{"id":33702,"date":"2016-06-13T18:00:01","date_gmt":"2016-06-13T23:00:01","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/tips-para-aprender-de-la-virgen-maria-a-vivir-la-rutina-diaria-con-alegria\/"},"modified":"2016-06-13T18:00:01","modified_gmt":"2016-06-13T23:00:01","slug":"tips-para-aprender-de-la-virgen-maria-a-vivir-la-rutina-diaria-con-alegria","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/tips-para-aprender-de-la-virgen-maria-a-vivir-la-rutina-diaria-con-alegria\/","title":{"rendered":"Tips para aprender de la Virgen Mar\u00eda a vivir la rutina diaria con&nbsp;alegr\u00eda"},"content":{"rendered":"<p><b>Por: Padre Faus<\/b><\/p>\n<p align=\"justify\">Cuando San Lucas empieza a narrar la vida p\u00fablica de Cristo dice que, <em>al iniciar su ministerio Jes\u00fas ten\u00eda unos treinta a\u00f1os <\/em>(Lc 3,23).<\/p>\n<p align=\"justify\">Treinta a\u00f1os. Cuando Jes\u00fas empez\u00f3 a atraer a las multitudes con su palabra y sus se\u00f1ales milagrosas, los que lo hab\u00edan conocido antes se quedaban asombrados: <em>\u00bfNo es \u00e9ste el carpintero, el hijo de Mar\u00eda?<\/em> (Mc 6,3); <em>\u00bfNo es \u00e9ste el hijo del carpintero?<\/em> (Mt 13,55).<\/p>\n<p align=\"justify\">\u00bfEntiendes lo que eso significa? Durante por lo menos treinta a\u00f1os, la vida de Jes\u00fas tuvo \u2013 a excepci\u00f3n de unos meses en el exilio en Egipto \u2013 la normalidad de la vida diaria de la relaci\u00f3n familiar y de trabajo propia de un hogar modesto. Se ve que Jos\u00e9, al iniciarse su vida p\u00fablica, ya hab\u00eda fallecido, porque s\u00f3lo es mencionado indirectamente, mientras que la madre es presentada como la persona conocida, Mar\u00eda.<\/p>\n<p align=\"justify\">Dirijamos nuestra mirada a la Virgen Madre. Pasados los acontecimientos extraordinarios de los primeros dos a\u00f1os despu\u00e9s de la Anunciaci\u00f3n (cf. Lc,1,39.2,52), la vida de ella entra en la \u201crutina\u201d de madre de una peque\u00f1a familia en Nazaret (Mt 2,23). Mar\u00eda, junto con Jes\u00fas y Jos\u00e9, ve transcurrir los d\u00edas con la aparente monoton\u00eda de un calendario y un reloj que nunca marcan eventos extraordinarios (a excepci\u00f3n de los dos d\u00edas y poco de agon\u00eda, cuando Jes\u00fas, a los doce a\u00f1os, se qued\u00f3 en el Templo).<\/p>\n<p align=\"justify\">\u00bfDe d\u00f3nde sacaba su alegr\u00eda, en esa secuencia de d\u00edas casi siempre iguales a lo largo de casi treinta a\u00f1os? De la misma fuente de donde sacaba todas las dem\u00e1s alegr\u00edas: \u00a1del amor!<\/p>\n<p align=\"justify\">Vale la pena meditar sobre ello, porque es muy frecuente que hoy las personas, alucinadas por alegr\u00edas de fantas\u00eda, fuera de lo com\u00fan, pierdan las verdaderas alegr\u00edas del d\u00eda a d\u00eda.<\/p>\n<p align=\"justify\"><strong>La \u201crutina\u201d del d\u00eda<\/strong><\/p>\n<p align=\"justify\">La rutina del d\u00eda puede ser, para cualquiera, una cosecha de cenizas o de oro. Depende de nosotros. Para Mar\u00eda, cada d\u00eda era una recaudaci\u00f3n de oro fino, un tesoro de gozo que, al dormir, le dejaba una sonrisa estampada en los labios.