{"id":33663,"date":"2016-06-13T17:58:32","date_gmt":"2016-06-13T22:58:32","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/oracion-a-la-virgen-maria-nina\/"},"modified":"2016-06-13T17:58:32","modified_gmt":"2016-06-13T22:58:32","slug":"oracion-a-la-virgen-maria-nina","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/oracion-a-la-virgen-maria-nina\/","title":{"rendered":"Oraci\u00f3n a la Virgen Mar\u00eda&nbsp;ni\u00f1a"},"content":{"rendered":"<p><b>Por: Carlos Padilla Esteban<\/b><\/p>\n<p align=\"justify\">En un monte de M\u00e9xico se apareci\u00f3 la Virgen de Guadalupe a un indio. Irrumpi\u00f3 un d\u00eda en su vida y le dijo: &#8220;<em>Juanito, el m\u00e1s peque\u00f1o de mis hijos, \u00bfa d\u00f3nde vas?&#8221;<\/em>. Mar\u00eda aparece en su vida y le pregunta algo tan sencillo. \u00bfQu\u00e9 haces, Juanito?<\/p>\n<p align=\"justify\">Mar\u00eda amaba a Juan Diego. Lo amaba en su vida concreta. Mucho antes de aparecerse en aquel monte. Lo amaba desde antes incluso de su conversi\u00f3n, desde antes de ser bautizado. Era su hijo m\u00e1s peque\u00f1o.<\/p>\n<p align=\"justify\"><strong>Juan Diego era un hombre viudo, que hab\u00eda sido bautizado y amaba con ternura a Dios. Mar\u00eda viene a su vida de repente. Ella busca los corazones m\u00e1s sencillos<\/strong>. Lo mismo hace con nosotros.<\/p>\n<p align=\"justify\">Jes\u00fas tambi\u00e9n se acerc\u00f3 a Juan Bautista en el Jord\u00e1n. Mar\u00eda irrumpe y se aparece en mi vida. Quiere que sea feliz. Ella quiere que vivamos en su pecho, que aprendamos a confiar.<\/p>\n<p align=\"justify\">Juan Diego tiene esa relaci\u00f3n de hijo con Mar\u00eda y a su vez, tambi\u00e9n la ve como una ni\u00f1a: &#8220;<em>Se\u00f1ora, la m\u00e1s peque\u00f1a de mis hijas, Ni\u00f1a m\u00eda&#8221;<\/em><em>. <\/em>\u00a1Cu\u00e1nto cari\u00f1o en tan pocas palabras! \u00a1Cu\u00e1nta ternura!<\/p>\n<p align=\"justify\">Me sorprende ese amor ni\u00f1o de Juan Diego. Ese amor filial que lo hac\u00eda sentirse hijo, ni\u00f1o en las manos de Dios, de Mar\u00eda. Una filialidad que sana el coraz\u00f3n. Dec\u00eda el padre Jos\u00e9 Kentenich: &#8220;<em>Una filialidad capaz de calar hasta el subconsciente y obrar all\u00ed milagros de transformaci\u00f3n&#8221;<\/em><em><a href=\"#_ftn1\" name=\"_ftnref1\"><strong>[1]<\/strong><\/a><\/em><em>. <\/em><\/p>\n<p align=\"justify\">Quiero aprender a ser ni\u00f1o. Mar\u00eda tambi\u00e9n es ni\u00f1a. Para Juan Diego <strong>es su ni\u00f1a, una m\u00e1s de sus hijas, la m\u00e1s peque\u00f1a. Y a la vez es su Se\u00f1ora y su Madre<\/strong>. Ante Ella se siente peque\u00f1o. Tan d\u00e9bil y tan hijo confiado en sus manos seguras de Madre.<\/p>\n<p align=\"justify\">Se sent\u00eda ni\u00f1o. Y ve\u00eda a Mar\u00eda como una ni\u00f1a. <strong>El amor asemeja y acerca<\/strong>. Hace que se intercambien los papeles. Somos padre e hijo, madre e hija al mismo tiempo. En un amor que nos aproxima, que nos hace casi una sola carne.<\/p>\n<p align=\"justify\">Juan Diego y Mar\u00eda unidos por el fuerte lazo de su amor. De un amor profundo y c\u00e1lido. De un amor de ni\u00f1o.