el Dios que quiso compartir su muerte con nosotros, para que nosotros podamos morir con \u00e9l y compartir su vida eternamente. \u00abY el Verbo fue hecho carne, y habit\u00f3 entre nosotros\u00bb (Juan 1.14). Su origen y naturaleza divina no lo separ\u00f3 de la comunidad que le rodeaba. Jes\u00fas no moraba en las nubes, en las alturas m\u00edsticas ni en un monasterio espiritual de piedad individualista. \u00abTom\u00f3 residencia en la tierra\u00bb, como dijera Pablo Neruda. Su vida humana fue una constante y profunda relaci\u00f3n con los dem\u00e1s seres humanos, con los que quiso compartir en lo m\u00e1s profundo toda la realidad de nuestra vida. En Cristo Dios quiso estar m\u00e1s cerca de nosotros. Jesucristo es el Dios que quiso ser nuestro vecino. La celebraci\u00f3n de la Navidad nunca debe separarse de esa otra gran celebraci\u00f3n cristiana, la Semana Santa. Esa carne que Jes\u00fas asumi\u00f3 al nacer, un d\u00eda la entreg\u00f3 por nosotros sobre una cruz. Esta fue la \u00faltima expresi\u00f3n de su identificaci\u00f3n con nosotros, la expresi\u00f3n final y definitiva de su amor. Durante el S\u00e1bado Santo fue un muerto (Apocalipsis 1.18; 2:8, \u00abfui cad\u00e1ver\u00bb), pero al tercer d\u00eda resucit\u00f3 a novedad de vida. Jesucristo es el Dios que quiso compartir su muerte con nosotros, para que nosotros podamos morir con \u00e9l y compartir su vida eternamente.<\/p>\n<\/p>\n<p class=\"pie\" style=\"text-align: justify; font-style: italic; \">Se tom\u00f3 de http:\/\/www.juanstam.com, \u00a92009. Todos los derechos reservados. Se usa con permiso del autor. Editado por DesarrolloCristiano.com, todos los derechos reservados. Juan Stam, oriundo de Paterson, Nueva Jersey, es uno de los te\u00f3logos evang\u00e9licos \u00ablatinoamericanos\u00bb m\u00e1s pertinentes de la actualidad. Aunque es estadounidense de nacimiento, se nacionaliz\u00f3 costarricense como parte de un proceso de identificaci\u00f3n con Am\u00e9rica Latina que lleva m\u00e1s de cincuenta a\u00f1os. Est\u00e1 casado con Doris Emanuelson, su compa\u00f1era de camino, nacida en Bridgeport, Connecticut.<\/p><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>por Juan Stam Jesucristo es el Dios que quiso compartir su muerte con nosotros, para que nosotros podamos morir con \u00e9l y compartir su vida eternamente&#8230; Para los que creemos profundamente en la deidad de Jesucristo y estamos convencidos de que \u00e9l era (y es) Dios, nos resulta algo dif\u00edcil reconocer tambi\u00e9n su plena humanidad. &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/el-dios-que-quiso-ser-bebe\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abEl Dios que quiso ser beb\u00e9\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-3362","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3362","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=3362"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3362\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=3362"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=3362"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=3362"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}