{"id":33958,"date":"2016-06-13T18:09:48","date_gmt":"2016-06-13T23:09:48","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/guia-para-cultivar-un-valor-precioso-la-perseverancia\/"},"modified":"2016-06-13T18:09:48","modified_gmt":"2016-06-13T23:09:48","slug":"guia-para-cultivar-un-valor-precioso-la-perseverancia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/guia-para-cultivar-un-valor-precioso-la-perseverancia\/","title":{"rendered":"Gu\u00eda para cultivar un valor precioso: la&nbsp;perseverancia"},"content":{"rendered":"<p><b>Por: Archidi\u00f3cesis de Sevilla<\/b><\/p>\n<p align=\"justify\">El pasado fin de semana se public\u00f3 en el semanario diocesano <i>Iglesia en Sevilla<\/i> un texto in\u00e9dito de Madre Mar\u00eda de la Pur\u00edsima, coincidiendo con su canonizaci\u00f3n la ma\u00f1ana del 18 de octubre en la Plaza de San Pedro del Vaticano.<\/p>\n<p align=\"justify\">El texto lo escribi\u00f3 en agosto de 1981, quince meses antes de que San Juan Pablo II beatificara a sor \u00c1ngela de la Cruz en el curso de su primera visita a Sevilla. Un tiempo sin duda de espera, de preparativos en la casa general de la Compa\u00f1\u00eda de la Cruz, que la madre general aprovech\u00f3 para dejarnos unos consejos de nuestro \u201cpaso por la tierra\u201d, y afirmar que \u201cla santidad grande est\u00e1 en cumplir los deberes peque\u00f1os de cada instante\u201d.<\/p>\n<p align=\"justify\">Oigamos al Se\u00f1or que nos dice: \u201cQuien es fiel en lo poco tambi\u00e9n lo es en lo mucho\u201d.<\/p>\n<p align=\"justify\">La perseverancia es gracia venida de Dios, es algo que he de pedir y esperar de su misericordia; pero como en todas las gracias, existe el ejercicio de nuestra libertad: nuestra correspondencia.<\/p>\n<p align=\"justify\">En nuestro paso por la tierra, camino hacia el cielo, podemos perseverar siempre porque Cristo nos ha ganado las gracias necesarias para perseverar.<\/p>\n<p align=\"justify\">Cristo se ha hecho Camino \u00bfpodemos perder la esperanza de llegar?\u00a0 Camina, camina segura con Cristo, no mires atr\u00e1s, no te detengas, no te apartes de El, no caigas en el camino, no tropieces.\u00a0 Con tal que cuides esto, habr\u00e1s llegado.<\/p>\n<p align=\"justify\">Camino que no lo puede corroer la lluvia, ni asaltar los ladrones.\u00a0 En \u00e9l encontraremos serios obst\u00e1culos. Es verdad que Cristo es nuestro camino y compa\u00f1ero, pero llevamos dentro de nosotras mismas unos enemigos que atacan nuestra perseverancia, sobre todo:<\/p>\n<p align=\"justify\"><b>1.- El amor propio desordenado que exige para nosotros lo que s\u00f3lo debe ser para Dios.<\/b><\/p>\n<p align=\"justify\"><b>2.- La soberbia que crece, cuando despu\u00e9s del fracaso y de la derrota, no ve la mano bienhechora del Se\u00f1or;<\/b> se cree perdida y comienza la imaginaci\u00f3n a poner obst\u00e1culos que no son realidad, sumergiendo al alma en la penumbra y oscuridad, se hunde en un tortuoso calvario, pero all\u00ed no est\u00e1 el Se\u00f1or, porque donde est\u00e1 El, el alma se goza y tiene paz.<\/p>\n<p align=\"justify\">Hemos de mirar las ca\u00eddas con humildad levantarnos con presteza para seguir caminando. Tenemos que contar con el fracaso, pero no podemos admitir la oscuridad que da la soberbia en \u00e9l.<\/p>\n<p align=\"justify\">No podemos enga\u00f1amos crey\u00e9ndonos que todo va a ser f\u00e1cil, las mayores dificultades las tenemos dentro de nosotros, son esos monstruos que tenemos dormidos, pero que se despiertan, son capaces de hacer en nosotros los mayores estragos.<\/p>\n<p align=\"justify\">Por eso, para perseverar, hemos de colocarnos en la humildad, para ver nuestra nada y apoyarnos en la fortaleza de Dios. Ver nuestros fracasos y ca\u00eddas, aceptarlos con paz, de este modo no nos separar\u00e1n del camino.<\/p>\n<p align=\"justify\"><strong>3.- La lucha en las cosas peque\u00f1as que a veces descuidamos.<\/strong> Hemos de convencernos que el mayor enemigo de la roca no es el pico o el hacha, sino esa agua menuda que va calando gota a gota y se mete entre las pe\u00f1as hasta arruinar su estructura.<\/p>\n<p align=\"justify\">El peligro m\u00e1s fuerte para todas las alma es esquivar, despreciar la pelea en las cosas peque\u00f1as que la hacen quebradiza, insensible a la voz de Dios. Por eso hemos de recordar las palabras del Se\u00f1or: \u201cQuien es fiel en lo poco es fiel en lo mucho\u201d.<\/p>\n<p align=\"justify\">Lo poco es lo cotidiano, lo diario. El Se\u00f1or nos recuerda: dedica sin regateo el tiempo necesario a la oraci\u00f3n, sonr\u00ede a quien lo necesite, aunque tengas el alma dolorida, lucha en cada instante, vive con fidelidad el cumplimiento del deber, acude a quien te busque, practica la justicia y ampl\u00edala con la caridad.