{"id":3372,"date":"2015-12-01T01:13:17","date_gmt":"2015-12-01T06:13:17","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/a-romper-tejas\/"},"modified":"2015-12-01T01:13:17","modified_gmt":"2015-12-01T06:13:17","slug":"a-romper-tejas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/a-romper-tejas\/","title":{"rendered":"\u00a1A romper tejas!"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify; font-style: italic; \">por Mark Buchanan<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p class=\"copete\" style=\"text-align: justify;\">Los amigos del paral\u00edtico revelan que a veces es necesario recorrer caminos poco ortodoxos para conducir a alguien a la persona de Jesucristo.<\/p>\n<p class=\"texto\">\n<p style=\"text-align: justify;\">No he conocido a un pastor que no estuviera de acuerdo con la observaci&oacute;n de Dietrich Bonnhoeffer, el te&oacute;logo alem&aacute;n que muriera durante la Segunda Guerra Mundial. Desde su celda en el campo de concentraci&oacute;n de Flossenburg, escribi&oacute;: &laquo;La Iglesia solamente es Iglesia cuando existe para los dem&aacute;s&raquo;. Todos los pastores que conozco hablan con pasi&oacute;n de lo importante que es ganar y bendecir a aquellos que est&aacute;n afuera de la iglesia. No obstante, seamos honestos; muchas veces resulta dif&iacute;cil reconciliar nuestras palabras con los hechos. Si la acci&oacute;n es el fruto de una convicci&oacute;n, si &laquo;por sus frutos los conocer&eacute;is&raquo;, entonces la conclusi&oacute;n es ineludible: muchos pastores y congregaciones no sienten el menor inter&eacute;s por sus comunidades.El s&iacute;ndrome de las tejas se manifiesta cuando mi programa, mi ministerio, mi comodidad es m&aacute;s importante que las necesidades de aquellos que me rodean. Suelo referirme a esto como el &laquo;s&iacute;ndrome de las tejas&raquo;<br \/>\nEl s&iacute;ndrome se basa en mi lectura de Marcos 2. Jes&uacute;s se encuentra ense&ntilde;ando dentro de una casa y unos hombres le llevan a un paral&iacute;tico. Ellos quieren que su amigo pueda acercarse a Jes&uacute;s, pero una multitud se agolpa a las puertas, creando una verdadera barricada humana. No existe manera de pasar entre la gente para llegar hasta donde est&aacute; el Se&ntilde;or. Por esto, los hombres rompen el techo y bajan al paral&iacute;tico por un agujero. Jes&uacute;s, al ver la fe de ellos (estos s&iacute; son amigos), perdona al paral&iacute;tico y luego lo sana.<br \/>\nComo es de esperarse, la controversia inmediatamente se manifiesta entre los religiosos<br \/>\nEl s&iacute;ndrome de las tejas ocurre cuando estamos tan concentrados en lo que Jes&uacute;s est&aacute; proclamando que le damos la espalda a los necesitados que est&aacute;n afuera del edificio. En lugar de ser puente nos tornamos barrera. Ocurre cuando valorizamos m&aacute;s el orden que la restauraci&oacute;n de vidas destrozadas. Ocurre cuando es mayor nuestro desasosiego por el hecho de que las cosas se rompan que la pasi&oacute;n que nos genera ver a los quebrantados restaurados. Ocurre cuando las actividades de la iglesia se reducen a predicar a Jes&uacute;s y nos olvidamos de practicar el perd&oacute;n y la sanidad de nuestro Se&ntilde;or. Es lo que ocurre cuando sentimos tanto miedo de ofender a los religiosos de nuestro medio (los due&ntilde;os de casa) que dejamos de asumir riesgos a fin de alcanzar a algunos para Cristo.