{"id":33940,"date":"2016-06-13T18:09:04","date_gmt":"2016-06-13T23:09:04","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/esas-personas-que-te-parecen-santos-en-vida\/"},"modified":"2016-06-13T18:09:04","modified_gmt":"2016-06-13T23:09:04","slug":"esas-personas-que-te-parecen-santos-en-vida","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/esas-personas-que-te-parecen-santos-en-vida\/","title":{"rendered":"Esas personas que te parecen santos en&nbsp;vida"},"content":{"rendered":"<p><b>Por: Carlos Padilla Esteban<\/b><\/p>\n<p align=\"justify\">Creo que hay muchos santos an\u00f3nimos, santos heroicos, que ya descansan con el Se\u00f1or, y cuya vida no es recordada. Esos santos sin nombres son verdaderos h\u00e9roes. Aunque no todos los h\u00e9roes son santos.<\/p>\n<p align=\"justify\">Creo en una santidad heroica de andar por casa. Una santidad sencilla que es fuerte y firme y permite creer en la luz en medio de la oscuridad, en un futuro lleno de esperanza cuando todo parece duro y gris.<\/p>\n<p align=\"justify\">Son <strong>esos santos h\u00e9roes que creen en lo que nadie ve y vencen contra toda esperanza<\/strong>, cuando todo parece perdido.<\/p>\n<p align=\"justify\">Tal vez esos santos no superaron marcas hist\u00f3ricas que nadie hab\u00eda logrado antes, o no destacaron en alg\u00fan aspecto especial de sus vidas. Fueron hombres comunes, incluso vulgares, pero que tuvieron una fe ciega, y <strong>un amor inmenso<\/strong>.<\/p>\n<p align=\"justify\">Esa santidad ordinaria tiene algo de extraordinario. Algo que despierta mi admiraci\u00f3n y mi nostalgia de infinito.<\/p>\n<p align=\"justify\">Una persona me dec\u00eda: \u201c<strong>La gente busca hombres santos<\/strong>. Pasa de uno a otro cuando el primero cae. As\u00ed ha sido siempre. As\u00ed ser\u00e1 siempre. Son casi \u00eddolos. O la presencia p\u00e1lida de Dios entre los hombres. Las masas pueden hacer de un hombre un santo. Y luego esas mismas masas lo pueden derribar\u201d. Es cierto.<\/p>\n<p align=\"justify\">El hombre necesita ver santos, tocar la santidad vestida de carne. No le bastan los recuerdos de vidas santas. Quieren santos con piel, con alma. Santos a los que poder seguir y admirar. Santos impolutos, perfectos. Santos blancos, sin manchas.<\/p>\n<p align=\"justify\"><strong>Buscan en ellos lo extraordinario, lo que ellos sue\u00f1an y no tocan<\/strong>. Lo que ellos no poseen. Buscan, en su perfecci\u00f3n algo distante, un reflejo del infinito que su alma anhela. Buscan en sus gestos de amor una torpe muestra del amor que Dios nos tiene.<\/p>\n<p align=\"justify\"><strong>Y cuando el santo al que siguen cae<\/strong>, porque peca, porque no es coherente, porque escandaliza, porque no cumple con las expectativas, no importa, siguen adelante, <strong>buscan a otro. <\/strong><\/p>\n<p align=\"justify\"><strong>Podemos convertirnos en seguidores de santos aqu\u00ed en la tierra.<\/strong> Canonizando a unos, echando barro a otros. Seguimos sus escritos y devoramos sus palabras. <strong>Los subimos a la torre m\u00e1s alta. Y luego los despreciamos cuando no son tan fant\u00e1sticos<\/strong>, tan perfectos como dese\u00e1bamos.<\/p>\n<p align=\"justify\"><strong>Tal vez el mundo de hoy algo gris necesita m\u00e1s que nunca la luz de los santos<\/strong>. Y tal vez por eso nos gusta canonizar a aquellos cuya vida nos parece digna de admiraci\u00f3n.<\/p>\n<p align=\"justify\">Muchas veces oigo: \u201c\u00a1Qu\u00e9 santa es esta <strong>persona!\u201d. Por lo general, no me hablan de su c\u00f3nyuge, de un amigo, de alguien cercano. Tendemos a canonizar a los que no conocemos demasiado. No vaya a ser que la cercan\u00eda nos muestre alguna faceta no tan santa<\/strong> que nos desconcierte.<\/p>\n<p align=\"justify\">No deseamos entrar en su privacidad. No queremos decepciones. Los mantenemos a cierta distancia, para no conocer sus flaquezas. Nos basta esa santidad blanca y brillante para aspirar nosotros a llevar una vida mejor.