<\/p>\n<p align=\"justify\">No cuesta nada pensar en las peque\u00f1as alegr\u00edas cotidianas de Nuestra Se\u00f1ora: su convivencia amable con Jes\u00fas y Jos\u00e9, el cuidado de su Hijo, el encanto con el hijo que crec\u00eda <em>en <\/em><em>sabidur\u00eda, en estatura y en gracia ante Dios y ante los hombres<\/em> (Lc 2,52); las conversaciones \u00edntimas al final del d\u00eda, la risa cristalina de los juegos puros; y las canciones que animaban el trabajo: y la b\u00fasqueda del agua en el pozo, hacer pan casero, preparar alimentos en el horno de piso, la tarea de hilar, tejer, coser\u2026<\/p>\n<p align=\"justify\">Con qu\u00e9 cari\u00f1o Mar\u00eda debe haber tejido la t\u00fanica sin costura, que los soldados sortearon a los pies del hijo crucificado (Jn 19,23-24)&#8230;<\/p>\n<p align=\"justify\">La rutina del d\u00eda era para ella, como para nosotros, \u201ces un tejido de peque\u00f1as menudencias, que \u2013seg\u00fan la rectitud de intenci\u00f3n \u2013 pueden formar un tapiz espl\u00e9ndido de hero\u00edsmo o de bajeza, de virtudes o de pecados. (<em>Camino<\/em>, n. 826)<\/p>\n<p align=\"justify\">La \u201crutina\u201d de Mar\u00eda s\u00f3lo ten\u00eda una intenci\u00f3n: el amor. Era una tapicer\u00eda de virtudes. Como dec\u00eda el cardenal Luciani, pocos d\u00edas antes de convertirse en el Papa Juan Pablo I, en un art\u00edculo sobre las ense\u00f1anzas de san Josemar\u00eda Escriv\u00e1, <strong>la \u201ctragedia cotidiana\u201d (casi diaria en los roces, peleas y discusiones de muchos hogares) puede ser transformada por el amor en \u201cla sonrisa cotidiana\u201d.<\/strong><\/p>\n<p align=\"justify\">Con su ejemplo, Mar\u00eda nos dice: \u201cen la sencillez de tu labor ordinaria, en los detalles mon\u00f3tonos de cada d\u00eda, has de descubrir el secreto para tantos escondido<br \/>\nde la grandeza y de la novedad: el Amor\u201d. (Surco, n. 489)<\/p>\n<p align=\"justify\"><strong>Aprender con la Virgen las alegr\u00edas cotidianas<\/strong><\/p>\n<p align=\"justify\"><strong><em>El amor al deber<\/em><\/strong><\/p>\n<p align=\"justify\">Un adolescente inmaduro dec\u00eda \u201cEl deber\u2026 son todas aquellas obligaciones aburridas que la gente detesta hacer\u201d.<\/p>\n<p align=\"justify\">Mar\u00eda nos dir\u00eda exactamente lo contrario: \u201c<strong>El deber es la voluntad de Dios, que yo escucho en cada momento<\/strong>, y que me pide responderle de nuevo: <em>He aqu\u00ed la esclava del Se\u00f1or; h\u00e1gase en m\u00ed seg\u00fan tu palabra<\/em>. Cada detalle del deber es como un \u00e1ngel Gabriel, que dice que Dios me espera ah\u00ed, y eso me llena de alegr\u00eda\u201d.<\/p>\n<p align=\"justify\">San Jos\u00e9mar\u00eda hac\u00eda sobre eso un bello comentario: \u201cPorque eso es lo que explica la vida de Mar\u00eda: su amor. Un amor llevado hasta el extremo, hasta el olvido completo de s\u00ed misma, contenta de estar all\u00ed, donde la quiere Dios, y cumpliendo con esmero la voluntad divina. Eso es lo que hace que el m\u00e1s peque\u00f1o gesto suyo, no sea nunca banal, sino que se manifieste lleno de contenido\u201d. (<em>Es Cristo que pasa<\/em>, n. 148).<\/p>\n<p align=\"justify\">As\u00ed, el deber, en vez de ser una obligaci\u00f3n aburrida, es un c\u00e1ntico del alma que vive de amor.