<br \/>\nEl s&iacute;ndrome de las tejas se manifiesta cuando mi programa, mi ministerio, mi t&iacute;tulo, mi privilegio, mi comodidad es m&aacute;s importante que las necesidades de aquellos que me rodean. Es cuando la iglesia existe para s&iacute; misma, y los de afuera &iexcl;qu&eacute; se arreglen como puedan!<br \/>\nHace muchos a&ntilde;os me invitaron a compartir la Palabra en una peque&ntilde;a congregaci&oacute;n en un pueblo del interior. Llegu&eacute; media hora antes del culto. El edificio estaba a&uacute;n cerrado, por lo que me dirig&iacute; a la calle principal. En ese lugar miles de personas se hab&iacute;a reunido para participar en una marat&oacute;n auspiciada por la comuna. Una banda de m&uacute;sicos los acompa&ntilde;aba desde una plataforma. Los vendedores de caf&eacute; no daban abasto. Los corredores se concentraban en sus ejercicios de precalentamiento. La radio local comentaba el evento. Era toda una fiesta.<br \/>\nMe regres&eacute; a la iglesia para descubrir que ya estaba abierta. Un di&aacute;cono me salud&oacute; en la puerta y me condujo a una peque&ntilde;a oficina. Antes de orar me comparti&oacute; lo molesto que estaba. El viernes se le hab&iacute;a a&ntilde;adido una nueva capa de asfalto a la playa de estacionamiento de la iglesia. Alguien (&laquo;seguramente algunos de los que participan en la marat&oacute;n&raquo; &mdash;se&ntilde;al&oacute;) hab&iacute;a subido con su camioneta a la playa, dejando huellas hundidas sobre la superficie.<br \/>\nEl resultado fue que los di&aacute;conos hab&iacute;an convocado una reuni&oacute;n de emergencia, decidiendo destinar algunos ahorros de la iglesia para instalar un port&oacute;n que impidiera el ingreso a la playa. De esta manera esperaban ellos evitar que sufriera alg&uacute;n da&ntilde;o mayor.<br \/>\nInmediatamente decid&iacute; predicar sobre Marcos 2. Le&iacute; el texto y le pregunt&eacute; a la congregaci&oacute;n: &laquo;&iquest;qu&eacute; tejas est&aacute;n dispuestos a romper? &iquest;qu&eacute; es lo que est&aacute;n dispuestos a perder con tal de que algunas de las personas all&aacute; fuera lleguen a conocer a Jes&uacute;s?&raquo; La congregaci&oacute;n me observ&oacute; imp&aacute;vida, desinteresados en tocar la vida de otros. Aquello parec&iacute;a un funeral.<br \/>\nPocas veces he visto a la gente salir tan r&aacute;pido de una reuni&oacute;n como en aquella ocasi&oacute;n. &iexcl;No creo que el apuro se debiera al deseo de predicarle a los maratonistas!<br \/>\n&iquest;Qu&eacute; es lo que estamos protegiendo?<br \/>\nMe ha llevado muchos a&ntilde;os entender la lecci&oacute;n de la buena historia que nos presenta Marcos 2. Durante mucho tiempo me dediqu&eacute;, en mi propia congregaci&oacute;n, a la tarea de cuidar las tejas, mientras que continuaba hablando de lo importante que resulta ocuparse de la comunidad. Un d&iacute;a, sin embargo, me di cuenta de que la congregaci&oacute;n entera pod&iacute;a desaparecer y la comunidad ni siquiera se percatar&iacute;a de nuestra ausencia. Dudo, tambi&eacute;n, que les importara.<br \/>\nEst&aacute;bamos juntos, reunidos para escuchar la Palabra de Jes&uacute;s, impidiendo que los de afuera entraran. Disfrut&aacute;bamos inmensamente nuestros encuentros, pero ve&iacute;amos muy pocas manifestaciones del transformador perd&oacute;n de Jes&uacute;s, y menos a&uacute;n de las asombrosas sanidades de Jes&uacute;s. De seguro que esto nos ayudaba a evitar las controversias, pero nuestra postura tambi&eacute;n nos llev&oacute; a evitar el contacto con quienes m&aacute;s necesitaban el perd&oacute;n y la sanidad de Jes&uacute;s.