{"id":33664,"date":"2016-06-13T17:58:34","date_gmt":"2016-06-13T22:58:34","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/el-que-esta-alegre-obra-el-bien-el-que-este-triste-hara-el-mal\/"},"modified":"2016-06-13T17:58:34","modified_gmt":"2016-06-13T22:58:34","slug":"el-que-esta-alegre-obra-el-bien-el-que-este-triste-hara-el-mal","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/el-que-esta-alegre-obra-el-bien-el-que-este-triste-hara-el-mal\/","title":{"rendered":"El que est\u00e1 alegre obra el bien, el que est\u00e9 triste har\u00e1 el&nbsp;mal"},"content":{"rendered":"<p><b>Por: encuentra.com<\/b><\/p>\n<p align=\"justify\">En tiempos de los primeros cristianos, seg\u00fan nos cuentan los Hechos de los Ap\u00f3stoles (Hch 2,46), hab\u00eda una caracter\u00edstica que llamaba poderosamente la atenci\u00f3n de todos: la alegr\u00eda.<\/p>\n<p align=\"justify\">No es dif\u00edcil comprender por qu\u00e9 estaban alegres en esos primeros tiempos. Estaba muy cercano el paso de Nuestro Se\u00f1or Jesucristo entre ellos. Cuando se reun\u00edan en la Eucarist\u00eda, algunos de ellos a\u00fan tendr\u00edan el recuerdo de Jes\u00fas bendiciendo el pan y reparti\u00e9ndolo. Tambi\u00e9n estaban alegres porque hab\u00edan visto grandes prodigios y eran testigos fieles de las maravillas que hab\u00eda hecho Dios. Ellos, que hab\u00edan conocido la esclavitud del pecado, experimentaron la Libertad que trajo el Redentor.<\/p>\n<p align=\"justify\">Hoy, ya no es tan f\u00e1cil encontrar la alegr\u00eda. De hecho, se ha vuelto m\u00e1s bien excepcional. Todo el mundo suele ser \u00e1spero, impaciente, a veces duro y no nos extra\u00f1a conocer a gente con amarguras y rostro disgustado. Esa especie de penosa desesperaci\u00f3n que se ve en la calle se ha convertido en algo habitual. Tal vez hoy m\u00e1s que nunca apreciamos a la Alegr\u00eda como una caracter\u00edstica de las personas santas.<\/p>\n<p align=\"justify\"><strong>La alegr\u00eda es misteriosa<\/strong><\/p>\n<p align=\"justify\">Muchas personas ve\u00edan perplejas a la Madre Teresa de Calcuta con su sonrisa y alegr\u00eda que sal\u00eda del alma mientras dedicaba sus cuidados a los menesterosos y enfermos que todo el mundo rechazaba.<\/p>\n<p align=\"justify\">Como nos dice el Santo Padre (Aloc. 24-11-1979) \u201cLa alegr\u00eda cristiana es una realidad que no se describe f\u00e1cilmente, porque es espiritual y tambi\u00e9n forma parte del misterio. Quien verdaderamente cree que Jes\u00fas es el Verbo Encarnado, el Redentor del Hombre, no puede menos de experimentar en lo intimo un sentido de alegr\u00eda inmensa, que es consuelo, paz, abandono, resignaci\u00f3n, gozo\u2026 \u00a1No apagu\u00e9is esta alegr\u00eda que nace de la fe en Cristo crucificado y resucitado! \u00a1Testimoniad vuestra alegr\u00eda! \u00a1Habituaos a gozar de esta alegr\u00eda!\u201d<\/p>\n<p align=\"justify\">Efectivamente,<strong> la alegr\u00eda cristiana no es f\u00e1cil de describir y es misteriosa. Como el amor, en la alegr\u00eda hay misterio.<\/strong><\/p>\n<p align=\"justify\">Pero los cristianos tenemos un motivo fundamental para estar alegres: \u201cSomos hijos de Dios y nada nos debe turbar; ni la misma muerte. Para la verdadera alegr\u00eda nunca son definitivas ni determinantes las circunstancias que nos rodeen, porque est\u00e1 fundamentada en la fidelidad a Dios, en el cumplimiento del deber, en abrazar la Cruz. S\u00f3lo en Cristo se encuentra el verdadero sentido de la vida personal y la clave de la historia humana. La alegr\u00eda es uno de los m\u00e1s poderosos aliados que tenemos para alcanzar la victoria (1 Marcos, 3, 2).