{"id":33832,"date":"2016-06-13T18:05:04","date_gmt":"2016-06-13T23:05:04","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/la-raiz-de-todos-los-sufrimientos\/"},"modified":"2016-06-13T18:05:04","modified_gmt":"2016-06-13T23:05:04","slug":"la-raiz-de-todos-los-sufrimientos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/la-raiz-de-todos-los-sufrimientos\/","title":{"rendered":"La ra\u00edz de todos los&nbsp;sufrimientos"},"content":{"rendered":"<p><b>Por: Editora Cl\u00e9ofas<\/b><\/p>\n<p align=\"justify\">La Revelaci\u00f3n de Dios por medio de la Biblia y la Tradici\u00f3n de la Iglesia, nos ense\u00f1a que a causa del pecado de la desobediencia al Creador, nuestros primeros padres perdieron la \u201cgracia santificadora\u201d que les daba una comuni\u00f3n \u00edntima con Dios, y perdieron tambi\u00e9n el estado de \u201cjusticia original\u201d que garantizaba la armon\u00eda del hombre con Dios, con la mujer, consigo mismo y con la naturaleza. Si se hubiera mantenido fiel a Dios y al modo de vida propuesta por Dios (simbolizado por la prohibici\u00f3n de la fruta del \u00e1rbol de la ciencia del bien y el mal, cf. Gn 2,16) \u00e9l no habr\u00eda perdido esos dones.<\/p>\n<p align=\"justify\">Pero, <strong>el hombre no quiso obedecer a Dios y, por autosuficiencia rechaz\u00f3 su modelo de vida<\/strong>. Pecaron por soberbia y desobediencia, dijeron NO a Dios, y s\u00ed al Tentador. Por eso, perdi\u00f3 el control de s\u00ed mismo y qued\u00f3 sujeto a sus pasiones desordenadas; y el mundo que, por don de Dios, estaba armoniosamente sujeto al hombre, dej\u00f3 de estarlo, se rompi\u00f3 la utilidad de las criaturas irracionales para el hombre; \u00e9stas lo maltratan y aplastan, le niegan los frutos de la tierra y, a veces, hasta las condiciones de supervivencia.<\/p>\n<p align=\"justify\">La tierra pas\u00f3, entonces, a producir espinas y abrojos y el hombre tiene que sacar de ella, con su sudor, su sustento. La mujer, a su vez, da a luz con dolor. <strong>El sufrimiento entr\u00f3 en el mundo con el pecado.<\/strong><\/p>\n<p align=\"justify\">\u201c\u00abTantas har\u00e9 tus fatigas cuantos sean tus embarazos: con dolor parir\u00e1s los hijos. Hacia tu marido ir\u00e1 tu apetencia, y \u00e9l te dominar\u00e1\u201d.<\/p>\n<p align=\"justify\">\u201cPor haber escuchado la voz de tu mujer y comido del \u00e1rbol del que yo te hab\u00eda prohibido comer, maldito sea el suelo por tu causa: con fatiga sacar\u00e1s de \u00e9l el alimento todos los d\u00edas de tu vida. Espinas y abrojos te producir\u00e1, y comer\u00e1s la hierba del campo. Con el sudor de tu rostro comer\u00e1s el pan, hasta que vuelvas al suelo, pues de \u00e9l fuiste tomado. Porque eres polvo y al polvo tornar\u00e1s\u201d<\/p>\n<p align=\"justify\">\u201cY le ech\u00f3 Yahveh Dios del jard\u00edn de Ed\u00e9n, para que labrase el suelo de donde hab\u00eda sido tomado\u201d (Gn 3, 16-19. 23).<\/p>\n<p align=\"justify\">En los or\u00edgenes de la historia humana existe un pecado que es el responsable de la miseria f\u00edsica y moral que el hombre ha sufrido a trav\u00e9s de los siglos. Como dice San Pablo:<\/p>\n<p align=\"justify\">\u201cPor tanto, como por un solo hombre entr\u00f3 el pecado en el mundo y por el pecado la muerte y as\u00ed la muerte alcanz\u00f3 a todos los hombres\u2026\u201d (Rm 5,12).<\/p>\n<p align=\"justify\"><strong>El Papa Juan Pablo II afirm\u00f3 sin dudar que:<\/strong><\/p>\n<p align=\"justify\">\u201cNo se puede renunciar al criterio seg\u00fan el cual, en la base de los sufrimientos humanos, existen implicaciones m\u00faltiples con el pecado\u201d.<\/p>\n<p align=\"justify\">\u201cEl mal, de hecho, permanece vinculado al pecado y a la muerte. Y, aunque se deba tener mucha cautela en considerar el sufrimiento del hombre como consecuencia de pecados concretos (como muestra precisamente el ejemplo del justo Job), \u00e9l no puede, sin embargo, ser separado del pecado de los or\u00edgenes, de lo que en San Juan es llamado \u2018el pecado del mundo\u2019\u201d (Jn 1,29) (SD, n\u00ba 15).<\/p>\n<p align=\"justify\">As\u00ed, <strong>conforme a la Sagrada Escritura y la doctrina de la fe, el origen del mal en el mundo est\u00e1 en el pecado, en el plano moral. Y eso hace surgir el mal f\u00edsico (enfermedades, muertes, cat\u00e1strofes, calamidades\u2026).<\/strong><\/p>\n<p align=\"justify\">Para explicar todo el sufrimiento que existe en el mundo San Pablo dice que: \u201cel salario del pecado es la muerte\u201d (Rm 6,23).<\/p>\n<p align=\"justify\">Es por el pecado, tanto original como personal, que el demonio esclaviza a la humanidad y se aparta de Dios, haci\u00e9ndola sufrir. Es por eso que Jes\u00fas vino, se encarn\u00f3, para \u201cquitar el pecado del mundo\u201d. No fue para otra cosa. \u00c9l acept\u00f3 derramar toda su sangre y sufrir todo lo que sufri\u00f3 para arrancar del mundo la ra\u00edz de todo mal: el pecado.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por: Editora Cl\u00e9ofas La Revelaci\u00f3n de Dios por medio de la Biblia y la Tradici\u00f3n de la Iglesia, nos ense\u00f1a que a causa del pecado de la desobediencia al Creador, nuestros primeros padres perdieron la \u201cgracia santificadora\u201d que les daba una comuni\u00f3n \u00edntima con Dios, y perdieron tambi\u00e9n el estado de \u201cjusticia original\u201d que garantizaba &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/la-raiz-de-todos-los-sufrimientos\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abLa ra\u00edz de todos los&nbsp;sufrimientos\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-33832","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/33832","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=33832"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/33832\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=33832"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=33832"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=33832"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}