<br \/>\nAs&iacute; comenz&oacute; mi propia transformaci&oacute;n. Estoy cambiando, en palabra y hechos, muy lentamente. Tambi&eacute;n la iglesia, con la misma lentitud, esta cambiando en palabra y en hechos. Nos hemos arrepentido de ser una pared de espaldas y nos estamos convirtiendo en un pueblo con vocaci&oacute;n de romper tejas. En t&eacute;rminos pr&aacute;cticos, esto es lo que est&aacute; ocurriendo en nuestra congregaci&oacute;n:No estamos simplemente sirviendo, sino cultivando la actitud de Jes&uacute;s &mdash;ser siervos en nuestros corazones. Comenzamos haci&eacute;ndonos dos preguntas acerca de la comunidad en la que estamos insertos:<br \/>\n1) &iquest;Cu&aacute;les son las necesidades de ellos y de qu&eacute; manera podemos nosotros propiciarles bien? (versus la pregunta &iquest;cu&aacute;les son nuestras necesidades y qu&eacute; nos trae bien a nosotros?)<br \/>\n2) &iquest;Qu&eacute; proyectos est&aacute;n realizando ellos que est&aacute;n logrando buenos resultados, y c&oacute;mo podemos nosotros expresarles nuestra gratitud? (versus la pregunta, &iquest;qu&eacute; est&aacute;n haciendo mal ellos, que deber&iacute;amos denunciar?).<br \/>\nPor una diversidad de razones alto porcentaje de la poblaci&oacute;n de nuestra comunidad son madres solteras o familias de bajos recursos. Cuando comenc&eacute; a preguntarle a la congregaci&oacute;n qu&eacute; tejas est&aacute;bamos dispuestos a romper con tal de tocar y bendecir la vida de nuestra comunidad, una mujer comparti&oacute; su propia experiencia. De estar casada, con una holgada condici&oacute;n econ&oacute;mica, hab&iacute;a pasado a ser una madre soltera que luchaba, semana tras semana, por darle de comer a su familia. Nos comparti&oacute; que los dos peores momentos del a&ntilde;o para ella eran el inicio del a&ntilde;o escolar y la Navidad. En estos dos momentos sent&iacute;a con mayor fuerza las limitaciones econ&oacute;micas con las que viv&iacute;a.<br \/>\nPor iniciativa de esta mujer comenzamos un programa para ayudar a familias de escasos recursos. Aprovechamos el momento en el que los ni&ntilde;os regresan a la escuela para reunir ropa, &uacute;tiles y zapatos, los cuales les ofrecemos en forma gratuita. Cuando las familias llegan para buscar los elementos que necesitan, pueden aprovechar tambi&eacute;n un servicio gratuito de mec&aacute;nica para sus carros, o de peluquer&iacute;a para hacerse un corte de cabello.<br \/>\nLlevamos tres a&ntilde;os con este programa. S&iacute;, algunas personas se abusan &mdash;son las tejas que invariablemente se rompen por el camino&mdash;, pero tambi&eacute;n hemos visto muchas situaciones en las que el perd&oacute;n y la sanidad de Jes&uacute;s fluyen hacia la vida de quienes a&uacute;n no lo han conocido.<br \/>\nEl a&ntilde;o pasado lanzamos tambi&eacute;n nuestro primer programa navide&ntilde;o. Instalamos dos locales con regalos gratuitos. En uno, los ni&ntilde;os pueden buscar regalos para sus padres, y en el otra, los padres pueden buscar regalos para sus hijos. Incluye un servicio para envolver los regalos y un almuerzo con un muy buen programa de m&uacute;sica.<br \/>\nTodas las veces que organizamos esta clase de eventos yo intento motivar a la congregaci&oacute;n con un discurso parecido a este: &laquo;En este d&iacute;a ustedes ser&aacute;n la voz de Cristo, sus manos, sus pies, sus ojos y su coraz&oacute;n. Si la gente que venga al evento ve a Jes&uacute;s ser&aacute; porque lo ven en ustedes. Y, al igual que Cristo, estamos llevando realizando m&aacute;s que un servicio a la comunidad. No estamos simplemente sirviendo, sino cultivando la actitud de Jes&uacute;s &mdash;ser siervos en nuestros corazones.