<\/p>\n<p align=\"justify\"><strong><em>Alegr\u00eda esmerada en el deber<\/em><\/strong><\/p>\n<p align=\"justify\">El poeta franc\u00e9s Charles P\u00e9guy dec\u00eda: \u201cMi madre (una campesina sencilla) secaba el mimbre de las sillas con el mismo amor y el mismo entusiasmo con que nuestros antepasados constru\u00edan las catedrales \u2013 \u2018<em>du m\u00eame amour e du m\u00eame coeur<\/em>\u2019\u201d.<\/p>\n<p align=\"justify\">Antes record\u00e1bamos el esmero con que Mar\u00eda teji\u00f3, de una sola pieza, la t\u00fanica incons\u00fatil de Jes\u00fas. Es el ejemplo de una actitud constante en ella, pues ella todo hac\u00eda por amor a Dios, a Jes\u00fas y a Jos\u00e9,<strong> con el mismo cari\u00f1o e id\u00e9ntico esmero, cuidando hasta el m\u00e1s m\u00ednimo detalle.<\/strong><\/p>\n<p align=\"justify\">Pienso que la beata\u00a0Teresa de Calcuta era como un eco del coraz\u00f3n de Nuestra Se\u00f1ora, cuando escribi\u00f3 al arzobispo vietnamita F. Xavier Van Thu\u00e2n, que fue liberado de la c\u00e1rcel tras 13 a\u00f1os de cautiverio: \u201c<strong>Lo que cuenta no es la cantidad de nuestras acciones, sino la intensidad del amor que ponemos en cada una de ellas\u201d<\/strong>.<\/p>\n<p align=\"justify\">Van Thu\u00e2n, cit\u00f3 esas palabras en el retiro en el que predic\u00f3 al papa Juan Pablo II en marzo de 2000, y coment\u00f3: \u201c<strong>Cada palabra, cada gesto, cada decisi\u00f3n, tiene que ser el momento m\u00e1s bello de nuestra vida<\/strong>. Es necesario amar\u2026 sin perder un segundo\u201d.<\/p>\n<p align=\"justify\"><strong><em>La alegr\u00eda de contemplar<\/em><\/strong><\/p>\n<p align=\"justify\">\u00bfYa imaginaste la felicidad con la que Mar\u00eda debe haber contemplado a su hijo Jes\u00fas entre la paja del pesebre, dormido en sus brazos y luego en el hogar de Nazaret, mientras gateaba, daba pasos inciertos y se lanzaba a los brazos protectores de ella? Y al observarlo esmerarse como aprendiz de Jos\u00e9, trabajando con arte la madera, en todo momento.<\/p>\n<p align=\"justify\">Ella viv\u00eda con los ojos y el coraz\u00f3n puestos, con inefable felicidad, en aquel que los profetas llamaron <em>el m\u00e1s hermoso de los hijos de Ad\u00e1n<\/em> (Sal 45,3).<\/p>\n<p align=\"justify\">C\u00f3mo nos hace falta pedirle: \u201c<strong>Madre, ens\u00e9\u00f1anos a contemplar<\/strong>. Porque hoy el mundo parece haber perdido esa capacidad: poco meditamos en la intimidad, en el silencio orante del coraz\u00f3n (cf. Lc 2,19)\u2026 Parece que perdemos la capacidad de concentrarnos en la contemplaci\u00f3n agradecida de las cosas bellas, de las palabras de Dios y de los dones que \u00c9l nos da\u2026<\/p>\n<p align=\"justify\">Hasta la religiosidad, para algunos, tiende a manifestarse s\u00f3lo como agitaci\u00f3n, ruidos, jaleo, alboroto teatral\u2026<\/p>\n<p align=\"justify\">C\u00f3mo necesitamos aprender a contemplar, en la paz de una iglesia, en unos d\u00edas de retiro en silencio, o solos en casa (cf. Mt 6,6) \u2013 con los ojos y la imaginaci\u00f3n llenos de fe -, las escenas de la vida de Jes\u00fas (el Evangelio, el V\u00eda Crucis\u2026); y los pasajes de la vida de Mar\u00eda (los misterios del Rosario), con el coraz\u00f3n abierto a la intimidad divina, para ver, escuchar, orar, amar\u2026<\/p>\n<p align=\"justify\"><strong><em>La alegr\u00eda del \u201csacrificio escondido y silencioso\u201d<\/em><\/strong><\/p>\n<p align=\"justify\">Esa expresi\u00f3n de san Jos\u00e9mar\u00eda \u2013 \u201csacrificio escondido y silencioso\u201d \u2013 define bien una actitud fundamental de la vida de Mar\u00eda Sant\u00edsima.