{"id":3395,"date":"2015-12-01T01:13:46","date_gmt":"2015-12-01T06:13:46","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/en-busca-del-reino\/"},"modified":"2015-12-01T01:13:46","modified_gmt":"2015-12-01T06:13:46","slug":"en-busca-del-reino","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/en-busca-del-reino\/","title":{"rendered":"En busca del Reino"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify; font-style: italic; \">por Christopher Shaw<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p class=\"copete\" style=\"text-align: justify;\">El llamado a buscar primeramente el Reino es, ante todo, un llamado a devolverle a la vida esa inocente perspectiva que tan escurridiza le resulta al hombre ca\u00eddo.<\/p>\n<p class=\"texto\">\n<p style=\"text-align: justify;\">A lo largo de la historia de los conflictos militares siempre se ha presentado un obst&aacute;culo que los combatientes no han podido superar: la oscuridad. Por m&aacute;s encarnizados que hayan sido los combates durante el d&iacute;a, con la ca&iacute;da de la noche los beligerantes no encuentran otra alternativa que cesar sus acciones. Nadie puede combatir contra un enemigo invisible.<br \/>\nTristemente, sin embargo, los avances tecnol&oacute;gicos de las &uacute;ltimas d&eacute;cadas han permitido descubrir la forma de resolver esta dificultad. Los binoculares de visi&oacute;n nocturna, los cuales captan espectros de luz infrarroja que no pueden ser percibidos por el ojo humano, permiten ver a otro ser vivo aun en una noche completamente cerrada. Lo que, hasta el momento, permanec&iacute;a invisible, ahora se puede ver.&iexcl;Nuestro buen Padre celestial est&aacute; m&aacute;s interesado que nosotros en dar a conocer el Reino a sus hijos! La analog&iacute;a resulta &uacute;til para entender el concepto del Reino, uno de los temas que m&aacute;s abord&oacute; Jes&uacute;s en su ministerio. Los disc&iacute;pulos experimentaban la misma dificultad que nosotros frente a la ense&ntilde;anza sobre el Reino. Pensaban que el Maestro se refer&iacute;a a un lugar geogr&aacute;fico, a un sistema pol&iacute;tico similar al de los reinos de este mundo. Cuando lleg&oacute; a Jerusal&eacute;n, &laquo;ellos pensaban que el reino de Dios iba a aparecer de un momento a otro&raquo; (Lc 19.11). Aun cuando la partida de Cristo era inminente, ellos segu&iacute;an aferrados a la misma idea: &laquo;&iquest;Restaurar&aacute;s en este tiempo el reino a Israel?&raquo; &mdash;le preguntaron (Hch 1.6).<br \/>\nNo obstante su insistencia, Jes&uacute;s claramente les hab&iacute;a ense&ntilde;ado que se trataba de una realidad enteramente diferente a lo conocido. &laquo;Mi reino no es de este mundo. Si mi reino fuera de este mundo, entonces mis servidores pelear&iacute;an para que yo no fuera entregado a los jud&iacute;os; mas ahora mi reino no es de aqu&iacute;&raquo; (Jn 18.36). Ante el pedido de los fariseos de que les indicara el tiempo de la llegada del Reino, &eacute;l declar&oacute;, categ&oacute;ricamente: &laquo;el reino de Dios no viene con se&ntilde;ales visibles&raquo; (Lc 17.20).<br \/>\nA pesar de esta caracter&iacute;stica, Jes&uacute;s entrega, como resumen de sus ense&ntilde;anzas sobre el Reino, una exhortaci&oacute;n que no podemos ignorar: &laquo;Busquen primero el reino de Dios y su justicia&raquo; (Mt 6.33). Cabe, entonces, la pregunta: &iquest;Si el Reino no puede ser visto, c&oacute;mo hemos de conocerlo?