<\/p>\n<p align=\"justify\">Buscamos santos, anhelamos santos. Porque, <strong>aunque aparentemente no hayan hecho nada especial en este mundo, su vida en Dios nos resulta muy especial<\/strong>.<\/p>\n<p align=\"justify\">Tal vez esa b\u00fasqueda excesiva de santos lejanos nos venga a justificar algo que nos acabamos creyendo: la santidad es s\u00f3lo para unos pocos.<\/p>\n<p align=\"justify\"><strong>Buscamos santos extraordinarios, para justificarnos por no ser santos nosotros<\/strong>. Ese santo perfecto, encaramado en lo alto de su fama, sin defectos ni pecados, no es imitable. Es m\u00e1s bien como la luz del faro. Una se\u00f1al solitaria en mitad de la noche. La podemos seguir para no encallar en las rocas, pero no podemos ser faro todos. Basta con que haya uno en medio de la oscuridad.<\/p>\n<p align=\"justify\">Estamos tranquilos. La exigencia de la santidad queda reservada para los consagrados, para los que han entregado su vida a Dios por entero en un camino c\u00e9libe. La santidad entonces se escapa de nuestro alcance. No es para todos. S\u00f3lo para algunos muy dotados, muy capacitados, muy especiales. Casi nacidos sin pecado original.<\/p>\n<p align=\"justify\">Nos acercamos lo suficiente para recibir su luz. Pero no demasiado para no desencantarnos. <strong>Y as\u00ed seguimos tranquilos con nuestra vida mediocre. Estamos justificados, no hace falta que seamos santos.<\/strong><\/p>\n<p align=\"justify\"><strong>Conozco a muchas personas que s\u00ed han hecho algo grande. Han consagrado su vida a algo m\u00e1s grande que ellos mismos.<\/strong> Y eso los salva y nos motiva a nosotros a hacer lo mismo.<\/p>\n<p align=\"justify\">Esos santos no han querido que su apellido sea recordado por mil generaciones. No lo hacen todo bien, no lo pretenden. No buscan aparecer en los libros de historia. No quieren la fama de santidad que es ef\u00edmera e innecesaria.<\/p>\n<p align=\"justify\"><strong>Simplemente han so\u00f1ado con que su vida descanse cada d\u00eda en las manos de Dios y est\u00e9 inscrita por \u00c9l para siempre en el libro de la vida<\/strong>. Esos santos an\u00f3nimos y desconocidos me encienden el coraz\u00f3n.<\/p>\n<p align=\"justify\">Me alegra mirarlos caminar por la calle, hablar con cualquiera. <strong>Desprenden una luz que no les pertenece.<\/strong> Se consagran por entero a Dios, para hacer su voluntad siempre, para cumplir su misi\u00f3n.<\/p>\n<p align=\"justify\">Hacen algo heroico viviendo con sencillez. Aman y se dejan amar. <strong>\u00bfHay algo m\u00e1s heroico que vivir una vida confiada en las manos de Dios? <\/strong>Para hacerlo posible, para vivir de otra manera, para amar de una forma \u00fanica, es necesario ser audaz y valiente.<\/p>\n<p align=\"justify\">Dec\u00eda san Roberto: \u201c\u00c9l \u00fanico error en la vida es no ser santo\u201d. Y <strong>ser santo exige un salto confiado en el vac\u00edo.<\/strong> Como dec\u00eda una persona, es necesario \u201celevarnos por encima de la rutina y salir de esas \u2018zonas de comodidad \u2019 en las que querr\u00edamos instalarnos para siempre\u201d.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por: Carlos Padilla Esteban Creo que hay muchos santos an\u00f3nimos, santos heroicos, que ya descansan con el Se\u00f1or, y cuya vida no es recordada. Esos santos sin nombres son verdaderos h\u00e9roes. Aunque no todos los h\u00e9roes son santos. Creo en una santidad heroica de andar por casa. Una santidad sencilla que es fuerte y firme &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/esas-personas-que-te-parecen-santos-en-vida\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abEsas personas que te parecen santos en&nbsp;vida\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-33940","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/33940","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=33940"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/33940\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=33940"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=33940"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=33940"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}