<\/p>\n<p align=\"justify\">Comentaba ese santo la escena evang\u00e9lica de la mujer del pueblo que alab\u00f3 a la madre de Jes\u00fas, y la respuesta esclarecedora que Jes\u00fas le dio: <em>Dichosos m\u00e1s bien los que oyen la Palabra de Dios y la guardan <\/em>(Lc 11,27-28).<\/p>\n<p align=\"justify\">Esa frase \u2013 escrib\u00eda San Jos\u00e9 Mar\u00eda \u2013 \u201cera el elogio de su Madre, de su <em>fiat<\/em>\u2026,que no se manifest\u00f3 en acciones aparatosas, sino en el sacrificio escondido y silencioso de cada jornada\u201d.<\/p>\n<p align=\"justify\">Y a\u00f1ad\u00eda que, al meditar sobre esto, \u201cnos damos cuenta de que el valor sobrenatural de nuestra vida no depende de que sean realidad las grandes haza\u00f1as que a veces forjamos con la imaginaci\u00f3n, sino de la aceptaci\u00f3n fiel de la voluntad divina, de la disposici\u00f3n generosa en el menudo sacrificio diario\u201d (<em>Es Cristo que pasa<\/em>, n.172).<\/p>\n<p align=\"justify\">\u00bfPodr\u00edas imaginarte a Nuestra Se\u00f1ora reclamando por los peque\u00f1os sacrificios diarios? \u00bfLas renuncias, los imprevistos, las contrariedades, las fatigas? \u00bfO cobrando de los dem\u00e1s el agradecimiento?<\/p>\n<p align=\"justify\">Est\u00e1 claro que no. Su sacrificio era puro. Ella sab\u00eda bien que Jes\u00fas nos ense\u00f1\u00f3: que <strong>las alegr\u00edas m\u00e1s bellas crecen sobre la \u201cbuena tierra\u201d de la mortificaci\u00f3n \u2013 de la cruz<\/strong> -, sobre la donaci\u00f3n practicada sin inter\u00e9s, sobre la renuncia voluntaria movida por el amor.<\/p>\n<p align=\"justify\">\u00bfY nosotros? En una sociedad como la nuestra, dominada por los tent\u00e1culos del consumismo y del placer, se va perdiendo la capacidad de saborear las peque\u00f1as alegr\u00edas cotidianas.<\/p>\n<p align=\"justify\">Cada vez hay menos personas que experimentan lo que dec\u00eda san Agust\u00edn: \u201cCuando hay amor, o sacrificio no cuesta, o amamos el propio sacrificio que cuesta\u201d.<\/p>\n<p align=\"justify\">En este mismo sentido, san Jos\u00e9mar\u00eda observaba: \u201c\u00bfNo te has fijado en que las almas mortificadas, por su sencillez, hasta en este mundo gozan m\u00e1s de las cosas buenas?\u201d (<em>Surco<\/em>, n. 982).<\/p>\n<p align=\"justify\">Mar\u00eda nos ense\u00f1a la maravilla de las peque\u00f1as alegr\u00edas cotidianas, de esas que est\u00e1n al alcance de todos, pero que nuestra vida agitada vuelve invisibles.<\/p>\n<p align=\"justify\">Tal vez ya las hayamos vivido en la infancia, tal vez ya sentimos cierta nostalgia de las que no vivimos, al \u201cverlas\u201d en los romances del pasado o en los recuerdos que nos cuentan los abuelos\u2026<\/p>\n<p align=\"justify\">Son <strong>tesoros que el ritmo fren\u00e9tico de la vida actual quiere robarnos, y que es necesario rescatar.