{"id":3381,"date":"2015-12-01T01:13:29","date_gmt":"2015-12-01T06:13:29","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/equilibrio-justo\/"},"modified":"2015-12-01T01:13:29","modified_gmt":"2015-12-01T06:13:29","slug":"equilibrio-justo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/equilibrio-justo\/","title":{"rendered":"Equilibrio justo"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify; font-style: italic; \">por Apuntes Pastorales<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p class=\"copete\" style=\"text-align: justify;\">Una sana comprensi\u00f3n de las din\u00e1micas del presente y un profundo respeto por las riquezas de su historia son elementos indispensables para una iglesia pujante.<\/p>\n<p class=\"texto\">\n<p style=\"text-align: justify;\">La Iglesia existe en un estado de tensi&oacute;n. Por un lado posee ra&iacute;ces que se extienden 2000 a&ntilde;os atr&aacute;s, hasta un humilde aposento alto en Jerusal&eacute;n. A lo largo del per&iacute;odo que nos separa de su nacimiento ha acumulado un extraordinario tesoro de experiencias, escritos y figuras que hoy constituyen el fundamento sobre el cual se apoya. A veces, la cultura en la que se encuentra existe en un permanente estado de fluctuaci&oacute;n y la iglesia debe poseer la capacidad de discernir las formas que son apropiadas para comunicar, en el presente, las verdades eternas del reino de los cielos. El desaf&iacute;o que representa existir entre estas dos realidades lo debe asumir cada pastor, si desea que su congregaci&oacute;n contin&uacute;e siendo instrumento para la transformaci&oacute;n de la vida de las comunidades que sirve.<br \/>\nOrganice donde sea necesario<br \/>\nUn proyecto sin la necesaria estructura para su buen funcionamiento r&aacute;pidamente degenera en el caos. De hecho, uno de los pasos fundamentales en la consolidaci&oacute;n de una empresa es comenzar a ordenar los diferentes elementos que la componen para lograr un mayor grado de eficiencia.Las buenas intenciones de querer ocuparse en soledad de todos los asuntos del pueblo, en realidad no produc&iacute;a m&aacute;s que frustraci&oacute;n en la gente. Precisamente este desaf&iacute;o enfrentaba la Iglesia de Hechos. La improvisaci&oacute;n en la repartici&oacute;n de alimentos provoc&oacute; que algunas viudas quedaran por fuera del sistema (Hch 6.1&ndash;3). Sus reclamos movilizaron a los ap&oacute;stoles a buscar la forma de ordenar el proyecto, nombrando a siete hombres &laquo;llenos de sabidur&iacute;a y del Esp&iacute;ritu Santo&raquo; para que se encargaran del asunto. De paso resolvi&oacute; tambi&eacute;n uno de los grandes problemas que enfrentan los pastores, el de no contar con tiempo suficiente para atender los asuntos propios del ministerio de la Palabra por estar envueltos en tareas administrativas.<br \/>\nEste mismo principio de eficiencia es el que descubri&oacute; Mois&eacute;s luego de que atendiera el sabio consejo de su suegro. Las buenas intenciones de querer ocuparse en soledad de todos los asuntos del pueblo, en realidad no produc&iacute;a m&aacute;s que frustraci&oacute;n en la gente (Ex 18.13&ndash;28). Hac&iacute;a falta organizar al pueblo en grupos que pudieran ser atendidos por varones virtuosos, temerosos de Dios. El nuevo modelo organizado le permiti&oacute; a Mois&eacute;s trabajar en los asuntos m&aacute;s complejos del ministerio, mientras que los hombres escogidos atend&iacute;an a muchas m&aacute;s personas de lo que pod&iacute;a abarcar Mois&eacute;s en soledad.