{"id":33957,"date":"2016-06-13T18:09:46","date_gmt":"2016-06-13T23:09:46","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/quien-te-acaricia-cuando-te-sientes-indigno\/"},"modified":"2016-06-13T18:09:46","modified_gmt":"2016-06-13T23:09:46","slug":"quien-te-acaricia-cuando-te-sientes-indigno","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/quien-te-acaricia-cuando-te-sientes-indigno\/","title":{"rendered":"Quien te acaricia cuando te sientes&nbsp;indigno"},"content":{"rendered":"<p><b>Por: Carlos Padilla Esteban<\/b><\/p>\n<p align=\"justify\"><strong>A veces siento que no soy digno de su amor<\/strong>. No s\u00e9 por qu\u00e9, tal vez por mis torpezas. Me quedo a la orilla del camino, esperando, vi\u00e9ndole pasar. De repente pienso que no cumplo, que no estoy a la altura de lo que se espera de m\u00ed. Callo avergonzado. He recibido tanto, soy tan poco generoso.<\/p>\n<p align=\"justify\">Me siento entonces excluido de la Iglesia, de un grupo, de los que son diferentes. No es eso lo que Dios me dice. \u00c9l me ense\u00f1a a amar y ser amado. Me recuerda que <strong>soy su hijo predilecto.<\/strong> Me descubre lo que valgo y me hace ver cada d\u00eda cu\u00e1nto me ama\u00a0\u00c9l.<\/p>\n<p align=\"justify\">Jes\u00fas am\u00f3 a los excluidos de esa misma forma: <em>\u201c<\/em><em>Las manos de Jes\u00fas bendicen a los que se sienten malditos, tocan a los leprosos que nadie toca, comunican fuerza a los hundidos en la impotencia, transmiten confianza a los que se ven abandonados por Dios, acarician a los excluidos. Era su estilo de curar\u201d<\/em><a href=\"#_ftn1\" name=\"_ftnref1\"><em><strong>[1]<\/strong><\/em><\/a><em>.<\/em><\/p>\n<p align=\"justify\">Esa forma de curar de Jes\u00fas me conmueve siempre. <strong>Acaricia a los excluidos.<\/strong> Tal vez me sorprende porque yo no soy as\u00ed. Yo hago acepciones, excluyo e incluyo a mi antojo. Si supiera curar como \u00c9l curaba. Tocar como \u00c9l tocaba.<\/p>\n<p align=\"justify\"><strong>Jes\u00fas se detiene ante m\u00ed cuando me siento indigno. Me toca con sus manos. Me abraza. Me acaricia.<\/strong> A m\u00ed, aunque me sepa indigno. Jes\u00fas pas\u00f3 curando a los m\u00e1s despreciados y se detuvo ante los olvidados. Y a m\u00ed me cuesta aceptar tanta misericordia. No la entiendo en mi propia vida. Tampoco la entiendo cuando la tiene con otros.<\/p>\n<p align=\"justify\">Me siento como el hijo mayor de la par\u00e1bola del hijo pr\u00f3digo. Ese padre misericordioso que se conmueve y abraza feliz al hijo que regresa arrepentido y con hambre. En el fondo me cuesta a veces un Dios tan misericordioso. Que de tanta misericordia que regala llega a parecer injusto. <strong>Un Dios que abraza siempre, que espera siempre, que acoge siempre. \u00bfD\u00f3nde queda la justicia?<\/strong> A cada uno seg\u00fan sus obras. \u00bfPor qu\u00e9 no es m\u00e1s justo y no tan misericordioso?<\/p>\n<p align=\"justify\">Jes\u00fas no hizo milagros donde faltaba fe. Pero se detuvo ante los olvidados que s\u00ed cre\u00edan en su poder. Como ese ciego hijo de Timeo tirado a la vera del camino del que hoy nos habla el Evangelio: <em>\u201c<\/em><em>Al enterarse de que era Jes\u00fas de Nazaret, se puso a gritar: &#8211; \u00a1Hijo de David, Jes\u00fas, ten compasi\u00f3n de m\u00ed!<\/em><em>\u201d. <\/em><\/p>\n<p align=\"justify\">Pide compasi\u00f3n. Despreciado. Olvidado. Pide limosna, vive de la caridad. Se atreve a gritar. Busca compasi\u00f3n. Me recuerda los gritos de los descontentos, de los indignados. Los gritos de los que no tienen hogar, dinero, amor, una vida digna. Me recuerda el grito de los que padecen injusticias.