<\/strong><\/p>\n<p align=\"justify\"><strong><em>La alegr\u00eda de dar alegr\u00eda<\/em><\/strong><\/p>\n<p align=\"justify\">Hagamos una simple reflexi\u00f3n sobre el episodio de las Bodas de Can\u00e1 (Jn 2, 1-11).<\/p>\n<p align=\"justify\">Era una boda rural. Mucha fiesta y mucha gente. Muchos parientes, amigos, vecinos invitados. <em>Estaba all\u00ed la madre de Jes\u00fas. Fue invitado tambi\u00e9n a la boda Jes\u00fas con sus disc\u00edpulos.<\/em><\/p>\n<p align=\"justify\">Avanzada la celebraci\u00f3n, Mar\u00eda le dijo a Jes\u00fas: <em>No tienen vino<\/em>. S\u00f3lo ella, entre la multitud, hab\u00eda entendido que la familia de los novios hab\u00eda calculado mal la bebida, y habr\u00edan podido pasar una vergueta. Jes\u00fas le respondi\u00f3: <em>\u00bf<\/em><em>Qu\u00e9 tengo yo contigo, mujer? Todav\u00eda no ha llegado mi hora. <\/em>Ella no insisti\u00f3, pero no se desanim\u00f3. Conoc\u00eda a su hijo. Por eso avis\u00f3 a los que serv\u00edan: <em>Haced lo que \u00e9l os diga<\/em>.<\/p>\n<p align=\"justify\">Poco despu\u00e9s Jes\u00fas llam\u00f3 a los sirvientes: <em>Llenad las tinajas de agua<\/em> (eran seis tinajas de piedra, muy grandes). <em>Y las llenaron hasta arriba<\/em>. <em>Sacadlo ahora, les dice, y llevadlo al maestresala<\/em>. \u00a1Asombro! El maestresala qued\u00f3 pasmado con la calidad del vino y llam\u00f3 al novio: <em>Todos sirven primero el vino bueno&#8230; Pero t\u00fa has guardado el vino bueno hasta ahora.<\/em><\/p>\n<p align=\"justify\">Este fue el primer milagro de Jes\u00fas, subraya el Evangelio. \u00bfNo parece un poco extra\u00f1o? \u00bfNosotros pensar\u00edamos m\u00e1s l\u00f3gico que el primer milagro hubiera sido la curaci\u00f3n de una ceguera, la resurrecci\u00f3n de un muerto, una tempestad calmada\u2026<\/p>\n<p align=\"justify\">No. <strong>Por solicitud de la Madre, Dios hecho Hombre inicia los milagros con un detalle \u201cdom\u00e9stico\u201d:<\/strong> dar alegr\u00eda a unos novios, no permitir que un descuido perjudique la fiesta.<\/p>\n<p align=\"justify\">Pienso que en esa actitud de Cristo hay tres ense\u00f1anzas:<\/p>\n<p align=\"justify\"><strong>Primero:<\/strong> las peque\u00f1as alegr\u00edas de la vida sencilla tienen mucha importancia ante los ojos de Dios. Espero que la tengan ante los nuestros.<\/p>\n<p align=\"justify\"><strong>Segundo:<\/strong> Jes\u00fas quiere ayudarnos a comprender que las almas que, como Mar\u00eda, saben sacar alegr\u00eda de los deberes cotidianos viven contentos, y sienten el impulso de transmitir alegr\u00eda a los dem\u00e1s.<\/p>\n<p align=\"justify\"><strong>Tercero:<\/strong> con ese milagro Cristo quiere dejar patente el poder de intercesi\u00f3n de Nuestra Se\u00f1ora junto a su Hijo Jes\u00fas. \u00c9l la escucha siempre.<\/p>\n<p align=\"justify\">Ahora, t\u00fa, lector, medita sobre esto y saca tus conclusiones.<\/p>\n<p align=\"justify\">&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por: Padre Faus Cuando San Lucas empieza a narrar la vida p\u00fablica de Cristo dice que, al iniciar su ministerio Jes\u00fas ten\u00eda unos treinta a\u00f1os (Lc 3,23). Treinta a\u00f1os. 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