{"id":3363,"date":"2015-12-01T01:13:06","date_gmt":"2015-12-01T06:13:06","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/mi-mama\/"},"modified":"2015-12-01T01:13:06","modified_gmt":"2015-12-01T06:13:06","slug":"mi-mama","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/mi-mama\/","title":{"rendered":"Mi mam\u00e1"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify; font-style: italic; \">por June Sparks<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p class=\"copete\" style=\"text-align: justify;\">En medio del dolor de la p\u00e9rdida, Dios nos extiende su gracia para dejarnos ver que \u00e9l sigue presente, aun en la ausencia del recuerdo.<\/p>\n<p class=\"texto\">\n<p style=\"text-align: justify;\">De cierto modo perd&iacute; a mi mam&aacute; hace alg&uacute;n tiempo, aunque no estoy segura de cu&aacute;ndo.<br \/>\nNo se ha ido como cuando alguien sufre un grave accidente de tr&aacute;nsito, con da&ntilde;os severos, y queda en estado vegetal.<br \/>\nEl proceso de la p&eacute;rdida ha sido lento&hellip; gradual&hellip; frustrante&hellip; incesante&hellip; Primero, perd&iacute; algo de todo, y luego, todo de algo&hellip; de alguna &eacute;poca, o&hellip; todo de un solo golpe.<br \/>\nLas carreteras de su cerebro est&aacute;n bloqueadas con desv&iacute;os que la conducen a donde ella no quiere ir. El embrague del motor de sus pensamientos, que se niega a funcionar adecuadamente, provoca que ella comience a hablar, tartamudee, y luego se detenga confundida.Yo sol&iacute;a avergonzarme porque mi mam&aacute; le hablaba a cualquier cosa que estuviera en movimiento. Ella escucha mis palabras, pero la traducci&oacute;n para darle el sentido correcto es err&oacute;nea. La informaci&oacute;n que m&aacute;s quiero que escuche se pierde.<br \/>\n&iquest;Qu&eacute; es lo que hago yo? Se lo repito de nuevo, una y otra vez&hellip; quiz&aacute; algo se le quede. Est&aacute; bien, no necesito hablar. Solo tengo que estar ah&iacute;. Tocarla. Sostener su mano. La m&uacute;sica &mdash;comentan algunos&mdash; es lo &uacute;ltimo que se olvida. Le encanta la m&uacute;sica. Puedo darle el regalo de la m&uacute;sica, como una canci&oacute;n exclusiva para ella.<br \/>\nMis recuerdos&#8230;<br \/>\nSiempre me han fascinado sus manos.<br \/>\nRecuerdo que, cuando era ni&ntilde;a y me sentaba a su lado en la iglesia, yo sol&iacute;a trazar con mi dedo las venas de su mano.<br \/>\nElla toca el piano. Sol&iacute;a tocar para los ni&ntilde;os de cinco a&ntilde;os en la escuela dominical &laquo;Cristo me ama&raquo;, &laquo;Cristo ama a los ni&ntilde;itos&raquo;.<br \/>\nLe encantan las buenas bromas, o a&uacute;n mejor una historia chistosa. Sol&iacute;amos hacerla re&iacute;r hasta que las l&aacute;grimas le bajaran por las mejillas. Siempre era durante la cena y por eso ella siempre era la &uacute;ltima en terminar de comer. Le encanta comer, de hecho, le encanta vivir. A ella los paisajes, sonidos, sabores, olores, colores&hellip; todos&hellip; le parecen igualmente maravillosos.<br \/>\nPero, antes de cualquier otra cosa est&aacute; la gente.<br \/>\nPara mi mam&aacute; la gente es muy importante, la familia, los amigos, los conocidos&hellip; aun los extra&ntilde;os son importantes. Yo sol&iacute;a avergonzarme porque mi mam&aacute; le hablaba a cualquier cosa que estuviera en movimiento.<br \/>\nSi alguien en el pasillo del supermercado eleg&iacute;a la misma clase de sopa que ella, &iexcl;lo convert&iacute;a en un motivo de celebraci&oacute;n!<br \/>\nAhora extra&ntilde;o ese lado de mam&aacute;, porque a trav&eacute;s de su persona he aprendido a apreciar y a confiar en otros por lo que son.<br \/>\nSus propios recuerdos&#8230;<br \/>\nDesde afuera, pareciera que tienen poca vida. Pero&hellip; &iquest;ser&aacute; realmente as&iacute;?<br \/>\nElla vive en el presente, y lo disfruta a cada momento, y con gracia para olvidar cada decepci&oacute;n.