<\/p>\n<p align=\"justify\">Un hombre al borde del camino pidiendo compasi\u00f3n es inc\u00f3modo para los que van con prisa, para los que tienen una meta en su camino. <strong>A nadie le gusta despertar compasi\u00f3n. Salvo cuando la compasi\u00f3n de los dem\u00e1s se convierte en el \u00fanico camino, en la \u00fanica puerta que se nos abre<\/strong>.<\/p>\n<p align=\"justify\">Este ciego est\u00e1 desesperado y grita. S\u00f3lo espera la compasi\u00f3n del que le escucha. La compasi\u00f3n se ha convertido en la \u00fanica rendija por la que le obliga a pasar la necesidad.<\/p>\n<p align=\"justify\">El que ya nada tiene, el que lo ha perdido todo, humillado, solo, acepta como \u00fanico camino la compasi\u00f3n. Parece no tener ya ning\u00fan derecho. S\u00f3lo pide justicia y busca la compasi\u00f3n del hombre. Los gritos del que sufre, los gritos del abandonado incomodan, son molestos.<\/p>\n<p align=\"justify\">Los gritos del que pide comida, ayuda, misericordia. Son los gritos de tantos a nuestro alrededor. <strong>Ante esos gritos podemos permanecer quietos, indiferentes<\/strong>.<\/p>\n<p align=\"justify\">Dec\u00eda el Papa Francisco en la bula de la misericordia: <em>\u201c<\/em><em>No caigamos en la indiferencia que humilla, en la habitualidad que anestesia el \u00e1nimo e impide descubrir la novedad, en el cinismo que destruye. Abramos nuestros ojos para mirar las miserias del mundo, las heridas de tantos hermanos y hermanas privados de la dignidad, y sint\u00e1monos provocados a escuchar su grito de auxilio. Nuestras manos estrechen sus manos, y acerqu\u00e9moslos a nosotros para que sientan el calor de nuestra presencia, de nuestra amistad y de la fraternidad. Que su grito se vuelva el nuestro y juntos podamos romper la barrera de la indiferencia que suele reinar campante para esconder la hipocres\u00eda y el ego\u00edsmo<\/em><em>\u201d<\/em><em>. <\/em><\/p>\n<p align=\"justify\">Es f\u00e1cil pasar de largo ante el grito del que sufre. F\u00e1cil ignorar su necesidad y mandar callar al que exige. <strong>A veces nos ponemos de mal humor con el que nos pide limosna. No creemos en su necesidad.<\/strong> Menospreciamos su ceguera. Huimos. Nos parecen excesivos sus gritos.<\/p>\n<p align=\"justify\">A veces preferimos callarlos, ahogarlos. Que nadie que necesite algo grite que lo necesita. Queremos vivir tranquilos, indiferentes, centrados en nuestras cosas. S\u00ed, as\u00ed es m\u00e1s f\u00e1cil.<\/p>\n<p align=\"justify\">Me identifico mucho con los que mandan callar al ciego. Es el deseo de que no me molesten ni me saquen de mis planes. No quiero escuchar a un ciego al que no puedo salvar. <strong>Ni aunque le diera mil limosnas solucionar\u00eda todos sus problemas. Es mi excusa perfecta para no hacer nada. <\/strong><\/p>\n<p align=\"justify\">Si no puedo salvar a ning\u00fan hombre mejor me quedo quieto. Si no puedo solucionar todos sus problemas, mejor lo ignoro. Es m\u00e1s seguro, m\u00e1s c\u00f3modo. Como no puedo hacerlo todo, no hago nada. A veces es la salida. Es injusto actuar as\u00ed, pero lo hacemos muchas veces. <strong>Nos acomodamos y no queremos que nos incomoden<\/strong>.<\/p>\n<p align=\"justify\"><strong>Pero Jes\u00fas se detiene ante \u00e9l, lo llama<\/strong>. Ese hombre despreciado al que nadie escuchaba y todos hac\u00edan callar: <em>\u201c<\/em><em>Muchos le increpaban para que se callara<\/em><em>\u201d<\/em><em>. <\/em>Ese hombre olvidado es escuchado por Jes\u00fas. Y no s\u00f3lo eso, Jes\u00fas se detiene y lo llama.