<\/p>\n<p align=\"justify\">El otro d\u00eda vi un cuadro que me llam\u00f3 mucho la atenci\u00f3n. San Juan ap\u00f3stol le daba la comuni\u00f3n a la Virgen Mar\u00eda. Me conmueve pensar en esa escena. Nunca antes lo hab\u00eda pensado. Mar\u00eda se fue a casa de Juan. En el cuadro Juan se parece mucho a Jes\u00fas.<\/p>\n<p align=\"justify\">El amor asemeja. Juan quiso mucho a Jes\u00fas. Y Jes\u00fas a Juan. Tal vez tuvieran un cierto parentesco. Pero me quedo con el amor que asemeja. <strong>Juan mira a Mar\u00eda y le da de comulgar a su propio hijo. <\/strong><\/p>\n<p align=\"justify\">Nunca lo hab\u00eda imaginado. Pero pudo ser as\u00ed. Las primeras comunidades celebraban la eucarist\u00eda desde un tiempo temprano. Mar\u00eda pudo haber recibido a su hijo en su coraz\u00f3n de nuevo hecho carne.<\/p>\n<p align=\"justify\">Me conmueve mirar a Mar\u00eda arrodillada otra vez, como en la Anunciaci\u00f3n. Otra vez dici\u00e9ndole que s\u00ed a Dios. Diciendo que s\u00ed a la voluntad de Dios. Otra vez haci\u00e9ndose ni\u00f1a la que es Madre.<\/p>\n<p align=\"justify\">Ni\u00f1a, la que es esclava del Se\u00f1or. Ni\u00f1a, la que tiene todo el poder y nos da seguridad en los caminos. Me alegra mirar a Mar\u00eda ni\u00f1a.<\/p>\n<p align=\"justify\"><strong>Parece indefensa, pero lleva a Dios en su seno.<\/strong> Parece incapaz de entregar toda su vida. Pero su coraz\u00f3n de ni\u00f1a conf\u00eda y se entrega totalmente. Hay una gran devoci\u00f3n a Mar\u00eda como <strong>la Divina Infanta.<\/strong><\/p>\n<p align=\"justify\">Yo a veces no la miro como ni\u00f1a. Tiendo a ver a Mar\u00eda antes como Madre que como ni\u00f1a. Pero hoy me quiero detener en sus ojos de ni\u00f1a, en su mirada tan pura, en la inocencia de sus labios. Parece indefensa y est\u00e1 llena del poder de Dios.<\/p>\n<p align=\"justify\">Su fortaleza me conmueve. Y su <strong>fragilidad aparente<\/strong>. Me quiero detener en sus manos de ni\u00f1a alzadas hacia Dios, indefensa, humilde, esclava. <strong>Quiero cuidarla y protegerla entre mis brazos. Cuando es Ella la que siempre me protege.<\/strong><\/p>\n<p align=\"justify\">Me siento, como Juan Diego, un padre de Ella, siendo su hijo. Es el amor que intercambia los papeles. La miro como ni\u00f1a d\u00f3cil. Es una ni\u00f1a que tiene su seguro en Dios, en el coraz\u00f3n de Dios. Teme y conf\u00eda. Se abraza y se pone en camino.<\/p>\n<p align=\"justify\">Desde el primer d\u00eda Mar\u00eda vivi\u00f3 lo que nosotros tenemos que vivir. Desde el d\u00eda en que el \u00c1ngel le dijo que era llena de gracia y su coraz\u00f3n se ensanch\u00f3 ante el horizonte inmenso del oc\u00e9ano. Temi\u00f3, confi\u00f3, lo dio todo con sus manos de ni\u00f1a abiertas al cielo.<\/p>\n<p align=\"justify\">Dec\u00eda el Padre Kentenich: &#8220;<em>No hay mayor felicidad para el hombre de hoy que la recuperaci\u00f3n del sentir de ni\u00f1o frente a Dios y no hay misi\u00f3n m\u00e1s grande en estos tiempos que la de <strong>reconquistar para la humanidad el perdido sentir de ni\u00f1o&#8221;<\/strong><\/em><em><a href=\"#_ftn2\" name=\"_ftnref2\"><strong>[2]<\/strong><\/a>.