<br \/>\nConozca las limitaci&oacute;nes de una estructura<br \/>\nLa organizaci&oacute;n crea las estructuras necesarias para que los ministerios funcionen con eficacia, pero&hellip; &iexcl;tenga cuidado! Si usted no controla las estructuras estas lo acabar&aacute;n controlando a usted. Las estructuras le proveen a un ministerio de la rigidez necesaria para que siga creciendo cuando a&uacute;n est&aacute; en sus primeras etapas, de la misma manera que el tutor fortalece el proceso de crecimiento de un peque&ntilde;o &aacute;rbol. No obstante, eventualmente el &aacute;rbol cobrar&aacute; suficiente fuerza como para prescindir de la ayuda del tutor. En ese momento el tutor debe ser quitado porque ya no cumple ninguna funci&oacute;n. As&iacute; como se necesita levantar un andamiaje para construir un edificio, igual se requiere desmontar esa estructura cuando se ha completado el proceso de construcci&oacute;n. De lo contrario, no se podr&iacute;a apreciar la belleza del edificio, ni recibir&iacute;a los beneficios plenos de la luz y el aire.<br \/>\nEn este punto muchas estructuras de la iglesia dejan de ser bendici&oacute;n, pues tiempo despu&eacute;s de que ya han cumplido su funci&oacute;n siguen existiendo sin raz&oacute;n alguna. Cuando una estructura se mantiene m&aacute;s all&aacute; de su vida &uacute;til comienza a consumir los mismos recursos que alguna vez quiso proteger. La rigidez que result&oacute; necesaria en cierta etapa del ministerio ahora acaba sofocando la misma vida que antes favorec&iacute;a. En este momento la estructura pareciera cobrar una vida propia y las personas vuelcan sus esfuerzos para mantener esa estructura, y distraen valiosos recursos que deber&iacute;an invertirse en otros proyectos.<br \/>\nAcost&uacute;mbrese a cuestionar<br \/>\nPeri&oacute;dicamente det&eacute;ngase un momento para evaluar la raz&oacute;n por la que realiza las actividades en que est&aacute; involucrada la iglesia. Levantar las estructuras necesarias para el correcto crecimiento en el ministerio demanda cierto esfuerzo, pero una vez que se han establecido las mismas quedamos liberados para otras tareas y proyectos. Ya no necesitamos concentrar nuestro esfuerzo ni nuestra atenci&oacute;n en ellas porque funcionan solas. No obstante, esta falta de vigilancia es tambi&eacute;n la que produce en nosotros un relajamiento que puede adormecer nuestros sentidos espirituales. Ya no pensamos en las actividades en que estamos metidos. Estas rutinas hasta nos brindan un cierto sentido de seguridad, pues sabemos que todo va a seguir siempre el mismo orden preestablecido.<br \/>\nCuando usted se anime a preguntarse por qu&eacute; se realizan las cosas de esa manera, quiz&aacute;s descubra que en la iglesia existe m&aacute;s de una rutina que no cuenta con justificativo alguno. Simplemente se hace as&iacute; porque &laquo;siempre las hemos hecho de esta manera&raquo;. Si es as&iacute;, quiz&aacute;s usted haya detectado una estructura cuya vida &uacute;til ya caduc&oacute;. La rutina de esta estructura ahora solamente sirve para adormecer a los que participan de ella. An&iacute;mese a cambiarla por algo diferente, aun si el &uacute;nico prop&oacute;sito de este ejercicio es volver a recuperar una correcta apreciaci&oacute;n por la rutina existente.<br \/>\nRealice podas habitualmente<br \/>\nJuan 15 relata que Jes&uacute;s emplea la imagen de una vid para ayudarnos a entender las din&aacute;micas presentes en el cuerpo de Cristo. Nosotros, el pueblo de Dios, somos las ramas (v. 2). Las ramas que no producen fruto son cortadas y echadas afuera. No le dan ninguna utilidad a la vi&ntilde;a, ni tampoco para el due&ntilde;o de la vi&ntilde;a, que es el Padre. Si desconoci&eacute;ramos el resto del texto nuestra tendencia ser&iacute;a pensar que las ramas fruct&iacute;feras quedan tal cual est&aacute;n. Jes&uacute;s, sin embargo, se&ntilde;al&oacute; que las ramas que dan fruto son podadas para que den mayor fruto. La pr&aacute;ctica de podar aun las buenas ramas puede convalidarla cualquier productor de uvas. Aunque parece una crueldad, la correcta poda de la vid es la que permite que contin&uacute;e creciendo y alcance su m&aacute;ximo potencial.