<br \/>\nLa vida, las circunstancias y algunas decisiones desacertadas han dejado a estas personas en un estado econ&oacute;mico muy precario. Esta gente necesita hoy algo m&aacute;s que &uacute;tiles escolares, un servicio para su auto o un corte de pelo. Podemos ofrecerle todas estas cosas, sin ofrecerles lo que m&aacute;s necesitan, o sea &mdash;lo que ser&iacute;a a&uacute;n peor&mdash;, darles con una mano estos regalos mientras que, con la otra mano, le quitamos lo m&aacute;s precioso que pueden poseer. Lo que m&aacute;s necesita esta gente es dignidad. Es el sentir que son amados y dignos de amar. Es percibir el valor infinito que tienen a los ojos de Dios, y a los ojos del pueblo de Dios. Si le damos todas las otras cosas pero no les damos dignidad, habremos fracasado. Hoy recibiremos a reyes, reinas, princesas y pr&iacute;ncipes. &iexcl;Recib&aacute;moslos con la dignidad que merecen!&raquo;<br \/>\nLos pueblos de la tierra a la vuelta de mi casa<br \/>\nEl otro grupo con el que hemos intentado trabajar son los ind&iacute;genas, las personas que habitaron esta tierra antes que nosotros. En el verano del 2005 Dios quebrant&oacute; mi coraz&oacute;n a favor de ellos. Me orden&oacute; que me pusiera de pie y que emprendiera algo por ellos. Mi reacci&oacute;n inicial fue la de huir a Tarsis, pero sab&iacute;a que por ese camino me esperaban tormentas y bestias. As&iacute; que, me levant&eacute; y sal&iacute; rumbo a N&iacute;nive. Entonces descubr&iacute; que N&iacute;nive est&aacute; a la vuelta de mi casa.<br \/>\nPude conocer a un pueblo de coraz&oacute;n humilde y noble, con corazones heridos que deber&iacute;an estar llenos de odio, pero no lo est&aacute;n. Son personas a quienes les robamos las tierras, la cultura, el idioma y la libertad. Les robamos los hijos y las hijas, oblig&aacute;ndolos a asistir a nuestras escuelas y a convertirse a nuestra religi&oacute;n. A pesar de todo, ellos no nos odian.El resultado es que un solo camino salvar&aacute; a aquellos marineros de la muerte segura: deber&aacute;n echar por la borda al hombre que adora a Dios. El mensaje que comparto con mi congregaci&oacute;n y con otras iglesias, cuando soy invitado a ministrar en ellas, es este: &laquo;Deja que Dios quebrante tu coraz&oacute;n por la situaci&oacute;n de los pueblos ind&iacute;genas y luego utiliza ese poder a favor de ellos&raquo;.<br \/>\nNecesitar&iacute;a otro art&iacute;culo completo para compartir la forma en que Dios se ha movido en esto. Basta con se&ntilde;alar que nuestra congregaci&oacute;n ha salido de una postura de indiferencia y apat&iacute;a, la cual estaba escondida bajo oraciones piadosas, recibiendo una verdadera carga por servir, amar y acompa&ntilde;ar a los grupos ind&iacute;genas de nuestra zona, sin importar las tejas que se puedan romper por el camino. Yo tengo grandes expectativas de lo que Dios har&aacute; con este proyecto y estoy dispuesto a desarmar el techo entero si es lo que se requiere para afectar la vida de estas personas.<br \/>\nGratitud hacia los polic&iacute;as<br \/>\nLa segunda pregunta que nos hemos estado haciendo es: &iquest;Qu&eacute; proyectos est&aacute; realizando la comunidad con los que est&aacute; logrando buenos resultados?; &iquest;c&oacute;mo podemos expresarles nuestra gratitud? La respuesta a esta pregunta tambi&eacute;n nos abri&oacute; puertas a dos grupos: la polic&iacute;a y los maestros. Estos dos grupos de personas, que no reciben mucha compensaci&oacute;n monetaria por el servicio que brindan, se entregan enteramente a favor del pr&oacute;jimo. No obstante, pocas veces reciben expresiones de aprecio.