<\/em><\/p>\n<p align=\"justify\">Miramos a Mar\u00eda ni\u00f1a, como Juan Diego, para recuperar el sentir de ni\u00f1os. La miramos ni\u00f1a para ser nosotros como Ella, tambi\u00e9n ni\u00f1os. <strong>Queremos volver a ser como ni\u00f1os.<\/strong> Confiados. Con una mirada pura y llena de Dios. Con inocencia y belleza. Fr\u00e1giles pero llenos del poder de Dios.<\/p>\n<p align=\"justify\"><strong>Con el tiempo perdemos la inocencia y es la mayor tragedia de nuestra vida.<\/strong> Desconfiamos. Sospechamos. Tememos la muerte. Nos asusta la vida. El horizonte infinito nos parece imposible.<\/p>\n<p align=\"justify\"><strong>Si dejamos de ser ni\u00f1os la vida se vuelve dif\u00edcil, dura<\/strong>. Como si todo a nuestro alrededor estuviera contra nosotros. La mirada de los ni\u00f1os no desconf\u00eda. No ve segundas intenciones. <strong>Cree con ingenuidad en la bondad de los hombres. Siempre espera<\/strong>.<\/p>\n<p align=\"justify\"><strong>Mar\u00eda fue ni\u00f1a y tambi\u00e9n fue Madre ante Juan Diego<\/strong>. Y le dio seguridad cuando \u00e9l dud\u00f3 de su poder, cuando temi\u00f3 por la muerte de su t\u00edo que estaba enfermo: &#8220;<em>No se turbe tu coraz\u00f3n, no temas esa enfermedad, ni otra alguna enfermedad y angustia. <strong>\u00bfNo estoy yo aqu\u00ed que soy tu Madre?<\/strong> \u00bfNo est\u00e1s bajo mi sombra? \u00bfNo soy yo tu salud? \u00bfNo est\u00e1s por ventura en mi regazo? \u00bfQu\u00e9 m\u00e1s has menester? No te apene ni te inquiete otra cosa; no te aflija la enfermedad de tu t\u00edo, que no morir\u00e1 ahora de ella: est\u00e1 seguro que ya san\u00f3&#8221;.<\/em><\/p>\n<p align=\"justify\">Me alegra ese coraz\u00f3n de ni\u00f1o de Juan Diego que cree. Un coraz\u00f3n que conf\u00eda y teme. Que se asusta ante la vida porque ve su debilidad. No acaba de creer en los imposibles.<\/p>\n<p align=\"justify\"><strong>Me gusta mirar as\u00ed a Mar\u00eda, como lo hizo ese indio ni\u00f1o<\/strong>. Como la que sostiene mi vida. Como ese manto protector en el que me refugio cada d\u00eda al renovar mi alianza de amor con Ella en el santuario.<\/p>\n<p align=\"justify\">Y Mar\u00eda dejar\u00e1 entonces impreso su rostro en mi pecho. Para que no la olvide. Para que no olvide que soy su hijo.<\/p>\n<p align=\"justify\">Entonces, <strong>\u00bfpor qu\u00e9 me turbo tantas veces en la vida?<\/strong> \u00bfPor qu\u00e9 me asustan los peligros y temo fracasar en mis proyectos? Mar\u00eda me pide que no tema, que no me angustie, que no me agobie por cosas sin importancia. Me pide que la mire y crea. Para Ella soy el m\u00e1s peque\u00f1o y el m\u00e1s valioso de sus hijos.<\/p>\n<p align=\"justify\">Me gusta arrodillarme ante Mar\u00eda y confiar de nuevo como los ni\u00f1os. Saber que estoy en su regazo, seguro, protegido. Que Ella sostiene mi vida y me conduce. Necesita mi amor, mi entrega confiada, mi s\u00ed, como un instrumento d\u00f3cil en sus manos. Mar\u00eda puede ped\u00edrmelo todo, porque me lo ha dado todo.