<\/p>\n<p align=\"justify\">Son estas y otras nociones las que sentimos como aviso silencioso que nos llevan a encontrar el camino.<\/p>\n<p align=\"justify\">La vida interior est\u00e1 hecha de muchos actos peque\u00f1os de amor en los que podemos ser fieles: esp\u00edritu de mortificaci\u00f3n, puntualidad en el trabajo, amabilidad en el trato, orden y cuidado en los instrumentos de trabajo, saber dar las gracias, no criticar, no ser susceptible, pedir por quien lo necesite. As\u00ed se puede manifestar la caridad; cosas peque\u00f1as que est\u00e1n al alcance de todos.<\/p>\n<p align=\"justify\">La santidad grande est\u00e1 en cumplir los deberes peque\u00f1os de cada instante. Pocas cosas grandes tenemos para poder ofrecer al Se\u00f1or.<\/p>\n<p align=\"justify\">Para ser fiel en estas cosas peque\u00f1as se necesita mucho amor de Dios. El descuido habitual de lo peque\u00f1o, nos acerca a la tentaci\u00f3n grande, a la tibieza, que nos hace insensibles a las insinuaciones del Esp\u00edritu Santo.<\/p>\n<p align=\"justify\">De la falta de lucha en los pecados veniales e imperfecciones, nace un verdadero abandono que nos va predisponiendo para faltas cada vez mayores.<\/p>\n<p align=\"justify\">La costumbre llega a conseguir que no se aprecie el pecado; lo que se endurece pierde la sensibilidad. Lo que est\u00e1 en putrefacci\u00f3n no nos duele porque est\u00e1 muerto. Cuando nos pinchan en parte sana, nos duele; entonces hay posibilidad de curar. Pero si ya est\u00e1 en putrefacci\u00f3n, no.<\/p>\n<p align=\"justify\">Ser fiel al momento que el Se\u00f1or nos presenta, a lo peque\u00f1o, es la prueba que pone al disc\u00edpulo en disposici\u00f3n para recibir lo grande: El Reino de Dios.<\/p>\n<p align=\"justify\">Ser fiel en lo peque\u00f1o es la mejor garant\u00eda de la perseverancia; la entrega se hace d\u00eda a d\u00eda, hora a hora, minuto a minuto.<\/p>\n<p align=\"justify\"><strong>4.- El decaimiento, desaliento ante la propia ruindad, es otro enemigo de la perseverancia.<\/strong><\/p>\n<p align=\"justify\">Al comprobar que caemos a pesar de nuestros deseos de mantenemos firmes, es entonces el momento de acudir al Se\u00f1or apoy\u00e1ndonos y abandon\u00e1ndonos totalmente en sus manos sabi\u00e9ndote part\u00edcipe de la vida divina, podemos amar a Dios Padre, a Dios Hijo y a Dios Esp\u00edritu Santo.<\/p>\n<p align=\"justify\">No existe raz\u00f3n jam\u00e1s para volver la vista atr\u00e1s.<\/p>\n<p align=\"justify\">El Se\u00f1or est\u00e1 a nuestro lado. Hemos de ser fieles, leales, comprender a los dem\u00e1s, encontrar en Cristo nuestro est\u00edmulo y superar nuestros propios errores; as\u00ed todo ese decaimiento ser\u00e1 tambi\u00e9n soporte para el reino de Dios.<\/p>\n<p align=\"justify\">Veamos nuestras debilidades pero con entusiasmo, alegr\u00eda y convencimiento de que el Se\u00f1or es Roca. El sentirnos parte de la Iglesia, alimentados por la acci\u00f3n del Esp\u00edritu Santo nos animar\u00e1 a sembrar cada d\u00eda un poco y, la cosecha desbordar\u00e1 los graneros.<\/p>\n<p align=\"justify\">No olvidemos que nuestra vida interior necesita contrariedades y obst\u00e1culos para llegar a la meta. As\u00ed el alma se hace m\u00e1s humilde. Lo m\u00e1s importante para luchar es perseverar en detalles peque\u00f1os. Que la Cruz nos ilumine para percibirlo, que nos ayude a pelear, que no nos abandone a la hora de la ca\u00edda para as\u00ed levantarnos.<\/p>\n<p align=\"justify\">El Se\u00f1or nos pide un batallar cada vez m\u00e1s profundo y amplio. En esta competici\u00f3n tenemos la obligaci\u00f3n de forzarnos porque nuestra meta es la llegada al Cielo, de lo contrario nada hubiera valido la pena.<\/p>\n<p align=\"justify\">El amor a Nuestra Madre Sant\u00edsima Mar\u00eda ser\u00e1 siempre la mayor garant\u00eda contra los enemigos de fuera y de dentro. Ella nos ha precedido, por eso la llamamos nuestra firme Esperanza y causa de nuestra alegr\u00eda y felicidad.<\/p>\n<p align=\"justify\">Hemos de ser perseverantes hasta el final.<\/p>\n<p align=\"justify\">Dios que ha comenzado la tarea de nuestra santificaci\u00f3n, la llevar\u00e1 a cabo.<\/p>\n<p align=\"justify\">Vivamos alegres con esa confianza en \u00c9l.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por: Archidi\u00f3cesis de Sevilla El pasado fin de semana se public\u00f3 en el semanario diocesano Iglesia en Sevilla un texto in\u00e9dito de Madre Mar\u00eda de la Pur\u00edsima, coincidiendo con su canonizaci\u00f3n la ma\u00f1ana del 18 de octubre en la Plaza de San Pedro del Vaticano. 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