<br \/>\nDecidimos acercarnos a ellos para agradecerles el servicio que prestan<br \/>\nUn oficial de polic&iacute;a es miembro de nuestra congregaci&oacute;n, por lo que con e&acute;l comenzamos a trabajar para crear situaciones en las que pod&iacute;amos expresarle nuestra gratitud y aprecio a quienes velan por nuestra seguridad. En el verano, un viernes por mes organizamos una barbacoa en una de las estaciones de polic&iacute;a. En los primeros encuentros solamente unos pocos polic&iacute;as aceptaban el convivio. Llegaban, asustados, com&iacute;an r&aacute;pido y se iban. Estaban en guardia porque pensaban que algo les quer&iacute;amos sacar. Pero nuestra persistencia trajo sus frutos. Ahora, literalmente todo el destacamento participa. Hasta los oficiales que no est&aacute;n de servicio llegan. Hablan con nosotros y nosotros con ellos. Se han iniciado valiosas amistades.<br \/>\nLo que cambi&oacute; el ambiente en esos encuentros, adem&aacute;s de nuestra insistencia en realizarlas, fue un banquete que organizamos el a&ntilde;o pasado para los oficiales y sus esposas. Le indiqu&eacute; al tesorero de la iglesia que ocup&aacute;bamos bastante dinero para realizar un encuentro de calidad y &eacute;l se dedic&oacute; a levantar los fondos necesarios. Armamos un equipo y, en conjunto con el capell&aacute;n, organizamos el evento.&nbsp; Invitamos a toda la alianza ministerial de nuestro pueblo a servir la comida. Elaboramos un men&uacute; repleto de sabrosos platos. Un grupo de voluntarios arm&oacute; un divertido sketch sobre la historia de la polic&iacute;a. Hicimos una presentaci&oacute;n, en diapositivas, de diferentes miembros de la polic&iacute;a en escenas donde est&aacute;n sirviendo a la comunidad. Un matrimonio con muchos a&ntilde;os de servicio en la fuerza p&uacute;blica dio su testimonio de c&oacute;mo su fe en Cristo les ha ayudado a sobrellevar los momentos m&aacute;s dif&iacute;ciles en su vida.<br \/>\nY luego, yo termin&eacute; el encuentro, no con una pr&eacute;dica, sino agradeciendo a los polic&iacute;as por el servicio que brindaban a la comunidad. Los compar&eacute; con los centuriones del primer siglo. &laquo;Jes&uacute;s&raquo;, les mencion&eacute;, &laquo;se top&oacute; con muchas personas que eran dif&iacute;ciles de amar, pero nunca se cruz&oacute; con un centuri&oacute;n que no le cayera bien. Gracias por ser nuestros &laquo;centuriones&raquo;. Para cerrar, y aprovechando el permiso que nos hab&iacute;an dado, invit&eacute; al jefe de la polic&iacute;a a pasar adelante y oramos por &eacute;l y todo el destacamento que dirige. &iexcl;Todos estaban emocionados! Polic&iacute;as que hab&iacute;an llegado al evento con desconfianza se retiraron alegres y orgullosos de la profesi&oacute;n que desempe&ntilde;aban. El capell&aacute;n nos cont&oacute; que al otro d&iacute;a el &uacute;nico tema de conversaci&oacute;n fue el banquete que hab&iacute;an organizado las iglesias.<br \/>\nTambi&eacute;n recordamos a los que ense&ntilde;an<br \/>\nEstamos organizando un evento similar para los maestros de las escuelas p&uacute;blicas. Este es otro grupo que realiza una tarea de vital importancia para la comunidad que muchas veces lo &uacute;nico que reciben es reclamos o reproches.