<\/p>\n<p align=\"justify\">El papa Francisco comentaba a los sacerdotes el jueves santo hablando del cansancio: &#8220;<em>Est\u00e9n seguros que la Virgen Mar\u00eda se da cuenta de este cansancio y se lo hace notar enseguida al Se\u00f1or. Ella, como Madre, sabe comprender cu\u00e1ndo sus hijos est\u00e1n cansados y no se fija en nada m\u00e1s. Bienvenido. Descansa, hijo m\u00edo. Despu\u00e9s hablaremos. \u00bfNo estoy yo aqu\u00ed, que soy tu Madre?, nos dir\u00e1 siempre que nos acerquemos a Ella. Y a su Hijo le dir\u00e1, como en Can\u00e1: &#8211; No tienen vino&#8221;.<\/em><\/p>\n<p align=\"justify\">Es el amor de Madre de Mar\u00eda. Est\u00e1 cerca, \u00bfpor qu\u00e9 temo? <strong>Es el amor de una Madre que a la vez es hija<\/strong> y aprendi\u00f3 a vivir confiada en las manos de Dios, su Padre. Sabe que me falta vino, sabe que tengo sed. Se preocupa por todo lo que me preocupa.<\/p>\n<p align=\"justify\">Con su vida me ense\u00f1a el camino de mi descanso. El camino para poner mi vida en sus manos y descansar de verdad. \u00a1Tantas veces me canso queriendo gobernar el tim\u00f3n de mi barca! \u00a1Tantas veces quiero salvar el mundo con actos generosos!<\/p>\n<p align=\"justify\">Una persona le rezaba as\u00ed a Mar\u00eda: &#8220;<em>Querida Mar\u00eda, te entrego mi pobreza. Soy peque\u00f1o. Te entrego mis amores humanos, mis miedos a perderlo todo. T\u00fa sabes cu\u00e1nto te amo. Y cu\u00e1nto anhelo tu cielo. Pero tengo un coraz\u00f3n herido que se apega a la vida. Me conoces. Sabes que tropiezo a veces. No quiero perder lo que poseo. No quiero quedarme sin lo que amo. T\u00fa me quieres como soy. Con mis torpezas. Conoces mi debilidad. Mi pobreza. Y me quieres. Y me llamas. Me encanta mirarte como ni\u00f1a. Te pido perd\u00f3n cuando te fallo. Dame paz. Quiero so\u00f1ar con lo imposible&#8221;<\/em>.<\/p>\n<p align=\"justify\">Me gustar\u00eda mirar siempre as\u00ed a Mar\u00eda y confiar. Mirar con ojos de ni\u00f1o. Ella tiene en sus manos mi vida y sabe lo que m\u00e1s me conviene. Sabe lo que yo necesito antes de que yo lo sepa. <strong>Se preocupa de todo lo m\u00edo, hasta de lo m\u00e1s peque\u00f1o<\/strong>. Est\u00e1 donde yo no llego y act\u00faa a trav\u00e9s de mi vida.<\/p>\n<p align=\"justify\">Pero yo a veces me ofusco y deseo s\u00f3lo lo que me inquieta en ese preciso momento. Y pierdo la perspectiva de la vida. Porque todo es m\u00e1s grande, y m\u00e1s vasto, de lo que yo veo.<\/p>\n<p align=\"justify\"><strong>No quiero dejar de so\u00f1ar.<\/strong> <strong>No quiero empe\u00f1arme en lo que a m\u00ed me parece lo mejor<\/strong>, lo m\u00e1s necesario. No quiero esa mirada m\u00eda que a veces es tan mezquina, tan reducida, tan pobre. Quiero ir m\u00e1s lejos, mar adentro. Y creer en lo que Mar\u00eda me pide. Hacer sus planes, no los m\u00edos.<\/p>\n<p align=\"justify\">Hoy escucho de nuevo su voz: &#8220;<em>No les queda vino&#8221;<\/em>. Es verdad. Lo veo cada d\u00eda. Falta vino a mi alrededor. <strong>Tambi\u00e9n a m\u00ed me falta el vino verdadero.