<br \/>\nDel mismo modo, en la iglesia es necesario analizar peri&oacute;dicamente qu&eacute; actividades y proyectos est&aacute;n contribuyendo a la misi&oacute;n que se le ha confiado y cu&aacute;les deben ser descartados para que el ministerio contin&uacute;e creciendo. La tendencia en toda congregaci&oacute;n que crece es que con el pasar de los a&ntilde;os se vuelva pesada y parsimoniosa en todas sus actividades. Para volver a recuperar la vitalidad es necesario realizar podas peri&oacute;dicas que le permita desprenderse de actividades que ya no est&aacute;n siendo tan fruct&iacute;feras como lo fueron en sus primeros d&iacute;as.Para volver a recuperar la vitalidad la iglesia debe hacer podas peri&oacute;dicas que le permitan desprenderse de actividades que ya no est&aacute;n siendo tan fruct&iacute;feras.  Para poder lograr esto necesitamos verlo como un paso hacia el crecimiento. Muchas veces somos reticentes a cortar algunas actividades porque pareciera declarar que ciertos programas han resultado un fracaso. La verdad, sin embargo, es que todo proyecto tiene una vida &uacute;til limitada. Aun las mejores ideas se pueden tornar torpes e ineficientes con el paso del tiempo. En estas situaciones lo mejor es celebrar, con gratitud, los logros obtenidos y cerrar el programa o la actividad antes de que se muera de vejez.<br \/>\nEstimule la creatividad<br \/>\nLas mejores iniciativas a lo largo de la historia del pueblo de Dios resultaron de ideas que inicialmente se vieron como muy alocadas. La Iglesia siempre se ha extendido por el esfuerzo de quienes est&aacute;n en las periferias del pueblo de Dios, no los que est&aacute;n en el pleno centro de la religi&oacute;n ortodoxa. Piense en la cantidad de eventos en que los evangelios presentan a los disc&iacute;pulos alarmados por las ideas nada convencionales que implementaba Jes&uacute;s. El solo hablar con una mujer samaritana o recibir a los ni&ntilde;os para bendecirlos choc&oacute; fuertemente con las ideas de ellos acerca de c&oacute;mo realizar el ministerio.<br \/>\nNo descarte ideas que nacen en su congregaci&oacute;n simplemente porque son nuevas o diferentes. Los principios eternos de la palabra de Dios pueden manifestarse en una enorme variedad de formas. Cuando Wesley decidi&oacute; salir a las calles para predicarle a los mineros, la mayor&iacute;a de la gente de la iglesia conden&oacute; su idea como rid&iacute;cula. No obstante, el movimiento resultante de esta novedosa forma de proclamar la Palabra cambi&oacute; para siempre la forma en que la iglesia funciona. La locura de creer que un misionero pod&iacute;a vestirse seg&uacute;n la costumbre de las personas a las cuales intentaba evangelizar gan&oacute; para a Hudson Taylor la condenaci&oacute;n un&aacute;nime de las organizaciones misioneras que trabajaban en China en ese momento. Sin embargo, solo pocos a&ntilde;os despu&eacute;s la gran mayor&iacute;a de ellos hab&iacute;an adoptado esta forma de trabajo, porque los asombrosos resultados del ministerio de Taylor hablaban por s&iacute; solos.<br \/>\nEl Se&ntilde;or nos ha creado con capacidad de inventiva, la cual debe aplicarse tambi&eacute;n a proyectos ministeriales. De este modo, se pueden recorrer muchos caminos alternativos para afectar la vida de las personas con los principios eternos del evangelio. No tenga miedo a ser sorprendido por el obrar de Dios. Al Esp&iacute;ritu le encanta llevarnos por caminos que nosotros jam&aacute;s hubi&eacute;ramos escogido por nuestra iniciativa.<\/p>\n<\/p>\n<p class=\"pie\" style=\"text-align: justify; font-style: italic; \">Apuntes Pastorales XXVI-3, \u00a9Copyright 2010, todos los derechos reservados.<\/p><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>por Apuntes Pastorales Una sana comprensi\u00f3n de las din\u00e1micas del presente y un profundo respeto por las riquezas de su historia son elementos indispensables para una iglesia pujante. La Iglesia existe en un estado de tensi&oacute;n. Por un lado posee ra&iacute;ces que se extienden 2000 a&ntilde;os atr&aacute;s, hasta un humilde aposento alto en Jerusal&eacute;n. 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