<br \/>\nCada vez que le hablo por tel&eacute;fono, tengo que aprender a vivir con ella ese encuentro. Despu&eacute;s de cada conversaci&oacute;n, debo estar consciente de que lo importante no es lo que ella recuerde, sino que el evento y lugar olvidados fueron reales y con mucho significado en aquella situaci&oacute;n espec&iacute;fica.<br \/>\nEs posible que sus recuerdos se hayan reducido a los sentimientos esenciales de sentir amor y reconocer la comodidad, el apoyo y la esperanza.<br \/>\nQuiz&aacute;s&hellip; esta enfermedad, que yo veo como una cruel ladrona, sea en realidad un bello regalo.<br \/>\nSujeta al proceso<br \/>\nAlgunos comentan que ciertos pacientes se comportan violentos por la confusi&oacute;n que sienten, y lastiman a aquellos que se preocupan por ellos. Me pregunto si su enfermedad llegar&aacute; tan lejos. No lo s&eacute;.<br \/>\nTodo lo que puedo lograr es que las dos vivamos a plenitud d&iacute;a a d&iacute;a, gozando lo que tenemos y somos ahora mismo, para que cada una le exprese a la otra qui&eacute;n es. Para ella&hellip; eso ya es suficiente. Yo estoy procurando aprender que eso para m&iacute; tambi&eacute;n sea suficiente.<br \/>\nLa semana pasada hablamos por tel&eacute;fono.<br \/>\nA veces le temo a esas conversaciones. Pero esa result&oacute; ser una buena llamada. Ella me escuch&oacute;, y me hizo una pregunta esforz&aacute;ndose por entenderme. Y, lo mejor de todo, logr&eacute; hacerla re&iacute;r. No solo una, sino &iexcl;tres veces!<br \/>\nA&uacute;n puedo conseguir que se divierta, que disfrute el momento.<br \/>\nHoy habl&eacute; con ella por tel&eacute;fono. Me coment&oacute; que me escuchaba feliz y contenta.<br \/>\nHa olvidado que vivo en Australia, y que Dave y yo somos misioneros ac&aacute;.<br \/>\nMe pregunt&oacute; cu&aacute;ntos hijos ten&iacute;a.<br \/>\nEn noviembre nos tomaremos fotos para un retrato familiar. Le mandar&eacute; una copia con nuestros nombres impresos en ella, as&iacute; mam&aacute; nos podr&aacute; ver continuamente.<br \/>\nTodav&iacute;a me llama &laquo;cari&ntilde;o&raquo;. Eso me tranquiliza.<br \/>\nJunio y julio de 2006<br \/>\nViajamos a los Estados Unidos para visitar a nuestra gente.<br \/>\nVi a mi mam&aacute;. La mayor&iacute;a de sus cabellos grises ahora eran mechones blancos. Sus dientes estaban amarillentos por tantas tazas de t&eacute; que hab&iacute;a bebido en todos estos a&ntilde;os.<br \/>\nNos sonri&oacute; y salud&oacute;, pero en sus ojos no apareci&oacute; ni una sola chispa de reconocimiento. Me descubr&iacute; a m&iacute; misma alej&aacute;ndome de ella, como si fuera una extra&ntilde;a.<br \/>\nNi siquiera me sent&iacute;a c&oacute;moda dici&eacute;ndole mam&aacute; porque ella no sab&iacute;a qui&eacute;n era yo.<br \/>\nLe traje un CD que le grab&eacute; con algunos de sus himnos favoritos interpretados por m&iacute; con la guitarra.<br \/>\nMe sent&iacute;a muy satisfecha de haberlo hecho. Me escuch&oacute; y empez&oacute; a tararear junto a m&iacute;, despu&eacute;s de cantar un par de versos ella empez&oacute; a cantar la letra conmigo. La m&uacute;sica conectaba una parte m&iacute;a con una parte de ella. As&iacute; logr&eacute; mi cometido. Le doy gracias a Dios por la idea de haberlo grabado.<br \/>\nNoviembre de 2006<br \/>\nHan pasado cinco meses desde que visit&eacute; a Mam&aacute;.<br \/>\nLa llam&eacute; esta semana y sostuvimos una peque&ntilde;a pl&aacute;tica.<br \/>\nElla me pregunt&oacute;: &laquo;&iquest;Qu&eacute; has estado haciendo?&raquo;<br \/>\nLa puse al tanto de todo lo que pasaba, c&oacute;mo estaban los ni&ntilde;os, en la casa y en la escuela.<br \/>\nY luego, cuando ya hab&iacute;a terminado me pregunt&oacute; otra vez &laquo;&iquest;Qu&eacute; has estado haciendo &uacute;ltimamente?&raquo;<br \/>\nAs&iacute; que le cont&eacute; un poco m&aacute;s, detalles que se me hab&iacute;an escapado antes. La tercera vez que pregunt&oacute; yo ya no ten&iacute;a m&aacute;s historias. Pero ella sonaba contenta y pens&eacute; que por lo menos me hab&iacute;a escuchado y se hab&iacute;a re&iacute;do por un rato.<br \/>\nCuando dijo &laquo;adi&oacute;s, cari&ntilde;o&raquo;, me hizo sonre&iacute;r.