<\/p>\n<p align=\"justify\">Este gran bien s\u00f3lo lo perdemos por el alejamiento de Dios (el pecado, la tibieza, el ego\u00edsmo de pensar en nosotros mismos), o cuando no aceptamos la Cruz, que nos llega de diversas formas: dolor, enfermedad, contradicci\u00f3n, cambio de planes, humillaciones. La tristeza hace mucho da\u00f1o en nosotros y en los dem\u00e1s. Es una planta da\u00f1ina que debemos arrancar en cuanto aparece, con la Confesi\u00f3n, con el olvido de s\u00ed mismo y con la oraci\u00f3n confiada.\u201d (Francisco Fern\u00e1ndez Carvajal, Hablar con Dios, S\u00e1b. 2\u00aa sem. Del T. O.)<\/p>\n<p align=\"justify\"><strong>El Apostolado de la Alegr\u00eda<\/strong><\/p>\n<p align=\"justify\">No podemos dar ejemplo ni llamarnos cristianos, si no damos ejemplo al mundo, si no transmitimos una alegr\u00eda profunda (interior y exterior). El cristiano no puede tener el rostro arisco, no puede tener en su coraz\u00f3n sentimientos intolerantes o pesimistas. Nuestro primer motivo de alegr\u00eda es la esperanza y la fe en Dios, el amor que nos tiene y el que le demos debe hacer brotar de nuestro coraz\u00f3n una alegr\u00eda sincera, completa, \u201cde dientes para adentro\u201d.<\/p>\n<p align=\"justify\">La tristeza solo cabe en quien ha perdido la esperanza, en quien ha sido abandonado. Y Dios nunca nos abandona, y estar en comuni\u00f3n con \u00c9l en el cielo es una promesa que debe alegrarnos permanentemente.<\/p>\n<p align=\"justify\"><strong>El apostolado de la alegr\u00eda es convincente, porque es un testimonio directo<\/strong> de quien se ha olvidado de sus propios problemas para preocuparse por los dem\u00e1s, y muy especialmente por haber puesto su coraz\u00f3n en Dios.<\/p>\n<p align=\"justify\">Como cat\u00f3licos podemos ser atacados en muchas formas: por nuestra veneraci\u00f3n hacia la Sant\u00edsima Virgen, por el crucifijo que podemos llevar en el pecho, entre otras muchas. Pero algo que nunca nadie puede atacar, una espada cuyo filo es suave, pero ante la cual no hay escudo, es la alegr\u00eda. Nadie puede reclamarnos el que seamos alegres, nadie nos dir\u00e1 \u201c\u00a1Incongruente!\u201d si fuimos amables y sonre\u00edmos con el pobre hombre que pide dinero en las calles. Nadie nos reclamar\u00e1 por pasar una tarde en un hospital llev\u00e1ndole alegr\u00eda a los enfermos.<\/p>\n<p align=\"justify\"><strong>La alegr\u00eda es propia de los enamorados.<\/strong> Cuando alguien pasa por ah\u00ed canturreando y con una sonrisa en los labios, con un semblante pac\u00edfico, pensamos f\u00e1cilmente \u201cah, son las cosas del amor\u201d. Pues los cat\u00f3licos tenemos muchas y muy buenas razones para tener esa alegr\u00eda propia de los enamorados.<\/p>\n<p align=\"justify\">\u201cLa alegr\u00eda es el amor disfrutado; es su primer fruto. Cuanto m\u00e1s grande es el amor, mayor es la alegr\u00eda (SANTO TOM\u00c1S, Suma Teol\u00f3gica). Dios es amor (1, 4,8) ense\u00f1a San Juan; un Amor sin medida, un Amor eterno que se nos entrega. Y la santidad es amar, corresponder a esa entrega de Dios al alma. Por eso, el disc\u00edpulo de Cristo es un hombre, una mujer, alegre, aun en medio de las mayores contrariedades: Y Yo os dar\u00e9 una alegr\u00eda que nadie os podr\u00e1 quitar (Juan 16, 22). \u201cUn santo triste es un triste santo\u201d se ha escrito con verdad. Porque la tristeza tiene una \u00edntima relaci\u00f3n con la tibieza, con el ego\u00edsmo y la soledad. El Se\u00f1or nos pide el esfuerzo para desechar un gesto adusto o una palabra destemplada para atraer muchas almas hacia \u00c9l, con nuestra sonrisa y paz interior, con garbo y buen humor. Si hemos perdido la alegr\u00eda, la recuperamos con la oraci\u00f3n, con la Confesi\u00f3n y el servicio a los dem\u00e1s sin esperar recompensa aqu\u00ed en la tierra.