{"id":3369,"date":"2015-12-01T01:13:13","date_gmt":"2015-12-01T06:13:13","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/mis-ojos-han-visto-tu-salvacion\/"},"modified":"2015-12-01T01:13:13","modified_gmt":"2015-12-01T06:13:13","slug":"mis-ojos-han-visto-tu-salvacion","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/mis-ojos-han-visto-tu-salvacion\/","title":{"rendered":"\u00abMis ojos han visto tu salvaci\u00f3n\u00bb"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify; font-style: italic; \">por Christopher Shaw<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p class=\"copete\" style=\"text-align: justify;\">Los quebrantados y desanimados, sin embargo, no andan en busca de una f\u00f3rmula, sino de una persona que demuestre hacia ellos compasi\u00f3n.<\/p>\n<p class=\"texto\">\n<p style=\"text-align: justify;\">Los padres de Jes&uacute;s recibieron confirmaci&oacute;n adicional sobre la vocaci&oacute;n de su hijo cuando subieron a Jerusal&eacute;n. Primeramente se encontraron con un var&oacute;n justo y piadoso, quien bendijo a la pareja y describi&oacute; el rol que cumplir&iacute;a el Cristo en el futuro de Israel. A&uacute;n mientras hablaba con ellos se acerc&oacute; esta profetisa, Ana, quien tambi&eacute;n particip&oacute; de la celebraci&oacute;n en torno al nacimiento de Jes&uacute;s.El gozo de ver a Jes&uacute;s se sum&oacute; a toda una vida de caminar con Dios, por lo que el evento cobr&oacute; un sentido mucho m&aacute;s profundo de lo que podr&iacute;a comunicar un suceso aislado de la realidad cotidiana. El evangelista ofrece escasos detalles sobre la vida de Ana, pero, aun siendo pocos, describen a una persona con una irresistible belleza espiritual. Esta mujer hab&iacute;a pasado la mayor parte de su vida sin su marido. La p&eacute;rdida de su compa&ntilde;ero, sin embargo, no la hab&iacute;a incapacitado. Ana se entreg&oacute; de lleno a servir en la zona del templo, mayormente con ayunos y oraciones, aunque su t&iacute;tulo de profetisa revela que tambi&eacute;n ministraba a otros palabras que recib&iacute;a del Se&ntilde;or.<br \/>\nA ella, como a los pastores, a los magos y a Sime&oacute;n, tambi&eacute;n se le concedi&oacute; que viera al Prometido de Israel. Al igual que los dem&aacute;s, ofreci&oacute; acciones de gracias y alabanza al Se&ntilde;or cuando contempl&oacute; al peque&ntilde;o. Tambi&eacute;n ella percib&iacute;a, por medio del Esp&iacute;ritu, que la mano de Jehov&aacute; estaba sobre la vida del beb&eacute; y que ven&iacute;an tiempos extraordinarios para el pueblo que tanto tiempo hab&iacute;a vivido en tinieblas. Observamos tambi&eacute;n en ella la misma respuesta que vimos en los pastores. El gozo de conocer la identidad del peque&ntilde;o la llev&oacute; a hablar &laquo;de El a todos los que esperaban la redenci&oacute;n de Jerusal&eacute;n&raquo;.<br \/>\nEl encuentro con el peque&ntilde;o Jes&uacute;s fue apenas un momento en la vida de esta mujer. No obstante, inmediatamente comenz&oacute; a dar testimonio de los tiempos que se aproximaban. El gozo de ver a Jes&uacute;s se sum&oacute; a toda una vida de caminar con Dios, por lo que el evento cobr&oacute; un sentido mucho m&aacute;s profundo de lo que podr&iacute;a comunicar un suceso aislado de la realidad cotidiana. En este detalle encontramos el ingrediente que m&aacute;s impacto logra a la hora de compartir con otros.<br \/>\nCuando el testimonio se sale del plano intelectual y expone la experiencia personal de quien est&aacute; caminando a diario con el Se&ntilde;or, el mensaje posee una pasi&oacute;n y una autoridad que jam&aacute;s lograr&aacute; argumentaci&oacute;n alguna a favor de Dios. Cuando Cristo ha sido reducido a una rutina religiosa, de la cual se ausenta nuestro coraz&oacute;n, nos vemos obligados a hablar de conceptos que ni siquiera nosotros mismos practicamos. Los quebrantados y desanimados, sin embargo, no andan en busca de una f&oacute;rmula, sino de una persona que demuestre hacia ellos compasi&oacute;n.<br \/>\nEl relato del nacimiento del Cristo termina con el testimonio de Ana. Los grandes momentos de su vida est&aacute;n a&uacute;n por delante. Todos los ingredientes de su grandeza, sin embargo, estuvieron presentes en su llegada. Su ministerio no ser&aacute; otra cosa que la plena manifestaci&oacute;n de los elementos que vemos presentes en los primeros d&iacute;as de su vida. En un olvidado y ordinario establo de Bel&eacute;n comenz&oacute; lo que acabar&iacute;a siendo la m&aacute;s asombrosa historia de todos los tiempos.<\/p>\n<\/p>\n<p class=\"pie\" style=\"text-align: justify; font-style: italic; \">\u00a9Copyright 2009, DesarrolloCristiano.com. Todos los derechos reservados.<\/p><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>por Christopher Shaw Los quebrantados y desanimados, sin embargo, no andan en busca de una f\u00f3rmula, sino de una persona que demuestre hacia ellos compasi\u00f3n. Los padres de Jes&uacute;s recibieron confirmaci&oacute;n adicional sobre la vocaci&oacute;n de su hijo cuando subieron a Jerusal&eacute;n. 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