<br \/>\nFebrero de 2007<br \/>\nArchie me confirm&oacute; que Mam&aacute; est&aacute;, oficialmente, en la segunda etapa de Alzheimer. Para m&iacute;, estas fueron buenas noticias, porque, de hecho, yo hab&iacute;a pensado que ella estaba mucho m&aacute;s avanzada en la enfermedad. Me alegr&oacute; escuchar que ella a&uacute;n pod&iacute;a estar estancada. Mam&aacute; ya cumpli&oacute; 80 a&ntilde;os. Es dif&iacute;cil de creer, en serio. Me resulta duro aceptar su envejecimiento porque no me encuentro all&aacute;, viviendo con ella, para observar los cambios graduales que se van dando. Ella sonaba muy contenta cuando me salud&oacute;, a pesar de que no sab&iacute;a cu&aacute;l ser&iacute;a la voz que escuchar&iacute;a. Ya no me preocupa si ella reconoce o no mi voz cuando le hablo por tel&eacute;fono. Solo la saludo. &laquo;Hola mam&aacute;&raquo;. Y parece que ella acepta que yo soy su hija sin importar si le encuentra sentido o no a este hecho. Repetidas veces me mencion&oacute; qu&eacute; bueno era que la hubiera llamado y qu&eacute; bueno era saber de m&iacute;. Cuando me desped&iacute; dici&eacute;ndole: &laquo;Te amo&raquo;, ella dijo con el mismo tono de siempre &laquo;yo tambi&eacute;n te amo, cari&ntilde;o&raquo;.<br \/>\nMientras le&iacute;a uno de los libros devocionales de Jerry Bridges, me encontr&eacute; con unos vers&iacute;culos en el Salmo 16 que, aunque suene un poco cruel, los quiero recordar en el funeral de mam&aacute;. Salmo 16.2, 5, 6, 9, 11.<br \/>\nSeptiembre de 2009<br \/>\n&Uacute;ltimamente me ha resultado dif&iacute;cil contactar a mam&aacute; por tel&eacute;fono, as&iacute; que le mand&eacute; un largo correo de feliz D&iacute;a de las Madres. Nunca me respondi&oacute;. As&iacute; que decid&iacute; llamarla por Skype. Archie me dijo que todo andaba bien y me pregunt&oacute; si quer&iacute;a hablar con ella. &Eacute;l tuvo que recordarle qui&eacute;n era yo. Ahora mam&aacute; ya no me reconoce. Ella sonaba muy contenta cuando me salud&oacute;, a pesar de que no sab&iacute;a cu&aacute;l ser&iacute;a la voz que escuchar&iacute;a. Archie tuvo que convencerla de colocar el tel&eacute;fono en su o&iacute;do para que me escuchara. Cuando le pregunt&eacute; c&oacute;mo estaba, hizo un enredo entre cosas buenas y malas, que yo entend&iacute; como que ella tiene sus d&iacute;as buenos y sus d&iacute;as malos. Le dije: &laquo;Pero t&uacute; sabes que Dios est&aacute; contigo en los d&iacute;as buenos y en los d&iacute;as malos, &iquest;verdad?&raquo; Me respondi&oacute; que s&iacute;. Hablamos un poco m&aacute;s y le coment&eacute;: &laquo;&iquest;No te parece bueno saber que aunque olvides todo lo dem&aacute;s siempre recuerdas a Jes&uacute;s?&raquo; Ella respondi&oacute;: &laquo;Eso es cierto&raquo;.<br \/>\nAhora puedo ver con m&aacute;s profundidad el significado de la frase &laquo;no hay para m&iacute; bien fuera de ti&raquo; (Salmo 16.2).<br \/>\n&laquo;As&iacute; suceder&aacute; tambi&eacute;n con la resurrecci&oacute;n de los muertos.<br \/>\nLo que se siembra en corrupci&oacute;n, resucita en incorrupci&oacute;n;<br \/>\nlo que se siembra en oprobio, resucita en gloria;<br \/>\nlo que se siembra en debilidad, resucita en poder;<br \/>\nse siembra un cuerpo natural, resucita un cuerpo espiritual.<br \/>\n1 Corintios 15.42&ndash;44&ordf; &raquo; &#8211; NVI<\/p>\n<\/p>\n<p class=\"pie\" style=\"text-align: justify; font-style: italic; \">La autora, siendo soltera, fue misionera en el oriente de Venezuela. Se cas\u00f3 con David en 1989, y ambos sirven como misioneros con Los Navegantes en Australia desde hace diecisiete a\u00f1os. Tienen dos hijos, Heather (18) y Andrew (16). \u00a9Apuntes Digital, Volumen II &#8211; N\u00famero 5, todos los derechos reservados.<\/p><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>por June Sparks En medio del dolor de la p\u00e9rdida, Dios nos extiende su gracia para dejarnos ver que \u00e9l sigue presente, aun en la ausencia del recuerdo. De cierto modo perd&iacute; a mi mam&aacute; hace alg&uacute;n tiempo, aunque no estoy segura de cu&aacute;ndo. 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