\u201d<\/p>\n<p align=\"justify\">\u201cLa alegr\u00eda verdadera, la que perdura por encima de las contradicciones y del dolor, es la de quienes se encontraron con Dios en las circunstancias m\u00e1s diversas y supieron seguirle. Y, entre todas, la alegr\u00eda de Mar\u00eda: Mi alma glorifica al Se\u00f1or, y mi esp\u00edritu est\u00e1 transportado de alegr\u00eda en Dios, salvador m\u00edo (Lucas 1, 46-47).<\/p>\n<p align=\"justify\">Ella posee a Jes\u00fas plenamente, y su alegr\u00eda es la mayor que puede contener un coraz\u00f3n humano. La alegr\u00eda es la consecuencia inmediata de cierta plenitud de vida. Y para la persona, esta plenitud consiste ante todo en la sabidur\u00eda y en el amor (SANTO TOM\u00c1S, Suma Teol\u00f3gica).<\/p>\n<p align=\"justify\">Por su misericordia infinita, Dios nos ha hecho hijos suyos en Jesucristo y part\u00edcipes de su naturaleza, que es precisamente plenitud de Vida, Sabidur\u00eda infinita, Amor inmenso. No podemos alcanzar alegr\u00eda mayor que la que se funda en ser hijos de Dios por la gracia, una alegr\u00eda capaz de subsistir en la enfermedad y en el fracaso: Yo os dar\u00e9 una alegr\u00eda que nadie os podr\u00e1 quitar (Juan 16, 22) prometi\u00f3 el Se\u00f1or en la \u00daltima Cena. \u201c (Francisco Fern\u00e1ndez Carvajal, S\u00e1b. 2\u00aa semana del T. O.)<\/p>\n<p align=\"justify\"><strong>Alegr\u00eda en la cruz<\/strong><\/p>\n<p align=\"justify\">No podr\u00edamos hablar de la Alegr\u00eda sin hablar de la Cruz, porque para el cristiano la ofrenda que hizo el Se\u00f1or de Su propia Vida por nuestra redenci\u00f3n cobra un papel fundamental para nuestras vidas. <strong>El cristiano sufre, llora, tiene momentos amargos y siente dolor como cualquier otro ser humano.<\/strong> Sin embargo, encontramos un sentido en nuestros sentimientos de dolor y en nuestras dificultades. Ese sentido est\u00e1 en cargar nuestra propia cruz, y seguir el ejemplo de Jes\u00fas. La Cruz, otro gran misterio para el hombre, es un trono de alegr\u00eda, porque Dios transforma el dolor en gozo, la pena en j\u00fabilo, la muerte en resurrecci\u00f3n.<\/p>\n<p align=\"justify\">Nuestras cruces nos ayudan a identificarnos con Jes\u00fas. Siempre nos pesan, no cabe duda, pero el amor a Dios puede m\u00e1s que cualquier contrariedad, y cuando ofrecemos nuestras propias cruces amorosamente, Dios las transformar\u00e1 en alegr\u00eda.<\/p>\n<p align=\"justify\"><strong>El cristiano debe tener como centro de su vida al amor, y el fruto directo de ese amor es la alegr\u00eda.<\/strong> No podemos encontrar un ejemplo m\u00e1s hermoso de alegr\u00eda que el que nos da la Sant\u00edsima Virgen en el \u201cMagn\u00edficat\u201d: \u00abProclama mi alma la grandeza del Se\u00f1or; se alegra mi esp\u00edritu en Dios, mi salvador, porque ha mirado la humillaci\u00f3n de su esclava\u00bb (Lc 1, 46-48). Pid\u00e1mosle a ella, Santa Mar\u00eda causa de nuestra alegr\u00eda, que nos ense\u00f1e a impregnar nuestra alma, nuestro semblante, nuestros actos y nuestras palabras con la alegr\u00eda que nos trajo Nuestro Se\u00f1or Jesucristo.<\/p>\n<p align=\"justify\"><em>Art\u00edculo originalmente publicado por <a target=\"_blank\" href=\"http:\/\/encuentra.com\/valores_catolicos\/la_alegria_cristiana15680\/\">encuentra.com<\/a><\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por: encuentra.com En tiempos de los primeros cristianos, seg\u00fan nos cuentan los Hechos de los Ap\u00f3stoles (Hch 2,46), hab\u00eda una caracter\u00edstica que llamaba poderosamente la atenci\u00f3n de todos: la alegr\u00eda. No es dif\u00edcil comprender por qu\u00e9 estaban alegres en esos primeros tiempos. Estaba muy cercano el paso de Nuestro Se\u00f1or Jesucristo entre ellos. 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