<br \/>\nYa estamos preparando un banquete del que participar&aacute;n maestros y sus c&oacute;nyuges, pero tambi&eacute;n estamos animando a los padres de nuestra congregaci&oacute;n para que peri&oacute;dicamente le expresen su aprecio a los maestros de sus ni&ntilde;os. El compromiso que hemos asumido nos ha ganado un lugar de respeto en las escuelas de la comuna. Hace poco me invitaron a dar dos charlas &laquo;motivadoras&raquo; en escuelas de la zona. Existe la posibilidad de que comparta una charla con todo el distrito en uno de los d&iacute;as que apartan para capacitaci&oacute;n. En estas ocasiones no escondo mis convicciones m&aacute;s profundas, pero tampoco me dedico al proselitismo.<br \/>\nEn la mayor&iacute;a de los casos llego a estos eventos con el deseo de bendecir, confiado de que, tal como ense&ntilde;&oacute; Jes&uacute;s, que &laquo;si le dejamos nuestra paz a quienes nos reciben&raquo; el evangelio echar&aacute; ra&iacute;ces all&iacute; y dar&aacute; su fruto (Lc 10.5&ndash;7).<br \/>\nEn estos d&iacute;as he estado leyendo el cap&iacute;tulo de Jon&aacute;s en forma paralela a una lectura de Hechos 27 y 28. Ambos relatan la historia de un adorador de Dios en un embarcaci&oacute;n con tripulaci&oacute;n pagana. Ambos relatos refieren una violenta tormenta que provoc&oacute; que botaran la mayor parte de la carga al mar. Pero esos son los &uacute;nicos puntos que tienen en com&uacute;n. Jon&aacute;s est&aacute; huyendo de Dios. Cuando lo confrontan, se muestra soberbio, despreciando a los marineros. El resultado es que un solo camino salvar&aacute; a aquellos marineros de la muerte segura: deber&aacute;n echar por la borda al hombre que adora a Dios.<br \/>\nEl relato de Hechos muestra una causa distinta. El ap&oacute;stol es parte de la traves&iacute;a precisamente porque est&aacute; obedeciendo al Se&ntilde;or. Es un prisionero de Roma, pero un &aacute;ngel del cielo. Cuando los marineros entran en p&aacute;nico, Pablo se muestra sabio, humilde y &uacute;til. Les da a entender que siente un profundo inter&eacute;s por la vida de ellos. El resultado es que un solo camino salvar&aacute; a aquellos marineros de la muerte segura: deben seguir las instrucciones del hombre que adora a Dios. Hemos descubierto que cuanto m&aacute;s nos ocupamos de la gente en esta comunidad, azotada por las tempestades &mdash;cuanto menos denunciemos y m&aacute;s bendigamos y sirvamos&mdash; m&aacute;s permiso nos dan ellos para estar al mando de la embarcaci&oacute;n. Semana tras semana estamos viendo c&oacute;mo ingresan a la congregaci&oacute;n nuevas madres solteras, maestros y maestras, polic&iacute;as con sus familias y otros que nuestra vocaci&oacute;n de servir ha afectado. Lo &uacute;nico que hemos necesitado para lograr ese acercamiento es la disposici&oacute;n de romper algunas tejas.<\/p>\n<\/p>\n<p class=\"pie\" style=\"text-align: justify; font-style: italic; \">Se adapt\u00f3 de la revista Leadership, enero 2007, \u00a9Christianity Today. Se usa con permiso. Todos los derechos reservados.<br \/>\nLos derechos de la traducci\u00f3n pertenecen a Desarrollo Cristiano Internacional, \u00a92010. Apuntes Pastorales XXVI-3, edici\u00f3n de abril \u2013 junio de 2010. <\/p><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>por Mark Buchanan Los amigos del paral\u00edtico revelan que a veces es necesario recorrer caminos poco ortodoxos para conducir a alguien a la persona de Jesucristo. No he conocido a un pastor que no estuviera de acuerdo con la observaci&oacute;n de Dietrich Bonnhoeffer, el te&oacute;logo alem&aacute;n que muriera durante la Segunda Guerra Mundial. 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