<\/p>\n<p align=\"justify\">La respuesta de Jes\u00fas comienza con una llamada y una pregunta: <em>\u201c<\/em><em>Jes\u00fas se detuvo y dijo: &#8211; Llamadle. Llaman al ciego, dici\u00e9ndole: &#8211; \u00a1Animo, lev\u00e1ntate! Te llama. Y \u00e9l, arrojando su manto, dio un brinco y vino donde Jes\u00fas. Jes\u00fas dirigi\u00e9ndose a \u00e9l, le dijo: <strong>&#8211; \u00bfQu\u00e9 quieres que haga por ti?<\/strong><\/em><strong><em>\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n<p align=\"justify\">Jes\u00fas pregunta. Se detiene, llama y pregunta. La misma pregunta que llevo yo en mi alma: <em>\u201c<\/em><em>Entonces, \u00bfqu\u00e9 puedo hacer yo por ti?<\/em><em>\u201d.<\/em> <strong>Tal vez es poco lo que podemos hacer por los dem\u00e1s<\/strong>. Tal vez es mucho, nunca se sabe.<\/p>\n<p align=\"justify\">A veces nos hacemos esta pregunta: <em>\u201c\u00bfQu\u00e9 m\u00e1s puedo hacer yo por los hombres? \u00bfHago lo suficiente? \u00bfAcaso no puedo hacer m\u00e1s, dar m\u00e1s, invertir mi tiempo y mi vida sirviendo al hombre que grita al borde del camino?<strong> \u00bfEs suficiente con todo lo que hago? \u00bfEstoy donde Dios quiere que est\u00e9? \u00bfO podr\u00eda hacer m\u00e1s en otra parte?<\/strong><\/em><strong><em>\u201d<\/em><\/strong><em>.<\/em><\/p>\n<p align=\"justify\">A lo mejor hemos hecho muchas cosas en nuestra vida y no nos parece bastante. Nos hemos movido. Hemos acudido en ayuda del necesitado. Pero tal vez a\u00fan queda mucho por hacer. Es cierto, <strong>siempre podemos hacer m\u00e1s. La ayuda al que necesita no acaba nunca. Empieza cuando salgo de m\u00ed mismo. Acabar\u00e1 cuando estemos en el cielo.<\/strong><\/p>\n<p align=\"justify\">Jes\u00fas no cur\u00f3 a todos los ciegos de Israel. S\u00f3lo estuvo tres a\u00f1os haciendo milagros, curando ciegos, enfermos, endemoniados. Tres a\u00f1os al servicio de los m\u00e1s pobres. Noche y d\u00eda. Sin descanso. \u00bfPor qu\u00e9 no invirti\u00f3 toda su vida? \u00bfPor qu\u00e9 no cur\u00f3 a m\u00e1s necesitados?<\/p>\n<p align=\"justify\">Jes\u00fas no se detuvo ante todos los mendigos. No devolvi\u00f3 la vista a todos los ciegos. Pero siempre <strong>vivi\u00f3 buscando el coraz\u00f3n que necesitaba su misericordia<\/strong>. Siempre estuvo abierto al que llegaba a \u00c9l con fe buscando su amor. No tuvo barreras ni defensas. Acept\u00f3 a todos con alegr\u00eda, con un coraz\u00f3n grande y libre.<\/p>\n<p align=\"justify\">La pregunta vuelve hoy a mi coraz\u00f3n. \u00bfQu\u00e9 m\u00e1s puedo hacer yo? Es la pregunta que nadie puede responder por m\u00ed. S\u00f3lo yo s\u00e9 la respuesta. Dios y yo. En lo m\u00e1s sagrado de mi alma. All\u00ed s\u00e9 lo que \u00c9l quiere. No la resuelvo y\u00e9ndome un tiempo de misiones, salvo que sea eso lo que me pida. No queda resuelta haciendo una hora a la semana obras de caridad.<\/p>\n<p align=\"justify\">No puedo hacer todos los milagros que me gustar\u00eda hacer. No puedo devolver la vista a todos los ciegos. No puedo consolar a todos los tristes. Es dif\u00edcil llegar m\u00e1s all\u00e1 de lo que llego. Aunque siempre puedo hacer m\u00e1s, nunca ser\u00e1 suficiente. Pero a lo mejor s\u00ed es lo que Dios me pide que haga.<\/p>\n<p align=\"justify\">Jes\u00fas no hizo todo lo que pod\u00eda haber hecho, eso me deja tranquilo. Pero esa tranquilidad no puede llevarme a quedarme encerrado en m\u00ed mismo.<\/p>\n<p align=\"justify\"><a href=\"#_ftnref1\" name=\"_ftn1\">[1]<\/a> Jos\u00e9 Antonio Pagola, <em>Jes\u00fas, aproximaci\u00f3n hist\u00f3rica<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por: Carlos Padilla Esteban A veces siento que no soy digno de su amor. 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