<\/strong><\/p>\n<p align=\"justify\">Falta el vino de la alegr\u00eda, del amor aut\u00e9ntico, de la vida m\u00e1s plena. Falta ese vino de la felicidad que el mundo ans\u00eda y busca torpemente. Falta el vino de las relaciones humanas sanas, verdaderas y profundas. El vino de una vida con sentido. El vino de una vida pac\u00edfica y pacificadora. El vino de un caminar en el que Dios sea quien mande y gobierne mis pasos. Falta el vino que da alegr\u00eda al coraz\u00f3n del hombre y lo llena de luz.<\/p>\n<p align=\"justify\">Los hombres quieren beber un vino verdadero, el mejor vino. Mar\u00eda lo ve y <strong>me pide que yo les d\u00e9 vino. <\/strong><\/p>\n<p align=\"justify\">Y yo a veces le digo que no es mi hora. Que no es mi momento. Que s\u00f3lo tengo agua. Que no puedo, porque estoy cansado, porque tengo sed. Le digo que tengo otras cosas m\u00e1s importantes que hacer, otras preocupaciones y problemas.<\/p>\n<p align=\"justify\">Doy un rodeo al monte como hizo Juan Diego cuando, despu\u00e9s de la negativa del obispo a escuchar sus ruegos, y preocupado por la salud de su t\u00edo, quiso evitar a Mar\u00eda dando un rodeo por el monte.<\/p>\n<p align=\"justify\">Pero Mar\u00eda lo busc\u00f3 e irrumpi\u00f3 de nuevo en su camino. A veces quiero evitar a Mar\u00eda y hago lo mismo. No quiero que vuelva a pedirme aquello para lo que no me siento capaz.<\/p>\n<p align=\"justify\">Pero me vuelve a encontrar. Irrumpe en mi camino y me lo pide de nuevo. Y me dice en el coraz\u00f3n: &#8220;<em>Falta vino&#8221;<\/em>. Y yo no quiero escuchar. <strong>Pero me calmo y asiento. Lo s\u00e9, necesitan vino.<\/strong><\/p>\n<p align=\"justify\">&nbsp;<\/p>\n<p align=\"justify\"><a href=\"#_ftnref1\" name=\"_ftn1\">[1]<\/a> J. Kentenich, <em>Kentenich Reader I<\/em><\/p>\n<p align=\"justify\"><a href=\"#_ftnref2\" name=\"_ftn2\">[2]<\/a> J. Kentenich, <em>Ni\u00f1os ante Dios<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por: Carlos Padilla Esteban En un monte de M\u00e9xico se apareci\u00f3 la Virgen de Guadalupe a un indio. Irrumpi\u00f3 un d\u00eda en su vida y le dijo: &#8220;Juanito, el m\u00e1s peque\u00f1o de mis hijos, \u00bfa d\u00f3nde vas?&#8221;. Mar\u00eda aparece en su vida y le pregunta algo tan sencillo. \u00bfQu\u00e9 haces, Juanito? Mar\u00eda amaba a Juan &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/oracion-a-la-virgen-maria-nina\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abOraci\u00f3n a la Virgen Mar\u00eda&nbsp;ni\u00f1a\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-33663","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/33663","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=33663"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/33663\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=33663"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=33663"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=33663"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}