<br \/>\nLa &uacute;nica forma en que podemos resolver este dilema es si entendemos que las referencias al reino de los cielos son referencias a una realidad espiritual. De hecho, el ap&oacute;stol Pablo se&ntilde;ala que &laquo;el reino de Dios no es comida ni bebida, sino justicia y paz y gozo en el Esp&iacute;ritu Santo&raquo; (Ro 14.17), que &laquo;no consiste en palabras, sino en poder&raquo; (1Co 4.7). &laquo;Lo que se corrompe no puede heredar lo incorruptible&raquo; (1Co 15.50)<br \/>\nLa diferencia esencial entre los reinos de este mundo y el reino de Dios es probablemente lo que motiv&oacute; a Jes&uacute;s a convertirlo en uno de los temas centrales de su ense&ntilde;anza. La palabra &laquo;reino&raquo; se usa 156 veces en el Nuevo Testamento, pero casi 80% de esas referencias provienen de la ense&ntilde;anza de Cristo. Mediante el uso de sencillas historias de la vida cotidiana busc&oacute; la forma de tornar visible la realidad de un gobierno invisible para la mayor&iacute;a de las personas. El Reino se refiere a algo mucho m&aacute;s grande que el conjunto de seguidores que han sujetado su vida al se&ntilde;or&iacute;o de Cristo. &iquest;Qu&eacute; verdades necesitamos saber nosotros para poder ver el Reino?<br \/>\n En primer lugar, debemos tener siempre presente que el Reino viene a nosotros como un regalo: &laquo;No temas, reba&ntilde;o peque&ntilde;o, porque vuestro Padre ha decidido daros el reino&raquo; (Lc 12.32). Lo escondido del Reino permanece escondido solamente para aquellos que no forman parte de &eacute;l. &laquo;A vosotros se os ha concedido conocer los misterios del reino de Dios, pero a los dem&aacute;s les hablo en par&aacute;bolas, para que VIENDO, NO VEAN; Y OYENDO, NO ENTIENDAN&raquo; (Lc 8.10).<br \/>\nTambi&eacute;n resulta &uacute;til tener presente una advertencia. La religiosidad (es decir, el ejercicio de la vida espiritual divorciada de una relaci&oacute;n de amor con Dios) tiende a robarnos la sensibilidad para ver el Reino. &laquo;&iexcl;Ay de vosotros, escribas y fariseos, hip&oacute;critas!, porque cerr&aacute;is el reino de los cielos delante de los hombres, pues ni vosotros entr&aacute;is, ni dej&aacute;is entrar a los que est&aacute;n entrando&raquo; (Mt 23.13).<br \/>\nNo es necesario que nos dirijamos a un lugar, ni tampoco que estemos en una actividad particular para ver el Reino, &laquo;porque he aqu&iacute;, el reino de Dios entre vosotros est&aacute;&raquo; (Lc 17.21). El reino de Dios se manifiesta de muchas maneras diferentes alrededor de nosotros, incluyendo el cuidado del Padre por las aves del cielo y los lirios del campo. El Reino se refiere a algo mucho m&aacute;s grande que el conjunto de seguidores que han sujetado su vida al se&ntilde;or&iacute;o de Cristo.<br \/>\nClaramente no son los sofisticados, ni los eruditos, ni los que gozan de un privilegiado intelecto los que podr&aacute;n percibir el Reino. M&aacute;s bien, &laquo;los recaudadores de impuestos y las rameras entran en el reino de Dios antes&raquo; que ellos (Mt 21.31). Los &laquo;pobres y los ni&ntilde;os&raquo; son los privilegiados a la hora de percibir la mano de Dios alrededor de nosotros, porque son poseedores de una sencillez que les otorga una visi&oacute;n sin igual. El llamado a buscar primeramente el Reino es, ante todo, un llamado a devolverle a la vida esa inocente perspectiva que tan escurridiza le resulta al hombre ca&iacute;do.<\/p>\n<\/p>\n<p class=\"pie\" style=\"text-align: justify; font-style: italic; \">Apuntes Digital, Volumen II &#8211; N\u00famero 5, \u00a9Copyright 2010, por DesarrolloCristiano.com, todos los derechos reservados.<\/p><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>por Christopher Shaw El llamado a buscar primeramente el Reino es, ante todo, un llamado a devolverle a la vida esa inocente perspectiva que tan escurridiza le resulta al hombre ca\u00eddo. 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