{"id":33700,"date":"2016-06-13T17:59:56","date_gmt":"2016-06-13T22:59:56","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/la-fuerza-de-la-imperfeccion\/"},"modified":"2016-06-13T17:59:56","modified_gmt":"2016-06-13T22:59:56","slug":"la-fuerza-de-la-imperfeccion","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/la-fuerza-de-la-imperfeccion\/","title":{"rendered":"La fuerza de la&nbsp;imperfecci\u00f3n"},"content":{"rendered":"<p><b>Por: Carlos Padilla Esteban<\/b><\/p>\n<p align=\"justify\">A veces damos la impresi\u00f3n de ser indestructibles, inaccesibles, imbatibles. \u00a1Qu\u00e9 duro es no mostrar fisuras! Es muy duro para el que s\u00ed tiene fisuras.<\/p>\n<p align=\"justify\">Y es que la vida siempre tiene fisuras. Es lo normal. <strong>Estamos hechos de barro seco y a veces la vida con su dolor y desamor rompe el barro que parec\u00eda tan firme y fuerte<\/strong>. Es curioso, tantas veces pintamos encima de las fisuras para que nadie pueda verlas.<\/p>\n<p align=\"justify\">Me gustar\u00eda vestirme de establo pobre. Me gustan los belenes imperfectos. Con la casa del establo medio rota asentada sobre el corcho que simula la roca. Me gustan los belenes con alguna oveja coja, con alg\u00fan pastor sin brazo.<\/p>\n<p align=\"justify\"><strong>No importan las imperfecciones, son las heridas que va dejando la vida<\/strong>. Yo tambi\u00e9n tengo las mismas heridas. Un brazo roto, o una pierna cortada. Asumo que mis fisuras me asemejan al Bel\u00e9n de mi casa. Un Bel\u00e9n pobre e imperfecto, roto y descascarillado. Un Bel\u00e9n con el r\u00edo algo deteriorado.<\/p>\n<p align=\"justify\">No me da miedo ser imperfecto. Dec\u00eda el padre Jos\u00e9 Kentenich: \u201c<em>La debilidad conocida y reconocida del hijo se convierte en la omnipotencia del hijo y en la impotencia del Padre<\/em>\u201d<a href=\"#_ftn1\" name=\"_ftnref1\">[1]<\/a>.<\/p>\n<p align=\"justify\">Creo que la debilidad es parte de la vida. Jes\u00fas sigue sonriendo cuando me ve tan roto. As\u00ed lo hizo la primera vez ante hombres hoscos y duros que vinieron a adorarlo. As\u00ed lo hace hoy ante m\u00ed que vengo tambi\u00e9n herido, que soy hosco y me cuesta amar como \u00c9l me ama.<\/p>\n<p align=\"justify\">Y no s\u00e9 arrodillarme bien, porque me cuesta hacerlo. Porque la humillaci\u00f3n me resulta dif\u00edcil y me puede el orgullo.<\/p>\n<p align=\"justify\">Pero tiemblo de emoci\u00f3n al ver la cueva. Me alegra esa mirada de Mar\u00eda, y su sonrisa. Y callo ante la vida que pasa ante mis ojos. Por delante de un Bel\u00e9n que me habla de la vida.<\/p>\n<p align=\"justify\"><strong>Me gustan los belenes imperfectos<\/strong>. <strong>Pero muchas veces me atrae el brillo de la perfecci\u00f3n.<\/strong> El orgullo me juega una mala pasada. Me gustar\u00eda mirar con misericordia mi debilidad. Mis heridas y mi cuerpo roto. Besar mi vida. Me gustar\u00eda ser m\u00e1s misericordioso con los heridos del camino.<\/p>\n<p align=\"justify\">El Papa Francisco les dec\u00eda a los sacerdotes: <em>\u201c<\/em><em>El sacerdote, por una parte, ha de subir al atalaya de la contemplaci\u00f3n para entrar en el coraz\u00f3n de Dios y, por otra parte, ha de abajarse continuamente en el servicio, y lavar, curar y vendar las heridas de sus hermanos. Tantas heridas morales y espirituales, que los tienen postrados fuera del camino de la vida. Pidamos al Se\u00f1or que nos d\u00e9 unas espaldas como las suyas, fuertes para cargar en ellas a los que no tienen esperanza, a los que parecen estar perdidos, a aquellos que nadie dedica ni siquiera una mirada y, por favor, que nos libre del \u2018escalafonismo\u2019 en nuestra vida sacerdotal<\/em><em>\u201d<\/em><em>.<\/em><\/p>\n<p align=\"justify\">Me gustaron sus palabras. Una espalda fuerte para cargar con los heridos del camino. Con los imperfectos. El cargador herido. El sanador herido. Que no busca cargos. Que s\u00f3lo sirve. El que no busca ascender sino abajarse. El que no quiere distanciarse sino acercarse.<\/p>\n<p align=\"justify\">Es duro querer jubilarnos, dejar de trabajar tanto, para que no nos exija la vida con sus preocupaciones, para que el ejemplo de Jes\u00fas no quiera arrastrarme fuera de mi zona de confort. Estoy bien y no quiero que me molesten. Estoy bien en mi vida imperfecta como para tolerar otras vidas imperfectas.<\/p>\n<p align=\"justify\">Tal vez por eso me gustan m\u00e1s los belenes heridos, rotos, incompletos. All\u00ed cualquiera puede entrar. No va a manchar nada, no va a romper nada. No es una casa perfecta en la que hay que cuidarlo todo. No. <strong>La casa de Jes\u00fas es una casa rota. All\u00ed pueden entrar los heridos<\/strong> con sus heridas, los que sufren con sus sufrimientos.<\/p>\n<p align=\"justify\">&nbsp;<\/p>\n<p align=\"justify\"><a href=\"#_ftnref1\" name=\"_ftn1\">[1]<\/a> J. Kentenich, <em>carta a su familia de Schoenstatt, 13 diciembre 1965<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por: Carlos Padilla Esteban A veces damos la impresi\u00f3n de ser indestructibles, inaccesibles, imbatibles. \u00a1Qu\u00e9 duro es no mostrar fisuras! Es muy duro para el que s\u00ed tiene fisuras. Y es que la vida siempre tiene fisuras. Es lo normal. 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